Crianza

Primogénito ¡te necesito! ¿En qué pueden ayudar los hermanos mayores

ayudar los hermanos mayores

No digo que mi bichilla vaya a ejercer ahora de segunda madre de mi churumbelito, pero oye, tanto preocuparme por el tema de los celos (que sí, que ya vendrán en el futuro, o no aparecerán nunca, pero que de momento se mantienen bastante a raya) lo cierto es que ni me había pasado por la mente la posibilidad de que existen ciertos cuidados del bebé en los que pueden ayudar los hermanos mayores. Esto ¿por qué no se me había ocurrido antes? Claro que si la diferencia de edad entre ellos hubiera sido mayor, seguro que la idea me habría cruzado por el intelecto en algún momento. Pero no, con los 3 años rebeldones de mi mochuela no estaba yo pensando precisamente en que la chiquilla pudiese echar una mano en la crianza. ¡Y bien que lo hace! No es que sean grandes cosas, pero sí colabora en pequeños gestos que al acabo del día me facilitan la tarea con el pequeño. ¡Un monumento se merece mi zángana! Con todo lo trasto que es prácticamente durante las 24 horas del día ¡ay de esos minutitos en los que se convierte en la ayudante de la reina mami y lo pone todo de su parte para que las cosas salgan bien! Así es que aquí vengo, a dejar constancia de las pequeñas tareas que podéis delegar en hijos mayores que ya tienen algo de entendimiento, y si es que les apetece hacerlo de buena gana, claro.

1. Resuelve olvidos al instante. Esos típicos despistes de ir a preparar el baño y dejarte la toalla en la chimpampa, y que sea un trastorno salir con el bebé desnudo, que si se enfría, que si te chorrea el suelo (ni mencionaré lo de dejarlo solo un segundo para evitar lo anterior ¡eso ni locos!). Así es que ahí tienes a tu joven gacela, que otra cosa no, pero correr es lo suyo, y a poco que la pilles de buenas te trae lo que sea que hayas olvidado en un nano segundo. Y lo orgullosa que se pondrá si le haces una mijita de fiesta diciéndole lo mucho que te ha ayudado y lo bien que lo hace todo. Ea, autoestima por las nubes y trastorno cotidiano resulto en un mismo movimiento.

2. Animal de compañía. Esto dependerá un poco del carácter del recién nacido, porque si solo quiere estar en brazos, como le ha pasado a mi churumbelito durante los primeros meses de vida, este no será uno de los cuidados del bebé en los que pueden ayudar los hermanos mayores, porque no tendrán fuerza para cargar con ellos ¡y porque puede que no cuenten con nuestra plena confianza! Pero cuando van creciendo y simplemente quieren ruido alrededor, no verse solos en este mundo y agradecen el jaleo de otro niño mayor a su lado ¡tu vida empezará a cambiar para mejor! Esa compañía entre hermanos es la mejor niñera por minutos que te cruzarás en tu vida. Y digo por minutos porque según mi experiencia, o el mayor se cansa de hacer el mono, o de pronto hace algo que al pequeño no le gusta, o hay un golpe de por medio… En fin, que es útil pero de efecto efímero.

3. El gran juego de las tareas de la casa. Resulta que mi bichilla tiene aficiones extrañas como barrer, cocinar, poner la mesa, limpiar el polvo, pasar la aspiradora, etc. ¡Esto es una lotería! Y supongo que no todos los niños van a tener el mismo interés por las tareas domésticas, pero si detectáis la más mínima propensión a alguna de ellas ¡aprovechadla! Pensad que lo que para nosotros es una tortura diaria, para ellos puede ser un nuevo juego, así es que quedaremos doblemente felices: ellos desfasando con esas grandes actividades y nosotros recreándonos viendo cómo, de mejor o peor manera, se van resolviendo algunas parcelas de la gestión hogareña.

4. Vamos de compras. Algún antojo tendrán durante el proceso de ejercer de ayudantes al hacer la compra, y a mí sólo me sirve para recados rápidos, de poco peso y cuando voy cargada con el carrito de bebé. Pero esas cestas con ruedas del supermercado son mágicas para conseguir que los hermanos mayores no se vayan de nuestro lado, se responsabilicen del cargamento y guíen la cesta mientras nosotros disponemos de las 2 manos para el carrito del bebé.

5. La alarma anti tragedias. Los hermanos mayores, por trastos que sean, sufren mucho por el bienestar de los pequeños. Ellos pueden darle un empujón a traición para intentar descalabrarlos contra el suelo, pero al segundo se arrepienten y gritan como locos pidiendo auxilio porque el pequeño se ha hecho daño. Las averiguaciones ya las harás despsués, pero son una sirena de emergencia con patas. Mi bichilla no para de venir a decirme que el churumbelito se ha puesto de pie y no puede volver a bajar; que anda trajinando con la electricidad (desde cables a interruptores, o multiplicadores con luz luminosa y parpadeante, o el router del ordenador); que ha regurgitado en el suelo; que quiere teta (esto se lo inventa, pero a veces acierta cuando lo escucha empezar a llorar y no sabe el motivo). Vamos, que aunque no perdáis de vista a vuestras criaturas ni 2 minutos para ir al baño, seguro que alguno aprovecha la ocasión para ponerse en riesgo, y te vienen bien los gritos de alerta para aligerar en tus gestiones.

He de confesar que desde el día en que volvimos a casa del hospital, mi bichilla empezó a hacer muchas más tareas por sí misma. Incluso aunque le ofreciésemos nuestra ayuda, decía que no la quería, que ya era mayor y que podía hacerlo todo solita. Igual tuvo que ver con el inicio del colegio y la manera en la que fomentan su autonomía, pero creo que el vernos tan atareados con el mochuelo también ha influido algo. ¿Cómo se comportan vuestros hijos mayores respecto a los hermanos? ¿Suelen colaborar o hacerlo todo más difícil?

Foto vía Shutterstock.




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2 Comentarios

  • Responder
    Madre Agua
    15 noviembre, 2017 at 16:37

    Me ha encantado lo de la alarma anti-tragedias porque mi mayor es una alarma en toda regla. Además, q tiene un timbre bastante alto. En cuanto ve peligro salta “mamááá, Jorge! Pero corre, corre, coooooorreeee”. Algunas veces la situación es para correr pero otras me pone al borde del infarto por cualquier nimiedad.
    Ahhh, y tb barre, limpia cristales y esas cosas. A su manera, claro, pero por lo menos está entretenido y yo con eso me conformo.

  • Responder
    Mónica - Refugio de Crianza.
    20 noviembre, 2017 at 16:40

    Yo ayudaba un montón con mis hermanos, pero claro…les llevaba 10 años al que menos, así que ya era mayor como para hacer más cosas. Quizás por eso siempre tuve despierto el instinto materno, siempre alerta jejeje.

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