Crianza

Tolerar la frustración. ¡Mi niño me estresa!

tolerar la frustración en los niños

Mira, mira. Con lo pachorrona que soy yo y el cuajo que tiene el papá de mi bichilla, yo no sé cómo hemos podido parir a semejante criatura gritona y sin paciencia ninguna. Mi churumbelita, que es un amor toda ella, con sus gracias, sus muecas, sus ideas descabelladas y sus progresos agigantados, tiene un asuntillo que nos trae locos últimamente. Y es que ya desde pequeña, pero más aún desde que entramos en fase de rabietas, eso de tolerar la frustración es algo que no pone en práctica. Será una de esas cosas que se aprenden con el paso del tiempo, o quizás ya debería traer el chip para tolerar la frustración de serie. No sé la respuesta, pero lo que tengo claro es que la niña me ha salido de un cuentista y de un dramático que ríete tú de las mejores actrices con Oscar. Bueno, reírte no te vas a reír, porque cuando una de estas escenas te pilla por banda, lo que quieres es dejar de escuchar gritos, llantos, sollozos y maldiciones gitanas en su lengua incomprensible, y arrancarte los ojos para no ver cómo se retuerce por el suelo, o corre en desbandada llevándose por delante los muebles, las puertas y cualquier objeto que se cruce en su camino. Al principio, yo creía que esta peculiaridad de mi bichilla era un signo de su carácter fuerte (como el mío), o de su mala leche adquirida por un exceso de lactancia materna a través de la cual le he ido pasando mi mal genio (toma ya, otra perla para quienes creen en la sabiduría popular de la teta). Pero ahora creo que la cosa va más allá, y que muchas de esas escenas que identificábamos como meras rabietas propias de la edad, son en realidad enfados por no ser capaz de canalizar esa ira que la invade y la ciega.

1. Se enfada muchísimo cuando algo no le sale bien. Pero mucho es mucho. Por ejemplo, si está haciendo una torre con bloques de construcción y se le vuelca, no tiene miramientos y se tira al suelo pataleando y dando golpes. Le explicamos que no pasa nada,, que se puede hacer otra vez, o que la hacemos más bajita para que resista más, o sobre una base más firme. Pero no, ella quiere seguir sus propias técnicas de arquitectura y no quiere consejos ni intervenciones ajenas, por lo que si la situación se repite 2 o 3 veces seguidas y sin remedio, acabamos guardando el juguete en cuestión para que acabe el drama. Le repetimos 40 veces que no pasa nada, que para jugar hay que divertirse, pero hasta que no desaparece de su vista no se acaba el enfado. ¿Sabéis el famosísimo arco iris Waldorf? Pues eso no puede ni verlo desmontado. O se queda en un armario o si lo tiene a la vista tiene que estar en la posición de arco iris perfecto, porque si no se desencadena la tormenta.

2. Prevé las situaciones y se enfada por adelantado. Cuando una, como primeriza que a veces desconfía de su propio instinto, sigue pautas para prevenir las rabietas, te dicen mucho eso de que debes tratar de anticiparte al momento de la explosión. Pero cuando de no saber tolerar la frustración se trata ¿cómo se logra esto? Me refiero a que mi bichilla vive algunas situaciones en las que ya sabe que el final va a ser frustrante para ella, por lo que decide liarla antes de que nos podamos anticipar. Por ejemplo: le gusta la música y hay canciones que la vuelven loca, pero por la entonación de la melodía sabe cuándo se está aproximando al final y llegando la siguiente canción. Así es que empieza a enfadarse y quejarse antes de que su canción favorita se acabe. Vale, la ponemos en bucle y nos quedamos una hora escuchando la misma canción, así nos volvamos tarumbas perdidos todos, pero ¿qué ocurre? ¿Esto le aporta felicidad y diversión a su vida? ¡No! Lo que hace es enfadarse cada vez antes, hasta que llega un punto en que a la mitad de la canción ya está llorando y si seguimos llorará nada más comenzar la canción, porque sabe que antes o después se va a acabar aunque se la volvamos a poner desde el principio. ¿Qué hacer entonces? ¿Eliminar la música de su vida? ¿Ponerle solo canciones feas que no le atraigan de principio a fin?

3. No razona, ni se calma y trata de agredir al personal. Al no tolerar la frustración, mi bichilla se convierte en un mini ser irreconocible, que se mueve violentamente y ojo ¡que trata de zafarse de nosotros pegando y arañando! Esto no lo comprendo, porque no son actitudes que vea en casa. Y eso que hay ciertos comportamientos de su progenitor que desde luego me suscitan muchos deseos de arañarle todo el hocico cuando no logro el entendimiento con él. Pero me aguanto. Si tratamos de ponernos a su altura para calmarla, para explicarle que lo que le pasa es que está enfadada, y que vamos a cambiar de actividad hasta que se le pase y disfrute otra vez, aprovecha nuestra cercanía a su persona para lanzar manotazos y bocados y todo lo que le sale instintivamente.

4. Le ocurre más en un entorno familiar. Casi que podemos darnos con un canto en los dientes porque resulta que mi mochuela desata su ira en casa, pero no en la calle ni ante desconocidos. Cosa curiosa, porque digo yo que a su edad las normas de protocolo y el saber estar no deberían ser su fuerte. Pero lo que sí parece tener claro es que la confianza da asco, y es delante de nosotros donde sufre estos ataques irracionales. Nunca la he visto ponerse así con la abuela, o con niños del parque. Claro que también se enfada en otras situaciones, pero no le producen ese estrés ni parece que haya que tolerar ninguna frustración de puertas para afuera.

Y llegados a este punto ¿qué hacemos? ¿Se supone que según vaya creciendo, comprendiendo mejor el mundo que le rodea y sabiendo expresar sus inquietudes y malestares la situación empezará a quedar bajo control? ¿O en realidad esto es sólo el principio de arrebatos mayores y más graves? Si sobrevivimos a esta fase, ya os iré contando.

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9 Comentarios

  • Responder
    unamamaenlacocina
    27 junio, 2016 at 08:31

    Frustración, bonita palabra sí…para unos padres es la perdición y más si como dices, tienen un nivel muy alto de la misma.
    Aquí tengo yo a dos piratas con niveles de frustración diferentes y es agotador. No existen fórmulas mágicas, y no con todos vale eso de canalizarlo y llevarlo por otros derroteros.

    El mayor que es el que más alto nivel tenía, según va creciendo, parece que va mejorando, pero lo suple con otras maravillosas cualidades (modo ironía ON) que va adoptando para su edad, que ya irás descubriendo y no quiero hacer spoilers.

    Y el pequeño, ahí está, que vamos consiguiendo convencerle y se va dejando llevar. Aunque su primer momento de ira no se lo quita nadie. No sé si será porque sin darnos cuenta lo gestionamos diferente o porque somos más duchos en el tema de tratar a niños jeje..

    Así que suerte, que al final su frustración no se te pegue y acabéis las dos atacadas de la vida.

    Bss

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    sradiaz
    27 junio, 2016 at 09:18

    Ésta niña tampoco tolera la frustración, a veces incluso el enfado le dura tanto tiempo que ella misma no se acuerda de qué venía, y no hay distracción posible…

  • Responder
    marigem
    27 junio, 2016 at 09:46

    Excepto lo de agredir al personal que a la mía no le dio por ahí, lo que describes lo viví tal cual.
    Hace poco le pusimos un vídeo para que viera a qué clase de tortura nos tuvo expuestos, jejeje. Estaba haciendo una tarta de arena con su hermano, tenía dos años, las velas las hicieron con palitos y ambos cantaban Cumpleaños feliz y mientras cantaban uno de los lados se desmoronó un poco(cosas que pasan con una tarta de arena hechas por una niña de dos años y un niño de uno) y se cayó una vela, y teníais que ver como se puso, ufffff.
    A día de hoy tolera muy bien la frustración pero su nivel de perfeccionismo y autoexigencia es bestial, y creo que hasta insano.
    Feliz lunes!!!!!

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    Mama Puñetera
    27 junio, 2016 at 10:39

    Este es un tema complicado… No creo que haya formulas mágicas ni estándares, como en casi todo de la crianza, cada niño es diferente… Todos tienden un poco a ser los reyes de drama, pero todo tiene unos límites. Por ejemplo lo de agredir al personal yo no se lo tolero, ni en casa ni fuera de ella. Le hago entender que eso no se hace, bajo ningún concepto. que puede estar todo lo enfadada que quiera, pero no se levanta la mano y simplemente la dejo estar hasta que se le pasa. Después intento volvérselo a explicar con calma, pero a veces funciona y a veces no… Los 2 años son tela de complicados! Ánimo!

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    gloan
    27 junio, 2016 at 11:35

    Pues menos mal que la chiquilla se desquita en casa, porque esas situaciones son de lo peorcito. En teoría todo va a mejor, no desesperes. Eso sí, no dudes en corregirla y encauzarla porque si no acabará cabreándose por cualquier cosa con 40, y eso, no mola nada 😀

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    Una mama mas
    27 junio, 2016 at 13:30

    Al mío también le han dado de estas rabietas… Me dejan agotadas mentalmente, porque no hay forma que entre en razón. Mi peque solo me agrade a mi, sea con quien sea la frustración, soy yo la culpable! Lo que comencé a hacer es primero sacarlo de ese sitio, me lo llevo a otro sitio, y durante el camino le explicó que no me gusta que me peguen. Porque no puedo permitir eso. Y por último cuando consigo calmarlo vamos a jugar pero a otra cosa completamente distinta. Sus rabietas suelen ser cuando está muy cansado o algo ha pasado raro y viene acumulando enfado. Pero sí que hay que tener mucha paciencia… Mucha muchaaa…

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    mamapuede
    27 junio, 2016 at 21:31

    Pues como ya te han dicho fórmulas mágicas no existen, cada niño es distinto así que no vale que nadie te diga aquí que es lo que tienes que hacer, en mi casa cada uno es de una manera y los padres y el ejempolo es el mismo así que cómo para hablar del vecino!. Eso sí, yo te pediría que no desistas, que hay que seguir educandolos todos los días así que animo y ya nos contarás cómo va la bichilla!

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    Aprendemos con mamá
    28 junio, 2016 at 22:50

    Lo que se me ocurre es que en cosas que se lo tome peor busques imágenes y las coloques en la pared o se las pones en la mesa indicándole el orden para que sepa cómo empieza, sigue y termina para darle tranquilidad. Y nunca dejarla jugar sola, siempre a su lado hasta que coja confianza en sí misma.

    Ánimo!!

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    nuevemesesyundiadespues
    30 junio, 2016 at 09:13

    Yo creo, que con la edad y las experiencias de vida que van adquiriendo, la cosa mejora. Más aún si tiene dos buenos ejemplos en casa y si se utiliza el diálogo. Pero sí, es agotador. El mío también es el doctor Jekyll y Mr Hyde. ¡Ánimo!

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