Moda

Los dibujos molan. ¿Tú dejas a tu hijo elegir su ropa?

dejas a tu hijo elegir su ropa

Antes de que nacer mi bichilla, este hombre tenía clarísimo que no quería cosas de niña para ella: ni todo rosa, ni cosas cursis de volantes, ni ropa de pitiminí… Yo soy de gustos muy variables, y lo mismo me encanta ver a los niños vestidos alternativos del todo, como antisistemas en miniatura, que emperifollados como si fuéramos a tomar el té con la reina de Inglaterra. También tengo un término medio, en el que por suerte para todos nos movemos habitualmente, y no me llevo a la niña con vestido y bailarinas a rebozarse de tierra en el parque, y procuro que no lleve leggings agujereados a visitas algo más formales. De estas últimas no solemos tener casi nunca, así es que nuestra existencia no es muy complicada en este aspecto. Y menos mal, porque según fue creciendo la niña, más rosas, más vestidos y más volantes llegaron a casa. Hasta el punto de que mi churumbelito, ha podido heredar cosas de su hermana hasta los 6 meses, pero a partir de esta edad ¡prácticamente nada! No nos habíamos dado cuenta de lo mucho que desfasamos con los vestidos y faldas hasta que ha nacido el mochuelo. Desde que cumplió 3 años, mi bichilla tiene fijación por la moda. La ropa y los zapatos la traen de cabeza, hasta el punto de que si vamos a un sitio especial (que puede ser comer en casa de la abuela o ir a la feria, nada del otro mundo) se preocupa mucho por la ropa que le vamos a poner. Tanto, que si considera que no es adecuada, que está fea, o no lo suficientemente preciosa (señor, llévame pronto, porque yo no sé de dónde le viene la vena a la mini it girl que tengo en casa) se revuelca por el suelo en una de sus temidas rabietas. Y eso que por suerte cada vez se enfada menos, pero hemos aprendido que si dejas a tu hijo elegir su ropa, la vida puede ser mucho más sencilla.

1. La ropa de dibujos animados. A la abuela se le ponen los pelos como escarpias cuando ve a mi bichilla llena de estampados de princesas, de Minnie Mousse, y demás adornitos infantiles. Es verdad que esta ropa parece menos de vestir, más de diario, pero oye, entre que la niña haga hasta intentos por vestirse ella sola para salir de casa la mar de orgullosa con sus dibujos animados adheridos al cuerpo, y la escena terrorífica en la que se niega a ponerse un modelito sencillo, a la para que discreto y vistoso, porque no está a la altura de su nivel de horterismo. ¡Que vivan los dibujos animados! Así es que en pudiendo elegir, aquí tenemos ya hasta bragas, calcetines, camisetas interiores, vestidos, ropa de deporte, zapatos y todo lo posible con la imagen de alguna princesa o de algún personaje de dibujitos que le entusiasme.

niños quieren vestir con disfraces

2. Limitar los disfraces. No diré prohibir, porque al menos con mi hija esto no vale de nada y además, en ocasiones da igual si los niños quieren salir disfrazados a la calle, pero en ciertos momentos en los que lo inadecuado de un disfraz es más que evidente, debemos hacer lo posible para dirigir un poco sus elecciones. Si dejas a tu hijo elegir su ropa, antes o después va a querer incluir dentro del surtido un disfraz. A la mía esto le ocurre cada día y varias veces al día. Para ellos son trozos de tela, como la de cualquier otra vestimenta, peor más molona: con mejores colores, con más brillo, con un corte espectacular y una originalidad que no tienen unos leggings y una sudadera. Necesitamos negociar y hacerles ver la imposibilidad de llevarlo al cole, o por qué ir con la barriga al aire en un modelito de sirena en enero es cuanto menos demasiado fresquete. Yo vivo con doña disfraces en casa, y claro, este punto nos ha costado muchos disgustos por frío, por calor, por lo roñosos de los disfraces que tiene excesivamente usados y que da vergüencita sacarlos a pasear…

3. Las temporadas de invierno y verano. Una cosa que aprendí tarde es que si dejas a tu hijo elegir su ropa, las opciones de cada temporada deben estar bien separadas en el armario. A poco que te descuides con el cambio de prendas de cada estación, querrá salir con abrigo en agosto y con pantalón corto en enero. Ellos solo entienden de cosas bonitas, de gustos propios y pasan mucho del frío y del calor. Del que dirán ya ni te cuento. Por ejemplo, la mía ha llegado a ir con manguitos de piscina puestos por la calle en marzo, pero cuando llegó el verano e insistió en seguir llevando su ropa de manga larga de Frozen ¡oh, descubrimiento! Una vez y no más. Sudando a chorro, incomodísima, entendió la sugerencia de dejar lo abrigado para cuando se acabara el verano a la perfección. La misma enseñanza vale para lo de ir en chanclas por casa en navidad y con botas de agua asfixiantes en julio. Muchas veces, dejarles tropezar y experimentar esta mini tortura en sus carnes, les permite aprender volando. Y es mucho más efectivo y rápido que enzarzarnos en una riña eterna sobre por qué no debe salir así a la calle.

¿Quién elige en casa cómo se visten los mochuelos cuando ya han crecido un poco? Creo que si en la adolescencia, les da por pertenecer a alguna tribu urbana que a mis ojos de madre me parezca una aberración ¡ya estaré curada de espanto con esta preparación que me están dando desde pequeños!

Foto slide vía Shutterstock.




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4 Comentarios

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    13 diciembre, 2017 at 09:43

    Mi rubio aun pasa de estas cosas…en eso ha salido a su padre claramente jejejeje, así que ambos van a mi antojo.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    13 diciembre, 2017 at 10:39

    En mi casa mi hija decide lo que se pone desde que tiene 2 años y sólo cede el día que toca psicomotridad que sabe que toca ir con leggins.
    De hecho si le vestíamos con algo que no le gustaba si nos despistábamos se iba a la habitación y te aparecía con otra cosa, así que preferimos luchar otras guerras.
    Lo que hago es que siempre dejo en su armario ropa de la temporada para evitar líos de ir en manga corta cuando hace frío.

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    Marta Dionisio
    13 diciembre, 2017 at 12:11

    Pensaba que mi hija con tres años era la unica que elegia la ropa con su temprana edad, que ya lleva un tiempo eligiendo y escogiendola, me alegre mucho al saber que llevaban uniforme al colegio, una guerra menos, eso es lo que hay y ella lo sabe, asi que no dice nada, ahora cuando tenemos que salir por la tardes o los fines de semana, eso es una riña continua, me dice cosas como “eso es muy feo” o “no pega” o simplemente “no”, a veces sale ganando ella y otras veces gano yo y sale enfadada de casa, menos mal que en la calle enseguida se le pasa.
    Ahora esperamos un hermanito, tenia esperanza en que fuera una niña, por toda la ropa que tenemos guardada, pero no, un niño, y estamos muy contentos, poco le va a servir de ella, pero espero que al ser niño pase mas de la moda y esas “discursiones” nos las evitemos.

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    Taisa 🌼 Las Aventuras de Taisa
    28 junio, 2018 at 07:22

    A mí hijo no le interesó demasiado el asunto hasta hace poco. Son embargo la peque viene pisando fuerte…

    Tiene solo 18 meses!! Y ya empieza a mirar a ver si lo que le vamos a poner le convence o no… O me trae de pronto algo del cajón de la ropa para que le ponga…😨

    Lo que nos trae más de cabeza son los calcetines. Lleva una racha que cada vez que ve un calcetín ¡Se lo pone! Así que igual de pronto la ves con un calcetín de su hermano, da igual que sea sucio que limpio, o encuentra los míos y se los pone (los dos en el mismo pie además). Por supuesto también va quitándose los suyos a menudo. Y claro, con este baile de calcetines… ¡Tengo por lo menos 10 calcetines desparejados! 😱

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