Alimentación complementaria

La alimentación complementaria del segundo hijo ¡un disloque!

alimentación complementaria del segundo hijo

Llevamos algo más de 1 mes iniciando a mi churumbelito en la comida adulta. Un mes en el que me he dado cuenta de que la alimentación complementaria del segundo hijo se parece a la del primogénito lo mismo que un huevo a una castaña. Poco, poco. Al menos, lo único que tienen en común mi mochuelo y mi bichilla es que ambos han seguido siendo lactantes en esta etapa, los 2 han mostrado un tremendo interés por todo lo que se le ha ofrecido como novedad para comer, y por el momento, no me han dado disgustos en este aspecto. Pero incluso en la revisión pediátrica de los 6 meses, ni nos han dado pautas para el inicio, ni ninguna directriz respecto a triturados o trozos, ni alergias e intolerancias. Nada de nada. Igual piensan que si lo hicimos bien con la primera, no meteremos la pata ahora con el segundo. ¡Eso espero! Porque de hecho, ando releyéndome a mí misma y mis posts de aquella época, para saber que no introdujimos a la vez la carne y el pescado (yo pensaba que con 6 meses mi bichilla ya comía merluza, pero no) y que los lácteos no llegaron a su vida hasta mucho más adelante. En parte, vivo muy relajada con la alimentación complementaria del segundo hijo y os cuento por qué. Si sois primerizos ¡perded los miedos! Porque vais a sufrir a lo tonto.

1. Los bebés de 6 meses siguen siendo lactantes. Ya sean de teta o de biberón, la base de su dieta es la leche y no todas esas comidas que nos esforzamos por hacer y porque les agraden. Que sí, que es un gustazo arrimarle un cacho de pan al mini ser, o darle una cucharada de puré de pollo con patata y zanahoria (y otra vez pollo con patata y zanahoria mañana, y el otro y el de más allá) y ver que se tragaría hasta la cuchara y tu mano si pudiera. Pero si no es el caso, si el mochuelo te ha salido una mijita melindroso para los sólidos, los semisólidos y los trozos, no entremos en pánico. Él se sigue alimentando de la leche y el resto de cosas son solo para experimentar. Por ejemplo, el primer día que le dimos fruta triturada a mi churumbelito, sacó la lengua en plan ascazo total (pensé que le había gustado más lo salado y la comida consistente que las frutitas), pero unas cuantas horas después, volvió este hombre a hacer otro intento con los restos que nos habían quedado (en esta casa no se tira comida, así la haya rechazado un bebé o uno de los grandes) y oye ¡éxito total! Igual que este tardó 3 horas en cambiar de opinión, el tuyo igual tarda 3 semanas o 3 meses, pero a base de ofrecer cosas nuevas y saludables, lo normal es que las vayan aceptando de buena gana.

alimentación complementaria prematuro tardío

2. Si no se empieza la alimentación complementaria justo a los 6 meses. Pues no pasa nada, de nada, de nada. De hecho, al ser mi churumbelito un prematuro tardío, hubo quien me dijo que los prematuros deberían empezar a comer a los 7 meses, pero como este hombre está deseoso de que pasen a los sólidos y se hagan mayores muy deprisa, hicimos la consulta con el pediatra. Nos dijeron que visto el peso y grado de espabile de mi mochuelo, podíamos empezar ya, pero coincidía con nuestras vacaciones de verano y claro, con lo fácil y segura que es la teta, no estaba yo por la labor de empezar con los experimentos durante las 2 semanas que íbamos a estar fuera de casa. ¿Y si algo le daba alergia? ¿Y si era intolerante? ¿Dónde me iba a poner a buscar médicos de urgencias? Así es que decidí tomarlo con calma, empezando por un trozo de pan por aquí, una fruta por allá, pocos alimentos de golpe (en esas semanas básicamente sólo probó el pan, el melón, la sandía y las manzanas) y esperar a la vuelta a casa. Además, que no es un niño especialmente avanzado en cuanto a dominio de su propio cuerpo; aún se sienta con esfuerzo, agarra las cosas con dificultad, a veces la cabeza parece que le pesara mucho y sentado en la trona da la sensación de estar todo el rato cabizbajo… Por lo que el ansia por probar lo nuevo (que sí, que le encanta) acababa con enfados por no poder manipularlo todo a su antojo.

3. Las cantidades, el número de comidas diarias y los horarios. Esto sí que es un descontrol. Con mi bichilla, yo le plantaba 250 gramos de puré, o de verduras con carne en trocitos, o de frutas y hala, a esperar a que lo engullera. Y comía divinamente, pero no sería hasta más adelante cuando comería tal cantidad de comida. Así es que estuve desperdiciando mucho avituallamiento desde el principio. Con mi churumbelito ya estoy escarmentada, y hago raciones minúsculas, porque sé que si primero le doy el pecho, le va a sobrar. Con 7 meses, come entre 50-100 gramos de alimento que no sea leche materna un par de veces al día. O sea, que come algo de patatas, zanahorias, calabacines, con carne, más o menos a mediodía (que puede ser a las 11 de la mañana o a las 4 de la tarde, dependiendo de cuándo haga yo la comida y cuándo duerma él la siesta) y alguna porción de fruta en algún momento entre las 5 de la tarde y las 11 de la noche. Sí, los horarios son de lo más variopinto, pero no voy a despertarlo para comer, porque con el peso que tiene está visto que no se me va a desnutrir en una siesta larga. A veces, hacemos comida y cena, pero no es lo habitual. Y con el pecho sigue creciendo lustroso y feliz, así es que vamos muy poco a poco, mucho más despacio que con su hermana, y sin ningún miedo porque esto se esté desarrollando así.

En definitiva, sí estamos teniendo algo de precaución al introducir alimentos nuevos de forma separada (aunque reconozco que a aveces se han juntado más de una novedad en el mismo día) y sí respetamos la forma de preparación para que sea sano (al vapor o hervido), así como lo que le ofrecemos, igual que hicimos en su día con la niña. Pero ni ponemos el grito en el cielo con la queja de que el niño no me come, porque come, en proporción a su tamaño, no a las expectativas que pudiéramos tener los adultos, ni nos amargamos la existencia si un día le hace ascos a algún alimento concreto.

La alimentación de vuestros hijos ¿tuvo inicios parecidos o muy diferentes? ¿Usasteis las mismas técnicas con todos ellos?




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8 Comentarios

  • Responder
    Sandra Sanchez jimenez
    6 septiembre, 2017 at 07:36

    Esta semana mi peque ha colenzado con la ac, y lo peor de todo son los comentarios, tiene que comer más, tu leche ya es agua, le tienes que quitar la teta… estoy un poco desesperada la verdad… Lo que tengo claro es que no le voy a obligar a comer y creo que nuestro instinto como madres puede más que cualquier pauta o recomendación…

  • Responder
    Adriana
    6 septiembre, 2017 at 08:40

    En mi casa han sido parecidos los dos casos: desde asi el principio han sido de llenarse bien el buche, y no pedir después en horas. Lo hacían ya con el pecho, y con la alimentación complementaria no fue distinto. Cuando empezaron con purés, eran capaces de en pocos días ya estar metiéndose un cuarto de litro, y además después lo que les diésemos en trozos o de picoteo a continuación. Cuando empezaron a tomar biberón, su cuarto de litro de cada vez no se lo quitaba nadie. Y después de una buena comida, fuese teta, otra leche, puré o lo que fuese, hasta unas cuatro horas después no querían saber nada de comida.

    Eso unido a que nosotros, una vez que empiezan incorporarse a las comidas familiares y no toman solo pecho, somos muy estrictos con los horarios de comida e irse a la cama, nos lo puso fácil, en seguida pasaron al patrón de desayuno, comida, merienda y cena.

    Lo que sí es verdad es que con el segundo ya no piensas tanto en el ¿puede comer ya huevo o pescado o no? Si lo estamos comiendo nosotros y le apetece, se lo damos, sin seguir casi ninguna pauta salvo darle frutos secos y cosas así. Y no hemos tenido problemas de alergias, menos mal.

  • Responder
    Madre Agua
    6 septiembre, 2017 at 09:18

    Qué razón tienes!
    Con el segundo te relajas más, en mi caso, sobre todo, con introducir la alimentación. Me daba tal pereza que el niño tenía 8 meses largos cuando empezamos.
    Ayyy, si supieramos todo lo q sabemos con el segundo con el primero la maternidad sería más fácil 😉

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    Elena Riberas Pérez
    6 septiembre, 2017 at 09:20

    Yo creo que a las madres primerizas por mucho que nos digan o nos cuenten, seguimos con todo a rajatabla. Con el segundo ya será otro cantar o eso espero. Yo con enma no introduje alimentos hasta q no me lo decís el pediatra, pero ahora lo pienso y como han dicho en un comentario, seguro q si tengo otro, empezaré antes, q si un poco de aquí, otro poco de allí.

  • Responder
    crisent
    6 septiembre, 2017 at 16:20

    Hola,
    Desde que encontré tu blog me encanta leerte y además tu churumbel y la mia tienen más o menos la misma edad. A nosotros tampoco nos han dado ninguna pauta para la alimentación complementaria, asi que bueno, me guío bastante por el instinto y sentido común. Menos mal que come bien y realmente no me ha dado ningún problema con la introducción de alimentos, y si se salta alguna papilla, no hay problema, de hambre no se va a morir que lleva 6 meses rellenando sus michelines de reservas, y tiene bastantes. Besos guapa

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    Leti
    6 septiembre, 2017 at 16:29

    Nosotros hemos empezado con casi 5 meses introduciendo los cereales sin gluten Y las frutas. Se las doy con cuchara porque a mi el bibe no me lo coge ni a la de 3. La verdad que va bien, parece que lleva toda la vida comiendo jeje. Lo que no conseguimos es que se tome los cereales por la noche así que se los damos por la mañana. Como os habréis dado cuenta soy primeriza así que todo lo que decís me viene genial 😁

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    Martarivasrius
    6 septiembre, 2017 at 22:26

    Ay yo nunca he pesado lo que come! Jajajaja le ofrezco y cuando no quiere más… Mañana será otro día.., es todo un temazo!

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