Crianza

Lo que dice nuestro pediatra sobre la fiebre, tos y mocos de los niños

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¡No lo hemos logrado! Con lo fan que soy yo de acudir al médico sólo para las revisiones obligatorias ¡este hombre me ha hecho romper la estadística por dos tontadas! La primera, este verano, por un supuesto orzuelo en el ojo de mi bichilla, que yo ni veía, ni nunca se infectó, y ni siquiera sé si ya le habrá desaparecido (luego le miraré a ver). Y la segunda hace unas semanas, por un resfriado. Menos mal que al menos no es de colapsar urgencias por un mal menor, pero allá que se pidió su cita para llevarla él mismo al pediatra, porque como yo soy una mala madre que le quita hierro a todas las enfermedades “graves” de mi mochuela… En fin, que por unas décimas de fiebre, tos y mocos de los niños, que se van pegando unos a otros desde que empezó el colegio (¡bendita decisión de no llevarla de recién nacida a una guardería!) nos plantamos en la consulta del pediatra. Yo, iba sólo de testigo, para asegurarme de que la versión de este hombre no presentaba a la niña como si estuviera a las puertas de la muerte. Sin embargo, cada día estoy más encantada con nuestro doctor reggaeton, porque viene a ser de poco dramático como yo, pero en versión masculina, latino, con una alegría caribeña contagiosa y con estudios de medicina. Lo bueno de la visita es que desde ese día, y ya para siempre, nadie me va a hacer dudar de mi criterio a la hora de valorar la fiebre, tos y mocos de los niños en un resfriado común. Porque yo ya salí de casa con mis conocimientos adquiridos por ciencia infusa, pero el doctor reggaeton nos confirmó lo siguiente.

1. No hay que tratar de disimular la fiebre en los niños. La gente entra en pánico cuando un niño tiene fiebre. Desde que nació mi bichilla, me grabé a fuego que no debía medicarla hasta que no sobrepasara la barrera de los 38,3 grados. Me apreció un número raro, ya lo podrían redondear, pero así lo hice. En este resfriado, sólo una vez tuvo 38,5º, y le dimos una dosis de ibuprofeno. Sería recomendable el  paracetamol, pero como lo odia a muerte, no nos queda más remedio que recurrir a su primo, a quien ella llama el jarabe de caramelo. Se coge la jeringa y se dosifica ella sola el mejunje ¡súper feliz de la vida! La fiebre le bajó en seguida y ¿qué hacer entonces? ¿Seguir dando más dosis de ibuprofeno cada 8 horas, por si vuelve a subir? ¿O dejar la medicación porque puede que no sea necesaria? Dice el doctor reggaeton que esto es bastante subjetivo. Lo que no se puede hacer es pasarse 3 días o una semana, administrando paracetamol o ibuprofeno como si fuera una medicación de corta duración. La fiebre, es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para luchar contra los males, y no debemos enmascararla, porque si persiste puede indicar que no es un mero resfriado, que hay algo peor que superar y tardaríamos más en dar con el diagnóstico. Si nuestros hijos tienen fiebre moderada, por debajo de los 38,5º, pero se ven activos y parecen tan normales, mejor no seguir con el ibuprofeno, ni con nada. Si son de quedarse muy lacios e inactivos cuando les sube la temperatura, podemos valorar darle alguna dosis más para ver si la cosa se estabiliza, pero no alargarlo indefinidamente solo para no ver los dichosos números en el termómetro. Lección aprendida de por vida.

2. El engaño de los jarabes para la tos. La tos de los resfriados sin importancia de mi bichilla ¡es insufrible para su padre! Primero, porque le dan ataques a lo loco y acaba vomitando lo que haya comido (tranquilidad, que con lo que zampa no se nos va a desnutrir por cuatro arcadas). Segundo, porque si los golpes de tos le vienen de noche, se desvela ¡y esto sí es un drama! Ahora que nos hemos acostumbrado a que duerma del tirón, tener que pasearla en brazos y en posición vertical durante una hora se hace pesadito… Así es que antes de ir a saber qué opinaba nuestro pediatra sobre la fiebre, tos y mocos de los niños, su papá fue a la farmacia para que el amable experto le diera un jarabe que le aliviara la tos a nuestra criatura. El que se trajo a casa se llamaba Flutox. Se lo estuvimos dando 2 veces al día, según ponía en el prospecto, durante el máximo de tiempo permitido, que fue una semana. Genial, porque para mi bichilla esto también era jarabe de caramelo. Fatal, porque desde la primera hasta la última toma, la tos no le mejoró absolutamente nada. Ni siquiera un poquito. Y entonces es cuando el doctor reggaeton nos dice que si queremos nos receta otro (Romilar) que son los dos que se suelen dar a los niños, pero que sepamos que a estas edades (menos de 6 años) no hay estudios científicos concluyentes acerca de la eficacia de los jarabes para la tos en los niños. ¡Tócate lo que no suena! Que dice este hombre que muchas veces los recetan porque son los padres los que juran que sus hijos mejoran con ellos, pero que puede que sea casi todo psicológico. Pues yo de psicología ando bien, gracias. Y como ya he vivido en mis carnes un tratamiento de jarabe completo que no ha hecho mella en la niña, no voy a invertir dinero en otro. Ni ahora ni hasta que tenga la edad para que la mejore en algo.

3. Los malditos mocos. Creo que del trío de fiebre, tos y mocos de los niños ¡los mocos son lo peor para mi mochuela! No sabe sonarse, y se limita a restregarse por toda la cara, de arriba a abajo, los que le asoman por la nariz. El resto se los traga, y salen de su cuerpecito con las cacas, que por suerte son muchas y abundantes. Dice el doctor reggaeton que da igual cómo se expulsen del cuerpo, porque lo importante es que no vayan a parar a los pulmones. Auscultó a mi churumbelita, pese a que yo le decía que la tos que tenía no era de estas en profundidad, ni con mucosidad, y efectivamente, ni rastro de pitidos en el pecho, ni sonidos raros en los pulmones, ni oídos afectados por los mocos. La única recomendación: hacerle algún lavado nasal antes de dormir con agua de mar en spray y andando. ¡Oh, justo lo único que hemos hecho en casos así desde que nació! Vamos, que estoy por pedir que me convaliden alguna asignatura de pediatría, con lo que he aprendido por mí misma.

En definitiva, que esto de la fiebre, tos y mocos de los niños suele ser un no parar durante esta época otoñal y sobre todo por el contacto escolar. Ya veis que es un mal menor que a nosotros nos altera porque no estamos acostumbrados a que mi bestia parda padezca nada. Para consuelo de tontos, el pediatra nos dijo que hay niños que de octubre a mayo andan siempre renqueando con este tipo de malestar ¡y que no pasa nada! A ver, yo aspiro a que coja los resfriados imprescindibles, porque necesitamos dormir por las noches ¡y porque siempre me los acaba contagiando a mí! ¿Cómo actuáis vosotros en estos casos? ¿Os volvéis locos improvisando medicamentos? ¿O tenéis la paciencia suficiente para confiar en que ellos pasarán el proceso por sí mismos y sin ayuda?

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4 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    16 enero, 2017 at 07:37

    En éstos casos… paciencia y lavarse muy bien las manos.

  • Responder
    chas
    16 enero, 2017 at 09:33

    yo no era una loca de la fiebre hasta que le dio una convulsion febril. despues de vivir eso por poca fiebre que tenga si la noto apatica le doy paracetamol. tambien controlo si sube al poco. pero no me arriesgo como antes a decir que ya le bajará quitándole un poco de ropa.
    mi bichilla tampoco expulsa los mocos…pero le bajan al pecho. asi que tienes suerte. porque algunas andamos hasta junio medio bien medio mal compartiendo catarros infantiles con los hijos…

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    Emprendedora de Pueblo
    16 enero, 2017 at 10:32

    Me identifico totalmente contigo, solo voy al médico en caso de fuerza mayor. Los míos en caso de tener fiebre, no les doy nada hasta que no pasan de 38. A ver si no como sabes si les ha subido más o no, y si les baja no les vuelvo a dar si no les sube bastante otra vez. Ahí, que luchen como leones contra los virus! No sé si está bien o mal, es lo que me dice mi sentido común, y como ellos no paran quietos tengan fiebre, tos o lo que sea y están activos, pues me es fácil pasar de paracetamoles y esas cosas.

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    Annabel y V
    16 enero, 2017 at 14:25

    Ui lo del orzuelo! La mía lo tuvo durante 6 meses, al final la llevamos y nos dio unas cremas, pero se ve que es algo común, se llama chalazón o chalación o algo así y que es indoloro (eso ya lo sabíamos) pero claro, muy vistoso. Lo demás igual, vamos en caso de fuerza mayor y pidiendo hora tranquilamente. Y sobre el sabor del parancetamol, yo fui comprar el de “marca” y nada que ver con el genérico oye! Igual, se la pone y se la toma ella sola tan feliz.

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