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¿Hay cosas que un padre hace mejor que una madre? En esta casa sí

¿Hay cosas que un padre hace mejor que una madre

No quiero generalizar, y pese al título, debo especificar que hoy os voy a hablar de algunas cosas que un padre hace mejor que una madre, pero en esta casa. Vamos, refiriéndome a este hombre y a mí y dejando de lado embolados de guerras entre sexos y esas cuestiones escabrosas. Las madres… ¡ay! Las madres creemos que lo hacemos todo siempre más y mejor que nadie con nuestros churumbeles. Da igual que seas primeriza o la cabeza de familia de una prole numerosa: lo que tú piensas va a misa y que nadie lo cuestiones. Y así debe ser, ya que debemos tomar las decisiones que nos convienen y luego responsabilizarnos de sus consecuencias. Pero… un día te levantas, quizás mega agobiada porque tú te crees el centro exclusivo de la vida de tus criaturas, y te das cuenta de que igual si pides algo de ayuda tampoco pasa nada. Es más, no es que vayas a pedir ayuda, es que el padre de tus vástagos tiene las mismas obligaciones que tú respecto a ellos, y quizás lleva intentando hacerse un hueco en las tareas que incumben a tus churumbeles desde el día del parto, mientras tú lo has estado espantando porque eso no se hace así, porque esto es mejor de otra manera, porque tú no sabes, porque quita y trae que ya lo hago yo, etc., etc. Pues aunque este hombre no me lea, hoy vengo a confesar que tiene ciertas habilidades con los niños de las que yo carezco, o al menos no desarrollo a tan alto nivel. A saber.

1. Detectar enfermedades. Mi vena no dramática puede llevarme a ignorar todas las enfermedades de mi entorno, incluidas las de mis churumbeles. Vamos, una tos a destiempo, o un moco suelto no me van a quitar el sueño, pero a este hombre sí y curiosamente suele acertar con esos primeros síntomas y predecir que mi bichilla se va a poner mala. Con la niña acierta. Con el niño no sé si lo logrará, porque por suerte en este tiempo no hemos tenido que diagnosticarle nada. Eso sí, luego es un drama padre que como lo más grave que ha vivido en enfermedad infantil es un resfriado, pierde el sueño por velar a la niña como si estuviera terminal. Pero a lo que vamos, que esta es una de las cosas que un padre hace mejor que una madre en nuestra familia.

2. La bañera. El papá de mi bichilla es la fiesta padre en la bañera. Desde que perdimos el miedo de primerizos a higienizarla a solas, él fue el que se hizo cargo de esta tarea para siempre jamás. A mí sólo me toca cuando él está de viaje y a su lado soy una siesa organizando baños. Con su padre, mi mochuela se pasa una eternidad a remojo, usa todos sus juguetes, y puede empantanar el cuarto de baño si quiere. Conmigo… Tiene dos opciones: la de verano, cuando la dejo estar mucho rato porque nos bañamos juntas para aprovechar el tiempo y tenerla bajo control mientras cumplo con esta necesidad básica; y la de invierno, que consiste en dejar de lado la bañera y usar la ducha del baño pequeño, en versión súper rápida, súper exprés. A ella le hace gracia porque voy metiéndole prisa y diciendo corre, corre, correeeeeeee como si fuera una competición todo el rato. Y yo me quito la tarea de encima en 10 minutos, con secado y cremas incluidas. Lógicamente, los baños con su padre son infinitamente mejores.

3. Revolcarse por el suelo y juegos de enmierdamiento. ¡No son lo mío! Y mira que no soy de una pulcritud excesiva, pero estoy mayor y perezosa para arrastrarme por el suelo, fingir ser un perrito, un caballo, un caracol o lo que la niña demande. Bueno y cuando de ensuciarse se trata ¡quita, quita! No me rebozo yo en arena del parque ni loca, ni me mojo en una fuente, ni me meto en el barro. ¡Ay Peppa Pig, maldita influencia! Este hombre es de poner mucho el grito en el cielo con esto de las manchas, pero al final cede más veces que yo a estas locuras infantiles. Menos mal que uno compensa al otro, porque si no ¡qué infancia más triste iban a tener mis criaturas!

4. Cuentos para dormir. Estaba convencida de que este sería mi fuerte durante el embarazo ¡pero no! El oficio de cuentacuentos se ha convertido en otra de esas cosas que un padre hace mejor que una madre. Ojo, que yo tengo mucha gracia y muchas dotes para la improvisación ¡pero poco tiempo y paciencia! Si vamos a contar un cuento para dormir mis expectativas son esas: leemos un cuento y a dormir. Pero eso jamás pasa con mi bichilla, que quiere enlazar un cuento tras otro, se te va hora y media hasta que por fin cae rendida y claro en hora y media hay cenas que recoger, cocina que ordenar, lavadoras que tender o doblar, un bebé que quiere teta, o que se caga, o que también quiere brazos para dormir… En fin, que por unas cosas o por otras, la vida bucólica de madre cuenta cuentos no es lo mío, y este hombre le dedica todo el tiempo del mundo y no le pesa.

5. El caballito y los levantamientos con fuerza. Sin machismos, pero es una cuestión de capacidad y de que parece ser que soy un poco floja ¡un cuerpo tan grande que vale tan poco! Eso de llevar a la niña a hombros por la calle me resulta incomodísimo: que si tengo la sensación de que se va a caer, que si me engancha el pelo, me tira de la ropa, me despeina, no se queda quieta, y en 2 minutos se quiere bajar ¡y yo deseando que lo haga! Sin embargo, es subirla su padre y se puede pasar una eternidad allí arriba. Con la última etapa de porteo me pasó igual. Superados los 15 kilos no había mochila ergonómica que me diera la sensación de que mi mochuela era una pluma ligera, así es que dejé de portear, porque además ella nunca ha querido ir a la espalda, siempre delante. Sin embargo, su padre se aficionó al porteo justo con la mochila toddler y hasta hace pocos meses aún la usaba cuando se resfriaba y no dormía de noche.

¡Confesad! ¿Hay algo más que esos santos varones hagan mejor que nosotras? ¿Qué virtudes nos negamos a reconocerles para que no se malacostumbren?

Foto vía Shutterstock.




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4 Comentarios

  • Responder
    Taisa
    5 octubre, 2017 at 10:08

    Muy bueno xD Y claro, son cosas de cada casa. Quizá lo de juegos de levantar se suelan llevar la palma salvo que la madre se aficionada a las pesas… Porque eso de subirles a tocar el techo yo como que no. En mi casa a mi marido se le da muy bien la cocina, hay cosas que les pilla el punto y yo no hay forma (y eso que en casa de sus padres no aprendió a freír ni un huevo, pero luego le cogió gustillo). Seguro que hay más cosas… Mmmh, si no te importa, me lo voy a anotar y escribiré sobre ello también, que seguro que le hace ilusión y le irá bien que le rasque el ego un poquito 😉

  • Responder
    miren | de lunares y lunas
    5 octubre, 2017 at 12:38

    pues en lo de detectar enfermedades, te doy la razón, porque mi tendencia innata a quitarle importancia a cualquier síntoma (soy anti-hipocondríaca) hace que mi pobre niña tenga décimas y se de cuenta el padre siempre antes que yo… xxxx

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    Madre Agua
    5 octubre, 2017 at 13:48

    Te quieres creer que desde que te empecé a leer estoy pensando cosas que mi señor esposo hace mejor que yo? Son pocas, eh? Pero alguna hay.
    – Darles la cena. Yo me desespero viendo todo lo que tardan en comer.
    – Jugar en la cama con ellos. No me gusta nada pq me desordenan todo, pero a los niños les encanta saltar y jugar a guerras de almohadas.
    Chimpun 😉

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    nosoyunadramamama
    5 octubre, 2017 at 15:49

    en mi casa, él es el detector de fiebre…uno, porque yo tengo las manos siempre heladas y entonces cualquier frente parece estar caliente, y dos, porque él es el que cree que la fiebre es el demonio…. Eso, y hacer barbacoas, que yo no sé hacer unas brasas y a los niños les encanta

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