Embarazo semana a semana

Los días fértiles ¿lo son todo para conseguir el embarazo?

días fértiles para conseguir el embarazo

Ay, cómo cambian los cuerpos y las opiniones respecto a un mismo tema. Si cuando hace unos años nos lanzamos a buscar a mi bichilla, me hubiesen preguntado acerca de los días fértiles, basándome en mi experiencia hubiera jurado que lo son todo a la hora de lograr un embarazo. Por aquel entonces, yo era joven e indocumentada, y los bajos me funcionaban con una precisión de reloj suizo. Una maravilla vamos, porque sólo tenía que coger un calendario, contar que mis ciclos eran escrupulosamente puntuales, de 29 días siempre, siempre, siempre, desde que comenzaron a estar presentes en mi vida allá por los inicios de los 90, y usar cualquier calendario de fertilidad, o cualquier aplicación móvil, para conocer cuántos días antes y cuántos después debería concentrarme en buscar el contacto íntimo con este hombre, a fin de acertar pronto y no hacer intentos a lo tonto. Y eso que entonces teníamos todo el tiempo del mundo para prácticas que no llevaran a ninguna parte. Sin embargo, la lactancia llegó a mi vida para quedarse indefinidamente y para desajustarme por completo la menstruación. Primero tardé 17 meses en recuperar la regla tras el parto, y después nunca volvió a ser la de antes. Al principio parecía que sí, pero no, mis periodos variaban de una forma exagerada con ciclos de 23 días o de 40, indistintamente, con lo cual, al decidir que queríamos encargar a mi churumbelito ¿quién iba a saber cuáles eran mis días fértiles y cuáles los improductivos? Pues con este panorama, estos son los pasos que dimos para intentar acertar.

1. Aplicaciones de días fértiles. Definitivamente, no valen de nada si la menstruación es tan exageradamente irregular. Ellos saben decirte que si tu ciclo es de X días, empieces a hacer junteras amorosas 4 días antes y 4 después del momento clave, y andando. No dan para más. Algunos, si vas introduciendo tus datos durante meses, sabrán corregir un poco la desviación que noten en los ciclos y ofrecerte posibles fechas de días fértiles más acertadas. Pero en mi caso ¡era imposible! Vamos, que supuestamente mi periodo fértil tenía como día clave el 19 de mayo de 2016 y yo me quedé embarazada exactamente el 5 de junio (o como mucho 72 horas después, que es lo que dicen que viven los ejemplares de bichitos masculinos ahí dentro). Y de esto no tengo la más mínima duda, porque con los pocos intentos que hicimos y lo bien recogidos que los tenía en una app (hasta le ponía nota a este hombre y todo según hubiera culminado la faena. Este post me cuesta el divorcio, ya verás), sé que ese fue el día en el que mi churumbelito quedó encargado, o sea 2 semanas después del supuesto periodo fértil y cuando en realidad ya salía de casa con la copa menstrual a cuestas, porque lo que estaba esperando era que me viniera la regla de un momento a otro.

2. Los test de ovulación. Ya os conté hace unos meses que hice una prueba con test de ovulación y no me gustó ni mijita la experiencia. Vamos, hubiera preferido sacrificar mi cuerpo con ejercicios sexuales a diario que tener que estar pendiente del tono de esa rayita, que siempre estaba ahí, de cuerpo presente, pero cuya intensidad yo no veía variar de forma clara. Y mira que la gente se aficiona a estas tiras y se pasa el día orinando mañana, tarde y noche para ver el arco iris. Pues para los test de ovulación yo no debía ovular nunca, porque los resultados no cambiaban y sin embargo ¡aquí tengo al mochuelo! Lo que confirma que nunca me he entendido bien con ellos.

3. El moco cervical. Ay, una guarrada de nombre y de método. Pero la verdad es que a poco que te fijes en el funcionamiento de tu cuerpo, no es difícil notar los cambios que se producen en el moco cervical cuando se aproximan tus días fértiles. Sí, a lo largo del ciclo pasa de ser reseco y pastoso a ponerse como la famosa clara de huevo: elástico, transparente y dispuestísimo a colaborar con un espermatozoide para que haya fecundación. La verdad es que me dediqué a observarlo porque como los métodos anteriores no me estaban funcionando y el desarreglo menstrual era tal, pocas más opciones gratuitas o baratas me quedaban para tratar de tener mejor puntería. Y sí, todos los meses (o cada mes y medio, dependiendo del retraso menstrual que me ocasionase la lactancia) llegaba el día en el que el moco cervical empezaba a mostrar estas características.

4. Practica cuando puedas y cruza los dedos. Lo sé. Esto no es un método nada científico, pero llegó un punto en el que a mí ni me venía la regla, ni se me consideraba en la etapa fértil de mi ciclo. Y ojo, que digo practica cuando puedas y no cuando quieras, porque con un niño anterior en casa, las oportunidades se reducen muchísimo, y a veces son inexistentes por completo: que si se cansa uno, que si se duerme el otro, que si no se duerme tu bichilla… Hasta el punto de que este hombre anda diciendo por ahí que a mi churumbelito lo encargamos al primer intento… No es que hiciéramos muchos más, la verdad (otros 3), pero creo que se le hizo cortísima la etapa chula previa a la consecución del embarazo, y todo se le ha difuminado en la memoria a la velocidad de la luz (menos mal que yo tengo mis apps con todo bien anotado para aportar datos fehacientes).

En vuestras búsquedas del embarazo ¿los días fértiles fueron exactos o una completa locura? ¿Os obsesionasteis con buscar sólo cuando os marcaba el calendario?




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3 Comentarios

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    1 septiembre, 2017 at 09:40

    Mis días fértiles siempre han estado donde debían estar…como dios manda que se diría. Y sí, me he obsesionado (no sé porqué lo digo en pasado) mucho muchísimo con ellos. Pero claro, no, no lo son todo y si otras cosillas fallan ni calendario, ni moco…ni na.

  • Responder
    AMATOS
    1 septiembre, 2017 at 10:26

    Mis reglas eran bastante regulares y usaba calendarios de fertilidad y observacion del moco, un mes me dio por probar las tiras de ovulacion en la supuesta “semana fantastica” y acertó!!! Estoy de dos meses!!

  • Responder
    sradiaz
    3 septiembre, 2017 at 10:06

    Yo estoy como tú, de 28 a 40 días, una completa sorpresa… jejeje

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