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De turismo en Ginebra con niños. Cómo ahorrar

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Con lo que detallo los viajes que hacemos ¡voy a llegar al siguiente mientras aún estoy describiendo nuestro paso por Suiza con niños! Empecé a relatarlo al revés, por lo más impresionante que fue la estancia en Montreux y nuestro alojamiento en Montreux Holiday Home, y voy retrocediendo hasta nuestros inicios en tierras helvéticas. Estuvimos un día completo en Ginebra, más que nada porque nuestro vuelo desde Barcelona iba directamente allí, y como no habíamos tenido tiempo de organizar mucho más, nos plantamos en la ciudad sin idea de qué ver o hacer de turismo en Ginebra con niños. Total, que entre lo lentos que somos con el bebé, las compras de buena mañana para salir desayunados del hotel y no hacer gasto en la calle, las paradas técnicas con cada niño, el ratito de vuelta al hotel por si querían dormir la siesta (que no querían, pero bueno) no es que descubriéramos nada espectacular de Ginebra que no haya visto ya todo el mundo antes: el chorro de agua (Jet d’Eau), el paseíto por la orilla del lago, por el parque La Grange, un mini recorrido por el casco antiguo, empedrado, en cuesta e incómodo para ir con el carrito (pero monísimo, eso sí, en comparación con lo nueva y comercial que es el resto de la ciudad) que además lo dejamos para hacerlo por la tarde y con el frío, el aire, y lo pronto que oscureció ¡ni fotos de recuerdo traemos! Ni museos, ni más jardines, pese a que a primeros de diciembre hacía sol y no tanto frío como habíamos pensado (entre 2 y -2 grados pero muy soportables y bien llevados). Vamos, que hicimos un paseo largo por Ginebra y nada más. Pero ¡lo que te espabilas económicamente cuando ves los precios de la ciudad! Hasta el punto de que más que sus atractivos turísticos, lo que nos hemos traído de vuelta es un aprendizaje acerca de cómo sobrevivir por horas en Suiza.

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1. Alojamiento familiar en Ginebra. Buscamos un hotel “barato” y cercano al aeropuerto, porque llegábamos algo tarde el primer día y no estábamos por la labor de ir cargados con el equipaje, los niños cansados, entendernos con el transporte público de un sitio extraño… Así es que el Novotel Suites Aeroport fue el elegido, a 150 euros la noche (que es el concepto de alojamiento casi de pobres que tienen allí). La verdad es que nos sorprendió que pese al precio ¡pareciese un 4 estrellas como los españoles! Porque ya estamos acostumbrados a salir de nuestras fronteras y no encontrar equiparación entre la relación precio y calidad. El primer consejo para ahorrar en Ginebra sería este: no es una ciudad tan grande como para que se pierda mucho tiempo yendo de un sitio a otro en transporte público, por lo que si podéis ahorrar algo alejandoos del centro para dormir ¡ni lo dudéis! Nosotros estábamos a 3 kilómetros del aeropuerto y a 20 minutos en autobús del centro. Y eso porque paraba cada pocos metros, porque si los niños hubiesen sido algo mayores podríamos haber ido andando. La habitación disponía de bañera y ducha, en un espacio separado al del váter ¡esto es una bendición para el ahorro de tiempo con 4 personas! Camas cómodas y cuna de viaje, además de una mesa ideal para poder comer dentro de la habitación, y un rinconcito con fregadero, microondas, nevera y cafetera. Sí, la gastronomía local es una de las cosas que más nos gustan experimentar cuando vamos de viaje ¡hasta que conoces los precios de la comida en Suiza! Entonces agradeces infinitamente esa mesa con sillas que te ha caído de rebote en el hotel.

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2. Comida y supermercados. Suiza entera es un lugar ideal para ir en plena operación bikini o estando a dieta, porque con esos precios no te costará ser constante con el racionamiento. Mis principales shocks culturales me los he llevado con el precio del jamón de york en el supermercado (casi 6 euros los 100 gramos, cuando yo pensaba que se referían al kilo y hasta estaba contenta de haber encontrado algo más barato que aquí) y con los plátanos, ya que un plátano suelto costaba 2 euros y yo pensando que era el precio del kilo. Una vez que lo asumes, se te empieza a quitar el hambre, y rezas para que a tus hijos no les canse mucho tanta novedad y también pierdan el apetito. El desayuno del hotel costaba 24 francos por persona, por lo que haciendo uso de la famosa mesa y de un centro comercial que teníamos frente al hotel, decidimos avituallarnos allí, en un supermercado llamado Migros. Todo muy mono, muchísima variedad, empleados muy atentos y precios desorbitados. Vamos, que el pan, el jamón de york, queso en lonchas, unos zumos y algo de fruta para 2 días de desayunos y meriendas nos costó casi 25 euros. ¡Ole y ole! Los precios de un supermercado a otro también pueden variar una barbaridad. Y no me refiero a una botella de agua 5 céntimos arriba o abajo, sino al mismo producto justo al doble de precio que en otro. Migros es el más caro de los que vimos y Denner el más barato. Otra cosa a tener en cuenta es que los supermercados tienen un horario diferente cada día de la semana. De forma general suelen cerrar a las 7 de la tarde, pero de pronto el jueves te cierran a las 9. El horario de apertura por la mañana también varía más o menos media hora arriba o abajo, así es que consultad el que vayáis a tener más cerca para no quedaros sin poder comprar.

Como este hombre está acostumbrado a viajar a Suiza por negocios, ya nos había advertido antes de salir de casa, pero creo que hasta que no te topas con el primer ticket de frente no te acabas de hacer a la idea. Así es que nada de salirse del circuito de McDonalds, Burger King, o Kentucky Fried Chicken para probar comida de allí. E incluso en estos locales los precios son casi el doble de caros que en los de España. Bueno, a lo máximo a lo que llegamos fue a un sándwich propio en una cafetería mona de Blonay con un refresco, que nos costó 11 euros por persona.

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3. Transporte público. ¡Es gratis! Bueno, tiene truco, pero si estáis de turismo en Ginebra con niños o sin ellos, y os alojáis en los hoteles de la ciudad, estos suelen daros abonos de transporte desde el mismo día de vuestra llegada hasta vuestra partida. En Montreux también tenían este sistema de transporte público gratis para turistas. Así, pudimos subir en el autobús sin mayores preocupaciones, en el tranvía dentro de la ciudad y hasta en un pequeño barquito que te llevaba desde el Jet d’Eau a la orilla opuesta del Lago Lemán en pocos minutos. No es que fuera un crucero turístico pero para impresionar a la niña ya tuvimos de sobra. Eso sí, si pensáis subir en él con carrito de bebé ¡plegadlo mientras esperáis en el embarcadero! Los suizos son una mijita cuadriculados con el tema de las normas, y pese a que en ese barco, con capacidad para 50 pasajeros, íbamos sólo 8 y el carrito de viaje de mi churumbelito es pequeño a más no poder ¡el señor capitán del navío no me dejó subir hasta que lo cerré! Teniendo que despertar al niño, sacarlo de lo calentito del saco polar, quitando el bolso, todas las porquerías turísticas que llevábamos en los bajos… En fin, un trastorno tremendo para 5 minutos de paseo. Ay, en el aeropuerto de Ginebra encontraréis una máquina junto a la puerta de salida en la que podéis sacar tickets gratis para el autobús. Sin introducir datos ni nada, simplemente apretando un botón y guardando vuestro billete de avión como comprobante de que sois turistas con derecho a usarlo gratis. Podréis viajar durante los 80 minutos siguientes al aterrizaje de vuestro vuelo.

Si vais a usar el tren regional para ir de una ciudad a otra, a través de internet podéis comprar los billetes por adelantado y ahorrar algo al seleccionar la tarifa dégriffé (gracias a Trucos de familia por el descubrimiento) Estos billetes implican que debes viajar en el tren de la hora que hayas comprado, mientras que el resto de billetes del sistema suizo de transportes te permite viajar en cualquier momento. No viajéis en primera clase, porque la segunda clase de allí es como un AVE de aquí, así es que vais a ir comodísimos y ahorrando. Los niños de menos de 6 años viajan gratis si van con un adulto, aunque el billete sea de este modelo con descuento.

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4. Lactancia y necesidades fisiológicas varias. No soy usuaria de las las salas de lactancia y llevo 4 años sacando la teta a pasear por todas partes. Me siento en el suelo si hace falta y no le doy más vueltas a este asunto. Pero cuando la teta hay que sacarla por una esquinita del abrigo a -2 grados, la idea de sentarte en un banco del parque ya no la contemplas. Y la de entrar en una cafetería suiza con precios desorbitados, cuando hace media hora que has comido y tu churumbel se ha negado a su ración de teta que ahora demanda, tampoco lo ves con buenos ojos. Así es que os comunico que en Suiza, muchas farmacias tienen el detalle de contar con una silla en un rinconcito de su establecimiento para darnos la oportunidad de criar a nuestros mochuelos sin helarnos en el intento. No es que tengan mayores florituras, es una silla pelada y mondada ¡pero bajo techo y calentitos en un lugar limpio y gratis! No se puede pedir más. En cuanto a las necesidades de pipís y cacas de niños y adultos, en los centros comerciales, los restaurantes y demás, el acceso suele ser gratuito, pero encontramos algunos sitios cercanos a estaciones de tren, por ejemplo en nuestra visita a Vevey, que para evitar ser usados como baños públicos tienen su llave y te cobran unos 50 céntimos por usarlos ¡menos si tienes niños! Los niños pueden hacerlo todo gratis, lo cual es un detalle por su parte.

Y para cerrar ¡el cambio de moneda! A finales de 2017 estaba el franco suizo un poco más barato que el euro, así es que para tener una idea de lo que costaban las cosas era fácil imaginar que los precios estaban en euros sabiendo que ahorraríamos un poco. Cambiamos sólo 120 euros a francos en el aeropuerto de Ginebra, para emergencias de cosas que no se pudieran pagar con tarjeta de crédito, y la comisión fue de unos 8 euros. Creo que pagar con tarjeta es lo mejor, porque no te lías con el cambio, aunque tu banco te cobrará un recargo por estar pagando en otro país y en otra moneda. Normalmente, te dan la opción de elegir si quieres pagar en francos o con euros en el datáfono. No sé qué opción será más ventajosa, pero nosotros elegimos el euro y para que os hagáis una idea, por una compra de 28 francos teníamos un sobrecargo de 14 céntimos de euro, lo que teniendo en cuenta los precios ¡era muy poca cosa!

Por ahora, no creo que viajemos a Suiza en breve, pero seguro que volveremos en el futuro. Eso sí ¡nos ha envalentonado la experiencia y ya tenemos nuevos planes de viajes al exterior en semana santa, y en verano! A ver si no necesitamos hacer tantos cálculos para ahorrar en los nuevos destinos. ¿Vosotros planeáis mucho los viajes antes de salir de casa? ¿Intentáis gastar lo menos posible u os relajáis pata disfrutar cueste lo que cueste?




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