Crianza

Pérdida de rutinas durante el verano. ¡Bye, bye siesta!

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En la evolución del sueño de mi bichilla esto de pasar de dormir a todas horas, a hacer dos siestas al día, a solo una y ahora ninguna, ha llegado de una forma completamente inesperada. No ha habido ningún indicio que me hiciera sospechar que esta buena costumbre iba a desaparecer de su vida, al menos de una forma tan cotidiana y diaria como lo era hasta el mes de junio. Nunca hemos tenido rutinas estrictas en casa, pero aún así, independientemente de que mi churumbelita comiese más temprano o más tarde, su siesta de mediodía era sagrada para ella. Solía dormir entre hora y media y do horas, empezar en torno a las 2 de la tarde y ¡ay, de nosotros como se la saltase! No la incitábamos a dormir, era ella quien reclamaba la teta y venía a restregarse y a que la cogiera en brazos hasta que caía rendida. Pero si por casualidad algún día se la saltaba, empezábamos a vivir una jornada de pánico, porque no solía ser capaz de llegar despierta y con dignidad ni a la hora de la cena, se ponía muy irritable y la espada de Damocles de una siesta al atardecer pendía sobre nuestras cabezas de forma amenazante, anticipando una noche de desvelos y de negativas respecto a irse a la cama hasta la madrugada. Y de pronto, en julio, todo cambió. Aún no me explico cual sería el detonante, pero la pérdida de rutinas durante el verano ha finiquitado las siestas infantiles en esta casa.

1. La culpa no ha sido de las vacaciones. No, porque nosotras no salimos de casa a ver mundo nuevo hasta el 8 de agosto, y sin embargo, no sé si por la ola de calor o por qué otro motivo de peso, mi bichilla dejó de dormir siestas a mediados de julio. Cada día madrugaba más, levantándose entre las 7:30 y las 8 de la mañana. Después de comer es que ni pestañeaba, ni mostraba signos de cansancio y ante la pregunta de si quería teta y dormir decía que no. El primer día, pensamos que sería algo puntual, y sufrimos por si no llegaba en condiciones hasta la noche. Pero lo hizo, e incluso se fue a la cama nada temprano (entre las 10 y las 11, normalmente). Y así, fueron pasando los días de una semana completa, todos sin siestas, pero con un éxito dispar: unos llegaba feliz a la noche y otros empezaba un melodrama desde la cena hasta que caía literalmente muerta en la cama, porque se resistía a dormirse, no se podía relajar, se ponía nerviosa, no quería ni a su padre ni mi teta… Eran minutos desesperantes, pero al final caía fulminada.

2. Ventajas. La principal es que se acuesta más temprano de noche y podemos tener vida de adultos normales durante algunos minutos. Si bien, esa mala leche que se le pone justo antes de dormir nos agota casi tanto como tenerla despierta hasta la medianoche y acostarnos todos a la vez. Es una situación difícil de valorar. También nos permite hacer cosa fuera de casa, y durante las vacaciones, sin tener que estar pendiente de su horario de descanso a mediodía. La pérdida de rutinas durante el verano y el fin de la siesta han traído aparejado un cambio en el sueño nocturno y ahora duerme más horas del tirón, en su propia habitación y sin colechar. Suele pasarse a nuestra cama a partir de las 6-7 de la mañana, por lo que todos descansamos más anchos, dormimos más profundamente y mejor.

3. Para la vuelta al cole. Bueno, en nuestro caso más bien para el inicio del cole, este cambio de horario que ha improvisado nos vendrá genial porque si decide mantenerlo de aquí en adelante, se despertará por sí sola con tiempo suficiente para desayunar y llegar tranquilamente al colegio. Si allí quiere imitar al resto de niños y dormir un rato, pues bien, y si no se siente cansada pues que no duerma. En su colegio respetan las siestas de los niños que continúan con esta costumbre hasta que llegan a primaria.

4. Recaídas ocasionales. El hecho de que con la pérdida de rutinas durante el verano mi mochuela haya dejado de dormir la siesta de forma habitual, no implica que no tenga alguna recaída de vez en cuando. Por ejemplo, si va subida en el coche, con este calor, y con el traqueteo… O cuando vuelve de pasar una jornada de playa, o se sube en avión con el “relajante” rugido de los motores… Pero ya no son esas siestas de 2 horas, sino cabezadas más breves y que tanto ella como nosotros agradecemos un montón, porque le hacen más llevadero el resto del día hasta la hora de dormir por la noche.

En definitiva, confiando en esto de que el sueño es un proceso evolutivo, resulta que sin introducir ningún cambio de forma forzada, y dejando que mi bichilla se autorregule según sus necesidades, ella misma ha cambiado de hábitos de una forma sorprendente y que ni siquiera sospechábamos hace sólo unas semanas. ¡Ha sido un regalazo! ¿A qué edad dejaron vuestros churumbeles de dormir la siesta? ¿Habéis notado que sus rutinas cambien con el verano? ¿Las vuelven a recuperar con el fin de las vacaciones?

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13 Comentarios

  • Responder
    Mamá puede
    6 septiembre, 2016 at 07:11

    Gonzalo también ha decidido dejar las siestas, nosotros si hemos intentado que siga con ellas sobre todo para que a mí madre no le canse tanto hasta que llegó yo de trabajar, pero no hay manera, me soltó «las siestas no sirven para nada» y se quedó tan ancho.

    Eso sí, también es cierto que no llega empachoso a la noche pero tampoco duerme más, él tiene su rutina de levantarse temprano y dar guerra hasta que cae dormido a las 23:00 o así.

    Tendremos que ir adaptándonos a esta nueva rutina que también es cierto que de cara al invierno nos viene mejor

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    Una mama mas
    6 septiembre, 2016 at 08:05

    A nosotros el fin de la guardería, el verano y tener al padre de la criatura aquí (entre baja y vacaciones está aquí) nos ha quitado la siesta muchos días! Lo peor es que llega fatal a la noche, y que al mío independientemente de la hora que se acueste se despierta a las 7 de la mañana!… Así que nos tiene fritos! Espero que con el colé vuelva la siesta a nuestra rutina, no sólo lo necesita el, también su hermano y yo!

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    Cristina Madre Autónoma
    6 septiembre, 2016 at 08:45

    M está igual, hay ha llegado tener varios días seguidos sin siesta y otros en los que cae después de comer…lo que sí es que todavía debemos estar en el proceso de adaptación porque si no duerme, siempre va a haber un momento del día en que esté de un mal humor que hay que andar con pies de plomo.

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    Mami esto está chuli
    6 septiembre, 2016 at 09:47

    Los mios en verano duermen siesta. El mayor durante el periodo escolar abandona la siesta pero en verano la retoma y es que salimos mas por las noches y sino es imposible porque durante el dia da el 100%. Mario en cambio está en el periodo de que no quiere dormir pero no es capaz de aguantar y a veces me lo encuentro en el suelo a las 6 de la tarde… ays. En fin a seguir el ritmo del niño. Ahora ya hemos empezado a las 9.30 a la cama

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    marigem
    6 septiembre, 2016 at 10:52

    Los míos la dejaron exactamente así, a dos meses de empezar al cole y tal como lo cuentas, lo malo es que ellos, como muy muy tarde a las ocho y media tenían que estar en la cama porque sino se dormían en cualquier sitio y luego noche e juerga. A mí me gustaba que durmieran bastantes horas, pero a veces, en lo mejor, tener qu eir a casa daba pena, esm ás, a veces los bañaba por la mañana porque si se les pasaba el sueño era una pesadilla. Eso sí, al empezar al cole la cosa mejoró un poco y ya no fueron tan inflexibles, jejeje.
    Felicidades por el nuevo peque!!!!

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    Aprendemos con mamá
    6 septiembre, 2016 at 12:28

    Mis hijos dejaron de hacer siestas a los 2 años 2 y medio. Alguna vez se quedan fritos pero ya no es una rutina.

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    nuevemesesyundiadespues
    6 septiembre, 2016 at 15:10

    No sé si temo más el momento retirada del pañal o la aniquilación de las siestas. Para mí es fundamental y, por suerte, las mantiene aún. Madruga mucho y, después de unos meses durmiendo del tirón, hemos tenido un retroceso. Además, donde vivimos hace un calufo mortal así que si no duerme la tarde es más que eterna.
    Desde luego que el sueño evoluciona, por suerte y por desgracia, y hay que disfrutarlo o sufrirlo sin más.

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    Mamá arcoíris
    6 septiembre, 2016 at 15:54

    Nuestra peque aún duerme sus dos siestas cada día, cosa que nos va a complicar un poco el comienzo de la guardería ya que es la pequeña de su clase y los demás ya no duermen siesta por la mañana. En principio lo que harán es llevarla a la clase inferior (de edad) a la hora de la siesta pero bueno, a ver qué tal funciona eso.

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    Estrella
    6 septiembre, 2016 at 17:03

    Por aquí andamos a vueltas con la siesta de la tarde. Y me parece muy pronto para perderla porque M. ha cumplido recientemente el año. Cierto es que se levanta más tarde por la mañana (ojo, tarde para él son las 9) y que su siesta a media mañana no la perdona pero aun así el final de la tarde es una tómbola en la que te puede tocar un niño pasado de rosca y que se queda medio dormido en los columpios del parque.
    Espero que la semana que viene y con el fin de mis vacaciones retome los horarios de siempre. Pero mucho me temo que vamos a tener que modificar varias rutinas :-\

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    Madre Agua
    6 septiembre, 2016 at 20:06

    El mío tiene días. Días de siesta de 3 horas y dp acostarnos a las 3 de la mañana y días de no dormir la siesta y pasarle lo que a tu bichilla, que no llega a la cena y encima súper enfadado con el mundo. Yo creo que es mejor no obligarlos a dormir, pero a veces estamos tan cansadas que yo casi se lo impongo 😉

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    Mamá en Bulgaria
    6 septiembre, 2016 at 22:14

    Los míos al cumplir los 3 dejaron de hacer siesta. Una pena jeje, pero es normal que vayan creciendo.

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    sradiaz
    6 septiembre, 2016 at 23:12

    No, que no nos quiten la siestaaaaa

  • Responder
    nosoyunadramamama
    6 septiembre, 2016 at 23:36

    Yo creo que en el caso de las siestas, casi todos llegan a un punto en el que ya no la necesitan y no hay que hacer ningún esfuerzo extra ni cambio de rutina. Los míos dejaron de dormirla también el verano que iban a empezar el cole, y no hicimos nosotros nada especial.. Pero fíjate, cuando Alfonso empezó el cole, en infantil los peques que se quedaban en el comedor no dormían la siesta y él llegaba perfecto a la hora de dormir por la noche. Y cuando empezó rafa el cole, se decidió que los peques pudiesen dormir la siesta así que el tío se pasó el curso durmiendo un ratín de siesta mientras que los findes o vacaciones no la ha necesitado, jajaja.. así que ya ves, hay niños que viendo ambiente de siesta se animan y si no ni se acuerdan!!!

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