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Yo soy Pikler. ¿Y tú? ¿De qué moda de crianza eres?

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Lo que nos gusta catalogarnos, etiquetarlo todo y disfrutar de saber el nombre de teorías, corrientes varias, y lo mejor ¡que existe más gente que piensa como nosotros! Esto no tiene parangón. La semana pasada hablaba con unas amigas acerca de que se comenta que lo Montessori ya no está de moda, y lo Waldorf ya está desfasado por completo. Que ahora lo nuevo es criar a tu hijo según la pedagogía Pikler. A mí, lo que me sorprende es que lo que esté de moda sean corrientes de gente que ya murió hace bastante. Entiendo que los nuevos y vivos, llámales Estivill (qué poco me gusta este hombre) o Carlos González, o el extranjero que diga lo mismo que él pero con un apellido extravagante y molón, pueda influir en la forma de criar de las familias actuales. Pero no, a nosotros nos gusta lo vintage. Así, sin comerlo ni beberlo, me di cuenta de que la moda de crianza bajo una corriente a nosotros ni nos va ni nos viene ¡o eso creía yo! Porque después de indagar 4 cosas sobre cada una ¡resulta que en esta casa española lo que nos ha salido de serie es criar como los húngaros! O al menos, como una de ellos, una señora apellidada Pikler que veía a los churumbeles como los veo yo. En 4 años de maternidad primeriza, y ahora como bimadre, estas son las pocas experiencias con la moda de crianza que hemos vivido en nuestras carnes.

1. No somos fans de Waldorf. No por nada, sino porque yo no sé de dónde saca el tiempo la gente para hacer másters acelerados sobre todo tipo de pedagogías. Entiendo que los maestros en el cole tengan mayores inclinaciones por unos o por otros pero ¡yo hago lo que puedo! Y no sé cómo se llama exactamente lo que hago. El caso es que, en esta casa, de Waldorf creo que sólo hemos tenido el encontronazo con el famoso arco iris y para de contar. ¡Cómo para intentar forzar a mi bichilla en un sentido en el que no tiene el más mínimo interés! Los pro Waldorf dicen que lo bonito no es tanto el aprendizaje en sí, sino el camino que se recorre hasta lograrlo. A mi criatura le gusta la inmediatez y claro, no hemos hecho migas con este sistema.

2. Montessori tiene su gracia. La verdad, me gusta todo eso de fomentar su autonomía, el aprendizaje divertido, con nuevos materiales para adquirir los conocimientos clásicos (matemáticas, lengua y todo lo demás), tener niños libres, con ciertos límites y hasta lo de invertir en muebles a su altura para que los niños se crean autosuficientes lo antes posible, confíen en sus capacidades y no sean unos tollos de por vida. Pero vamos, que si mi criatura no sabe colgar su abrigo con 3 años, ya lo aprenderá con 4, y si se sienta a dibujar en una silla del salón, de la que le cuelgan las piernas y a la que tiene que trepar como si se encaramara a la cumbre del Everest ¿esto me la va a traumatizar de por vida? Total, que en esta casa Montessori sí, pero lo justito y dentro de nuestras posibilidades. Porque además, para un entorno Montessori como doña María hubiera mandado, hacen falta una cantidad de metros libres de los que no disponemos en la actualidad. En el colegio de la niña, es la metodología imperante, así es que todos felices.

3. Nos llamamos Pikler. ¿Y tú? Ojo cuidao, que va a resultar que esto lo podría haber inventado yo, si hubiera nacido unos años antes. Pero claro, nada más que por ponerle mi apellido (Trabajo) al método, seguro que ya me lo hubieran considerado de mala manera y no apto para niños. Al final, resumo la filosofía Pikler como esos niños que se crían asalvajados con apego. Sí, es una mezcla curiosa de darles toda la libertad del mundo, que descubran, que experimenten, que vayan a su aire pero con una figura paterna a su alcance. No para perseguirlos con el sermón de tú no puedes, eres muy pequeño, ten cuidado… como si fueran incapaces de aprender nada sin nosotros. No, así no. Sino que el adulto es un teléfono de emergencia y sólo tienes que actuar cuando el niño te pida ayuda, pero si no, te callas y observas. Oye ¡pues que esa soy yo! La que lleva 4 años sin peligros al alcance de los niños, quejándome de no tener espacio de almacenamiento (nótese en mi vocabulario la influencia de los programas de reformas de la tele) porque todo lo que está a menos de un metro del suelo, o está vacío, o contiene sólo cosas aptas para mochuelos. Claro, el orden en esta casa es complicado, pero el relax de saber que los puedo dejar a su aire, de acá para allá, abriendo y cerrando y que no van a correr peligro ¡eso no está pagado! Y para colmo, siempre estoy aquí, de cuerpo presente. Que sí, que yo intento suplir la falta del tiempo de calidad con mucha cantidad de tiempo. Pues esto ya estaba inventado, porque era imposible que con tantos miles de años de humanidad otra familia no se hubiese visto en la necesidad de criar así antes, y ahora ¡soy la moderna del pueblo!

No tengo claro si una vez descubierta la moda de crianza que va contigo, esta pedagogía te acompaña de por vida, con todos los hijos que tengas. Pero por el momento yo crío con rasgos Pikler, porque seguro que lo mío es un batiburrillo de cosas sin nombre a los que alguien se los habrá puesto, pero yo no los conozco, y eso queda molón del todo cuando hablo con otras madres en la puerta del colegio. ¿Vosotros le habéis puesto nombre al modo en el que intentáis criar y educar a los niños?

Foto slide vía Shutterstock.

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6 Comentarios

  • Responder
    mamapuede
    15 enero, 2018 at 08:02

    Creo que todas podríamos poner nuestro apellido al tipo de crianza, yo es algo en lo que de verdad ni entro.
    Yo voy haciendo lo que puedo y cómo puedo y según leo cosas digo ah pues mira esto encajaría con este método o con el otro… pero jamás lo hago por seguir un método concreto ni mucho menos.

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    Adriana
    15 enero, 2018 at 08:41

    En realidad es que los nuevos dicen lo mismo que los antiguos, y los españoles dicen lo mismo que ya han dicho sus homólogos en Estados Unidos, o en Noruega, o al revés.
    Vamos, que está todo inventado, nada de lo que está ahora “de moda” en este tema de criar, se ha dicho ahora por primera vez.

    Yo no creo al 100% en ningún “estilo”, sino que cojo lo que me gusta de cada cosa que veo y leo, y aplico sentido común y me adapto a lo que tengo en casa, sin más

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    madremaya
    15 enero, 2018 at 08:45

    A mí me gusta mucho la filosofía Montessori porque además de ser la primera que conocí es la que más encaja con la personalidad de mi Terremoto y mi paciencia. Sin embargo no tengo materiales específicos ni nada de eso. Sí tengo la casa adaptada a ellos pero es para evitar peligros y facilitarles las cosas. En definitiva si voy de vacaciones pensando un buen destino para ellos, también pienso en la mejor opción a la hora de comprarles un mueble para guardar juguetes. Pero vamos que eso no se si sea Montessori o no, es practicidad yo creo. Me gusta el método por eso, por práctico y accesible, pero me he quedado con las ideas más generales y lo voy haciendo como me va saliendo. A veces meto la pata y a veces me salgo muuuucho de lo que esta señora querría pero bueno, hago lo que puedo y cuando puedo.

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    Madre Entrópica
    15 enero, 2018 at 12:50

    En mi caso siento que no es tanto una moda, sino aplicar el método científico a mi crianza. Todos los sistemas de los que hablas (menos Waldorf, que tienen otro rollo) fueron creados por profesionales en su campo, investigando y analizando las consecuencias de hacer unas cosas u otras en grupos amplios de individuos. Yo veo cada día en mi misma y en los peques de ahora las consecuencias de criar según “se ha criado siempre” y creo sinceramente que es hora de cambiar a métodos que se ha demostrado que dan mejor resultado. Y no hablo de resultados académicos, sino emocionales y de desarrollo integral del ser humano.
    En cuanto pickler o Montessori, creo que ambas, al basarse en observaciones científicas, confluyen en muchos puntos. lo que has descrito que es tu hogar, que tiendes hacia Pickler, lo compartimos punto por punto nosotros, que nos sentimos cercanos a Montessori. La máxima de Montessori es “sigue al niño”, así que ella también estaría de acuerdo en eso de que no pasa nada si el abrigo de lo pone solita a los 3 o a los 4.
    Para mí no son modas, sino ser consciente de porqué tomo las decisiones que tomo en mi crianza y encontrar un soporte (científico) en el que respaldarme.

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    Silvana de Dulce Maternidad
    15 enero, 2018 at 15:40

    Lo que intento en casa que mis hijos sean autónomos pero cuesta, la filosofía montessori me gusta porque es criar a los niños desde el cariño, teniendo en cuenta sus emociones y sus miedos. Si es que existe otra técnica o filosofia no lo sé , pero desde luego todo lo que invite a su curiosidad, active su concentración y los motive a descubrir, para mi esta genial. Un abrazo.

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    Verónica Reng
    15 enero, 2018 at 21:35

    Me identifico con tu experiencia. Aquí también tenemos un batiburrillo de pedagogías, yo cojo de cada una lo que mas nos conviene y lo que podemos adaptar. El cole,más bien, la maestra de mis peques tiene una fuerte inclinación Montessori, a pesar de que el cole es público y honestamente le faltan recursos y el orden, pero ella aplica lo que puede y de momento así nos vale. En casa, Arcoiris y tablas curvas, muchos juguetes de madera, trapo, poca cosa de pilas, luces y sonidos, muchas construcciones, salvo la Torre de aprendizaje no hay nada adaptado, pero mi par de Monkeys sabe ingeniarselas y demuestra autonomía, yo observó mucho e intervengo poco. No me caso con ninguna filosofía, pero si me repaso lo que hay a ver qué puedo sacar y adaptar. Somos un poco Pikkler pensándolo bien.

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