Decoración

¿Cómo sé que he acertado con el colchón de mi hijo? Colchón Emma

colchón emma espuma

No, mi churumbelito aún duerme con nosotros, con más colecho que otra cosa, pero desde que desmontamos la minicuna para recuperar la cuna de su hermana ¡la situación ha mejorado mucho! De tener que dormir todo el día completo en brazos, porteado o colechando, a pasarse horas durmiendo a pierna suelta él solo, sin necesidad de otro humano adulto cerca. Esto es un descanso tremendo para nuestro día a día y a él se le ve encantado con la separación. Aún así, del colecho nocturno no nos escapamos, por lo que me he lanzado a decorar la futura habitación de mi mochuelo ¡empezando por el colchón! Hemos tenido la oportunidad de probar el nuevo colchón Emma y no lo he dudado ni un segundo. Es como el de nuestra cama de matrimonio, por lo que será imposible que mi criatura extrañe la cama cuando se decida a independizarse. Sé que con el poco espacio de ese dormitorio no podremos hacer muchas florituras, y ya con mi #bichilla me quedó claro que es más rentable invertir en una cama grande y duradera desde el principio, en lugar de en esas cucadas de niños que se quedan pequeñas enseguida. Y eso que no tengo ni idea de a qué edad acabará el colecho con él. ¡Aunque aspiro a que sea antes de alcanzar la altura de 1,90 del colchón que hemos elegido! Os cuento por qué estamos enamorados en casa de la espuma viscoelástica en general y del colchón Emma en particular.

colchón emma espuma viscoelástica

1. Se adapta a todos los cuerpos. Esto lo tengo más que comprobado porque en casa hay un bebé de 7 meses que ha dormido sobre este tipo de espuma que tiene el colchón Emma desde que nació; una bichilla de casi 4 años que prefiere dormirse en nuestra cama y que después la traslademos a la suya cuando ya no sea consciente; y 2 adultos que hemos abandonado nuestra idea de que lo más cómodo y lo ideal para nuestras espaldas eran los muelles de toda la vida. Medio año sobre muchas capas de espuma viscolástica, espuma fría y yo no sé qué tecnologías más, el caso es que caemos muertos sobre ellos cada noche y que el niño se ha resistido a dormir en otro lado desde que entró por la puerta de casa. No sé cómo seguirá la renovación de su dormitorio, pero lo que está claro es que no me voy a arriesgar a ponerle otro tipo de colchón que pueda causarle rechazo. La espuma empieza a ceder alrededor del contorno de nuestros cuerpos y es tan cómodo… Mucho más acogedor y sin comparación posible con nuestros colchones de muelles anteriores.

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2. No requiere mantenimiento. El colchón Emma, como otros de estos modernos que te llegan ahora en una caja súper práctica, que te permiten desembalarlos tú mismo, extenderlos en la cama, quitarles el plástico y esperar un par de horas a que cojan su postura definitiva, no hay que andar girándolo para que no se deforme. Yo he vivido muchos años, casi 10 desde que me emancipé, con una alarma puesta en el calendario para que me indicase cuándo debía girar mi colchón de muelles y poner el cabecero a los pies, el lado derecho para que ahora sea el izquierdo… Y con niños, cuantas menos citas debamos retener en la cabeza ¡mejor! Estéticamente, el colchón mola mucho, y tiene un tacto tan suave que es una pena que vaya a quedar fuera de la vista precintado con un protector anti fugas de pipís y anti sudores que todo lo amarillean, pero queremos que el colchón Emma nos dure mucho tiempo y esto es imprescindible hacerlo.

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3. ¿Quién ha probado el colchón Emma en casa? Pues este hombre ha sido el encargado, ya que colechar en cama de 90 con mi mochuelo sería una tortura innecesaria ¡sobre todo en verano! En la habitación que hace de despacho, siempre hemos tenido una cama montada, para visitas ¡y para este hombre! Que cuando viaja por trabajo se pone nervioso y no me duerme (o eso le pasaba antes de ser padre y tener sueño acumulado. Ahora tiene menos remilgos). Cuando nació la niña se negó a abandonar la cama de matrimonio por el colecho obligatorio que ella impuso, pero mi prematurito ¡sí ha logrado usurparle su lugar! Así es que entre despertares nocturnos, conversaciones con el más allá, ruiditos varios, la inversión en un buen colchón no está de más (porque estaba durmiendo en el más barato que encontramos hace 10 años en Carrefour…). Al preguntarle sobre si nota la diferencia ¡me ha tomado por loca! Se ha enamorado del colchón Emma y lo noto en que cada vez pasa más noches fuera de nuestro dormitorio (o eso, o se acerca el divorcio y yo ando en la inopia con mi teta y mi post parto). Yo he intentado tumbarme tranquilamente en él, unos minutos, sin niños, durante las vacaciones, caer en una siesta mañanera… y se estaba en la gloria, pero ¡qué poco rato me han dejado!

Repudiar los muelles fue una gran decisión, pero no nos arrepentimos. Lo bueno de estos colchones modernos es que te dan 100 días para probarlos y si no te convencen en tus propias carnes, puedes echarlas de casa sin miramientos. Yo ya sé que he acertado con el futuro colchón para mi bebé porque lleva meses durmiendo sobre uno similar, así es que una cosa menos en la que pensar durante los próximos 2 años. A ver si vamos haciendo planes de muebles, reordenación y cosas bonitas. En vuestra casa ¿todos tenéis el mismo colchón?




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1 Comentario

  • Responder
    helenriberas
    6 septiembre, 2017 at 00:14

    Elegir un colchón es complicado, yo no tengo mano para ello. Pero está bien que nos lo contéis por si en breve hay que hacer un cambio

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