Primeros pasos

Ese momento de tu vida en el que planeas contratar un seguro de salud privado

rastreator contratar un seguro de salud

Cuando empezamos a planear el embarazo, mucha gente de nuestro entorno enloqueció bastante porque no teníamos pensado contratar un seguro de salud privado. La verdad, hasta hoy hemos sido de salud rebuena, y ojalá este asunto siga así durante mucho tiempo. Ni nosotros ni los niños hemos pasado por cosas mucho peores que un resfriado ¡o un parto! Sin embargo, creo que soy la única embarazada de mi círculo cercano que confió ciegamente en la Seguridad Social y no me pasó por la mente la contratación de una mutua ajena. Bueno, por la mente sí que me pasó, porque acudí a ferias de bebés y mamás y aquello estaba atestadito de aseguradoras ansiosas por hacerte tu preñez y tu crianza como primeriza la mar de apacibles, médicamente hablando. Al principio, la información que me daban me intimidó, porque yo no quería pensar en complicaciones ni en que la sanidad pública me fuera a desatender de mala manera en caso de tener alguna necesidad especial. Pero claro, como era la única que se había quedado al margen de las coberturas extra de un seguro de salud privado (seguimiento del embarazo por parte de ginecólogos y obstetras, ecografías, cursos de preparación al parto, posibilidad de elegir centro médico para el parto, atención durante el post parto incluso a domicilio), hice algunas averiguaciones, aunque posteriormente no contratase nada.

1. Seré una madre muy moderna y muy ocupada ¡con inquietudes! Me volví a casa tras la feria y me enganché al ordenador. Como con el seguro del coche, usé al perrito de Rastreator para comparar entre las diferentes alternativas. Siempre digo que la publicidad de la tele no hace mella en mí, pero ya veis, cuando tuve que ponerme a investigar por mi cuenta ¡el perro detective fue el primer pensamiento que tuve! Como ya había utilizado su simulador para renovar el seguro del coche, me metí en esa marea de aseguradoras y coberturas, con una información muy clara, una comparación muy bien hecha, teniendo bien ordenados los precios (oye, es ahí a donde primero se te van los ojos cuando una página te devuelve los resultados de más de 20 aseguradoras) y una buena lista de coberturas. La experiencia con el comparador de seguros de salud me resultó mucho más esclarecedora que la cantidad de información recibida por parte de los comerciales de las aseguradoras durante la feria de bebés. Pero no contraté nada. Seguí mis controles con la seguridad social, realice una ecografía en un centro de salud de pago (por no tener aseguradora) aboné los 90 euros que me pidieron por la consulta… Éramos primerizos y necesitábamos saber que mi bichilla estaba ahí agarrada en la semana 7, por lo que nos moríamos de nervios al tener que esperar a la semana 12 de la sanidad pública para poder cerciorarnos. Y y a no tuvimos ningún gasto más. El embarazo fue bien, me daban citas que me cuadraban con el trabajo… y no vi más necesidad de ampliar mis coberturas súper básicas.

2. Las otras embarazadas. El resto de amigas sí tuvieron aseguradora propia y tenían ecografías cada 15 días, por lo que antes de nacer los mochuelos, disponían de un book fotográfico completo de cada etapa del embarazo. Siempre tenían una segunda opinión médica que las dejaba más tranquilas, las ecografías 4D que tanto nos gustan estaban también incluidas en algunas pólizas, y descuentos en pruebas específicas (test genéticos), una amplitud de horarios de consulta que no eran los míos, y la posibilidad de parir “gratis” en los hospitales más reputados de Barcelona. Supongo que cuando vas a ser madre a cada una se le despiertan inquietudes diferentes, y ellas vivían mucho más relajadas teniendo este doble respaldo médico en relación a su embarazo. Algunas se hicieron un seguro de salud privado antes de estar embarazadas, puesto que los periodos de carencia de las aseguradoras a veces exigen un mínimo de meses como cliente antes de atenderte en ciertas especialidades médicas. En el caso del embarazo, parto y post parto, dependiendo de cada empresa, suelen estar entre los 6 y los 10 meses, y 2 años para poder tener tratamientos de reproducción asistida. Todas disfrutaron de una habitación privada en el hospital (la mía era compartida con otra familia), más grande, con comidas para el acompañante… No sé, cosillas que son de utilidad en esos momentos, pero que a mí no me quitaban el sueño. Ellas querían lo mejor para su parto y para sus bebés. Yo también. Suerte que existen opciones para todas y que nuestro sistema de salud aún sobrevive (aunque a este ritmo no sé durante cuánto tiempo más).

3. ¿Y ahora que tengo niños? Pues más de una vez he vuelto a pensar en el tema del seguro privado de salud. Yo soy muy disciplinada para ir al médico de cabecera, para no saturar las urgencias del centro de salud y mucho menos las del hospital, pero en menos de 1 año, el pediatra que prácticamente tenía horas libres cada día, o al día siguiente como muy tarde, ha pasado por rachas con esperas de más de un mes. ¡Una barbaridad! Obviamente, si la niña tiene una gripe y vomita sangre, no puedo deleitarme durante un mes hasta que me toque mi turno, por lo que me veo copando todas las urgencias de este hombre y dándole una de trabajo no esperado… Mira que vamos poco al médico, pues hasta la revisión de los 4 años de mi bichilla, que la tenía programada para noviembre desde el mes de agosto, me la han retrasado hasta finales de enero. Y eso que sólo la va a ver, pesar y medir su pediatra y nada más. Casi 5 meses van a pasar desde que la pedí hasta que la vean. Y me parece un periodo muy exagerado. Total, que sumando esta serie de asuntos, más lo atareada que ando con los dos churumbeles, con este hombre con el que no se puede contar durante su horario laboral, pienso que quizás ha llegado el momento en mi vida en el que tener un seguro privado me daría más confianza en caso de percance grave. Seguiré haciendo cuentas y a ver qué decidimos.

Por cierto, que una vez metida de lleno en las comparaciones de seguros de Rastreator, el comparador, sortea 20 peluches si tenéis estas inquietudes relacionadas con la salud. Para conseguirlos, os pedirán esto, que es bastante fácil:

1. Realiza una comparativa entre aseguradoras usando el este link.

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Rastreator se hace cargo del sorteo vigente desde hoy hasta el día 12 de diciembre, ,y el envío. El resto de las bases legales podéis consultarlas aquí.

¿Vosotros tenéis mutua de salud privada? ¿Fue la maternidad o el tener hijo lo que os hizo dar el paso?

Foto slide vía Shutterstock.




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4 Comentarios

  • Responder
    Adriana
    5 diciembre, 2017 at 12:22

    Nosotros teníamos seguro privado ya antes de los embarazos. Me parece comodísimo, las esperas son menos, y nosotros trabajamos los dos fuera de casa, y no nos vale cualquier horario. Y a poco que vayas una vez al año al ginecólogo y al oculista, ya lo has pagado (los tenemos medio subvencionados por nuestras empresas) Además, viajamos de vez en cuando tanto por placer como por trabajo (yo ya por trabajo no, desde que somos padres), así es que también es una tranquilidad adicional en este sentido cuando viajamos, especialmente fuera de España.

    A la hora de los embarazos, aunque han sido todos Buenos y sin problemas, a mi me da más tranquilidad un seguimiento mes a mes, que tener visitas con ginecólogo y tres ecografías en todo el embarazo. Habrá a quien le parezca una tontería, pero a mi no. Y tener una urgencia, aunque sea una simple infección de orina, y tener a tu ginecóloga a mano dispuesta a atenderte, eso a mi también me convence.

    Y teniendo niños, vamos, no hay color en tiempos de espera para pediatras, alguna urgencia puntual…también es verdad que en Madrid tenemos hospitales privados muy buenos y al lado de casa, que dan un servicio excepcional y con tiempos de espera en este caso mucho menores que en la seguridad social, horarios mejores… Así es que tenemos seguro toda la familia, y aunque rara vez estamos malos, muy bien amortizado a poco que los lleves a las revisiones y vacunas normales, y que alguna vez al año se pongan malos.

  • Responder
    yaiza
    5 diciembre, 2017 at 13:07

    Aqui una que conoces y no se hizo seguro en los embarazos 🙂 🙂 . Lo sabía pero tampoco me lo planteé porque confiaba más en la S S .

  • Responder
    Mamá de un prematuro
    5 diciembre, 2017 at 14:22

    Nosotros, gracias al seguro privado, tenemos al pequeño (prematuro, como el tuyo), con eso te digo todo.

  • Responder
    Chitin
    5 diciembre, 2017 at 16:54

    En tema de SS y de seguros de salud, creo que habría que incluir un parámetro más, que es el sitio. Yo vivo en Valladolid, aquí, por mucho seguro privado que tengas, los hospitales privados no tienen medios para una atención al bebé crítica, me explico, si hay un problema, a tu hijo lo llevan en una UVI móvil al hospital de la SS y tú te quedas en tu habitación del hospital privado, individual, eso sí.

    Como comprenderás, por mucha atención prenatal que tenga, ante semejante situación, lo de pagar un seguro privado, no nos los planteamos.

    Con mi mayor, no hubo problemas, pero con mi pequeña sí, al principio hasta la primera revisión con la ginecóloga, todo eran interrogantes y esperas, así q pagamos una consulta privada, vimos a nuestra pequeña lentejita y la gine nos explicó todo, a partir de ahí, en la siguiente revisión de la SS nos mandaron al hospital como embarazo de riesgo y yo tenía una semana analítica y otra semana eco+cita con la ginecóloga, vamos, que más que en la privada. Mi nena estuvo ingresada al nacer unos días y yo pude estar en la habitación cerquita de ella.

    Ahora en el pediatra la citas, de un día para otro, o incluso en el mismo día y si no hay citas, llamo por tfno, hablo con el pediatra y generalmente su frase es: “vente para acá, sin problema”, sin pedir cita, ni nada, ya lo mete él en el sistema.

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