Embarazo semana a semana

Pros y contras de estar embarazada en otoño-invierno

embarazada en otoño-invierno

No, no es un post sobre moda para embarazadas, porque sé que el título puede dar lugar a confusión. Mi primer embarazo transcurrió casi por completo en primavera, verano y acabó a mediados de noviembre con un otoño de lo más cálido, como este, que no me dio ni tiempo a sacar el abrigo del armario. Esta vez, el desfase de 4 meses respecto a la primera preñez, me ha hecho vivir los primeros meses en verano, la parte central en otoño y la final en invierno. A priori, no veía muchas diferencias entre una gestación que avanza en cualquier época del año, pero llegada a las últimas semanas, sí me parece que hay ciertos pros y contras en esto de estar embarazada en otoño-invierno. Y lo que es peor ¡yo sólo estoy viviendo los contras! Porque las ventajas eran las mismas que ya disfruté durante mi primer embarazo. Lo de no tener apenas síntomas es lo que tiene, que no puedo decir que aproveche las bondades de los climas más templados, porque de serie los embarazos ya me salen muy respetuosos y nada molestos.

1. Fresquito. Existe esa creencia de que a causa de la revolución hormonal las embarazadas vivimos con un horno interior ¡que yo no he tenido nunca! Pero si sois de ese modelo premamá, entiendo que la preñez será mucho más llevadera con las temperaturas otoñales e invernales que en plena ola de calor del mes de julio. No sentiréis esos bochornos y si se presentan ¡qué fácil será desabrigarse y obtener fresco de forma natural e instantánea! Durante el día y a la hora de dormir, las temperaturas suaves o bajas os lo pondrán todo mucho más fácil.

2. Sin retención de líquidos. El calor también suele ser el causante de la retención de líquidos, aunque aquí influyen otros factores. Como gorda, yo soy de retener grasa pero líquidos no, así es que es otra de las ventajas de estar embarazada en otoño-invierno que no he logrado vivir en mis carnes.

3. Si no sois madres primerizas… Y ya tenéis uno, dos o más churumbeles en casa ¿cuál es ese gran acontecimiento que llega de la mano de la cuesta de septiembre? ¡La vuelta al cole! Ojo, que a mí esto ni se me había cruzado por la mente, pero después de la fatídica fase de rabietas de mi bichilla justo al inicio de mi segundo embarazo ¡creo que esto es una verdad como un templo! Si aun estando ella en su primer año de P3, apenas me quedaba tiempo libre para pensar en mi nuevo churumbelito ¿cómo hubiera sido mi embarazo si hubiera continuado con la niña en casa las 24 horas del día? Vamos, es que me llegaría el día del parto y aún no comprendería cómo había tenido acceso al paritorio. No me habría dado tiempo ni a mentalizarme acerca de mi nuevo estado y de mi feto olvidado. Aunque al final ¡el prematurito se tiró al mundo cuando le dio la gana! Por lo que cuando nació, aún estaba yo sin mentalizar.

4. La Navidad es el mal. No, no tengo nada en contra de la religión cristiana, pero lo peor, de lo peor, de lo peor de mis dos embarazos ¡ha sido toparme de frente con las fiestas navideñas en esta segunda preñez! No por las fiestas y la jarana en sí, sino por los excesos con la comida, esos turrones que entran en tu vida en octubre y no salen hasta… ¿Hasta cuándo? Porque en casa de mi madre aún queda surtido para sobrevivir hasta agosto por lo menos. Y claro, como embarazada obesa que debe vigilar su exceso de peso, y con esa amenaza de una posible diabetes gestacional pendiendo sobre mi cabeza en cada preñez, estoy convencida de que la navidad es la peor época del año para sobrevivir dignamente al embarazo. Sólo en estas fechas, el año pasado engordé 3 kilos. Y suerte que durante los primeros meses había perdido algo y mi aumento no fue preocupante, pero recuerdo que viví bastante pendiente de la báscula mientras miraba deseosa los dulces sin poder contener mi ansiedad por ellos.

5. Sedentarismo por mal tiempo. En este contra de estar embarazada en otoño-invierno igual influye el hecho de que desde que nació mi bichilla estoy hecha una perra vaga de cuidado. Sí, voy andando a todas partes por más lejos que deba ir, pero quitando estos paseos, el deporte está ausente por completo en mi vida. Y claro, en esta época del año suele haber días de viento, de lluvia, frío polar (como andaluza, el invierno polar para mí empieza cuando el termómetro baja de los 13 grados ¡positivos!) y todo junto hace que prefiera quedarme en casa perreando, o no moverme mucho de los alrededores del barrio. Sin embargo, durante el embarazo veraniego de mi bichilla, iba 3 veces por semana al gimnasio, hacía aquagym, nadaba… Estaba igual de gorda que ahora, pero mi actividad física era mucho mayor. Este es uno de los motivos por los que decidí acudir a los cursos de preparación al parto en esta segunda preñez ¡a ver si ganaba algo de agilidad para bregar con dos niños! Pero me estrené un viernes en ellos y el domingo se me adelantó el parto a las 35 semanas.

6. Necesidad de más ropa. En mi primer embarazo sobreviví con 2 pantalones de preñez, una camiseta súper mona y un par de blusones que apenas usé, porque pese a parir en noviembre hacía muy buen tiempo. Estuve poniéndome mi ropa normal de primavera y verano hasta el sexto mes de embarazo, y en la recta final, cuando se me desbocó el panzón, aún podía usar algo de mi fondo de armario corriente. Pero esta vez, como embarazada en otoño-invierno ¡los abrigos me quitaban el sueño! Eso y que las camisetas y jerséis se me habín quedado claramente cortos, por lo que la única capa de ropa que me protegía la barriga del frío era la cintura elástica gigantesca de los pantalones premamá. Y claro, dependiendo de las temperaturas que tuviésemos cada día, no era mucha cosa. Aún así, tenía una chaquetea de cuero y un anorak con los botones y cremalleras a punto de estallar pero ¡también un abrigo de paño negro! De estos de señoritinga y atemporales, que se me quedó tan grande que creo que aspiraba a que me acompañase hasta el día del parto y a ayudarme a no hacer más gasto en ropa premamá.

7. La mala salud. Gripes, resfriados, bronquitis como la mía… Si estás embarazada en otoño-invierno tienes más papeletas para contraer alguno de estos males, que si bien no son mortales de necesidad, te pueden hacer pasar por una racha desagradable de visitas médicas, controles e impotencia cuando te dicen que no te van a medicar por su estado de buena esperanza. Y los síntomas no se pasan, y te sientes incómoda, y culpas a todo tu entorno por infeccioso… En fin…

¿Vuestros embarazos fueron en épocas diferentes del año? ¿Encontráis ventajas y desventajas según la estación? ¿O fueron igual de buenos o malos con independencia del tiempo, las tradiciones y demás?

Foto vía Shutterstock.




Esto te puede interesar

7 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    23 octubre, 2017 at 07:56

    Como los míos coincidieron exactamente en meses no he tenido ocasión de probar, me paso el verano con la mini barriguilla, el otoño con un poco y el invierno con la barriga en condiciones incluidas las Navidades, pero a pesar de los contras que mencionas creo que me quedo con esos meses, no me quiero imaginar lo que debe suponer un barrigón en julio y agosto

  • Responder
    miren | de lunares y lunas
    23 octubre, 2017 at 12:51

    pues no sé.. el mío fue como tu primero, con barrigón entre agosto y finales de octubre, y también sin frío.. mis tobillos eras indescriptibles, pero agradecía no tener que ponerme mucha ropa.. creo que en invierno se me hincharían también, y encima tendría que enfundarme.. será cuestión de probar! 😉

  • Responder
    Ely-mamadediaydenoche
    23 octubre, 2017 at 12:58

    Yo he pasado los tres embarazos más o menos en las mismas fechas, mis hijos son de octubre, septiembre y octubre nuevamente. Y estar embarazada en verano no me gusta nada. Ya, ya sé lo que estás pensando: para no gustarte llevas tres! Lo sé, pero no me gusta. Debe de ser que soy más fertil en una época del año, pero tener barriga a finales de verano es horrible. Aunque cómodo para vestir, porque con vestiditos te apañas, aunque al llevar menos ropa, tampoco puedes “disimular” 😉

  • Responder
    Marta
    23 octubre, 2017 at 13:35

    Yo tuve a mi pequeña, que hoy ya tiene 3 años, en septiembre, por lo que pasé mi ultimo trimestre en verano … Os podeis imaginar .. entre el calor, la barriga … creo que dejé de dormir en el mes de junio, eso sí para la ropa estupendo, en mi sexto mes me compre dos pantalones, una falda y unas cuantas camisetas premama y listo. Ahora que estoy de 14 semanas, me doy cuenta que voy a pasar todo el invierno y por un lado bien, porque con el calor y la retencion de liquidos en el primero ya tuve bastante, pero lo pienso y no me lo quito de la cabeza, me tiene preocupada, el tema de la ropa, abrigo, calzado (aunque espero que no se me hinchen los pies con el frio), yo soy una persona muy friolera y comprarte algo que solo vas a utilizar durante un par de meses … me esta dando bastantes quebraderos de cabeza.

  • Responder
    Elena Riberas Pérez
    23 octubre, 2017 at 15:15

    Yo sólo puedo hablar de uno, y di a luz en mayo y para mi genial, la mejor época para todo, para el embarazo, para dar a luz, para los primeros meses de la niña. Pero bueno supongo que todos los meses tendrán sus pros y sus contras.

  • Responder
    La Moleskine de Mamá
    26 octubre, 2017 at 17:45

    Yo estuve embarazada otoño, invierno y pari en primavera y fueron muchas las ventajas, entre ellas que yo si era un hornito andando y el frío del invierno no me hizo nada y no sufrí los calores del verano. Aún así, había que abrigarse al salir y no pude encontrar una chaqueta para mi barriga y yo, aunque no sé si la inversión habría valido la pena. Yo me compre poca ropa en el embarazo que la mayor parte se me hace ñoña y cara.

    Y de los excesos… también tuve que vigilar mi alimentación por riesgo de diabetes gestacional pero por suerte no lo sufrí! Saludos!

  • Responder
    Patricia
    10 noviembre, 2017 at 15:51

    Hola a todas, yo estoy cerca de la semana 12 de embarazo, no sé si mejor o peor pero yo tenía claro que prefería tener barrigota antes del verano porque de normal ya me agobia bastante la calor, es verdad que pasaré el otoño-invierno con todos los pros-contras de la época, espero no engordar a saco en navidad y no tener que gastar mucho en ropa, de momento salvo por un par de pantalones con cinturilla el resto de ropa sigue siendo la mía, hasta que pegue el subidón…espero disfrutarlo pasado el primer trimestre ya que hasta el momento hemos pasado ya un leve resfriado, una pequeñas gastronteritis y vamos a intentar que nos pongan la vacuna de la gripe para evitar males mayores. Gracias por hacer del embarazo algo ameno!

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!