Enseñanza/Colegio

Tomar un café con la maestra de tu hijo

maestra de tu hijo

Desde que iniciamos la búsqueda del mejor colegio para mi bichilla, he ido repitiendo mucho que el que finalmente elegimos, y que por suerte nos asignaron, es una escuela organizada como una comunidad de aprendizaje. Un día, a saber cuándo, según vaya recopilando experiencias escolares, contaré las diferencias que noto entre este tipo de colegio y otros normales como los de nuestra época de estudiantes. Pero de forma muy simplificada, podría describirlo como una escuela en la que los padres entran y salen, tienen voz y voto y una participación muy activa en casi todos los temas relativos a la educación de sus churumbeles. Hoy os quería hablar de la iniciativa que te permite tomar un café con la maestra de tu hijo. No se trata de una hora de tutoría para hablar de tu bichillo y sus circunstancias, sino de una reunión de grupo a la que pueden acudir ambos progenitores a fin de presentar ante las maestras y los demás padres las peculiaridades de tu mochuelo, cómo creemos que han ido avanzando a lo largo del periodo de adaptación, qué dicen del cole cuando están en casa… Es una cita breve, de menos de una hora, en la que básicamente sólo tienes un par de minutos para exponer lo divino y lo humano de tu criatura, pero a la vez sirve para comparar (¡lo que nos gusta comparar a los padres!) y conocer cómo avanzan sus compañeros de clase. Estas son las cosas que descubres cuando vas a tomar un café con la maestra de tu hijo:

1. No todos los niños lloran igual durante el periodo de adaptación. De hecho, en esta pequeña reunión coincidíamos los padres de ambos cursos de P3, siendo la clase de mi bichilla la que ostenta el título de tener a los niños llorones, con un periodo de adaptación más largo y tedioso, mientras los del otro curso parecían hiper tranquilos desde el primer día de clase. Nadie sabe por qué, pero la sensación generalizada era la de que los compañeros de mi bichilla han llorado mucho, mucho (y la mía la primera), contagiándose unos a otros y retardando la llegada de la normalidad durante muchas semanas. Esto lo veíamos a diario, porque como las clases son todas de cristal por ambos lados, antes de ir a recoger a nuestros churumbeles pasábamos por delante de los niños del otro P3, que estaban súper calmados mientras la mayoría de los nuestros lloraban, sollozaba, parecían haber muerto extenuados por tanto drama (esta era la mía…)

2. Hay niños que no cuentan nada de lo que hacen en el cole en casa. Más allá de las habilidades del lenguaje que tenga cada niño de 3 años, unos son pequeñas cotorras y otros de lo más reservados. La mía es un loro que cuenta en casa lo suyo y lo de lo demás, por lo que otros padres recurren a mí para saber si mi mochuela dice algo de sus niños (que si a uno le regañan a diario, que si otro llora mucho, que si el de más allá no se sienta nunca en la silla…). El problema es que creo que a veces mi churumbelita le pone mucha imaginación a las historias y no confío al 100% en la fiabilidad de mi fuente. Otra cosa que suele hacer es imitar a las maestras: cómo hablan, cómo los organizan en clase, cómo los recogen del patio o les dan instrucciones para cada tarea… ¡Verla es sospechar que tiene personalidad múltiple por lo mucho que se mete en el papel de imitadora! También hay muchas diferencias en cuanto al habla, porque algunos padres reconocen que los suyos apenas dicen nada todavía, ni en casa ni en ninguna parte, pero entra dentro de la normalidad de los 3 años.

3. Los niños aprenden mucho más rápido de lo que pensábamos los padres. ¡Pero infinitamente más deprisa! La mía ha vuelto con el cancionero infantil catalán memorizado casi al completo tras el primer trimestre. Preparan canciones para funciones escolares con algo de coreografía que interiorizan deprisa, reconocen sus objetos en clase, a sus compañeros, cómo se va a desarrollar la jornada, qué se espera de ellos en cada clase o actividad. Creo que los padres tendemos a pensar que todo es difícil para nuestros hijos, y después resulta que tienen una de habilidades ocultas que no les habíamos dado la oportunidad de mostrar. Al tomar un café con la maestra de tu hijo, descubres que casi todos hemos sido demasiado sobreprotectores y hemos confiado poco en sus capacidades.

4. Los niños ganan autonomía a pasos agigantados. A dejar el pañal si aún lo llevan, a no tener escapes y pedir la vez para ir al baño, a comunicarse con la maestra si tienen sed o cualquier otra necesidad, a ponerse y quitarse la ropa y el calzado, a organizar sus pertenencias en los colgadores de la clase, o desplazarse por el edificio sin perderse ni titubear. Por no hablar de lo que se nota en casa su destreza para ordenar cuando se le pide, incluso a veces por iniciativa propia, ir sola al baño, ayudar a poner y quitar la mesa y hasta interesarse en colaborar a la hora de cocinar. Que a veces (pocas) hasta me da un poco de cargo de conciencia pensar que la estoy esclavizando, pero lo hace todo de tan buena gana…

5. Los padres tenemos muchos temores infundados. Por ejemplo, mi bichilla tiene 2 tutoras en P3, una suele estar durante las mañanas (ha sido madre recientemente y trabaja solo media jornada) y otra durante las tardes y apoyando ciertos días en otras actividades. Mi hija suele hablar bastante más de una de ellas, y menos de la otra, pero siempre bien de ambas. No creo que haya ningún problema en que conozcan a dos tutoras a la vez. Sin embargo, hay padres que piensan que esto desorienta a los niños, sobre todo porque cuando vuelven de comer en casa, o se despiertan tras la siesta del comedor del colegio, se encuentran con una maestra que no era la que tenían a primera hora de la mañana. Creen que esto los desvía y que dificulta su integración en el colegio, pero en el caso de mi bichilla os aseguro que no le supone trauma alguno. Otros tienen miedo de que no quieran comerse la fruta, que es el único almuerzo de media mañana que se les permite llevar, o que no los abriguen lo suficiente al salir al patio, o de excursión… Y así, con todos y cada uno de los detalles que podamos imaginar.

¿Habéis asistido a alguna sesión así en el colegio de vuestros peques? En el nuestro lo hacen para cada curso, no solo en P3, y me ha parecido una buena idea para compartir inquietudes, ver cómo está el patio y comunicar nuestros temores y motivos de orgullo a las maestras y a otros padres.

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8 Comentarios

  • Responder
    María - MiviMamá
    29 marzo, 2017 at 08:46

    Como mola el cole de la bichilla, ¿no? Los de aquí son de los de toda la vida y poco donde elegir.
    Mi niña va a la guarde, lleva allí desde noviembre y desde luego se nota muchísimo el cambio que ha dado. Está muchísimo más espabilada, antes le enseñabamos partes del cuerpo y de la cara, nos miraba y se reía. Sin embargo ahora se lo dices y en seguida se señala. Últimamente canturrea a su manera y hace movimientos con las manos, así sin venir a cuento. Me meo con ella y me asombra muchísimo como ha cambiado.

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    Mama Puñetera
    29 marzo, 2017 at 10:55

    Pues la verdad es que no, en nuestro cole no hace eso. Tuvimos una reunión personal con la tutora para hablar un poco de como era cada peque a principio de curso. Aparte de eso poco mas. Pero si que es cierto que nuestra tutora es muy accesible y cualquier cosa te la cuenta cuando vas a recogerla.

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    anitasuperstarr
    29 marzo, 2017 at 11:11

    ojalá el año que viene mis gemelillos entren en la escuela que nos gusta y que es acorde con lo que estás diciendo… cómo mola que haya proyectos así en el ambiente! Y sí, los niños aprenden … ¡¡Volando!!!

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    mamapuede
    29 marzo, 2017 at 12:07

    Pues en nuestro cole esto no se hace y no estaría mal, porque la única “comparación” o reunión entre padres es la que se hace en el parque o cuándo estamos esperando a que salgan y francamente… no me gusta del todo.

    Lo de no confiamos en los niños, es cierto! es increible cómo les tenemos en casa entre algodones y lo que ellos aprenden y son capaces de hacer sin que estemos nosotros detrás.

    Por ejemplo, lo que dices de si tienen frío en el recreo. Yo también lo he pensado eh? pero me ha sorprendido ver cómo Leo se quitaba o ponía la chaqueta él sólo sin que nadie le dijese nada según tuviese frío o calor en una tarde, que parece una tontería y obvio pero cómo siempre estoy detrás de ellos ¿tienes frío? ¿te quito la chaqueta? soy una plasta!!

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    Mami esto está chuli
    29 marzo, 2017 at 13:30

    En el cole de mis fieras no hacen nada así. La única reunión es la del trimestre o las tutorias individuales. Estaría genial porque se podría hablar de muchas cositas y las preguntas en el WhatsApp entre madres para hacer cogeturas se terminarían jejeje

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    Alexia
    29 marzo, 2017 at 14:43

    La verdad que una reunión con un cafelito o té por delantese hace más cercana y amena que una normal trimestral aburrida.

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    Mónica
    29 marzo, 2017 at 20:53

    Yo el año pasado con su profe de siempre si, me tomaba cafés, la veía mucho y me contaba muchas cosas. Pero la de este año… ni una reunión, ni sale a la puerta apenas ni te dice nada. bueno, tu ya sabes… no estamos muy contentos.
    Es un alivio que tu si puedas porque descubres cosas que no sabías y despejas dudas.

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    UrbanandMom
    30 marzo, 2017 at 00:16

    No puedo estar más de acuerdo con los temores infundados de los padres. En ocasiones nos pasamos tres pueblos.

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