Crianza

Mi hija sólo quiere estar con su padre

Mi hija sólo quiere estar con su padre

Me río yo de quienes me decían que con tanta lactancia prolongada, tanto colecho y tanto porteo, mi bichilla iba a ser una niña dependiente, sin voz ni voto en esta vida y metida entre mis faldas hasta el día del juicio final. Pues menos mal que supuestamente la crianza con apego iba a tener estos devastadores efectos secundarios, porque si la llego a criar de otra manera ¡se me va de casa antes de cumplir los 3 años! Es desapegada como ella sola, tanto respecto a su padre, como a mí, como al resto de familiares y personas que conoce: no da besos, no es cariñosa, no es dulce… Vamos, que no es el prototipo de niña ideal de cuento de hadas. Y no pasa nada, que yo tampoco soy pegajosa en exceso y aún recuerdo los chantajes de mi padre para que le diera un beso de pequeña. Pues igualita me ha salido la mía, solo que yo no le ofrezco nada a cambio para que me quiera más. Esta situación lleva muchos meses siendo así, y no me importaba demasiado, pero desde hace unas semanas, mi hija sólo quiere estar con su padre ¡y eso sí empieza a mosquearme! Porque antes no me quería ni a mí ni al resto de la humanidad, pero eso de que le guste la compañía de este hombre y rehuya la mía… ¡Eso sí que no! Que la de la teta fuera durante 3 años, la del porteo infinito y la del colecho hasta que ha querido he sido yo. Y me merezco una mijita de mimos, vamos. Hay días en los que pienso que el nacimiento de mi churumbelito está desequilibrando la balanza, pero es que la actitud de mi bichilla es tan variable de un día para otro que no logro encontrar pautas claras, ni sé si debería hacer algo especial o dejar pasar el tiempo sin trastocar nada hasta que vuelva a la normalidad.

1. A dormir con papá. Esto no me extraña tanto, porque desde que dejó de dormirse al pecho, su padre ha sido el que le ha leído los cuentos, la ha paseado en brazos y le ha seguido el rollo hasta caer rendida. Yo siempre tenía que estar recogiendo la cena, la cocina o aprovechando para ponerme una crema o sentarme por primera vez en todo el día en el sofá. Pero tampoco se resistía a dormir conmigo cuando él estaba de viaje o no podía atenderla. Y sin embargo ahora, como me vea entrar con ella en su habitación con el objetivo de dormirla, intenta escaparse como puede, reclama la presencia de su padre, y como trate de distraerla con conversación, o cuentos, o lo que se me ocurra, se me pone a llorar como una magdalena. Así es que cedo y la dejo con él. A veces, también lo reclama para lavarse los dientes, o ir al baño, cosas que generalmente suele hacer ella sola cuando está conmigo.

2. A la calle con papá. Hemos vivido escenas de lo más dramáticas porque este hombre no tiene cabeza ninguna, y siempre se le olvida algo cuando vamos a salir de casa: cuando no es el móvil, es la basura que tenía preparada y cuando no, resulta que lleva 20 minutos quejándose porque vamos tarde y luego a él aún le falta peinarse y calzarse. A veces, cojo el ascensor y me voy yo sola con los niños. Pues esto le ha generado una psicosis a mi bichilla, y cuando estamos los 4 preparándonos para salir de casa, se pone súper nerviosa si ve que me arrimo a la puerta de la entrada, por lo que empieza a lloriquear diciendo que no me vaya, que esperemos a papá; le grita al padre para que corra porque sospecha que yo me voy a ir, quiere que demos juntos cada paso en plan Tribu de los Brady ¡y lo peor! Que salgamos los 4 juntos por la puerta. Ya me explicaréis cómo, con un carrito de bebé, 2 adultos, y mi bichilla con su patinete, bicicleta o lo que quiera que sea que haya cogido ese día. Y en ese momento, se desboca y chilla como una loca suplicando que nadie se vaya sin papá. En este caso, no rehuye el estar conmigo, sino que lo que le da pánico es que el otro quede abandonado. Señor, con lo poco dramática que soy yo y lo papelera que me ha salido esta.

3. Cuando papá no está… Casi puedo entender que este hombre piense que cuando yo estoy a solas con los niños le intento amargar la infancia a mi hija, por ser la mayor, porque me siento desbordada desde que soy bimadre, porque se me agota la paciencia, porque no la comprendo, porque no sé atender a sus demandas… en fin, por infinitos motivos. Pero lo cierto es que todos estos reclamos, todas estas situaciones en las que mi hija solo quiere estar con su padre, se producen exclusivamente cuando él está presente. O sea, que por las mañanas, antes de ir al cole, hacemos una vida de lo más normal. Claro que hay enfados, y prisas y días increíblemente buenos. Y lo mismo al volver del cole, o cuando él está de viaje. Mi bichilla no se acuerda de él para nada, pero es que no mantiene una relación de enfrentamiento conmigo: quiere que merendemos juntas, que veamos los dibujos, o le dé material para dibujar, que la lleve en el patinete del carrito por la calle, que le dé la mano para cruzar o que vayamos a la tienda. No vivimos en una pelea constante, y hasta me dice que me quiere, que quiere que veamos algo juntas y que “somos amigas, mami”. Y ella hace de Skye de La patrulla canina y yo de la alcaldesa Goodway (ay, señor), y a mi churumbelito le asignamos el papel de Chicaleta y aquí paz y después gloria. Pero cuando está su padre todo se tuerce.

Igual nota que al estar los dos adultos en casa, yo me dedico más al pequeño, mientras que si estoy sola me esfuerzo por hacer malabarismos que me permitan desatender lo menos posible las necesidades de cada uno de ellos. O este hombre es una mala influencia, o es una etapa común en otros niños y que ya pasará. Pero a veces me da la sensación de que la he criado durante 3 años para que reniegue de mí de repente. ¿Vosotros habéis vivido algo parecido con alguno de vuestros hijos? ¿Se reconducen o la cosa empeora según crecen? ¿Hacíais algo especial para retomar la buena relación?




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6 Comentarios

  • Responder
    Una mama mas
    28 junio, 2017 at 07:45

    Mi hijo mayor es igual. Igual igual igual! Buen el mio es muy cariñoso.
    Pero es muy normal que tenga que escuchar cosas como “tu no, papa!” o que “a mi me quiere mucho, casi como a papa!”. Y uno se pregunta si el segundo hijo sea distinto… Pues no, mas de lo mismo! Yo estoy en desventaja…

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    mamá puede
    28 junio, 2017 at 08:04

    Que no mujer! No reniega de ti, yo creo que solo es que echa de menos a su papá y cuándo está lo quiere solo para ella y que la colme de atenciones

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    Carolina mamá ríe
    28 junio, 2017 at 10:03

    Anda qué suerte!! jajajajaj. Yo creo que es algo pasajero, UNMF también tiene rachas de papitis (aunque bien cortas :() que coinciden cuando está menos en casa o cuando papá se inventa un juego genial y superdivertido…

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    miren
    28 junio, 2017 at 11:39

    seguro que es pasajero.. a nosotros es que nos pasa al revés, a su padre le tiene enfilado y “le rechaza” muchas veces, que a mi me da apuro, porque parece que se lo inculco yo cuando él no está, y nada más lejos.. que luego ella se lo come a besos y se llevan genial, pero tiene momentos que pobrecito mío.. pero creo que no hay nada que hacer que no sea esperar a que le cambie el viento y le de por otra cosa… rebeldías de la edad, me temo.. bss!

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    Adriana
    28 junio, 2017 at 14:43

    Por nuestra casa es al revés. Todo lo quieren con mama. Pasados los cuatro años o así me da la sensación de que cambian un poco hacia querer hacer más cosas con papa, pero antes nada, conmigo.

    Yo siempre lo he achacado a que pasan más tiempo conmigo, entre el tiempo que les dí el pecho, la baja, que por las tardes están conmigo hasta que llega su padre…como que eso hacía que el vincula conmigo fuese más fuerte. Pero veo que depende de la situación, porque en tu caso estás, siempre con ellos.

    Te dire para tu consuelo que no hay situación perfecta, que hay veces que agobia un pelín el que dependan de tí. Igual lo suyo es que fuese por igual con los dos padres, pero eso hasta que son un poco más mayores no lo veo fácil.

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    nosoyunadramamama
    28 junio, 2017 at 17:18

    jajaja, y espera, déjala un par de días con abuelos o primos o algo, y cuando vayas a recogerla, te dirá que quiere quedarse allí… Yo creo que es super normal, que sí que luego hay niños que tiran más hacia un progenitor, pero lo más normal es que establezcan vínculos fuertes con cualquiera de su entorno que les de cariño… Lo de la crianza con apego relacionado con teta, colecho y esas cosas es una moda… Si no, los padres pintarían poco!jaja…y mira cómo se van con ellos a la mínima!!

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