Alimentación complementaria

Regurgitador feliz ¿por qué lo de mi bebé no es reflujo gastroesofágico?

regurgitador feliz bebé

Mi prematurito me tiene aprendiendo cosas nuevas cada día. En la revisión de los 6 meses, que ni detallo porque fue común y corriente, si no fuera porque el pediatra ha decidido que ya no me lo mide y pesa como a un prematuro de 5 semanas menos, sino como a cualquier criatura de su edad, por lo ceporro que se ha puesto. Sobre todo en peso, porque de altura no anda muy allá (66 centímetros) y 8,7 kilos, por lo que le llamo gordito recortejo o Paquirrín, que es más breve. El caso es que sobre todo en Instagram, suelo comentar lo mucho que regurgita mi criatura: justo después de comer, unos minutos después, una hora después, antes de empezar la siguiente toma,mientras duerme… Ya había consultado anteriormente al pediatra por este asunto, y no le daba importancia, pero como con el paso de los meses esa inmadurez del estómago sigue exactamente igual que cuando nació, la cosa empezaba a preocuparme. Sobre todo porque mamás con bebés que se comportaban así, fueron diagnosticadas con reflujo gastroesofágico, un problema que sí requiere medicación. Y claro, el mío regurgita tal cantidad de leche que he estado indagando sobre esto del reflujo, pero excepto por el líquido que se le escapa del cuerpo, el resto de síntomas no me cuadraban. A base de ser pesada, el pediatra ha acabado por ponerle un nombre a lo de mi churumbelito y resulta que ahora tengo en casa una cosa que se llama regurgitador feliz ¿os suena de algo? Pues os explico lo que yo sé.

1. El regurgitador feliz no está enfermo. A diferencia de los bebés que padecen reflujo gastroesofágico, que sí sienten ardor, molestias a la hora de comer e incluso cuando aún son lactantes empiezan a rechazar la leche, se estancan en el peso, pueden tener anemia, etc. el bebé regurgitador feliz no tiene mal ninguno. Simplemente engulle y cuando no le cabe más en ese mini cuerpo, expulsa todo lo que le sobra. Que puede ser una mijita, o un chorro a presión. El mío es de este segundo modelo más escandaloso. Si lo hace al acabar la toma, o incluso durante ella, lo que sale de su cuerpo es todo líquido, pero cuando ya ha pasado algún tiempo, la leche sale ya digerida y grumosa, como si fuera vómito. Sobre los 6 meses, el problema suele resolverse por sí solo, aunque el mío ya los ha cumplido y no hemos notado cambio alguno.

2. No hay que darle importancia. Una vez que ves que tu criatura aumenta de peso como la bestia parda que es, que no rechaza la comida ni por casualidad, que incluso regurgita a la vez que sigue succionando del pecho, o que te parece un romano en miniatura en plena bacanal, porque sale una cantidad tremenda de alimento de su cuerpo, pero en cuanto para, vuelve a seguir mamando como si nada hubiera pasado, lo que más te importa de tu regurgitador feliz es lo puerca que es su crianza. ¿Que la gente usa baberitos durante las tomas? Yo lo llevo envuelto en metro y medio de muselina y aún así muchas veces me falta tela para atajar el manguerazo. Porque la potencia del regurgitado a veces es inimaginable: puede bañar a un adulto hecho y derecho y no hay sofá, silla, pared o suelo que se libre. A veces, también regurgita mientras duerme. Y en cuanto empantana el colchón, se gira felizmente para el otro lado y se echa a dormir como si nada. Pero de cara a la salud del niño, que es lo único importante, los padres debemos comprender que no ocurre nada, que es una inmadurez propia del sistema digestivo y que antes o después desaparecerá (como muy tarde a los 2 años).

3. Trucos para controlar a tu regurgitador feliz. Durante las últimas semanas, como seguimos con lactancia materna a demanda, he intentado hacer tomas menos abundantes. Dejo que mame lo que quiera, pero en cuanto hace amago de regurgitar, o de hecho regurgita, si no se enfada por retirarle la teta, se la quito. Ya sé que volverá a pedirla en poco tiempo, pero en ocasiones, esto de comer menos cantidad de una sola vez ha servido para que no regurgite nada de nada, o una cantidad mísera en comparación con lo que suele largar cuando se harta. También, intentamos mantenerlo quietecito, ya sea en posición vertical u horizontal, después de las tomas, pero no es nada fácil. Más que nada porque ya se tiene algo sentado y su mayor interés en el mundo es dar saltitos sobre las piernas ajenas, todo el día y a todas horas. Como tiene una potencia digna de admiración, incluso sosteniéndolo en brazos el mismo se impulsa con el culo puesto en mi cadera arriba y abajo, y si lo dejo tumbado se pone a hacer abdominales, como si quisiera sentarse por sí mismo. Y aclaro, estos esfuerzos físicos acaban por hacer que regurgite. Con la introducción de la alimentación complementaria, la comida que va a recibir será más espesa, lo que suele ayudar a controlar el regurgitado. Pero por ahora, es tan poco lo que come de forma sólida que no hemos notado mucha mejoría.

Lo bueno es que el regurgitador feliz siempre está contento, no llora sin motivo, no siente malestar ni dolor a causa de esta cantidad de expulsiones que hace a lo largo del día, crece con normalidad y muestra mucho interés por la comida, sin que le provoque ningún tipo de rechazo. ¿Alguno de vuestros hijos fue de este modelo? ¿Lo confundisteis con el reflujo gastroesofágico?

Foto Vía Shutterstock.




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3 Comentarios

  • Responder
    Adriana
    23 agosto, 2017 at 08:40

    En mi casa también han sido bastante de vomitonas, pero en nuestro caso sí que controlábamos un poco (todo lo que se puede con la teta) la cantidad de comida, porque si se pasaban, acababan vomitando a chorro y eso es un coñazo para todos. En nuestro caso no les hacía tanta gracía vomitar, ni tumbarse justo después de comer si estaban hasta arriba (a mi tampoco me gusta, la verdad, jajaja) Y a mi no me hacía nada de gracia tener que cambiar toda la ropa, suya y mía, o nosotros que pasábamos mucho tiempo en la calle, montar todo este numerito en cualquier lado, como que a mi no me gustaba. O tener que darle de comer de nuevo al rato porque lo habían echado todo. Que una vez vale, pero constantemente…

    Así es que salvo que pidiesen expresamente y con insistencia, les daba solo una teta cada vez, y con eso controlábamos un poquito el tema y se redujeron mucho los vómitos (y seguían con sus muchos michelines aún así) Y cuando empezaron a comer otras cosas, también se redujo mucho la cosa hasta que los vómitos fueron muy puntuales y por algo concreto.

  • Responder
    Meritxell
    23 agosto, 2017 at 09:12

    El mío es así!!! Ayer le pregunté a Almu porque llevaba unos días que lo hacía más y con más volumen… Pero me dijo eso, si está feliz, come bien, gana peso… Y como ya vamos por los y kilos y medio, está más que contento y no parece tener molestias, pues nada de qué preocuparme!!
    Vaya par de gorrinitos tragones tenemos!!!! Y de culo inquieto, porque Martí tampoco para!!!

  • Responder
    Alicia
    29 agosto, 2017 at 10:51

    El mío pequeño era así! De hecho ahora, con 10 meses, alguna vez todavía hace de las suyas. Pero vamos, que en cuanto empezó la alimentación complementario el cambio fue radical. Y me decían lo mismo que a ti, que mientras cogiera peso y no llorara ni diera muestras de dolor, ajo y agua. Inmadurez del sistema digestivo. Pero… ay madre, lo que he limpiado!

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