Crianza

¿Por qué existe el odontopediatra para niños? ¿Y el dentista normal?

odontopediatra en barcelona abaden

Hace más de un año os conté el accidente de mi bichilla que la ha hecho crecer con un diente grisáceo (negro, negro por completo no es) al menos hasta que se le caiga esa paleta de leche y salga el diente definitivo. Para nosotros fue un shock al principio, hasta el punto de que cuando empezó el colegio este hombre advirtió a las maestra para que nos lo hicieran saber si algún niño se burlaba de mi mochuela por este asunto. Se nota que somos primerizos ¡porque los otros niños parecen que ni lo han notado! Eso por no hablar de la cantidad de ellos que tienen otro diente igual, o partido, o perdido del todo… ¡Estos niños nos van a matar a disgustos! Cuando sucedió la catástrofe, a lo máximo que llegamos fue a llevarla a un dentista normal y corriente, que ni supo tratar con ella ni siquiera abrirle la boca. Solo me dijo que si necesitaba una radiografía habría que sedarla por completo. Claro, eso me asustaba más que la pérdida del diente. Así es que nos volvimos a casa y hasta hoy. Ahí sigue su diente oscuro, en situación estable, a la espera de que lo mude por uno nuevo que ¿estará sano? En principio tiene que estar sano y no tiene porque afectar al definitivo. Lo mejor hubiera sido verlo al momento para analizar el daño e intentar evitar el cambio de color. A raíz de este percance nos informamos de clínicas dentales con odontopediatra en Barcelona y hemos aprendido cosas que ignorábamos por completo de la salud dental de los niños…

1. La higiene bucal empieza antes de la salida del primer diente. Casi me dio un parraque al saber que la higiene dental empieza antes de que salga el primer diente, por lo que imaginad si los dientes de leche deben cuidarse también. Sinceramente, con mi bichilla empezamos en cuanto apareció el primero, pero no antes. En aquel momento, compramos una especie de dedal con un minicepillito blandísimo en la punta y su padre le daba unos cuantos fletes al menos una vez al día. Ahora empezaremos a hacer lo mismo con mi churumbelito, que tiene 3 picos despuntando ya en esa mini boquita de prematuro. Antes de los primeros dientes, se recomienda limpiar las encías directamente con nuestro dedo limpio, o con una gasa humedecida con agua, independientemente de que el bebé sea de teta o de biberón. Al menos una vez al día para evitar que queden restos de leche. Más o menos con 1 año ya pueden ir manejando su propio cepillo infantil pero sin usar pasta de dientes. La mía con 4, tiene dominada la técnica y no hay noche que se acueste sin lavarse primero los dientes. Al principio hay que hacérselo todo, normal, porque usan el cepillo para cualquier cosa, apuntan a cualquier lado y si tocan un diente será pura casualidad. Pero poco a poco van teniendo destreza suficiente para dejar bastante bien al menos los dientes frontales. Eso sí ¡les gusta gastar pasta a manos llenas!

2. Revisiones dentales periódicas para los niños. Supongo que el pediatra le echa un ojito a los dientes en las revisiones protocolarias que tienen todos los niños, pero si no ve una caries escandalosa no creo que pueda detectar nada más. Lo ideal es ir al dentista, o mejor aún al odontopediatra, al menos una vez al año y la primera visita en la vida de cada niño debería ser como muy tarde a los 3 años, no cuando surja un problema de salud dental.
No nos entra en la cabeza la importancia de prevenir e igual que vacunamos a nuestro hijos y acudimos a sus revisiones pediátricas cuando están sanos ¿por qué no nos acostumbramos a hacer lo mismo con sus dientes? Estas revisiones de niños sin problemas sirven para detectar la correcta formación de sus maxilares y mandíbulas, evidenciar la perfecta salud dental que todo niño debe tener y, en caso de que realmente haya un problema que tratar, atajarlo lo antes posible derivarlo al ortodoncista si es necesario, etc. Es imprescindible transmitirles información desde muy pequeños para que vayan interiorizando las ventajas de una correcta higiene y unos hábitos alimenticios saludables. Al final, este tipo de aprendizaje queda realmente asentado a base de repetir, y repetir, y repetir un mismo proceso muchas veces.

3. ¿Odontopediatra o dentistas comunes y corrientes? Para empezar, tenemos la costumbre de ir al dentista no para prevenir, sino cuando ya hay un problema que tratar. Claro, los niños van con miedo porque tienen una caries dolorosa o se han dado un porrazo tremendo, o cualquier otra desgracia propia de la edad. Con las prisas, seguro que acabamos en nuestro dentista de siempre, que puede tener servicio de odontopediatra o no. En nuestro caso, no lo tenía. Trataban a los niños como adultos en miniatura y esto complicó mucho las cosas: la niña lloraba, no comprendían sus miedos, no podían hacerle las pruebas que hubiera necesitado…  El odontopediatra está más ducho en este tema de bregar con criaturas, tiene más mano con ellos, aparataje especializado, además de que pueden recomendarnos tratamientos de ortodoncia temprana que evitarían males mayores en el futuro: no es lo mismo trabajar en la recolocación de la dentadura cuando aún está en formación, que cuando ya se ha asentado de una forma incorrecta.

En las clínicas dentales, como por ejemplo Abaden, realizan su primera visita en 3 pasos: higiene bucal para eliminar la placa, revisión con el odontopediatra (incluyendo radiografías) y educación en la higiene bucal diaria (solucionando dudas de padres y niños). Además, con las radiografías y registros tomados se hace un estudio completo de su caso con todo el equipo médico. Al odontopediatra le veo la misma diferencia que al médico de cabecera respecto a los pediatras: si no tenemos más opciones mejor que los vea un dentista con cualquier tipo de formación, pero si tenemos la oportunidad seguro que serán mejor entendidos por el odontopediatra.

¡Ay, los dientes! Dice este hombre que es la parte de la anatomía de los niños que más sustos le han dado. ¿Cómo de concienciados estáis con el tema del cuidado dental de los peques en vuestra casa?

Foto vía Shutterstock.



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1 Comentario

  • Responder
    La mama fa el que pot
    3 noviembre, 2017 at 09:13

    Nosotros también tenemos una niña con un diente gris debido a un golpe, así que para nosotros el ir al odontopediatra cada año es una cita más de las que tenemos.
    Pero es verdad que es algo que tendemos a no contemplar, de hecho en mi entorno la mayoría no ha llevado nunca a los peques a que les revisen los dientes ningún dentista o odontopediatra a no ser que tengan algún problema.
    Yo recomiendo ir a un odontopediatra porque son los especialistas en dentición infantil, porque están acostumbrados a tratar con niños y normalmente las consultas son más acogedoras para ellos.

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