Ocio y viajes

Mi bebé odia viajar en coche. ¿Tiene arreglo?

bebé odia viajar en coche

Cuando nació mi bichilla, escuche historias para no dormir de padres que proclamaban “Mi bebé odia viajar en coche” y claro, como primeriza sabelotodo pensé que esta gente estaba loca. ¿A qué churumbel no le gusta el coche? Ella era sentarse y caer dormida. Con 4 años le sigue pasando lo mismo. A mi sobrina, incluso la sacaban de paseo en coche de madrugada cuando no conciliaba el sueño en casa (y eso que es la niña más dormilona que me he topado nunca). Y entonces nació mi churumbelito, que a sus 10 meses ha pisado poquísimo el coche, pero en cada intento el espectáculo ha sido peor que el anterior. Incluso aunque lo metamos dormido, se despierta al momento, empieza a removerse incómodo y en pocos minutos da inicio del espectáculo de llantos y destrucción. Lo peor es que este verano no se nos ocurrió mejor plan que viajar en coche de punta a punta del país, por lo que al tener el miedo metido en el cuerpo, organizamos paradas por todo el mapa, de forma que no hubiera que conducir más de 3 horas ¡al día! Muy mal se nos tenían que poner las cosas para no ser capaces de hacer tramos diarios de 300 kilómetros hasta nuestro destino. Es que si avanzásemos menos ¡no nos moveríamos de casa! El caso es que después de meses dándole vueltas al asunto de si mi bebé odia viajar en coche, creo que no, que el mío es de los que se ha topado con varias incomodidades en su sillita de grupo 0 y eso es lo que le ha empujado al drama en cada viaje. Os comento lo que hemos descubierto poco a poco, por si vosotros tampoco sabéis por qué vuestros churumbeles lloran tanto cuando los subís al vehículo. ¡No vaya a ser por una tontada como estas!

1. Hambre. Olvidaos de subir a un bebé de pocos meses (e incluso a un niño de pocos años) con hambre en un coche con la esperanza de que no os la líe, porque no es buen plan. Con deciros que en una de nuestras últimas salidas con mi churumbelito, él se acababa de despertar de la siesta, lo vestimos y como teníamos que hacer un recorrido de 7 kilómetros y salíamos con el tiempo justo, ¿cómo no iba a aguantar sin su teta hasta llegar al destino? No mostraba signos de hambre, pero fue arrancar el coche y ponerse a llorar con un nivel de desesperación tal, que tuvimos que parar tras 5,5 kilómetros recorridos, para sentarme en una piedra del camino a tetear. Nos hubiéramos ahorrado tiempo y disgustos si se la hubiera ofrecido antes de salir de casa, aunque aún no la estuviese demandando. Con niños mayores, los juguetes, tablets, canciones y demás, igual logran distraerlos, pero con un recién nacido ¡o come o prepárate para sufrir!

2. Sueño. Es una idea tremendamente buena subir al coche justo cuando tu criatura tiene que dormir una de esas infinitas siestas que hacen los bebés. Pero ojo, porque a veces se ponen tan irritables, que sí, antes o después acabarán desfalleciendo, pero puede que hasta que eso pase transcurran minutos eternos en los que el resto de ocupantes del coche preferirían no compartir ese espacio-tiempo con el bebé justo en ese instante. Si tenéis tacto y maña como para meterlos en el coche ya dormidos y ajustarlos bien sin que se despierten ¡enhorabuena! Si sois unos tollos como yo, y el espacio del habitáculo os imposibilita esta maniobra sigilosa, pensad que hay vida un cuarto de hora más allá.

3. Calor y sudor. Incluso teniendo controladas las dos variables anteriores ¡mi churumbelito seguía llorando! Cuando empezaron a subir las temperaturas, me aseguraba de que el parasol cubriera la ventanilla, de que ningún rayo le diera directamente ni le molestara por el calor o por la luminosidad ¡pero no dejaba de llorar! Tanto, que se ponía empapado por completo de sudor: la cabeza le chorreaba como si lo acabara de bautizar y la ropa se le pegaba al cuerpo y se le transparentaba ¡hasta que tuve la gran idea! Igual no se ponía de esta forma por el estrés que le causaba subir en coche, sino porque el material de la sillita de seguridad debe ser muy ignífugo y muy seguro para otras cosas, pero tiene una transpiración escasa. Empecé por poner una muselina en el asiento, y parece que la cosa mejoró. No quería lanzar cohetes, porque habíamos salido poco en coche desde que improvisé esta táctica. Poco después, descubrí leyendo en el blog de Mamis y bebés, que existen colchonetas como estas, que además de ser más fáciles de limpiar en caso de vómitos, regurgitados varios y demás cosas amorosas de las que hacen los bebés, tienen una ventilación especial que permite a los niños viajar frescos y sin estas incomodidades propias del calor. Y claro ¡la quería comprar! Porque no soy de darme muchos caprichos, pero la situación había llegado a ser tan desesperada que cualquier remedio con visos de funcionar tenía que tenerlo. Pero de pronto ¡dejó de llorar para siempre!

Por ahora, llevamos 4 meses que en trayectos cortos, parece que mi churumbelito ya no entra en esa desesperación tan tremenda que nos tuvo atemorizados durante meses. La prueba de fuego en verano la pasamos bastante dignamente, por lo que parece que no tenía ningún trauma psicológico, que no había un miedo, que no desconfiaba de mí, porque mi presencia incrustada entre su silla y la de su hermana no lo tranquilizaba. Era todo algo físico y de confort ¿o no? ¿Vosotros pasasteis por situaciones semejantes? ¿Creíais que vuestro hijos no soportaban ir en coche cuando en realidad había algo en el entorno que de verdad les molestaba?

Foto vía Shutterstock.

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6 Comentarios

  • Responder
    Una mama mas
    7 diciembre, 2017 at 08:11

    En nuestro caso mis hijos viajan mucho mejor cuando yo no voy con ellos. Y esto desde que el Segundo es bebé. Así que procuro viajar poco sentada detrás, porque los viajes son infernales. El más grande pide cualquier cosa que pueda existir en el coche y el pequeño llora constantemente. Lo bueno es que ya no tengo que viajar sentada junto a ellos. En mi caso a diario cojemos el coche, así que se que no tiene ningún problema con el, es sólo cuando me ve a mi junto a él. Mientras lo escribo me ha planteado la duda de si me ve a mi allí, por ahí piensa quien conduce el coche! Y llora de pánico!

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    Anónimo
    7 diciembre, 2017 at 08:23

    El mío también odia el coche, pero estoy segura que una colchoneta no lo soluciona….. Quiere brazos, estar sentado al lado, es estar muy lejos… que ya nos conocemos…

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    Elisenda
    7 diciembre, 2017 at 09:37

    Mi hija era un drama, la cosa mejoro cuando la sacamos del grupo 0+ y le compre la axkid rekid, pero para viajes de mas de 30 minutos continuabamos igual y entonces descubri que la silla necesitaba mas reclinacion y que el cabezal estaba mal calibrado al arreglar esto y ponerle un ventilador pequeño que le va directo a ella se han terminado todos los dramas y ya podemos viajar incluso las dos solas

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    Marta | La agenda de mamá
    7 diciembre, 2017 at 11:33

    A los míos les pasa desde que salieron del hospital. Da igual trayecto corto que largo, recién comidos, que muertos de sueño y todas las variantes que puedas imaginar. Es intentar sentarlos en la silla y entran en pánico… Lo bueno es que en torno a los 2 años -antes en momentos puntuales- se les pasa y se transforman en esos niños que es sentarse en el coche y quedarse dormidos… Al menos con la mayor fue así, el peque apunta maneras y le quedan solo 3 meses para los 2, así que mantengo la esperanza :_)
    Animo!

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    Una madre como tú
    7 diciembre, 2017 at 16:25

    Con la pequeña era horrible. Ir al super de aquí al lado era una pesadilla, gritaba desde que la sentabas hasta que la sacabas. Ya te puedes imaginar que usábamos el coche sólo en caso de necesidad, porque era insufrible. En su caso tenía que ver con sus problemas “digestivos”, en cuanto se solucionaron se acabó el problema, y ahora va encantada. ¡Esperemos que a tu peque también se le haya pasado ya!

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    Nueve meses y un día después
    9 diciembre, 2017 at 00:27

    Nosotros viajes muy largos no hemos hecho pero, la verdad, el mayor siempre ha sido Gloria bendita en el coche durmiéndose prácticamente siempre y casi todo el trayecto. El bebé no es tan pro pero y ha tenido algunos viajes un poco más intensos pero en general muy bien. Por cuidad, que apenas cogemos el coche, lo normal es que vaya sin problema ninguno. Hemos tenido suerte en eso. El dormir de noche, o en general, ya es otro cantar jejeje

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