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Resumen del primer año de colegio. Piojos, enfermedades, amigos…

resumen del primer año de colegio

¡Se acabó el primer año de colegio de mi bichilla! Exclamo no sé si de la emoción por el curso superado, por los malabarismos que haremos como todas las familias durante los meses de verano o por la incredulidad de que esto haya pasado en realidad. ¿Lo habré soñado? ¿Realmente mi criatura ya ha vivido su primer año de colegio? Pues eso parece. Y pese a que durante el curso he ido comentando cómo es esto de estudiar en una comunidad de aprendizaje, lo pésimo que fue su periodo de adaptación, cómo nos sorprendieron sus primeras notas de P3, los contenidos que se supone que han ido aprendiendo y hasta las críticas a la maestra en el grupo de WhatsApp de padres, hay otros aspectos más de andar por casa sobre los que reflexiono al hacer balance con este resumen del primer año de colegio de mi mochuela.

1. Primer año de colegio sin piojos. Estoy que no me lo creo. O sea, si la plaga de piojos ha tenido atemorizadas a familias completas de toda la península, resulta que mi bichilla no ha cogido ni uno. ¡Ni uno! ¡Ole y ole! Y no será porque en su clase no haya habido unos 10 avisos de avistamientos de bichillos en las cabezas de otros niños. En este cole, si el niño tiene piojos te lo tienes que llevar a casa hasta que lo desparasites ¿en los vuestros también? Total, que cuando en la primera semana ya nos hicieron la primera advertencia ¡quise morir! Así, de forma dramática del todo, porque sólo los astros saben lo que me cuesta meterle un peine a mi bichilla. Mi madre me tiene dicho que el día que esta niña se infeste de piojos, que seguro que alguna vez caerá, más nos vale afeitarle la cabeza entera, porque con lo poco que le gusta el contacto de embellecimiento moriríamos antes de limpiarla de liendres. No sé cómo nos hemos escapado del primer año de colegio sin piojos, porque ni hacemos tratamientos preventivos ni nada. Pero mira ¡estamos súper orgullosos del mérito!

2. Sobrevivir a virus y otras enfermedades. Además de poner mi vida patas arriba porque no quería que mi bichilla fuera a la guardería, uno de los motivos que me frenaba a llevarla era la cantidad de niños infecciosos que se ven en estos centros. Es que no conozco caso cercano que haya llevado a su criatura a una escuela infantil y no se haya pasado semanas convaleciente de algo. Total, que lógicamente, al haber estado mi mochuela muy poco en contacto con virus infantiles, al llegar al colegio ha enfermado más de lo que lo había hecho en casa. ¡Pero qué leve ha sido todo! Estoy convencida de que si todo esto le llega a atacar con pocos meses no lo hubiéramos sobrellevado igual. ¡Si lo más grave que ha tenido este año ha sido una gripe y ya queríamos morir por no ver la luz al final del túnel! El resto, lo habitual: mocos 2 días sí y 3 no, 2 semanas bien y otra con una tos tontuna y desesperante, pero vamos, que a la primera consulta con el pediatra ya nos dijo que si este era su primer año de colegio no le saturásemos la agenda con estos temas, porque se pasaría con mocos y toses variadas de octubre a mayo. Y así ha sido. Bueno algo menos, más bien de octubre a marzo, porque a partir de esa fecha no ha recaído más. ¿Se me habrá inmunizado? Y mira que en la clase han habido niños con unas cosas intestinales, y unas faringitis y unas fiebres de más de 40, bronquiolitis, escarlatina y demás lindezas propias de la edad. Pues con nuestros 4 mocos y nuestra gripe hemos saldado el año.

3. Las relaciones sociales. Dice mi madre que esta niña no ha hecho amigos durante el curso. ¡Ay, señor! Igual hay criaturas que a los 3 años ya forjan amistades de por vida y otros que tardan un poco más. Mi bichilla vuelve a casa hablando de su amigo tal y su amiga cual, que han ido variando a lo largo del curso. Durante unos meses, solo hablaba de 3 compañeros, lo que me hacía pensar que eran sus preferidos. Luego estos dieron paso a otros nombres y a final de curso a otros tantos. Cuando vamos al colegio por la mañana, va contenta y suele enfadarse cuando al saludar a sus supuestos amigos en la puerta alguno la ignora, o tiene un mal despertar y no está para actividad social a esas horas de la mañana. Mi bichilla ya se levanta con el chip de socializar encendido, pero a lo largo del curso ha acabado por adoptar esta postura que tenían algunos de sus compañeros, y al finalizar parecía la borde prepotente de la clase. Vamos, que en vez de ser más sociable parece que hayamos ido para atrás. Pero tampoco mucho, porque en eso también me parece que ha salido a mí: somos muy de regañar y muy de enfado grande y repentino, pero poco rencorosas. Así es que en nada vuelve al grupo, pese a que sea una mijita cansina intentando que los demás actúen según su voluntad.

4. Se ha hecho grande de repente. Ya no sé si ha sido porque es un cambio propio de esta edad, por haber superado su primer año de colegio con el hincapié que hacen en los temas de autonomía, por la llegada del hermanito, o por todo junto. Pero el caso es que mi bichilla ha cambiado muchísimo en su forma de actuar. Si ya era independiente casi desde que nació, ahora va alardeando de ser grande y de poder hacerlo todo sola sin la ayuda de nadie. En realidad, necesita ayuda muchas veces, pero ya me parece bien que tenga esa confianza en sí misma y hasta que presuma de lo bien que lo hace todo, de lo mucho que nos puede ayudar con el bebé y de sus méritos escolares.

Y ahora ¡a disfrutar de las vacaciones! No sé si va a comprender la cantidad de meses que tiene por delante sin pisar el colegio. Pero bueno, como durante 3 semanas irá al campamento de verano que se hará también allí, luego estaremos de vacaciones en Sendaviva, con los primos, en la playa y demás, sólo espero que recuerde lo bien que lo ha pasado durante el curso para que quiera iniciar P4 de buena manera.

¿Cómo fue el primer año escolar de vuestro hijo? ¿Mejor o peor de lo que habíais imaginado?




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1 Comentario

  • Responder
    miren
    3 julio, 2017 at 19:18

    por lo que cuentas, ¡prueba superada!, ¿no? la verdad es que te pones a pensar en cómo empezaban el curso y cómo terminan, y es increíble cómo cambian… me ha sorprendido que no quisieras llevarles a guarde, si te sirve para el pequeño, nuestra hija no se ha puesta mala nada mas que dos veces en 2 años de guarde, y nunca ha llegado a estar una semana entera en casa… eso sí, es importante buscar guarde no muy grandes y masificadas, que yo buscnado vi algunas que me daban muy poca seguridad..
    y no me enrollo más, ¡a por unas merecidas vacaciones! bss!

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