Lactancia

Mi lactancia (XXV). El destete durante la lactancia en tándem

destete durante la lactancia en tándem

A día de hoy, creo que mi bichilla se ha destetado. Yo estaba bastante impresionada por ir a plantarme con una lactancia en tándem de un recién nacido y una niña de más de 3 años, porque ni siquiera durante el embarazo, cuando se supone que la leche materna empieza a cambiar para adaptarse a las necesidades del nuevo bebé, ni cuando sufrí la agitación del amamantamiento y la dejaba mamar estando yo de muy mala gana, la niña quiso alejarse de la teta. Pero tras el nacimiento prematuro de mi churumbelito, debo reconocer que de tándem he vivido poquísimos episodios. Mi bichilla había estado haciendo tomas hasta la mañana del día del parto. Como mucho una al día, y a veces pasaban varios días sin que se acordara de la teta, pero cuando el nuevo llegó a casa su desinterés fue en aumento. A veces, me pregunto si no la habré empujado al destete durante la lactancia en tándem con algunas de mis formas de actuar, como las que os contaré ahora.

1. Baja frecuencia de demanda desde tiempo atrás. Más o menos durante el último mes del embarazo, vivíamos esa situación en la que mi bichilla seguía siendo lactante pero de forma muy espaciada: hoy hago 2 tomas; luego me paso 3 días sin reclamar nada; otro día me resfrío y pido 3; otros me conformo con acariciar una teta y ni siquiera mamar; otros reclamo un chupetón escaso y me voy a hacer otras cosas… Vamos, que no vivía ella de la lactancia a demanda, pero ahí seguía haciendo y deshaciendo según le daba la gana, exactamente igual que desde que nació.

2. Tras el alta del hospital. Al llegar a casa ella estaba impresionada con el bebé, y lo primero que tuve que explicarle es que el churumbelito sólo comía de la teta. Más que nada para que no le arrimase su comida y sus cosas. Pero igual ella lo interpretó de otra forma, porque empezó a decir que la teti era sólo para el bebé, porque ella ya era grande. Igual alguien cercano le había hecho este comentario y ella se quedó con esa idea. De hecho, algunos días se arrimaba a ver cómo mamaba el hermano, pedía tocar la otra teta, e incluso decía que ella también quería, pero antes de que pudiera tenerla accesible ya estaba danzando por otro lado y pensando en otra cosa. Sólo en 3 ocasiones me he visto con los dos niños a la vez colgado cada uno de un pecho, y la situación no era nada cómoda, la verdad.

3. La he distraído con otra cosa. Sin querer, pero con los inicios de la lactancia tan difíciles que he tenido con el niño prematuro, no estaba yo por la labor de dejar que ella mamase de una teta mientras yo me sacaba leche con el extractor de la otra. Ni tampoco cuando entre jeringazo y jeringazo, al churumbelito le dejaba una teta a la vista por si el niño quería hacer un intento por sí mismo. Bastante tenía con lograr que el otro se alimentase como para estar pendiente de la niña en el otro costado. Porque además, ella succionaba con mucha fuerza y de pronto era como si tuviera demasiada sensibilidad en esa zona para soportar sus ataques. Así es que no le negaba el pecho, pero le pedía que esperase su turno, a que acabara el bebé y luego podría tetear ella. Y claro, se ponía a jugar o a zanganear y se olvidaba de que quería teta. Desde luego, yo no iba a correr tras ella para recordárselo. Eso sí, nunca le he explicado lo que es el destete, ni le he dicho que me hacía daño (a no ser que fuera cierto), ni que debía tomar solo un poquito. Por eso confío en que haya sido ella la que haya tomado la iniciativa para dar carpetazo a este asunto.

4. ¿Será el destete de la lactancia en tándem definitivo? Pues yo diría que sí, pero ¡a saber las sorpresas que me podría encontrar! Ya había tenido esta sensación de vivir un falso destete hace muchos meses, y luego resulto que la lactancia se prolongaba para muuuuucho rato. A día de hoy, mi bichilla lleva casi 3 meses sin hacer ni una toma. En alguna ocasión me ha pedido permiso (¡ojo! Lo fina y lo educada que se me ha vuelto de repente) para tocarme la teta contraria mientras el churumbelito chupaba de la otra. Pero claro, lo que se dice lactar, lactar, no mama desde hace semanas. ¿Podrá reengancharse más adelante? ¿Será el destete definitivo?

Sinceramente, no voy a ser de esas madres que sufren porque se les ha destetado la criatura. He leído muchas veces que el destete puede causar más traumas a la madre que al niño. Hombre, si me hubiera pasado a los 6 meses de parirla, no digo yo que no le hubiera dado muchas vueltas al asunto, me hubiese sentido culpable y demás. Pero después de 3 años y 7 meses de lactancia prolongada, y teniendo en cuenta que creo que no la he obligado a dar este paso, sino que ha ido surgiendo de una forma natural al cambiar nuestra situación en casa con la llegada de su hermanito, si ella lo ha vivido como una fase normal, no voy a ser yo la que se resista a este avance. ¡Es una liberación! Quizás, si no hubiese tenido al otro bebé que amamantar al mismo tiempo, lo hubiera echado más de menos, pero con este chupóptero recién nacido no me quedan a mí ni ganas ni sensibilidad en el pecho para bregar con 2 lactantes a la vez. ¿Cómo fue el destete de vuestros churumbeles? ¿Forzados o respetuosos? ¿Los sufristeis más vosotros o ellos?




Foto vía Shutterstock.

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3 Comentarios

  • Responder
    Madre Agua
    7 septiembre, 2017 at 08:19

    No sabes lo que me gusta leer entradas como esta, donde leo sobre destetes respetuosos con niños más mayorcinos.
    Y también la envidia que me da. 5 años y pico de lactancia, de los que 23 meses son en tándem. El mayor solo hace una toma (o dos si me descuido) al día, pero ahí está.
    Quiero que sea de forma respetuosa, pero estoy deseando que se destete.

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    Mónica - Refugio de Crianza.
    7 septiembre, 2017 at 19:40

    Tenías razón con que esta semana coincidiamos en el tema!! Así que creo que no hace falta que te cuente como fue el mio jajjaa. Respetuoso, y a su ritmo, igual que tu 😉

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    Una mama mas
    7 septiembre, 2017 at 20:25

    Pues no recuedo el destete del primero, pero tenía dos años y medio y yo ya estaba embarazada y cansada de tanta teta afuera. No creo que eso le suponga un gran trauma. Con el pequeño fue peor porque fue un destete abrupto, viaje y las tetas vinieron junto a mi. Nueve meses de teta y se termino. Cuando volví del viaje ya que quería mas. Una sola vez cojio el pecho y de noche, pero ya nunca mas y así hace seis meses. Tampoco creó que eso sea un trauma para el.
    Para mi en el primero fue un alivio y en el segundo un poco de pena, pero buen… Era lo que tocaba. Y pensé que si hacia la media había estado muchos años con una teta fuera! Que ya estaba bien para mi!

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