Enseñanza/Colegio

Cambios en los niños durante el periodo de adaptación escolar

Cambios en los niños durante el periodo de adaptación escolar p3

Me lo decía la gente y no me lo podía creer. La primera semana de colegio, durante el periodo de adaptación escolar a P3, mi bichilla vivía en un llanto constante, en una desgana infinita y nosotros los días más dramtáticos de nuestra paternidad primeriza. Y de pronto, pasó la primera semana, y tras la desconexión del fin de semana, cuando creíamos que todo volvería a los inicios de la tragedia, mi churumbelita se levantó el lunes dispuesta a ir al cole, sin pena y además con prisa por llegar a clase la primera y que no le fuera a cerrar la puerta la conserje. ¡Ver para creer! Si desde la salida del viernes hasta ese momento no había pasado nada relacionado con la escuela ¿cómo son posibles semejantes cambios en los niños durante el periodo de adaptación escolar en P3? Por más que trato de encontrarle explicación no la hallo. Total, que desde ese día se pasa las horas hablando de lo que hace en el cole, de lo que dice la profesora tal y la profesora cual, y que han jugado con pelotas y han aprendido una canción y que no sé qué niño no ha venido hoy a clase y que el otro se ha portado mal (ella no, ella jura y perjura que siempre se porta bien, aunque las maestras luego me cuenten alguna que otra cosilla). Entonces ¿por qué sigo dándole vueltas al inicio de la escolarización? Pues porque ese cambio repentino de actitud con respecto al colegio, donde todo es felicidad, y besos a la entrada y a la salida, y minutos de alegría y diversión, ha venido acompañado de un cambio radical de actitud en casa. Y ya no sé qué es peor: si que lo pasara mal en clase o que en casa viva en una rabieta constante que no vemos cómo solucionar. Por eso, os cuento los cambios que ha experimentado la niña durante la segunda semana tras el inicio de las clases.

1. El drama a la salida del colegio. Durante la segunda semana, cada vez que voy a buscarla al colegio se tira a mis brazos y no quiere bajar. No es que el centro esté demasiado lejos, pero con mi preñez y los 17 kilos de mi mochuela que se va retorciendo y quejando durante todo el camino, la verdad es que me canso. Me recibe muy mimosa a la salida de su clase, pero en cuanto nos plantamos en la acera exterior del colegio empieza una rabieta por dos motivos: quiere ir en brazo o que le dé un chupa chups. Esto del caramelito sólo lo había hecho un día, durante los primeros disgustos de la entrada en el cole, pero oye, se le ha quedado grabado y ahora cree que cada vez que la recoja le voy a dar uno. Yo no estoy por la labor, pero reconozco que estoy cediendo la mayoría de los días, porque de lo contrario se tira al suelo, se revuelca, grita, patalea, se niega a caminar hacia casa y tenemos el tiempo justo para comer, que duerma un poco de siesta si quiere y volver a clase. Al final, tengo que cogerla en brazos o darle el caramelo, y aún así, hay días en los que incluso con el chupa chups en una mano y cargando yo con ella, sigue retorciéndose y llorando como si estuviera poseída. Y entre tanto sollozo no me explica qué le pasa y no logro que se calme.

2. Rabietas eternas. Una vez en casa, se niega a que la baje al suelo. No puedo ponerle la comida y lograr que coma en esta postura, así es que trato de convencerla para sentarnos las dos en el sofá, muy pegaditas, que se duerma acurrucada si es lo que quiere. Pero ninguna negociación la convence. Si no hay paseos en brazos empieza con sus rabietas interminables, la peor de todas de 1 hora y 18 minutos exactamente, en la que hasta se orinó encima y se revolcó de cabeza, de espaldas y por todos los lados en el charco de pipí mientras yo iba a por la fregona. Lógicamente, de ahí tuve que meterla en la bañera, mientras trataba de escaparse como una lagartija, se ponía de pie, se me resbalaba y yo luchaba por medio higienizarla sin que acabase descalabrada. Los gritos no eran ni medio normales y ya me veía recibiendo la visita de los vecinos, alarmados por el espectáculo. Al final, acabé llorando yo también porque no sabía cómo calmarla. No le pasaba nada, no le dolía nada, no parecía tener sueño y querer dormir. Y al verme llorar, todo cesó de pronto. Mientras se reía porque se me estaba cayendo un moco gigante, según sus palabras. Vamos, vamos, lo que me quedará que vivir con ella.

3. La comida. La segunda semana del colegio empezó una mini huelga de hambre en casa. No muy grave, pero prácticamente se iba al colegio sin desayunar nada, allí sí se comía toda la fruta de media mañana, y cuando volvía a casa a mediodía se resistía a comer mucho de nada. Estaba algo más demandante con la teta y exigía que fuera yo detrás de ella dándole de comer algo de vez en cuando. Eso cuando no pedía directamente que cambiásemos toda la comida por galletas de chocolate. Nuestro plan es llevarla al comedor, pero como estaba tan irritable y yo no paraba de preguntarme si tantos cambios en los niños durante el periodo de adaptacion serían normales, decidimos suavizar el asunto trayéndola a comer a casa, por si se dormía y no quería volver por la tarde, y al menos para vigilar que no se me fuese a desnutrir durante esos días.

4. El apego. Dentro de todo este marasmo de rabietas, enfados, llanto, hambrunas y mala leche en general, mi bichilla, que nunca ha sido una niña pegajosa ni cariñosa, quiere que no la deje ni a sol ni asombra cuando estamos en casa. Que me siente con ella a ver los dibujos animados, que no vaya al baño sin su supervisión, que no le suelte la mano para ir de una habitación a otra, que la acompañe a buscar cualquier cosa que crea que se le ha perdido. En la calle, bien que corre a su aire y no me echa en falta, pero dentro de las 4 paredes de casa no me quiere perder de vista. Oye, que igual después de casi 3 años de convivir juntas me ha cogido una mijita de aprecio y todo, pero vaya forma ha elegido para demostrármelo.

En definitiva, que si me preguntáis cómo va la niña en el cole, a día de hoy os diré que estupendamente, que es la más feliz del mundo y que si la haces elegir entre ir al cole o al parque se quedará con el cole. Pero en casa ¡quiero que me devuelvan a mi bichilla de la etapa pre escolar! Vuestros churumbeles ¿también sufrieron estos cambios durante la adaptación? ¿Cuándo se normalizaron? Por hacerme a la idea y esas cosas…

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11 Comentarios

  • Responder
    Mamá Bamba
    4 octubre, 2016 at 07:48

    Yo no recuerdo un cambio en ninguno de los Bamba, pero ellos empezaron con 13 y 8 meses respectivamente :S Mucho ánimo que todo vuelve a la normalidad tarde o temprano.

  • Responder
    churrusi
    4 octubre, 2016 at 08:32

    Jeje, te he leído, y parece que has descrito nuestro caso. Su primera semana de cole fue un drama, lo dejaba llorando, y lo recogía igual, me sentía fatal cada vez, aunque luego me decía que allí se lo pasaba bien, pero es que desde que ha empezado el cole lo mismo que tú, lo tengo que llevar en brazos, y bueno, no estoy embarazada, pero un ratito con el y me duele el alma, así que empiezo a negociar, pero nunca nada le satisface y ya empieza el primer terremoto del día, y cuando llegamos a casa, no me deja hacer nada, se pone a gritar, y tirarlo todo, el otro día se tiro al suelo dos veces y se dio con la cabeza, cosas que no ha hecho jamás en la vida, ya empezaba a dormir del tirón, y otra vez se despierta más veces y no se suelta de la teta, come como le da la gana…. en fin, no eres la única, espero que sea una etapa y pase pronto, siempre dice que está enfadado, lo gracioso, es que de pronto, le cambia el chip, y me dice ya no estoy enfadado, perdón mama, dame un abracito, y ya nos calmamos, pero el momento que me hace pasar, uff, es durillo. Yo creo que tienen tantas emociones dentro, que tienen que soltarlas y lo hacen con quien mas confianza tienen, y les da miedo hacerse mayores, y vuelven a pegarse más a mama, o yo que sé… Animo, jeje, que todo pasa.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    4 octubre, 2016 at 09:24

    Madre mía parece que estuvieras describiendo nuestra familia. Se adaptó al cole y se desadaptó a la casa!!! fue un infierno durante algunas semanas, era como si allí estuviera reprimido y al salir tuviera que soltar todo lo que se hablia estado aguantando durante 5 horas…y te aseguro que le cundía.
    Y sabes lo peor!? que este año está pasando igual, un poco más leve en intensidad, pero el rubio está pa rifarlo.
    Ah siento decirte, puesto que parezco tu bola de cristal ya que vais pisando por dónde ya hemos pasado nosotros, que en unas semanas padecerá una recaída…espero no ser agorera…y me voy antes de que me eches…

  • Responder
    lamamafaelquepot
    4 octubre, 2016 at 10:16

    ay.. espero que pronto se regule en casa. Pero piensa que son muchos cambios para ella y que al final tienen que sacar las cosas y normalmente lo hacen con quien tienen más confianza.
    Muchos ánimos guapa!!

  • Responder
    Cristina
    4 octubre, 2016 at 10:19

    Pues mi peque que tambien empezo el cole fue todo el periodo de adaptacion encantado de la vida, ni una lagrima. Pero el dia 26 cuando se acabo el periodo de adaptacion empezo a llorar y a no querer ir al cole.. menosmal que solo a sido una semana porque sino acaba conmigo. Ya por la noche empezaba con que si al cole no.. que si mañna vamos al pueblo.. y asi. Cenaba y se dormia llorando. Por la mañana igual, llorando desde que salia de la cama hasta el colegio. Y la unica forma de que desayunara algo era si mamaba. Total un caos. Lo bueno es que se pasaba la tarde contandome hiatorietas que si este no fue.. que si aquel se porto mal.. y cantando las canciones del cole. Llego el finde y yo temia el lunes porque ya el domingo empezo con que al cole no. Pero fenomenal ni una lagrima. Espero que siga asi 🙂

  • Responder
    Mami esto está chuli
    4 octubre, 2016 at 13:00

    jeje. yo he pasado por eso dos veces. Además a partor de ahora da igual lo que tu quieras o digas, lo que diga su seño siempre será lo que haga

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    Una mama mas
    4 octubre, 2016 at 13:13

    Yo no quiero decir mucho por miedo a que cambie mi peque. En nuestro caso ha sido como una continuación de la guardería. Ayuda mucho a que los niños sean los mismos y que pasamos por «el otro cole» como le dice mi peque a diario… A la ida muy contento y a la vuelta muy cansado. Un poco más pesado porque quiere upa y yo no puedo ya que voy con el hermano en la mochila, pero lo he solucionado llendo a buscarlo con el carro así no tiene que dar un paseo andando.
    Y en casa es llegar, ponerse el pijama, comer y siesta… O mejor dicho irse a la cama a hacer lo que quiera pero a la cama hasta que suene la alarma mínimo (30 minutos en horario adulto). Si se duerme bien, si no se duerme descansa 30 minutos. Eso sí, lo tengo que poner con dibujos en el iPad en su cama! No se quedaría sin el iPad tranquilo!
    Animo!

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    nosoyunadramamama
    4 octubre, 2016 at 15:40

    ufff, justo mañana hablo de que, por primera vez en mi vida, la adaptación o inicio no ha sido un drama en mi casa, jaja… porque Alfonso empezó la guerdería con llantos pero bueno, fue una adaptación sencilla, mientras que cuando empezó el cole tuvo una crisis gorda conmigo. Rafa fue un drama la guaderia en modo rabietas mientras que el cole fenomenal..y Gabriel todo perfecto, por ahora, jajaj..asi que muy variado!!! Pero vamos, cada niño lo experimenta de distinta forma, los hay que van encantados y los hay que no, lo peor son la rabietas así que ánimo!

  • Responder
    mamapuede
    4 octubre, 2016 at 20:49

    Mucho ánimo!
    Yo he notado algún cambio pero pequeños y no necesiaramente para mal. Entiendo que es lógico que cambien un poco de actitud y los comportamientos pero lo que cuentas… espero que lo supereis pronto

  • Responder
    emmaysumama
    4 octubre, 2016 at 21:56

    ME siento muy identificada contigo en algunos aspectos. Emma ya va muy bien a la guarde, tiene 18 meses pero en casa está muy mimosa y quiere que estemos los tres juntos siempre, Ahora tenemos problemas con irse a dormir porque no quiere y llora y de vez en cuando escupe la cena….
    Solo darte ánimos y que esperemos que pase pronto!!!
    Besos

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    5 octubre, 2016 at 10:02

    Los niños son listos y donde tienen más confianza es donde se permiten sacar las emociones a la luz, de ahí que tu bichilla esté en ese plan de cole-bien, en casa-estoy fatal. Piensa que es la primera vez que se separa de ti durante tanto tiempo y tan a diario ¿no? Pues querrá recuperar el tiempo perdido en el cole pegándose como una lapa.
    Yo te diría que probases a darle una dosis de su propia medicina: cogerla aunque no te lo pida, darle muchos más besos y pegarte a ella, incluso en la calle donde ella quiere estar a su aire. Y también decirle lo que le echas de menos pero que estás muy contenta de que se lo pase bien en el cole y preguntarle si a ella le pasa igual.

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