Enseñanza/Colegio

7 cosas que aprenden los niños durante la adaptación a P3

7 cosas que aprenden los niños durante la adaptación a P3

Cuando elegimos colegio para mi bichilla, yo sólo aspiraba a que ella se lo pasase bien, que quisiera ir cada día a clase a jugar, a divertirse y a ser feliz. No me preocupaba que aprendiese a escribir con 3 años o con 6, y me imaginaba su día a día escolar como un ir y venir de juegos, carreras por el patio, experimentación con juguetes e interacción con otros niños y con otros adultos del centro. El periodo de adaptación fue breve, pero pésimo y muy intenso. A las 2 semanas, empezó a ir al colegio súper alegre y se pasa el día hablando de las actividades que hacen allí, de las canciones que aprenden, de cómo se portan los otros niños y de las cosas que le suceden a ella. A los pocos días, recibimos un informe del centro en el que nos detallan algo así como el “temario” que tendrán los niños de P3 durante este curso, y me he dado cuenta de que hay cosas que aprenden los niños durante el periodo de adaptación a P3 y que yo ni siquiera había sospechado. Os dejo un listado con estos 10 logros que conseguirán vuestros hijos en cuanto se acostumbren a ir a clase, nada más iniciado el curso, o tras unas semanas o meses, dependiendo de los requerimientos de cada niño.

1. Ritmos, hábitos y rutinas de la escuela. Mi bichilla ha vivido asalvajada hasta ahora. Hacía las comidas cuando tenía hambre, tardaba lo que quería, aquí vivíamos casi sin reloj si es que no había alguna cita importante que cumplir. Al llegar al colegio, enseguida ha entendido que si no somos puntuales la señora conserje nos cierra la puerta y nos quedaremos fuera; que no puede salir al patio cuando quiera, sino cuando salga toda la clase; que no puede huir cuando quiera por alguna de las 3 puertas de la clase (durante las 2 primeras semanas tuvieron que estar todos encerrados bajo llave para evitar sus tentativas de fuga); que tras la comida hay que dormir la siesta o al menos relajarse en ese ambiente… En casa, no veía que este tipo de pautas fueran necesarias, pero entiendo que para convivir en sociedad sí lo son, y que le ha llegado el momento de ir adquiriéndolas poco a poco.

2. Orientación en el espacio del colegio y de la clase. Parece una tontería, pero debe saber dónde está el baño, el váter y el lavabo, el fregadero del que beben agua junto a su vasito y toalla para lavarse las manos; el lugar donde hay que dejar y recoger la fruta del almuerzo; puertas de entrada a la clase, de salida al patio y la general del colegio.

3. Reconocimiento y manifestación de sus propias emociones, vivencias, sentimientos y necesidades. Lo que más rápido aprendió es a decirle a las maestras que estaba muy triste y muy enfadada. Pero al menos verbalizaba estas emociones en lugar de entrar en una rabieta eterna y acabar la discusión echándose a dormir en un rincón. Lo que le costó algo más fue avisar de que tenía ganas de hacer pis, por lo que al estar ensimismada en sus cosas, varios días me volvió a casa con su ropa de recambio puesta. También tiene que pedir el agua si quiere beber, explicar si se ha disgustado con un compañero… Mal no le va a venir el aprendizaje.

4. Aceptación de la separación del adulto acompañante. Mi churumbelita lo aceptó a partir de la segunda semana de colegio y a día de hoy ya se me escapa en la entrada del edificio, echa a correr para llegar la primera a la clase y ni se despide de mí. Vamos, que tengo que acercarme a la puerta del aula al menos para que las profesoras vean que la he acompañado y no que ha salido sola de casa con el rumbo ya fijado. La primera semana fue fatal, y me pasaba casi meda clase allí con ella, pero creo que ya tiene más que asumido que si se queda un ratito en el cole, mamá irá a buscarla por la tarde. Sabe que voy a volver y que no la voy a dejar abandonada, por lo que el sistema funciona a la perfección.

5. Hábitos de autonomía para vestirse, comer… Entre las cosas que aprenden los niños durante la adaptación a P3, este creo que es mi punto favorito. En casa, con las prisas y porque los padres perdemos pronto la paciencia, solemos ser nosotros quienes los vestimos de arriba a abajo, quienes les facilitamos el ir al baño bajándole y subiéndole la ropa, les enjabonamos y secamos las manos y hasta les seguimos metiendo la comida en la boca por tal de que se alimenten. En el colegio esto no es así. De entrada, ya te piden que los niños vayan vestidos con ropa cómoda y que sepan gestionarse por sí mismos (velcro en vez de cordones o botones; gomas elásticas en vez de cinturones…) Lógicamente, el primer día no tendrán la destreza suficiente, sobre todo si no les hemos dejado libertad para practicar antes en casa, o si son especialmente perezosos para estos menesteres, pero en nada se espabilan para autogestionarse.

6. Identificación de las personas y del entorno escolar. Es increíble lo deprisa que aprenden el nombre de las maestras y lo bien que relatan todo lo que les dicen en clase, en el patio, las canciones, si han regañado a un niño, cómo les llaman para salir al patio o volver a clase. Y además, cómo se conocen los 25 niños entre sí, en nada de tiempo, por sus nombres, saben si han ido a clase ese día o no, si están enfermos o por qué motivo faltan. Se familiarizan súper deprisa con el entorno, además de que enseguida desarrollan relaciones afectivas entre ellos y con los maestros.

7. Confianza y seguridad en sus capacidades e interés por vencer las dificultades que son superables. Otras cosas que aprenden los niños durante la adaptación a P3 giran en torno a la imagen que tienen de sí mismos y de su potencial para resolver problemas por sí solos o pedir ayuda cuando la necesitan. Que sí, que son muy pequeños, pero ante la necesidad, no veas cómo se las ingenian cuando quieren.

En definitiva, que mientras parece que no hacen nada más que llorar por la separación o disfrutar como locos en el colegio, resulta que están aprendiendo todas estas habilidades que podrán aprovechar durante el resto de sus largas vidas. ¿Os habíais parado a pensar alguna vez en que el periodo de adaptación fuese un proceso, quizás duro, pero con tantas enseñanzas?

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2 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    13 enero, 2017 at 07:16

    Es increible de todo lo que son capaces en poco tiempo.
    Autonomía, sociabilidad, empatía… son mil cosas que las van asumiendo de una forma muy natural.

    Y luego está eso que me hace mucha gracia, cuando llegan y te dicen Fulanito no ha venido hoy, estará malo mamá, o se ha ido a la playa o … y empiezan a montarse sus películas jaja

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    13 enero, 2017 at 09:28

    Sí, aprenden muchas cosas, pero sigo creyendo que son demasiado pequeños para ello y le exigen demasiado.El periodo de adaptación demasiado breve…a mí me sigue pareciendo cruel.

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