Crianza

Vivir con tu hijo en brazos. Una nueva incapacidad temporal

vivir con tu hijo en brazos

No diré que coger a tu bebé lo va a dejar marcado y siendo dependiente de por vida, porque lo hice con mi bichilla y ahí anda la mar de suelta por el universo y con el apego justito (más bien escaso) hacia los padres que la han traído y llevado, dormido y acunado desde que nació hasta ahora. Eso no me da miedo. De hecho, temo más la incapacidad temporal a la que me está sometiendo el prematurito con ese deseo de juntera a cada segundo del día. Resulta que al descubrir el porteo con mi hija, estaba convencida de que ese era el remedio a todos los males del universo: que tu hijo quiere estar pegado a ti día y noche ¡no hay problema! Lo cargas en cualquier instrumento ergonómico y a vivir felices y amorosos hasta que eche a andar, o te rehúya porque se vea demasiado mayor para ir en brazos de sus padres. Pero mi mochuelo ¡Es harina de otro costal! Hemos llegado a un punto en el que pese a pasar más ratos en el suelo, haciendo sus intentos por gatear y ahora por ponerse de pie, por interactuar con sus nuevos juguetes, cuando reclama atenciones sobre su persona, las exige de una forma demasiado estrecha y muy absorbente. Hasta el punto de que técnicas que fucionaron divinamente con su hermana ¡con este no sirven por más intentos que hagamos! Por eso, llevo 9 meses en los que mi lema es que vivir con tu hijo en brazos te convierte en un adulto a medias, porque interfiere en absolutamente todas las parcelas de tu vida.

1. Porteo, mejor en la calle. Mi bichilla era d eporteo indoor, y prácticamente nunca porteábamos con ella en la calle. Pero el mochuelo exige que para ir porteado haya mucho mundo nuevo que conocer a su alrededor, por lo que en cuanto dejamos el fular elástico y pasamos a la mochila, decidió que se encuentra mejor sujeto por un solo brazo, o por los dos, de cualquier humano adulto que pueda con esos kilazos de peso. Con su hermana he cocin,ado tendido la ropa, hecho camas y cualquier tarea doméstica mientra ella estaba entretenida con el vaivén que experimentaba desde la mochila, o dormida profundamente, que era lo que solía ocurrir tras unos minutitos de porteo. Pero este empieza a retorcerse, a llorar a grito pelado, y es sacarlo de la mochila y hacer exactamente lo mismo pero llevándolo en volandas con un solo brazo ¡y se le acaba la pena! Con todas las limitaciones que esto comporta para el adulto cargador. Por eso digo que vivir con tu hijo en bazos será un recuerdo precioso para el futuro, cuando esta etapa se acabe, pero en el presente puede ser agotador e impedirte desarrollar una vida normal.

2. Esos otros inventos que tampoco soporta. La hamaquita que fue el mega descubrimiento de mi primera maternidad, pues con este ya hemos quitado de en medio la que tantísimo usó mi bichilla, porque no se queda en ella ni un minuto. Antes de acabar de ajustarle los arneses para que no corra peligro, ya está haciendo abdominales para intentar escaparse, mientras llora a todo pulmón. No es que lo haga ahora, que ya tiene más movilidad y puede preferir estar en el suelo y gatear ¡es que lo hacía desde recién nacido! La hamaca para él no es un sitio digno. De la cuna mejor ni os hablo. Pasó de la minicuna en su momento y si bien la cuna normal le ha servido para hacer alguna que otra siesta liberadora, e incluso para distraerse con el proyector o el piano musical para pies que él usa con las manos, poquísimos minutos aguanta ahí. 18 es el máximo. Y lo sé porque es lo que dura el hilo musical del proyector. Claro que le vuelvo a pulsar el botón para que se repita la sesión de melodías, pero nunca funciona. Este niño es de pase único. La trona ahora que hemos empezado a sentarlo para sus primeras comidas, tampoco es santo de su devoción. Prefiere que lo tengamos sobre nuestro regazo a ir abrochado en su asiento infantil. Si logramos sentarlo y que se quede mínimamente contento en menos de 10 minutos debe haber terminado la comida, porque de lo contrario comienza a retorcerse y a querer huir. Eso sí, en brazos puede pasarse 2 horas sentado a la mesa que nada le incomoda. El problema añadido de que no le gusten esos inventos es que no puedo deshacerme de él ni para una ducha, ni para ir al baño, ni para nada que pueda requerirme más de 3 minutos de su soledad.

3. Vivir con tu hijo en brazos ¡por la calle! De verdad ¿es Hollywood el que nos ha creado la ilusión de que todos los niños se narcotizan al salir de paseo en carrito o en coche? Pues el mío también reniega de ambos inventos. Lo de la sillita del coche parece que lo ha superado, pero sus 6 primeros meses fueron mortales de necesidad. Cando aún iba en el capazo del carrito, se resistía mucho a dormirse y atravesamos rachas malísimas en las que me vi empujando el carrito vacío con el bebé en brazos, porque no paraba de llorar si no lo cogía. Esto tampoco me pasó con su hermana. Una cosa era que se enfadara por otros motivos y fuera llorando en el carro, pero sólo por sentirse abandonada a su suerte en el vehículo ¡es una locura! Total, que a veces he tenido que salir con el carrito, con el fular o la mochila de porteo, y al final he acabado igualmente con el niño recolgado de un brazo. Y es mágico. Se siente liberado o yo no sé qué y la felicidad vuelve a él.

Sé que es muy bebé, pero con sus 9 meses y más de 10 kilos ¡es una carga digna de ser delegada de vez en cuando! Es agotador físicamente y también estresante mentalmente, porque notas que no puedes despegarte para absolutamente nada de él, bajo riesgo de que se lance en modo drama incontenible. ¿Todos vuestros hijos han sido más o menos iguales? ¿Habéis tenido algún ejemplar claramente más demandante que los demás?

Fotos slide vía Shutterstock




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6 Comentarios

  • Responder
    Anónimo
    17 noviembre, 2017 at 07:30

    Joooo no sabes como me identifico🤗🤗. Mi peke tiene 4 meses y de los brazos no ssle😥😥. Ni minicuna, ni hamaca, y al pasear el cochecito para dormir. Le puede el chafardeo, yo tenia la esperanzs que cuando empiece a gatear se le pase, pero veo que no siempre es asi😅. Bueno a biceps no nos ganara nadie.🤣.
    Por cierto me encanta tu blog. Enhirabuena!!

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    Adriana
    17 noviembre, 2017 at 09:07

    ¡Ay, se me ha borrado el comentario!

    Decía que nosotros hemos tenido suerte, han sido muy de achuchones, cariños, besos y cosquillas (y lo son todavía), pero no de querer estar todo el día en brazos sin parar. Han dormido en cuna, han usado la hamaca, el carro, y una vez que sabían gatear, su máximo interés era estar por ahí explorando. Venían un momento a por su achuchón, pero luego otra vez al suelo a la aventura.

    Les han gustado los brazos como a todos, claro, y ya no son bebés y seguimos teniendo nuestros mil momentos al día de arrumacos y besos, pero no han sido de estar todo el día en brazos tampoco.

    ¡Me imagino que cada niño es como es! Y a tí te van a salir unos brazos de hierro. Jajaja.

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    Elsa
    17 noviembre, 2017 at 11:43

    Me identifico contigo! El carrito siempre ha sido mi gran lucha. Mi bebé tiene año y medio y todavía está en brazos. Te diría que a partir del año se ha vuelto peor, porque el mamerismo se ha agudizado, sólo puedo llevarlo yo. NUNCA ha querido salir a pasear en el carrito. Hubo una temporada que resistía un rato a base de galletas, pero ya es pasado… Me ha salido mochilero.

  • Responder
    maria
    17 noviembre, 2017 at 18:36

    No es por ser mala, pero me alegro por no ser la unica. Todos los bebes que me rodean son muy tranquilos y ya no sabía si es que estamos siendo los peores padres del mundo y no sabemos llevarlo o si mi niño es así de demandante y punto. Comparto tu sentimiento de sentirte incapacitada temporalmente. Mi bebe es muuuy demandante, tampoco nos han servido hamacas, proyectores, parques ni nada. Además de todo lo que a ti te pasa, yo añado que ni niño duerme toodas sus siestas diurnas sobre mi, y nome deja soltarlo en ningún lado porque se despierta de inmediato. Tampoco quiere dormir con su padre, abuelos, tíos… me siento muy agobiada por que no puedo hacer nada, solo tenerlo a el en brazos. Algun dia pasara y lo echare de menos, pero hay dias que la situacion me supera.

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    ASL
    17 noviembre, 2017 at 21:46

    Ay Lucía, GRACIAS por mostrar la maternidad real Q vivimos muchas madres, felices y a la par agotadas. Mis dos hijos han sido demandantes, de odiar la cuna, y adorar mi cuerpo jaja El segundo, de ocho meses, se parece mucho al tuyo: brazos sí, mochila no, comida aúpa bien, en trona no… Está en fase explorador y si está por el suelo OK, si no quiere brazos y no le vale estar sentado (JAMÁS lo ha tolerado). Y también ronda los 10kg de peso… Mi mente lo asumió con el primero, pero mi espalda no sé cómo va a sobrevivir al segundo….

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    Silvia Hernandez Muñoz
    20 noviembre, 2017 at 15:52

    Me suena y requete suena. Con la primera nos paso y, aun ahora con dos años y medio, sigue reclamando brazos e ir en el “papa-movil” o “mama-movil”. Yo decia en broma qie no tenia un bebe que era un madrilillo o un koala porque se me agarraba y no me soltaba, ni cuna, ni carro, ni mochila, ni coche, ni hamaca, ni alejarse, ni despegarse….Por las noche, el poco rato que me dejaba dormir, me despertaba con pesadillas preguntando donde estaba y buscandola la tientas, xq no la notaba en los brazos y crecia que se me habia caido, mi marido me tranquilizaba y me decia que estaba dormida en la cuna que me relajase. Aun me atrevia tener otro pensando que seria dormilon, tranquilo…. Que ilusa, el morlaquillo es todavia mas de brazos, muy bueno pero nervioso, tampoco duerme mucho, no para de moverse y me destroza la espalda….
    Asi dos de dos….

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