Crianza

¿Es necesaria la estimulación temprana? No soy nada moderna

es necesaria la estimulación temprana

La vida da muchas vueltas, y a poco que vayas acumulando experiencia sabes que no puedes asegurar absolutamente nada. Pero mi vida tendría que volverse completamente del revés para que yo acabara reconvertida en una de esas madres a quienes “mis hijos todo, más, antes y mejor que los tuyos”. A veces, creo que soy una mala madre con los pies demasiado en la tierra, y que puedo transmitir la sensación contraria, la de que no valoro absolutamente en nada a mis mochuelos, cosa que tampoco es real. Pero no sé, que en P4 mi bichilla esté aprendiendo a contar hasta 3 y en casa estemos a nada de que llegue hasta 100 (en cuanto le desvelemos que tras el 20, donde llega con facilidad, todos los números se forman igual…) no creo que indique que sea una clara candidata al Nobel de matemáticas de aquí a unos años. Y por eso, cuando he sido mami primeriza y me he preguntado si es necesaria la estimulación temprana, no he sabido darme una respuesta concluyente. Pero como bimadre, y sobre todo, como espécimen humano falto de tiempo, creo que antes o después todos los niños van a aprender más o menos las mismas cosas, y que influyen notablemente los propios intereses de los churumbeles, más que las ansias de los padres porque sean capaces de deletrear en arameo antes de cumplir los 3 años. Otra cosa es que a un bebé o niño se le detecte alguna dificultad, sobre la que sea conveniente hacer hincapié para que logre alcanzar un nivel óptimo que le facilite la vida. Pero para niños comunes y corrientes ¿creéis que es necesaria la estimulación temprana?

1. Cosas que sí creo. Creo que no es necesaria la estimulación temprana de los niños desde que nacen hasta los 3 años, porque hay estudios que demuestran que en estas edades lo aprenden casi todo. ¡Imaginad! Nos llegan completamente en blanco y en 3 años son capaces de ser autónomos, de comunicarse, incluso en varios idiomas, y de valerse por sí mismos de una forma asombrosa. Pero ¿esto no lo conseguían ya los niños desde que el mundo es mundo? Bueno, quizás no desde tan atrás, pero vamos, que seguro que nuestros padres jugaron menos con nosotros, nos dieron menos juguetes de madera con colorines del arco iris, y nos expusieron a mucha, mucha televisión porque era lo que se hacía entonces y al final ¿cuál ha sido el resultado? ¿Todos los niños de nuestra generación están cortados por el mismo patrón? ¿Todos tenemos las mismas habilidades? ¿Todos somos genios o despojos sociales? ¡Claro que no! Por eso he decidido vivir de forma más desahogada y no obsesionada con ese mantra de que es necesaria la estimulación temprana.

2. Modos de tratar a tu hijo. Pues con cariño ¡sólo faltaría! Mira que esto es sencillo ¡y barato! Además de que más o menos todos los padres lo traeremos de serie. Y eso que, en mi caso, el instinto maternal tardó años en venir a mí tras el nacimiento de mi bichilla, pero aún así, hay cosas que sí te nacen: coger a tu hijo, atenderlo, acariciarlo, establecer contacto físico con él, enseñarle el mundo que le rodea, hablarle… Y ojo, que yo hablo a la velocidad de la luz, y una vez que veo que mis criaturas tienen superado el balbuceo ya les hablo como a adultos y mira ¡la niña se comunica divinamente! Vamos, debe pensar que el resto del mundo habla en versión slow comparado con lo que ella tiene en casa. No puedo estar pendiente de vocalizarlo todo a la perfección, y aún así la niña aprendió a pronunciar “xxtractor” antes que su propio nombre “Laura”. ¡La de tiempo que se estuvo llamando “Bauba” a sí misma! Pues oye, esto también se corrigió.

3. El peligro de los padres obsesivos. Es que lo veo venir. Igual que hay padres que se obcecan para que los niños, a quienes el fútbol ni les va ni les viene, o simplemente les divierte, se conviertan en figuras del deporte y los saquen de pobres ¿cuántos no se desvivirán por esta idea de que es necesaria la estimulación temprana para que sus hijos sean alguien en la vida? Oye, que no digo yo que dejemos a los bebés arrumbados en un rincón desde que nacen y se críen como Mowgli pero en la seguridad de nuestro hogar. Sin embargo, creo que viviendo en entornos medio normales, con familias comunes, no necesitamos tantas atenciones para que desarrollen sus capacidades. A ver, a mis hijos no me paro expresamente a hablarles a diario. Hay días en los que me pillan con el tonto subido (sobre todo con mi nuevo churumbelito) y sí se me van los minutos mirándolo a los ojitos y repitiendo el agú, agú tá durante demasiado rato, mientras otras faenas quedan desatendidas. Y él se ríe a carcajadas y se lo pasa bomba, pero lo que sí hace durante 24 horas al día es escucharme cuando hablo por teléfono, con su padre o su hermana, con personas de la calle, y yo me pregunto ¿de verdad, de cara al futuro, le va a marcar más el agú, agú tá dicho mirándonos a los ojos que el resto de vivencias? Desde mi humilde opinión, yo creo que no.

Ya no es sólo que por cuestiones laborales y personales no podamos ser expertos en todo a la hora de criar a nuestros hijos. Es que por un lado unos nos venden que la crianza natural es lo mejor, con lo cual lo natural será lo que a uno le salga de serie ¿no? Simplemente por pertenecer a la raza humana sin más parafernalia. Y por, otro que lo mejor sería que nos formáramos como pediatras, psiquiatras, psicólogos, pedagogos y cualquier otra disciplina con rama infantil para criar no a súper hijos, porque encima quienes defienden que es necesaria la estimulación temprana no te dicen que vayas a modelar a una criatura extraordinaria, sino simplemente a un niño estándar. A mí la normalidad me gusta mucho, mucho. Vamos que no aspiro a otra cosa en la vida ni para mí ni para mis hijos. Pero digo yo ¿no será normal que sin hacer todas estas florituras los niños se críen ya razonablemente bien? ¿Queremos estimularlos para que sean felices y aprendan con sus propios ritmos? ¿O para que destaquen lo antes posible por encima de los demás?

Foto vía Shutterstock.




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5 Comentarios

  • Responder
    mamapuede
    10 noviembre, 2017 at 07:37

    Estoy contigo, yo lo de la estimulación temprana no lo veo claro, yo creo que al final es atención y dedicarles algo de tiempo para ayudarles en algunas cosas.

    Luego habrá niños que sepan más de una cosas que de otras, eso ya dependerá de sus intereses. Por ejemplo, dudo mucho que en la clase de Gonzalo sepa alguien más de dinosaurios que él, seguro que en eso gana a la profe y todo pero no tiene ni idea de coches que otro niño Sabra muchísimo!

    Salvo que veas que necesitan refuerzo en algo yo creo que lo mejor es seguir su ritmo natural sin forzar

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    Una mama mas
    10 noviembre, 2017 at 09:25

    En casa tampoco somos muy de la estumulacion temprana… Se nota cuando comparo con otros niños? Pues si, mi hijo tiene la misma edad que Laura y solo escribe su nombre, mi sobrino que tiene tres meses mas ya escribe varias cosas. Ahora viene la diferencia, yo paso bastante del tema (por cuestión de tiempo… Y buen ganas…) pero por otro lado mi sobrino gestiona muy mal sus emociones, es un niño que no puede jugar con su hermana porque ya le ha pegado fuerte varias veces y mi niño por ejemplo con su hermano se lleva muy bien y suele gestionar mejor su frustracion. Pero luego esta que cada niño es cada niño y si de pequeños ya queremos un premio nobel lo mas probable es que nos frustremos todos, nosotros como padres y ellos como niños.

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    Carolina mamá ríe
    10 noviembre, 2017 at 10:04

    Yo reconozco, y ahora si queréis me lapidáis, que he llevado a cabo esa estimulación temprana con mi rubio, aunque a mí me gusta llamarlo dedicación y atención. Pero fue de forma natural y sin ninguna pretensión, simplemente porque tenía todo el tiempo del mundo para dedicárselo y como no soy de estar perdiéndolo…E igual su papá con la música, qué más da tararear una canción con lalalalala que con las notas musicales? pues eso, ahora mi niño toca la batería y el trombón…Pero creo que es lógico y no es nada negativo, al contrario, al menos para él ha sido muy positivo.

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    nuevemesesyundiadespues
    10 noviembre, 2017 at 10:49

    Este post es muy CUÑADO jajajsj. Pero me encanta y estoy de acuerdo. Yo también soy muy fan de lo “normal” sin dejar de observar intereses y potencialidades de nuestros hijos. Creo que no es, en líneas generales, necesaria la AT, aunque sí positiva. Lo que creo que es los padres hacemos mucho énfasis en los primeros años, por ejemplo en el tema alimentación, y luego se nos pasa y nos relajamos. Y precisamente después, cuando van siendo más conscientes del mundo, cuando más interactúan con los demás… es cuando hay que “enserñarles” con más ahínco.

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    Mamá de un prematuro
    10 noviembre, 2017 at 11:44

    Bueno, hablas de estimulación temprana en niños “normales”. Yo tengo un prematuro nacido con 31 semanas, y de las primeras cosas que nos dijeron en neonatos fue que iba a necesitar atención temprana y estimulación precoz, para igualarse con los demás niños y le ha venido muy bien. Es importante para su desarrollo psicomotriz.
    También te digo, con el mayor que tiene 3 años ni nos lo hemos planteado, aunque sí reforzamos lo que aprende en el cole.

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