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Tablets y niños. ¿Son tan adictivas? Lo que nosotros hemos vivido

niños y tablets

Hoy vengo reconvertida en madre moderna y a la última, muy progre, muy fan de que los niños se acerquen sin miedo a las nuevas tecnologías y tremendamente agradecida a ellas por los minutos de paz que logran en casa. Si cuando yo era pequeña la televisión se suponía que era el centro de todos los males, una niñera terrible a la que los pésimos padres (que eran casi todos, por lo visto) recurrían para dejarnos a nosotros narcotizados frente a ella, hoy son las tablets, los móviles y cualquier cacharro con conexión a internet, los que han heredado esa mala fama. ¿Qué queréis que os diga? ¿Que estamos criando a los niños en una comuna sin acceso a estos dispositivos? Pues no. Bueno, al pequeño sí, que con tan pocos meses y llevándolo todo el día encima y pegado al cuerpo, este no tiene ni ángulo de visión para una pantalla, ni falta que le hace, porque como para él todo el mundo es nuevo y mirando a una pared ya se me distrae solo, no veo la necesidad de darle acceso. Pero a sus 4 años, mi bichilla ha tenido rachas de un uso abusivo de la tablet. Lo reconozco, y viendo lo que nos ha pasado con ella, os lo voy a contar, porque quizás no es el invento tan maligno como lo pintan.

1. La novedad. Ya no lo recuerdo bien, pero seguro que antes de la tablet, mi hija empezó a mirar nuestros móviles. ¿A quién no le hace gracia la facilidad con la que aprenden a pasar fotos y poner vídeos? Sí, es mega guay ponerlos delante de familiares, como monillos de feria, para que las abuelas vean lo lista que es la niña y lo incapaces que son ellas, que no logran desbloquear el móvil a sus años. Como era pequeña, y la única con tablet en casa era yo, decidí dejársela un poco, porque a fin de cuentas podía hacer menos trastadas con ella que con el móvil. Y en nada, ella se ponía y quitaba juegos, aplicaciones, veía vídeos en YouTube. No tendría ni los 2 años, y no la pedía si no se la encontraba en su camino o nos veía a nosotros utilizarla. No podía ser tan malo el asunto. ¡Qué bien estábamos gestionando el tema de tablets y niños para ser primerizos!

2. Querer limitar el tiempo de uso. Fue creciendo, y el uso haciéndose mayor. Como mi bichilla es una niña tan movida, el sedentarismo nos preocupaba poco o nada, ya que incluso con la tablet en la mano iba andando de un sitio a otro, o la dejaba apoyada en el sofá mientras daba saltos a su alrededor. Cuando empezamos con la operación pañal, la cosa se nos fue un poco de madre. Para que no renegase de sentarse en el váter, le ofrecíamos algún libro y la tablet. Esto empezó bien, pero degeneró mucho, hasta el punto de que pedía que no la molestáramos mientras hacía sus necesidades, sólo por seguir usando la tablet sentada en el váter. Yo me descuidaba (estaba al principio del segundo embarazo, superada por su racha de rabietas del infierno), y cuando me acordaba de que llevaba yo un ratito de lo más tranquila en casa ¡se había pasado 1 hora encerada en el váter con la tablet y la excusa de hacer pipí! Nunca pensamos en prohibírsela, porque al final le creas más deseos de utilizarla. Así es que optamos por no hacer nada. Lo sé, suena a malos padres desinteresados, pero a día de hoy, creo que no ha salido tan mal la cosa. Mi bichilla pasó esa racha de exceso de uso de la tablet que le duró varias semanas, y de pronto, perdió el interés por ella. A día de hoy, es un juguete más. Igual que hay veces en las que le da por hacer puzzles y puzzles durante horas y días completos, lo mismo ocurre con la tablet. Puede usarla hoy y no despegarse de ella en 3 horas seguidas. Y después la dejará de lado, como hace con todo, y volverá a acordarse de ella dentro de 4 días, o de una semana, o a saber cuándo. Exactamente igual que con el resto de juguetes. Hasta qué punto es perjudicial jugar con una tablet 3 horas o con bloques de construcción otras 3, eso ya no lo sé. Lo bueno es que hay 10.000 cosas que prefiere antes que la tablet, por lo que no le damos más importancia los días en que la usa durante mucho tiempo.

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3. Tablets y niños que aprenden con ellas. Otro motivo por el que en casa no hemos demonizado nunca la tablet es porque mi mochuela ha aprendido muchas cosas con ella. Sé que hay quien piensa que esto es una excusa que vamos lanzando los malos padres por ahí, para justificar nuestra decisión de dejar a los niños pegados al cacharrito y que no nos den un ruido. Nosotros lo hemos notado en pequeñas cosas, pero por ejemplo, si en P3 les han enseñado a contar y reconocer números hasta el 3 la nuestra sabe hasta el 20 por juegos de la tablet. ¿Trabajará ya en la NASA? Supongo que no, pero oye, ya tiene los conocimientos de los 3 años de infantil adquiridos sin esfuerzo ¡y divirtiéndose! Lo mismo pasa con las letras del abecedario y con las primera palabras en inglés. Como en todo, supongo que depende del uso que le den a la tablet. Seguro que si se pasan 4 horas al días viendo vídeos de esa señora que abre huevos Kinder (que también los ha visto mi criatura) no aprenderá nada, de nada, de nada. Pero a poco que le instales apps educativas y que en YouTube los suscribas a canales que tengan algo de chicha para ellos ¡Claro que aprenden! Que sí, que también podría haber aprendido los números y las letras si se las hubiéramos pintado nosotros en un papel. Pero hubiera tenido menos colorines y mucha menos gracia.

4. El relax de los padres. ¡La relación entre tablets y niños es tan tentadora! Cuando tu churumbel, que anda en plan destructivo y asalvajado en casa, que no te deja hacer nada, que vas a un restaurante y quiere invadir la intimidad de mesas ajenas, que vas en coche y te asedia con gritos y patadas y ves que lo pones delante de la pantallita y se obra el milagro. ¿Quién puede resistirse a semejante ayuda para criar? Curiosamente, en casa el uso de la tablet va a menos. Pero a mucho menos. Hemos pasado de no poder salir a comer fuera sin ella, no poder subir al coche sin ella, a no llevarla a ninguna parte y que nadie la eche de menos. Desde que la niña cumplió 3 años y empezamos a poder razonar mejor, la tablet ha pasado a un segundo, tercer o cuarto plano. Visto desde nuestra perspectiva actual, me da la sensación de que fue un arma estupenda cuando no lográbamos hacernos entender y no había forma de explicarle por qué todos sus deseos no podían ser órdenes para nosotros. Pero ya no es así, por lo que la tablet es una cosa más que está en casa, que siempre está a su alcance, no la escondemos, no le establecemos horarios y aún así, ella sola se regula en el uso.

¿Cómo gestionáis esto en casa? ¿Tenéis una edad mínima para que usen este tipo de dispositivos? ¿Habéis vivido verdaderas adicciones? ¿Restringís el tiempo y ponéis muchos obstáculos para que los peques no abusen?

Foto vía Shutterstock.




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5 Comentarios

  • Responder
    Adriana
    11 octubre, 2017 at 09:11

    Nosotros no somos de los que la prohibimos, pero sí limitamos su uso. No se usa entre semana, y los fines de semana solo algún ratito, si es que lo piden, porque tampoco es que sea su objeto de deseo.

    Pienso que las tecnologías les pueden enseñar cosas muy buenas, pero hoy por hoy sigo prefiriendo que estén en la calle con bicis o patines a que estén viendo dibujos o jugando a algo en pantalla. Y respecto a los juegos educativos, también preferimos que hagan puzzles físicos, por ejemplo, a que los hagan en la pantalla de una tablet. Y desde siempre prohibimos que se use móvil o tablet en la mesa cuando salimos a comer y cosas así.

    Eso no quita que a veces usan la tablet, tampoco somos radicales, pero de manera limitada.

    De todos modos, en esto, como en todo, cada uno encuentra la formula que va con su familia.

  • Responder
    Mamá arcoíris
    11 octubre, 2017 at 09:51

    Todo en exceso es malo está claro. Nosotros en casa sí que limitamos el uso de pantallas (ya sean tablets, móviles o la tele que parece que todos tenemos tan integrada hoy en día) pero es que en mi caso sí que veo una posibilidad de adicción. Mi hija deja de hacer cualquier cosa si puede ver la tele o ver fotos en el movil y tiene rabietas de las peores si se lo quitas. Así que al final he limitado aunque sin prohibir, el tema ha sido integrar en la rutina diaria el ratito de tele y por ahora parece que va bien.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    11 octubre, 2017 at 09:51

    Nosotros tenemos una y creo que estuvo un año sin usarse, no te digo más… no ayuda que a mí no me guste la tecnología en general, uso el móvil mucho pero de ahí no salgo…y solo lo pide el pequeño alguna vez para ver fotos de mi galería, a los otros no les llama mucho la atención…

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    miren | deLunares y Lunas
    14 octubre, 2017 at 01:04

    ¡hola! pues yo la uso para que vea pelis de dibujitos, pero no como tablet en si.. conozco niños mega enganchados y me horroriza… y yo soy tan poquito fan de la tecnología… XXX

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    Taisa
    14 octubre, 2017 at 10:16

    Nosotros hemos tenido nuestros más y nuestros menos. Hablando con mi hermana, que tiene un niño ya más mayor y una niña de la edad de mi hijo unos 5, ella dice que ve que el niño se engancha mucho más. No sé si sea lo habitual o no. Pero con mi hijo hemos tenido rachas difíciles. El sedentarismo tampoco es problema en nuestro caso, hace lo mismo que dices tú, y además está hecho una raspa… Aunque si por el fuera, estaría todo el día con la tablet o TV… así que sí intentamos limitarle un poco, y le pusimos unas normas.

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