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Totora. La comida peruana ¡también es para niños!

totora barcelona cevichería peruana

Una mesa pequeña con sus taburetes para dibujar, una casita de tela con bolas, un puzzle de suelo, unos cuantos libros ¡y se obró la magia para que el restaurante peruano Totora en Barcelona se convierta en un espacio family friendly! La primera impresión no es precisamente esa, porque es un lugar preciosísimo: sillas de piel y un ventanal que da a un patio interior luminoso con hiedra por todas partes… Sospechas que no es un lugar para comer con tus churumbeles. Todo tan impoluto, tan diáfano, tan relajado ¡tus hijos sembrarán el caos y todos os mirarán de reojo! Pero no, justo con este ambiente y por la disposición del local, Totora es cómodo para ir con niños: espacio para que se muevan sin tropezar con otras mesas y ¡para aparcar los carritos de bebé sin que alguien se los lleve por delante a cada paso! En una zona muy carismática de Barcelona, Totora se ha plantado en la Calle Córcega, 235 para ser una excelente opción a la hora de pasar el día en la capital, de turismo ¡o de tiendas! Porque está cerquísima del Paseo de Gracia, aunque nosotros aprovechamos para llevar a mi bichilla por primera vez al acuario de Barcelona ¡ya os contaré la experiencia! En Totora, que debe su nombre a la embarcación hecha a mano que hay en su entrada, propia de los pescadores del norte de Perú, todo parece muy marinero ¡y los platos cuadran perfectamente con el local!

totora comida peruana

1. Lo mejor de Totora. Además del espacio ¡la comida! Para nosotros, que no somos entendidos en cocina peruana, todo sea dicho de paso, fue un poco complicado elegir mirando la carta. Suerte que bajo el nombre peruano de cada exquisitez se detallan todos los ingredientes del plato, porque a ojo, son muy sonoros pero yo no hubiera tenido ni idea de lo que me iban a poner de comer. Una vez superada nuestra incultura gastronómica inicial y mis reticencias por eso de dar toques japoneses a lo peruano (es que no soy yo de comida asiática y me veía pasando hambre) todo fue relajarse y a zampar. ¡Los sabores son lo mejor! Hay tantos restaurantes de comida precocinada que no sabe a nada, que cuando topas con un lugar tan sabroso como Totora te marca para siempre. Ya me veo viajando al Machu Pichu sólo para deleitarme con la comida de allí. El picante del ceviche mixto y lo jugoso de la gallina al ají. la explosión de sabores de los tiraditos… Sin contar con que casi se me saltan las lágrimas con el postre, un pie de limón con merengue ¡enorme y riquísimo! Después de una semana sin tomar nada de azúcar ¡lo recordaré siempre! La presentación de los platos está muy cuidada ¡entran por la vista y ya no hay marcha atrás! Pero es que el sabor tampoco defrauda.

totora menú infantil

2. Los niños disfrutan en Totora. Su pequeño espacio infantil en la terraza interior da una tranquilidad enorme a los padres, puesto que está lo más alejado posible de la puerta de entrada, se les puede vigilar a través de los ventanales y a la mía le encanta relacionarse con otros niños desconocidos cuando salimos por ahí. Así es que entre bocado y bocado ¡carreras a la zona infantil! Ella suele comer de la carta normal, como nosotros, pero visto lo emocionada que estaba con el juego, y que había muchos platos picantes, decidimos economizar con el menú infantil de Totora. Aunque se bebió mi refresco, picoteó de nuestros platos, se zampó parte de nuestros postres… Por 10 euros, le pusieron un plato enorme de arroz con pollo a la plancha (también se podían pedir nuggets de pescado) y patatas fritas, un refresco típico peruano y un helado de postre. ¡Hasta mi churumbelito acabó comiendo arroz de la montaña tan grande que trajeron!

totora zona infantil

3. Espectáculo a la hora de comer. Totora tiene una parte de platos fríos, el Ceviche Bar, que se ve desde las mesas, por lo que no pierdes de vista al chef Pablo Ortega que te está haciendo la comida. Ganas me daban de mandar a mi bichilla a colaborarle, que ella es muy de entrometerse en la cocina. La carta es una la fusión de sabores de la comida tradicional peruana con otras técnicas de vanguardia japonesa. Dicho así ¡qué artificioso suena todo! Para quienes somos más de andar por casa y vamos con niños ¡lo que importa es lo rico que está!

El precio medio si coméis a la carta en Totora son 30-35 euros por persona. Para estar en todo el centro de Barcelona no es una exageración, pero si vais en familia y tenéis un monstruíto de casi 4 años que come como la mía, no es un sitio low cost para ir a diario. Menos mal que tienen el menú del día a 17,50 euros, con dos platos, bebida y postre o café. ¡Así nos entendemos mejor! Y el menú infantil sale por 10 euros. Tiene un baño unisex para minusválidos con un cambiador hermoso y mucho espacio para entrar cómodamente con el carrito. El trato ha sido genial, con nosotros y con los niños, pese a las carreras de todos los churumbeles que había por el local. Hala ¡ya conocéis otro sitio chulo para salir a comer en familia por Barcelona!




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2 Comentarios

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    15 septiembre, 2017 at 09:56

    Pero qué bien que haya lugares que piensen en las familias, no? Me muero por probar el Cebiche…

  • Responder
    miren | de lunares y lunas
    15 septiembre, 2017 at 11:56

    ¡qué buen ejemplo! no digo que todos los sitios tengan que ser así, que luego cuando hagamos escapadas románticas los papás (que por lo visto los hay que las hacen 🙂 ) no los querremos, pero que hubiera alguna más, pues no estaría mal, ¿no? ¡besos!

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