Juguetes

Con el juego simbólico hemos topado. Los preferidos de mi hija a los 4 años

juego simbólico niño de 4 años

Mi bichilla y sus 4 años están acabando de reafirmar que el juego simbólico lo es todo en su vida. Ni juguetes, ni manualidades, ni videojuegos, ni tablets… Entre salir a correr a la calle (o a merendar a un restaurante, como dice ella) y convertirse en otra persona andan sus preferencias. Es una niña inquieta, muy movida, curiosa y con capacidad de atención sólo en aquello que le interesa, por lo que no es fácil convencerla para participar en juegos de mesa, ver películas o implicarla en actividades que requieran reposo. A ella lo que le gusta es moverse o figurar. Y con lo de figurar me refiero a dejar de ser una niña de 4 años para convertirse en cualquier cosa que haya conocido, que le entusiasme, o con la que lleve años viviendo obsesionada. Nunca pensé que el juego simbólico tendría tanto valor para ella, porque no la veía especialmente imaginativa, pero desde que el primer disfraz de Elsa de Frozen llegó a esta casa, algo se desató en su interior, y con tanto suéltalo, suéltalo, se ha acabado liberando por completo. De hecho, ahora estamos en un punto en el que pese a que le sigue encantando disfrazarse, es capaz de transformarse en lo que desea sin necesidad de elementos externos. Antes, si quería ser Bella necesitaba su vestido y sus tacones, pero ahora puede serlo también estando en pijama e imaginando que tiene pelazo, mientras anda de puntillas como si calzara zapatos de princesa. Su juego simbólico ha pasado por muchas fases, a cada cual más sorprendente que la anterior, y estas son sus figuraciones preferidas.

juego simbólico médico 4 años

1. Médico o enfermera. Para esto sí se pone su disfraz y coge el maletín de instrumental que tiene siempre por ahí desparramado. También le ha adjuntado unos discos desmaquillantes y una crema hidratante, porque aquí todo se cura con crema o comiendo. No hace distinciones entre las funciones de uno y otro, pero generalmente, cuando actúa como enfermera es más cruel, mientras que cuando se caracteriza de médico de cabecera reparte más besos y expresiones de cariño a sus pacientes (su padre o yo, vamos).

2. Maestra. Ahora ha dejado de hacerlo, pero cuando tenía 3 años, y su periodo de adaptación al cole estaba siendo tan duro, una de sus maestras nos recomendó hacer uso del juego simbólico para simular que nosotros éramos alumnos también, o fingir que teníamos una clase a la que iban sus muñecos. Desde aquel día, muchas veces se ha sentado en medio del salón para darnos instrucciones, enseñarnos cosas, corregirnos, regañarnos con cariño o llamarnos la atención cuando considera que algo se está haciendo mal. La mejor parte es cuando nos obliga a hablarlo todo en inglés y ella hace uso de las pocas palabras que sabe, mientras que a los demás nos exige un verbo florido en lengua anglosajona. Es súper estricta con nuestra pronunciación.

3. Propietaria de una tienda. Es su juego favorito de los sábados. Tiene una caja registradora, con una balanza y algunos juguetes de plástico en forma de frutas, verduras, alimentos de primera necesidad… Nos llama por megafonía para anunciarnos que la tienda ya está abierta, y echa sus cuentas para darnos el cambio (inventado), ponernos precios (inventados) y frustrar nuestras ansias de compradores compulsivos diciéndonos que hay artículos que no tiene (aunque los tenga y los estemos viendo).

juego simbólico médico patrulla canina

4. Sirena, princesa, genio… Y todos esos seres fantásticos de las películas y los dibujos animados. Generalmente, ella elige un personaje y nos asigna otros a los demás. Algo especial en su forma de hacer uso del juego simbólico es que siempre implica a más personas, o sea, que no suele hacerlo en solitario. De hecho, lleva un par de semanas bastante enfadada porque cuando trata de jugar de esta forma en el colegio, dice que sus amigos no quieren hacerlo, que solo juegan con juguetes. El caso es que si ella es una princesa, yo soy la reina mami, y si es una genio maravillosa, yo otra, y su hermano siempre un animal de compañía. A mí casi siempre me toca el papel de madre de… o hermana de… En esto es bastante tradicional.

A raíz de esta afición por el juego simbólico, me he dado cuenta de que desde hace unos meses se le ha metido en la cabeza que ella sólo puede hacer papeles de niña y no de niño. ¡Lo que me faltaba! Yo le insisto en que puede ser quien quiera, y que si le gusta Rayo McQueen, no tiene por qué hacer de Sally. Pero entra en un bucle de que no y que no, porque Rayo es un chico, que a veces hasta se termina enfadando. Esta situación no sé bien cómo encauzarla. Hasta ahora, siempre había pensado que su preferencia por las princesas y las cursilerías tenían que ver realmente con sus propios gustos personales, pero no con que se le esté fijando esta imagen tan anticuada de los estereotipos de género. Por ahora, pocas veces logro que se haga pasar por un chico, excepto en el caso de un pájaro de una película, que sí lo acepta la mar de contenta. Igual es que al ser un ave y no una persona, no distingue igual de bien estas cuestiones.

No sé si esta fase se le pasará pronto, pero esto del juego simbólico ¡sale muy barato! Sobre todo, desde que sólo necesita hacer uso de su imaginación para tener poderes, hacer aparecer cosas o verse como ella quiere. A mí me encantaría que le diera por ser peluquera, masajista o cocinera ¡ahí sí que disfrutaría yo! ¿Los vuestros dedicaron mucho tiempo a este tipo de entretenimiento? ¿O son más de juguetes estándar?

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1 Comentario

  • Responder
    Marta | La agenda de mamá
    19 enero, 2018 at 10:55

    Eso me recuerda al comentario de mi hija “las niñas también podemos jugar con los juguetes de niños” y ya le dije que esa frase estaba mal… que “las niñas y los niños podemos jugar con todos los juguetes” está mejor, porque no hay “juguetes de niño y juguetes de niña”. Pero como dices, eso en casa no lo ve así que o es en el cole o en la TV y no me gusta :(. Yo tampoco se bien como encauzarlo…

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