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Primeros juguetes de mi bebé a los 8 meses. ¿En qué se fija?

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Con mi bichilla yo también era una madre primeriza que antes del parto andaba pensando en tener algún juguete que me la estimulara y me la hiciera la niña más inteligente del mundo. Con mi churumbelito ¡8 meses hemos dejado pasar! Hasta darnos cuenta de que igual sí que necesitaba algún que otro entretenimiento más acorde a su edad. Siempre voy diciendo que mi hija tuvo muy pocos juguetes, que nosotros no le compramos ninguno casi hasta los 3 años (seguimos sin comprar apenas ninguno, porque la familia y el entorno suele invertir siempre en este tipo de regalos) y claro, cuando fui al trastero a buscar sus cosas de bebé para que el mochuelo pudiese jugar con ellas ¡es que de verdad que no tenía nada! Todo lo que hay allí guardado es para a partir del año y medio. Un par de sonajeros  encontré, un elefante en forma de pelota blandita y poco más. Tampoco nos quitaba el sueño, porque entre el móvil de cuna y la mantita de actividades con arco móvil parecía tener de sobra. Pero ahora ha empezado a hacer intentos por gatear. Lo que más le gusta es mantenerse sentado y al final intenta desplazarse como puede a alcanzar todo lo que ve, que suelen ser juguetes de su hermana. A priori, no habría ningún problema porque ella es muy de compartir (por el momento) pero son juguetes con puntas, piezas pequeñas, demasiado grandes para que pueda manipularlos ¡y demasiado sucios para chuparlos! Así es que nos hemos aprovisionado de unas cuantas novedades sólo para él. Bueno, eso si mi mochuela lo permite.

Primeros juguetes de mi bebé a los 8 meses. ¿En qué se fija?

1. Sonajeros y mordedores. Nunca son suficiente ¡porque la gente los pierde! Ojo, que no le echo la culpa al bebé, porque el mío se agarra a ellos con una potencia y decisión que no da lugar a pérdidas. Pero entre que si ponlo en el carrito, ponlo en el coche, que se ha quedado en casa de la abuela, o en una esquina del maletero, o lo echamos a lavar y nunca más se supo, estamos en una renovación constante de sonajeros. El último, este de Imaginarium, súper sencillo pero que lo tiene todo. Se puede lavar, las bolitas suenan en el interior, sirve de mordedor, si chupan la parte suave no suelta pelusas, mi churumbelito lo agarra súper bien y no hay que colocárselo a la perfección en la mano. A ver lo que nos dura.

2. Pelota. Ahora venden unas pelota artesanales y Montessori, hechas de tela, con agujeros grandes que los bebés pueden atrapar con facilidad. En esta casa somos más básicos y sólo aspiraba a tener una pelota limpia y de tamaño manejable para mi mochuelo. Que no sea de espuma, que esas las muerden y se tragan la mitad poco a poco. Aprovechando el paseo a Imaginarium volvimos con este pelotón sensorial por dos motivos: es blando y promete favorecer el gateo. Creo que es verdad porque, al tener esos pinchos, cuando se le escapa al niño no sale disparada sin rumbo y a toda velocidad, sino que se desplaza como dando tumbos y suele quedarse más cerca de él. A poco que se mueva puede volver a alcanzarla. También porque con los pinchos de goma, se entretiene sólo acariciándola e intentando morderla ¡y hasta se la puedo restregar por el cuerpo para hacer masajes! Lo que no sé es si aguantará sin reventar por el peso de mi bichilla, que insiste en sentarse encima.

primeron juguetes baby joy imaginarium

3. Cilindro inflable para gatear. Va a parecer que tengo un hámster en vez de un niño, con tanto cachivache para que le estimule el movimiento. Pero es que yo aspiraba a que al ser el segundo hijo, la hermana fuera la encargada de ocuparse de su psicomotricidad. Aunque no tengo quejas de cómo se entienden entre ellos, lo cierto es que la niña pasa del mochuelo la mayor parte del día, así es que hemos tenido que buscar entrenamiento por otros derroteros. Este cilindro, Air Rolly Bbfitness, me pareció buena cosa, porque si no lo usas no ocupa nada ya que es inflable, y una vez montado es un juguete grande y vistoso. A mi churumbelito aún se le resiste, y su papá entra en pánico pensando que va a apoyar el panzón arriba del todo para caer de cabeza y descalabrarse contra el suelo. No sé y si llegaremos a ver semejante tragedia, porque por ahora solo logra empujarlo sin más.

piano bebé imaginarium

3. El piano pataditas. Lo tenemos desde hace meses instalado en la cuna. En la minicuna no podíamos fijarlo, y a los pies de la cuna normal tampoco, por lo que decidí ponerlo en los barrotes laterales, ya que mi mochuelo es experto en girar por encima de todo el colchón y acabar en las posturas más inverosímiles. Sin embargo, aún no comprende que la música suena cuando él lo toca con la mano (no lo patea, que sería lo suyo para que sin querer fuese activando el cacharro). Y como se nos colaba por el lateral del colchón, he acabado fijándolo en la parte superior de los barrotes, por lo que ahora su único afán es deshacer los lazos de lo sostienen, tirar de ellos y que la caja de música golpee los barrotes de madera de la cuna, haciendo el máximo ruido posible. En fin, cada uno juega como quiere.

Fuera del mundo de los juguetes, trata de quitarnos los móviles, el mando de la tele, las zapatillas de estar en casa, los vasos y los cubiertos… Veo que será un poco como su hermana ¡autodidacta sin material específico para bebés! ¿Qué juguetes preferían vuestros churumbeles cuando tenían esta edad?

Foto slide vía Suttherstock.




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