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Una señora ha regañado a mi hija ¡y me ha parecido bien!

señora ha regañado a mi hija
Adulto regañando a niña vía Shutterstock

Sé que hoy lo moderno es seguir la forma de crianza de la Esteban y gritar eso de que por mis hijos mato, a la primera de cambio y sin venir mucho a cuento. Debe ser que así parecemos mejores madres, o padres de cara a la galería, que lo damos todos por nuestros churumbeles y ellos nunca, jamás en la vida, van a ser culpables de algo. Hagan lo que hagan. Pues como de costumbre ¡yo vivo en el bando contrario! Resulta que una señora ha regañado a mi hija en el médico y me ha parecido bien. Vamos, es que me ha hecho un favor de los gordos y me ha civilizado a la niña cuando claramente a mí la situación se me escapaba de las manos. Y no creo que por haberle plantado cara a mi mochuela le vayan a quedar secuelas graves de por vida, sino una lección muy bien aprendida y que parece que le ha arraigado a fondo. Os pongo en situación, porque aunque no es nada del otro mundo, hay cantidad de padres que no toleran estas intromisiones ajenas en la crianza de sus hijos. ¡Pues a mí me ha venido de perlas!

1. Escena primera. Como primeriza con niña en P3, me cogí cita en mi médico de cabecera (nada grave, pero a ver si me explica por qué la lactancia me da esta ansiedad con la que me como todo lo que se me pone a tiro, y me hace unos análisis de esos en los que te miran el colesterol y cosas que no se buscan durante las pruebas del embarazo) sin tener en cuenta que durante el mes de junio en el colegio de mi bichilla se hace jornada continuada. Así es que me tocó recogerla a ella de urgencia e ir corriendo con niña y carrito de bebé para no perder el turno en la sala de espera. Al llegar, como buena maruja, pregunto por qué hora van entrando y resulta que llevan casi hora y media de retraso. ¡Me quise morir! Hora y media con los 2, con gente infecciosa alrededor… a ver cómo íbamos a escapar de aquello. En esto que me llama mi madre, que sabía lo del médico, y me dice que ya se viene ella también (ojocuidao, lo fácilmente que se transforma una sala de espera en un lugar de tertulia cuando vas al médico en familia) y así me ayuda con la niña. Oye, pues genial, porque en poco rato ya se había cansado de jugar con la tablet, de comerse la merienda, de hacerle cuchi, cuchi al hermanito, y claro ¡llegó el deseo de correr, correr!

2. El detonante. Por tal de que la situación no estallara, le dije que no podía correr, pero sí dar vueltas alrededor del patio interior del centro de salud, sin hacer ruido. Y a ello que fue. Una vuelta, otra vuelta, desafiándome en la lejanía a través de los cristales, y haciendo amago de echarse a correr para parar en el último minuto. Cuando de repente se cansó y se vino a hablar dando voces al asiento de al lado. Por más que le decía que en el médico no se puede correr ni gritar, más fuerte gritaba ella preguntando “¿Por qué mami? ¿Por qué no se puede?”. Cuando de repente, una señora marroquí, con todo su atuendo típico, le chistó con todas sus ganas para que se callase y le dijo que hiciera caso a mamá, que en el médico no se puede correr ni gritar. La niña se quedó parada, mirando a la señora y a mí alternativamente, como si creyese que yo la libraría de la regañina. Pero yo me puse del lado de la mujer, así es que mi mochuela se dio por vencida, se sentó a mi lado muerta de aburrimiento y se dispuso a ver pasar los minutos. Cuando llegó mi madre, no daba crédito al idílico cuadro que teníamos montado allí.

3. La complicidad con la señora. Cuando vimos el efecto que había tenido en la niña, la señora me miraba como diciendo “Verás como no lo vuelve a hacer”. Y sinceramente, yo albergaba grandes dudas al respecto. Es tan terremoto que me extrañaba a mí que un comentario ajeno, hecho en un tono correcto pero severo, la fuese a marcar tanto. Oye, pues así fue. No sólo no volvió a levantar la voz, sino que se dedicó a llamarle la atención a otros pacientes que perturbaban la calma de la sala de espera. Y lo mejor ¡de esto ya hace algún tiempo y todavía le dura el efecto! Hasta el punto de que si le indicamos que no debe hacer demasiado jaleo en casa porque el bebé está dormido, o le pedimos que intente moderar el tono (parece que esté hueca por dentro, oye) cuando entramos en el portal, todo le va calando y lo relaciona con la señora que le regañó en el médico.

Cuando digo que una señora ha regañado a mi hija y que me ha parecido bien, es porque realmente no era un lugar en el que fuese aceptable que se comportase como lo que es, una niña, molestando a gente que se encontraría allí por estar mejor o peor de salud, pero no por gusto. Me ha parecido bien porque ni la ha tocado, estaba como a 3 metros de distancia, ni le ha gritado, ni le ha hablado de mala manera, sólo de forma vehemente y con autoridad. Me ha parecido bien porque yo ya no podía hacer más en esa situación: no tenía más artimañas para que ella no se aburriera, no podía perseguirla por los pasillos con el niño en la teta y el carrito en el otro brazo ¡y no sabía que mi madre podría habérsela quedado! Vamos, que de pronto me he hecho mega fan del intervencionismo en crianzas ajenas. No, no voy a ir tratando de enderezar a los niños de los demás cuando ni siquiera tengo claro lo bien o lo mal que lo hago con los míos propios, pero por favor, si alguien los ve en este tipo de situaciones y cree que puede reconducírmelos ¡que lo haga! Que yo les doy mucha libertad (creo) pero llega un momento en el que deben ir entendiendo que esto de vivir en sociedad requiere de una mijita de civilización. ¡Y gracias por adelantado!




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9 Comentarios

  • Responder
    lamamafaelquepot
    26 julio, 2017 at 07:30

    Yo creo que también lo hubiera agradecido. Creo que los padres a veces estamos muy sensibles con estos temas, como si cuando les dicen algo a nuestros hijos en realidad nos lo dicen a nosotros.
    Sinceramente yo hecho mucho de menos lo de criar en tribu y que con respeto nos ayudemos cuando no sabemos reconducir una situación.
    Por lo que dices lo único que hizo fue decirle que hiciera caso a lo que tu ya le estabas diciendo así que en el fondo lo que hizo es dar fuerza a tu mensaje no dar uno nuevo.

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    Chibimundo (@chibimundo)
    26 julio, 2017 at 07:34

    Yo creo que lo que hace daño al peque es dar siempre la razon a los de fuera o no “disciplinar” (no me gusta esa palabra me refiero a educar al peque cuando esta haciendo algo molesto o dañino, que puede ser lo que el padre elija, hablar regañar, castigar… allá cada uno).

    Si otra persona repite tu mensaje esta fortaleciéndolo… Yo no sé si me sentiría cómoda en la situación, Loki aun es muy pequeño. Pero si a ti te vino bien, pues genial!

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    Carolina mamá ríe
    26 julio, 2017 at 08:41

    A mí no me gustaría nada de nada que nadie llamara la atención de mi rubio y menos si ya lo estoy haciendo yo no no no…es cuando lo hace mi madre, muy a menudo por cierto, y la miro de reojo…porque es mi madre y puedo atravesarla con la mirada. Yo creo que si yo estoy llamando la atención de mi hijo y hay que esperar a que un extraño lo haga para que se comporte es porque algo falla.

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    Ananas
    26 julio, 2017 at 10:01

    Esta entrada es de sentido común, tanto que no habría ni que escribirla, pero estoy segura de que desgraciadamente vas a coleccionar algún que otro comentario luminoso del tipo :
    “Ay! si se lo hacen a mi hijo… A mi niño nadie le dice lo que tiene que hacer, faltaba más”

    Un beso!
    Ana

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    La Moleskine de Mamá
    26 julio, 2017 at 17:43

    Yo también soy de esas que no permitiría que un desconocido le llame la atención a mi hijo, sobre todo porque yo estoy ahí al pendiente. Ya una vez me pasó en el parque, mi hijo estaba de año y medio; yo a un metro de distancia de él checandolo todo el tiempo porque ese día iba en plan talibán. Y pasa una niña de su edad y le da un manotazo y antes de que yo pudiera decir algo el padre de la niña se pone a regañar a mi hijo. Le monté un pollo al hombre, porque si el esta viendo q yo estoy justo ahí al pendiente de mi pequeño talibán, con que derecho se mete. La madre de la niña no dijo ni pío. Total, que el hombre agarro a su hija y mujer y se fueron de inmediato para no irme más,

    No lo tolero quizá porque estoy harta que todo el mundo se siente con derecho a opinar de todo y eso lo vives desde que estás embarazada y a estas alturas sencillamente no lo soporto. Un saludo!

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    miren | de lunares y lunas
    27 julio, 2017 at 01:06

    pues yo creo que muchas veces que un extraño empatice contigo y te haga ese favor, es gloria bendita… no digo las típicas señoras que se entrometen “deporquesí”, que no… pero casos como el que cuentas, me han pasado, es más, a veces, busco esa mirada cómplice en el extraño para que me ayude.. y oye, ¡que funciona de perlas! .. es una arma de mamá-mujer más…. ¡bss! 😉

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    Mi familia en el Pueblo
    27 julio, 2017 at 12:53

    Para mi sin duda, esta frase “Que yo les doy mucha libertad (creo) pero llega un momento en el que deben ir entendiendo que esto de vivir en sociedad requiere de una mijita de civilización” resume un gran post que no debería de existir porque debería de ser lo normal.

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    Amorpormil (@kukuri11)
    2 agosto, 2017 at 15:37

    La verdad es que yo también creo que la situación que comentas es algo normal, y no le veo nada de malo. No sé aún si soy de las madres que defendería a su hija cual Belén Esteban o soy más pasota, no he estado en la situación. Pero en concreto la que tu nos cuentas la veo de lo más normal.
    Creo que el abuso por parte de los adultos de estar dando instrucciones a los menores (ya sabes, abuelo, vecinos, gente de la calle) es lo que a mi como madre me tiene agotada. Pero si el adulto en cuestión lo dice de buenas maneras y sin maldad, no creo que haya que llevarse las manos en la cabeza. Todos debemos convivir en la sociedad y para eso debemos enseñar a nuestros hijos respeto.

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    Piezecitos
    9 agosto, 2017 at 17:34

    Ole por ti y ole por la bichilla por saber estar y escuchar. Esta claro que escuchar a gente ajena se les da bien pero a nosotras, siempre es más dificil. Así que si tu bichilla escucho y aprendió es que algo como madre estas haciéndolo genial!!

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