Parto y postparto

El estrés en el embarazo y parto prematuro ¡mátame camión!

El estrés en el embarazo y parto prematuro

Desde que llegué al hospital al romper aguas para ponerme de parto a las 35 semanas, todos los profesionales médicos que me veían me hacían preguntas que creo que trataban de esclarecer por qué yo, que siendo primeriza había vivido el parto de la burra, teniendo que ser inducida casi en la semana 42 para que mi bichilla viniera a este mundo, me había adelantado de mala manera en la llegada de mi churumbelito. Misterios de la medicina moderna. Yo respondía con sinceridad a todo lo que me preguntaban, y nadie sacó nada en claro. A posteriori, como le he dado tantas vueltas a este asunto, hasta que por fin pasó la que hubiera sido mi fecha probable de parto y mi nueva criatura empezó a parecer ya un bebé más normal, pienso en si no sería el estrés en el embarazo el causante del parto prematuro. Por un lado me digo ¿estrés? ¿Yo? ¿Que vivo en una pachorra constante y no me inmuto gravemente por nada? Pero por otro lado recuerdo algunas situaciones anómalas y de nerviosismo que vete tú a saber si pudieron desencadenar el parto de forma precipitada. Y entre mis pensamientos me reconcomen la conciencia cosas como estas.

1. Carrera a lo loco por la calle con un panzón de 32 semanas. ¿Porque soy muy deportista y muy descerebrada? ¡No! Porque llevando a mi bichilla una mañana al cole, se me escapó en el portal de casa y echó a correr como una loca para cruzar la calle sola. En un tramo con 3 pasos de cebra consecutivos, en 2 de los cuales no suele parar ni un coche por la poca visibilidad que hay. Y yo le gritaba, cual gitana de mercadillo que anuncia sus bragas baratas, que se detuviera, pero cuando vi que se alejaba riéndose de mí a carcajadas, tuve claro que no obedecería y eché a correr yo también. Todo lo que pude para intentar alcanzarla. Pero ni mi forma física habitual es la de una atleta, ni el panzón de 32 semanas me ayudó. Con lo cual, la niña cruzó a solas el primer tramo de la calle, y cuando la alcancé antes de que se lanzara a por el segundo, lo primero que me vino a la mente es que esa había sido la primera vez en mi vida en la que había tenido que elegir entre salvar a uno de mis 2 hijos. Y la había elegido a ella, mientras que el que estaba en la barriga debería sufrir las consecuencias. En el momento, sentí como una pesadez y dolor en la zona pélvica, pero tras ese esfuerzo fui a la ecografía de las 33 semanas, no volví a tener molestias, y como todo parecía normal, no pensé que el estrés en el embarazo y parto prematuro pudiesen estar relacionados.

2. Estrés en el embarazo y parto prematuro por dormir mal. Ojo, que no fue cosa del embarazo, que yo durante las preñeces descanso divinamente. Pero con aquella bronquitis de embarazada que os comenté (y que desapareció misteriosamente durante las primeras semanas tras el parto) me pasé muchos meses durmiendo fatal. Los ataques de tos quedaron controlados con el inhalador que me dio el médico de cabecera, pero como no quería abusar de él, muchas noches me desvelaba con ahogos, me costaba hasta 3 horas volver a conciliar el sueño, y aunque de día no me sentía especialmente cansada, desde luego no eran los mejores cuidados para la recta final de un embarazo.

3. Bregar con mi torbellino primogénito de 3 años. Bueno, no voy a culpar a mi bichilla de haber provocado el nacimiento anticipado de su hermano, pero seamos sinceros: la tranquilidad del primer embarazo se ha parecido a la de este segundo lo que un huevo a una castaña. Nada de nada. Y eso que en esta última fase, la pobre no tuvo ni rabietas, ni comportamientos especialmente trabajosos, pero tener que seguirle el ritmo a veces se me hacía algo cuesta arriba. Aunque no notaba que estuviera haciendo hazañas espectaculares, cosas como cogerla en brazos, correr detrás de ella para jugar, etc. quizás sí me hayan supuesto un esfuerzo extra que haya influido en el parto prematuro. Pero sobre todo ¡el estrés de pensar que la situación estaba a punto de desbordarme! Cosa que empeoraba cuando empezaba a visualizar cómo sería el futuro siendo bimadre.

Igual todo esto son figuraciones mías, porque en el hospital sólo me hicieron preguntas relativas a si había estado tomando algún medicamento sospechoso, o había requerido alguna prueba médica como una resonancia, o un tac, por potros motivos de salud. Nadie me preguntó por el estilo de vida que había estado llevando, ni por mi descanso, ni por esfuerzos que quizás yo no veía como tal y que sí lo eran para una embarazada. Por ejemplo, el papá de mi bichilla acusa al montaje del nuevo carrito de mi churumbelito de haberme hecho cargar con peso (¿qué peso ni peso?) y hacer virguerías de movimientos e ingeniería de puericultura para montarlo, sólo 2 días antes de que se desencadenara el parto. Yo no creo que tenga razón pero ¿vosotros pensáis que hubo alguna actividad, esfuerzo o situación clave, que supusiera el inicio de vuestro parto?

Foto slide vía Shutterstock.




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4 Comentarios

  • Responder
    Mi familia en el Pueblo
    10 enero, 2018 at 08:09

    A mi el primero me lo tuvieron que inducir casi de 42 semanas. Y el de la segunda pues también con la diferencia de que en el segundo trimestre del embarazo mi marido tuvo un accidente con la moto y se rompió la rodilla. Seguí currando, bregando yo sola con el hiperactivo del mayor de apenas dos años, ayudando a mi marido en lo que podía y organizando una mudanza en noviembre cuando la niña debería nacer para el diez de diciembre….así que más estrés que ahí….yo me encargaba de todo en casa, hasta de hacer la compra, llevar peso, bañar niño….y por las noches lloraba de impotencia. Al final me indujeron el parto igual de casi 42.
    Ahora con el tercero no es que viva tranquila pero después de los otros dos estoy convencida de que se retrasará y llevo una pachorra preparando cosas….tanta que estoy de casi 32 y no he preparado nada 🙈. Espero que no me pase como a ti

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    Mamá de un prematuro
    10 enero, 2018 at 09:07

    Con el pequeño, en la semana 25 detectaron que no estaba creciendo en condiciones y lo primero que me dijo el médico fue que me cogiese la baja, que aunque tengo un trabajo de oficina, tranquilo y sedentario, el hecho de madrugar, coger el transporte público, etc… me provocaba cierto estrés y que hiciese reposo relativo. Cierto es que luego el parto fue prematuro porque ya no había bienestar fetal.

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    Sandra
    10 enero, 2018 at 16:22

    Yo mamá de una nena de 2 años y de un bebe de 7 meses. He de decir que mi primer embarazo llego a término por cesárea programada a las 39 semanas y con contracciones. Mi niño llego a las 35 semanas y rompí aguas mientras cargaba unas bolsas del mercado. Noté al bebe moverse fuertemente y después sentí líquido , sabia que no era pis. He de decir que yo también llevaba un mes y medio com asma-bronquitis tosiendo a todas horas y clavándome alguna parte del bebe al toser. Era un calvario. Mi marido viajaba mucho y yo siempre estaba sola con un bebe de un año. No me supieron decir la causa. Para mí fue un shock romper aguas a las 35 semanas. Yo les decía sino se podía parar….estaba en fase de negación.Yo quería mi parto ideal con mi querido ginecólogo. Me gustaría saber la causa del parto prematuro pero es un misterio. Mi marido dice que si tenemos un tercero no haga de súper mama y me este quietecita los últimos meses.

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    Jumore
    10 enero, 2018 at 23:22

    Yo fui primeriza a las 35 semanas y si bien es cierto que estaba trabajando aún, lo hacía desde casa tranquilita y sin agobios de transporte público ni nada.

    Simplemente debía pasar y ya está…

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