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La lógica de un niño de 3 años. ¡Sorprendente!

La lógica de un niño de 3 años. ¡Sorprendente!

No sé el momento exacto en que mi bichilla pasó a ser una niña que comprende todo lo que se le dice y lo que es más, que saca sus propias conclusiones, expone sus propios argumentos (y sus propias historias inventadas) y ya no cuela eso de que es muy pequeña y no lo va a entender. Con su vena teatrera, logra hacerse la loca muy dignamente cuando un asunto no le interesa (recoger juguetes, comer lechuga, apagar la tele…) pero queda claro que las indicaciones las comprende divinamente. Una cosa diferente es que sea un primor de niña obediente, que no lo es. Será que tiene demasiada personalidad, será que es una perra vaga, será que le gusta más un desafío que a un niño un caramelo ¡pueden ser tantas cosas! Pero la lógica de un niño de 3 años nos resulta aplastante en temas de lo más variopinto.

1. Yo no soy un torbellino, soy guapa. Se nos podrá acusar de cualquier cosa, pero de ser padres obsesionados con el físico y la belleza exterior seguro que no. Aún así, de algún sitio saca la niña estas expresiones, hasta el punto de que cuando me tiene negra con ese ritmo frenético que no para, que es un terremoto humano en miniatura, lo más suave que se me ocurre decirle es eso, que es un torbellino de niña. Cosa que a ella le ofende mucho y se defiende diciendo que no es tal cosa, porque ella es guapa. ¡Qué tendrá que ver una cosa con la otra! Pero claro, cuando te lo lanza con esa seguridad, la primera vez te desarma y te pegas un hartón de reír. Hija de mi vida, por muy preciosa que seas ¡quietecita al menos podríamos tener la oportunidad de admirar tanta belleza! Pero a la velocidad a la que se mueve es imposible.

2. Aquí, en la cabeza, yo tengo cerebro. En mayo fuimos al Museo de la ciencia Cosmocaixa. Ya habíamos estado muchas veces antes, sin niños, pero con mi bichilla la cosa ha sido espectacular. Todo se puede tocar, accionar, hay un bosque amazónico… Pero resulta que lo que más la ha marcado fue una exposición temporal, más para público adulto que para niños, sobre el funcionamiento del cerebro humano. ¡Ver para creer! Desde que salimos de allí, con su lógica de un niño de 3 años, no para de tocar cabezas ajenas, notar la temperatura y opinar sobre si la persona en cuestión tiene cerebro (si la cabeza está calentita) o no (si está fría). Ella tiene muy claro que tiene cerebro, y que su hermanito también. Del resto del mundo aún está dudando.

3. Papá que íbamos al cine. La niña me ha salido con un GPS en la cabeza, porque es sorprendente que dada la genética que lleva (su padre aún se equivoca saliendo del pueblo en el que lleva viviendo 30 años y yo soy la típica que siempre, siempre, siempre interpreta los mapas del revés) reconozca dónde está en cada momento. Un día fuimos al pre estreno de una película de animación en Barcelona, y claro, le dijimos que nos íbamos todos al cine. Pues al llegar a la primera rotonda y coger la tercera salida en lugar de la primera (por donde se va a nuestro cine habitual, si es que se le puede llamar habitual a un lugar al que sólo ha ido 3 veces en su vida) le faltó tiempo para gritar cual guardia civil de tráfico “papá, te has equivocado. Que el cine es por ahí”. No entiendo cómo tiene esa facilidad para ubicarse en el espacio, yendo en el asiento trasero, con una ventanita prácticamente tapada por el parasol. ¡Parece que haga magia! Esta se me escapa un día y llega a donde quiera sin perderse.

4. Uno ahora y el resto lo guardamos para mañana. Con este método hemos conseguido que racione cosas como las chucherías y lo que no conviene comer a diario, o los juguetes que tienen un desgaste, como las pompas de jabón. A veces surgen enfados igualmente, pero por lo general en su lógica de niño de 3 años, mi bichilla acepta bien el trato. El problema es que después quiere aplicarlo a todo lo que le cruza por la mente como por ejemplo, me como ahora un quesito, y el resto lo guardamos para mañana, y luego un trozo de pan, y luego un plátano, y luego una manzana, y luego un zumo… y así hace una lista infinita de cosas no repetidas que puede comer. También vale por ejemplo para decir, hoy vamos un rato al cine, o al parque y mañana otro rato. Vamos, que hace unas divisiones en las que caben todo.

5. Tras el intento de asesinato de la bisabuela. En Instagram os conté lo mucho que se estaba divirtiendo la niña con el sillón motorizado de mi abuela, mujer de 94 dependiente con Alzheimer. Al principio, le gustaba subirse, apretar los botones y mover aquello como si se encontrara en un parque de atracciones. Hasta que un día, en un despiste familiar de 3 adultos, puso el sillón vertical y acabo con su bisabuela derrumbada en el suelo, que se fue amoratando por varias zonas en los días posteriores. Pues en su razonamiento, entró en pánico cuando vio a la señora mayor en el suelo, soltó el mando, se echó a llorar lamentando a voz en grito haberle hecho daño a la yayi y se alejó del sillón durante semanas. Más adelante, una tarde en la que ayudaba a mi madre a acostarla, estando mi mochuela por allí, quiso volver a darle a los botones para colaborar en la tarea. Nosotras le pedíamos que levantara aún más el sillón, porque lo necesitábamos. Pues bien, ella apretaba poquito a poco e iba parando para preguntar si ya era suficiente. Cuando llegó a un grado de inclinación, que aún no era el que necesitábamos pero que a ella debió recordarle el día de la caída, se negó a seguir aupándola. ¡A ver si el aprendizaje le queda para siempre!

¿Cuándo os disteis cuenta de que los niños entendían todo lo que les decimos? A estas alturas ¿ya podemos pensar en eso de que nos torean cuando no quieren hacer caso?




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3 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    19 julio, 2017 at 07:25

    Son. Buenísimos! Lo malo es que muchas veces te desarman con esa seguridad con la que dicen las cosas y ya no sabes por dónde tirar jaja

  • Responder
    lamamafaelquepot
    19 julio, 2017 at 13:10

    yo creo que entiende mucho antes de lo que creemos, pero es como con los reyes, que va haciendo el longuis todo lo que pueden.
    En mi caso lo que me desarma es cuando hacen afirmaciones que no tienen ninguna relación para mi como lo de ser torbellino y ser guapa y me dejan muerta.
    la verdad es que es maravilloso poder ver su lógica y como vamos perdiendo por el camino algunas cosas.

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    20 julio, 2017 at 16:59

    Ay, por favor, pobre bisa. Menudo susto. Mi hijo también serviría para taxista porque se orienta de locura. Lo que más me llama la atención ahora mismo más que el razonamiento es la memoria, que se acuerda de unas cosas… eso y la orientación.
    Me parto con las historias de tu bichilla.

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