Enseñanza/Colegio

Lectoescritura para niños con Cuadernos Rubio. ¡Ya no son lo que eran!

cuadernos rubio lectoescritura

De pequeña, yo era una niña a la que le gustaban los ejercicios machacones y repetitivos, mientras que mi hermano era un espíritu libre al que cualquier atisbo de obligación hacía renegar del colegio y de cualquier aprendizaje. Cuando os contaba el otro día cómo aprenden los niños lectoescritura en el colegio de mi bichilla entre los 3 y los 5 años, os decía que las cosas han cambiado mucho desde mis tiempo. Por ejemplo, yo recuerdo con horror la caligrafía de las letras b y l minúsculas, porque llevaban una especie de lazada en la mitad superior que no me salía nunca, y era un sifrimiento constante. Saber que a mi mochuela no la van a martilizar con este asunto porque puede hacerla como le dé la real gana, es un descanso para estar segura de que no se predispondrá en contra de este tipo de enseñanza sólo por unas consonantes mal ejecutadas. Este verano, cuando ella sólo sabía hacer la inicial de su nombre, pensé en entretenerla de vez en cuando con los Cuadernos Rubio, pero sin estrés. Porque cuando yo era pequeña los cogía con mucha pasión el primer día y después saltaba páginas, hacía sólo las fichas que consideraba fáciles, o las que tenían los dibujos más bonitos y los dejaba inacabados. Siempre teníamos cuadernillos a medio hacer por toda la casa. Al final, como aún no se centraba lo suficiente en este tipo de tarea, dejamos pasar el verano sin agobiar, y es ahora cuando ella muestra una buena predisposición en relación a los ejercicios y juegos de lectoescritura. De cara a navidades, tenemos preparado un lote de Cuadernos Rubio que creo que pueden ayudarnos así.

cuadernos rubio preescolar

1. Aprendizaje divertido. La diferencia entre nuestra enseñanza con Cuadernos Rubio, allá por el pleistoceno superior, y la de nuestros mochuelos, es que nosotros ya sabemos que no debemos convertir el aprendizaje en una obligación machacona y aburrida. Los cuadernos han evolucionado, desde el papel, a los diseños y se adaptan perfectamente a la etapa escolar de cada niños desde los 3 años en adelante. Nosotros tenemos unos cuantos de preescritura, con formas geométricas y dibujos, escritura, otros de colorear mandalas, una mezcla un poco de todo, para ir variando de actividad y usarlos como un juego más, unos minutos al día y sólo si hay buena voluntad por su parte. No es que tema que en navidad se le olviden los conocimientos que ya tiene sobre lectoescritura, sino más bien ¡que necesito muchas ideas divertidas para tantos días festivos!

cuadernos rubio lectoescritura 3 años

2. Juego silencioso. Con un bebé en casa, que me da la sensación de que crece poco a lo largo porque tiene un sueño mucho más interrumpido del que ella tuvo, necesito encontrar pasatiempos que la diviertan sin tener que gritar, saltar, ni fingir que la casa se nos cae encima a golpes. Mi criatura es bastante inquieta, a veces no se sienta ni para ver la tele o usar la tablet, y aunque se concentra estupendamente en aquello que le interesa, la silla parece que la repela. A día de hoy, verla sentada a la mesa, con sus lápiz, sus colores y descifrando letras como si fueran jeroglíficos durante unos minutos en silencio ¡es la máxima felicidad de mi vida! El tiempo de juego silencioso gracias a Cuadernos Rubio, no tiene precio. Eso sí, cuando dice que se acabó, se acabó de verdad, porque insistirle en que siga haciendo prácticas un poco más no da buen resultado.

cuadernos rubio mandalas 3 años

3. Tiempo en familia. No me gusta llamarlo de calidad, porque en esa casa yo suelo dedicar a mis hijos mucho tiempo, mucho, pero del estándar, del de correr entre tareas domésticas y hacer de tender la ropa un pasatiempo, no del de crear pequeños arquitectos con un arco iris Waldorf. Pero aprovechando el rincón navideño y el hecho de que llevo algunas semanas con el ordenador trasladado al salón para trabajar con los niños presentes, practicar la lectoescritura con los Cuadernos Rubio me ayuda a tener un rato tranquilo con mi bichilla: las dos sentadas a la mesa, yo trabajando, ella dice que trabajando también, la ayudo cuando lo necesita y poco a poco el aprendizaje va arraigando. Además, es que vive obsesionada con el tema de las letras: que si la L de su nombre está en el mío y en el de su hermano; que si el semáforo tiene una R como su nombre en medio… Va descifrando el mundo entero letra a letra, exagerando los sonidos de cada una y como si de adivinanzas se tratase. Cuando todo esto sale de ella misma, es imposible pensar que no está disfrutando con el aprendizaje.

Ojito ¡que las navidades ya están aquí! ¿Usarán los vuestros este tipo de cuadernillos para entretenerse? ¿Cuál es su pasatiempo favorito en plan tranquilo y dentro de casa?

Esto te puede interesar

No hay comentarios

¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!