Enseñanza/Colegio

La primera mochila para el cole. Nuestros errores

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El cole está a la vuelta de la esquinaaaaaa… ¿Nos entusiasmamos? ¿Entramos en pánico? ¿Tienen vuestros peques ganas de volver a clase o de estrenarse por primera vez en el entorno escolar? Mi bichilla irá este año a P4, y como si de una extensión de su maleta de las vacaciones se tratase, anda saltando en una pata porque dice que ya es mayor, pero sobre todo, porque al subir de nivel va a tener una de las nuevas mochilas preescolares Trunki que han estrenado en El bebé aventurero. ¿Qué importancia le dimos el año pasado a la mochila de la niña? Ninguna. Cero. Nada de nada. Lo sé, no debe ser de buenos padres, pero como nos saltamos la etapa de la guardería y teníamos en mente que lo más pesado que cargaría en ella sería la fruta de media mañana ¿no podría valerle cualquier cosa sencillita que ya tuviésemos en casa? Así es que hice una rebusca de regalitos de aquí y de allá, de mochilitas promocionales, gratuitas y monas, y elegimos la definitiva. Algunas, tuve que descartarlas porque eran tan pequeñas que a ella no le cabían ni los brazos, y la elegida fue un modelo muy normal, muy rosa, con dibujo de Minnie Mousse. Eso era lo único importante para ella ¡y para nosotros! Lo rosa, lo gratis y tener a Minnie cerca. ¡La primera mochila para el cole de mi bichilla no podía ser mejor! Pues sí que podría haberlo sido, y nos fuimos dando cuenta a medida que avanzaba el curso. Por eso hemos dado un cambio radical y nos hemos decidido por el osito rosa de las mochilas preescolares Trunki (aunque a mí me gustaba el león, pero a la niña no hay quien la saque de este color) que sirve para niños de entre 2 y 6 años. Estos son los errores que le vemos a la antigua ¡y otras ventajas de la nueva!

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1. Las asas acolchadas. ¿Quién iba a pensar que por poco peso con el que carguen los niños las asas se clavan? Lo hemos comprobado incluso con un bolso de los de imitar a mamá, que tiene mi bichilla y en el que sólo transporta unas gafas de sol y unas monedas de céntimo, por si quiere comprar por sí misma. Pues sólo con eso, ya dice que le molesta. Y lo mismo pasó con la del cole. Tenía unas asas de correa sencilla, aunque ajustables, que le hacían daño en cuanto metíamos en la mochila algo más que la fruta. Y es que dependiendo del día de la semana ¡la de cosas que tienen que transportar estos niños! Las mochilas preescolares Trunkis tienen unas asas mejores, se miren por donde se miren, y esto se nota desde el primer momento en que los niños cargan con ellas.

2. El tamaño. Con 3 añitos, veía niños que llevaban unos mochilones exageradamente grandes, que les cubrían desde la nuca hasta casi debajo del culo, mientras nosotras íbamos con la mochila rosa minimalista. Claro, yo seguía con mi pensamiento de que no necesitaría más, pero entonces ¡llegó la lista de cosas que había que llevar los lunes al colegio! A saber: un vaso de agua, la bata para las manualidades, una servilleta de tela, una toallita de manos, el desayuno, cuando no alguna que otra cosa más como diversos materiales para pintar. Mi bichilla empezó a quejarse de que la mochila pesaba ¡y yo de que no cabía todo! Así es que hacía una bola y lo metía a empujones. Total, sólo íbamos a cargar con ella 10 minutos hasta el cole, porque el resto de la semana todo se quedaría en clase. Además, tenía un único bolsillo, por lo que iba todo revuelto y para que la niña lo gestionase por sí sola era más complicada. Por eso, además, de tener mayor capacidad sin ser exageradamente grandes, con las nuevas mochilas preescolares Trunki tiene más bolsillitos donde guardar las cosas de forma ordenada y ella accede a todo mejor.

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3. Cuando corren con la mochila. No sé si los vuestros desfilarán cabizbajos, en silencio y a paso lento de procesión hasta el cole, pero mi bichilla va trotando, saltando, corriendo, bailando ¡que llegamos a la puerta ya cansadas sólo de lo que se mueve en el trayecto! Las mochilas preescolares Trunki también han pensado en esto, y para evitar que con tanto vaivén se les descoloque, o se les caiga un asa, tienen una cinta ajustable entre las asas, en la zona delantera, a la altura del pecho que evita daños en la espalda y desplazamientos bruscos. También tiene una espalda transpirable, porque ¡hay que ver lo que sudan estas criaturas! Aún recuerdo los últimos días de cole en junio ¡qué tortura con tanta ola de calor seguida!

4. Si van de excursión. ¡Me valdrá la misma mochila! Porque es amplia como para llevar la comida de todo el día, además de tener un portabotellas exterior que aumenta la capacidad del diseño, mientras que el año pasado tenía que llevar su set de Trunki Excursion, porque no le cabía todo en la de diario. Pero ¡ojo con cargarlos mucho! Según dicen los médicos, los niños no deberían transportan mochilas que superen el 10% de su peso, lo que en el caso de mi mochuela serían 1,8 kilos ¡tenemos margen de sobra para comidas de excursiones!

5. Para enamorar a los peques. Esto lo consiguen las mochilas preescolares Trunki, las maletas de viaje y todo lo que diseña esta marca, que vuelve locos de alegría a los peques. Y es que además de los elementos de calidad, mi bichilla tiene claro lo que le gusta a ella. Lo primero es que sea un oso, rosa, y no le ha importado que yo quisiera hacerle ver lo rebonita que es el resto de la colección. Ella a lo suyo y hasta me ha amenazado con un “ni se te ocurra, mami” no cogerla en rosa. Y ¡el brilli brilli! En realidad, son diversas partes reflectantes que tiene la mochila (que al cole no iremos de noche, pero oye, vete tú a saber cuántos más usos le damos) y que ella piensa que son adornos de princesas. Circula más segura ,sin saberlo, y todos felices.

¿Cómo se os dio la elección de la primera mochila? ¿Acertasteis de pleno o también metisteis la pata?




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4 Comentarios

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    30 agosto, 2017 at 08:36

    Yo no me compliqué la vida y le regalé la más sencillita y pequeña que había…total, solo lleva una botellita de agua y vivimos enfrente del cole. Tiene dos de sus dibujos favoritos que va alternando religiosamente jejeje.

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    La mama fa el que pot
    30 agosto, 2017 at 14:53

    Nosotras para p3 compramos una que le gustaba a ella sin mirar mucho mas.
    Nos ha durado dos cursos y este año llevará otra.
    En nuestro caso no tenemos que llevar tantas cosas. Solo el vaso los lunes y la bata cuando se ha ensuciado mucho y hemos tenido que lavarla.
    La verdad es que la mayoria se los días no se para que la lleva si va y vuelve vacíab

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    dulcematernidad
    31 agosto, 2017 at 18:21

    Mi Terri llevará este año su mochila de star wars otra vez, no hay manera de dejarla, y sino es esa, lleva una mochila del Barça que es enorme. En fín aun va a P5 y solo lleva la bata y el desayuno de media mañana. Me hubiera encantado una mochila de estas para él pero ni modo!

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    holagalissea
    4 septiembre, 2017 at 15:53

    Estas mochilas me encantan a mí también para el colegio o incluso para las excursiones o para viajar. Yo sí que pensé desde el primer momento en el tipo de mochila que necesitaba, sin embargo, luego no me sirvieron porque la guardería decidió poner mochila obligatoria a juego con el uniforme, pero bueno, al menos pudimos utilizarlas para alguna que otra escapada 😀
    Un abrazo

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