Puericultura

Sacos de cuna ¡se acabó el destape!

sacos de cuna nórdicos bebé

A veces parezco tonta (o nueva, o primeriza, para suavizarlo un poco) cuando me topo con situaciones de la maternidad que ya viví con mi bichilla y que de pronto ¡vuelven a surgir! Me hago un lío y no recuerdo las soluciones que encontramos hace 4 años. ¿De verdad el primer hijo nos da una cierta experiencia? ¿O nos deja tan agotados que las neuronas no logran hacer conexión a la hora de enfrentarnos a un mismo obstáculo de la paternidad por segunda vez con otro descendiente? Y así, este invierno, hemos vuelto al problema de que mis hijos no han nacido para dormir tapados. Bueno, hasta cierta edad. Porque la niña desde los 3 años se tapa hasta en verano, que le chorrea el sudor cosa fina y amanece con la cabeza empapada ¡pero no se quita la sábana de encima! Y antes, en sus años mozos, era como mi churumbelito, que hasta el roce con la sábana le repele y lo despierta. ¿Por qué mis hijos viven en estos extremos? ¿No pueden ser niños normales, que se arropen cuando hace frío y se destapen cuando haga calor? Total, que siendo los dos nacidos en la temporada de otoño-invierno, prácticamente han dormido destapados desde que nacieron. Bendita calefacción de casa (siempre baja, a no más de 18 grados) y bendito colecho con calor humano gratuito para dar y regalar, porque si llegamos a depender de la cobija de cunas y camas ¡estos me hubieran enfermado cada día! Aún así, con la niña acabamos usando un par de sacos de cuna y sacos de dormir para niños, con diferente resultado. Pero con el nuevo, ni siquiera nos hemos atrevido a probar.

sacos de cuna bebé

1. Arrullos. Esto lo descubrí mega tarde. ¿Sabéis las muselinas gigantes, como las de aden+anais y otras de ese estilo que miden más de un metro de largo? Pues yo las he usado para muchas cosas, principalmente para recoger lo regurgitado de los niños, pero también como manta de entretiempo para el carrito, como alfombra improvisada en la calle, como trapo para todo. El caso es que su uso original no lo descubrí hasta el año pasado. En Puericultura Madrid, al pasar por el stand de esta marca, nos explicó el responsable que la idea es envolver a los bebés tal cual explican en las instrucciones, desde recién nacidos, de forma que se les inmovilizan los brazos y las piernas, que en esos primeros días parecen tener vida propia y ellos no los controlan. Así, sienten más o menos lo que sentían dentro de mamá y se relajan con más facilidad. Esa sensación de estar siempre envuelto y abrazado hace que luego funcionen mejor inventos como los reductores de cuna, de cam,a o que se dejen tapar con sacos de cuna. ¡Ojiplática me quedé! ¿Cómo podía no haber probado esta técnica antes? Por aquel entonces, mi mochuelo tenía ya 9 meses y a esa edad no se iba a dejarse apretar fácilmente. Pero si aún estáis a tiempo ¡probadlo! Es una forma sencilla y natural de mantener calentitos a los niños.

2. Sacos de cuna estándar. Sustituyen a nórdicos, edredones y mantas, y hacen bonito. Lo digo porque a veces estos inventos no quedan estéticos y es uno de los motivos por los que no los usamos. Los sacos de cuna más normales se remeten por el colchón y se ajustan como si fueran una sábana bajera cuyos laterales están rodeados de cremallera. Al poner la capa superior, que es la que cubre, se cierra la cremallera toda alrededor del niño, por lo que este podrá moverse por todo el ancho de la cuna, pero para destaparse tendría que salirse hasta los centímetros que quedan para la cabeza entre el borde del saco y el cabecero de la cuna. Que lo harán, cosas más raras se han visto, pero no será lo habitual el que se pongan a dormir justo en esos pocos centímetros que no estén cubiertos por el saco. El relleno es como el de un nórdico y generalmente se puede extraer para lavarlo sin él y que se seque antes. Hay una gran variedad de precios, algunos más económicos y otros que dependiendo de las marcas y los diseños pueden escaparse del presupuesto. Sobre todo si no tenemos claro que nuestros mochuelos los vayan a aceptar de buena gana. Yo optaría por uno de calidad media y razonable antes que invertir a lo loco y que luego con quedemos con el saco de cuna por estrenar.

sacos de cuna con mangas

3. Sacos de cuna con y sin mangas. Sería el siguiente paso, cuando ya aprieta el frío y los niños empiezan a tener más movimiento por sí mismos. Los sacos de cuna tradicionales suelen cerrarse con cremallera o corchetes todo alrededor, quedando sujetos en la parte superior del cuerpo al meter los brazos como si llevaran puesto un chaleco. Suelen ser holgados para que los niños puedan moverse con cierta libertad y no estén constreñidos ni se sientan atrapados. La ventaja respecto a las mantas, edredones y todos esos peligros de abrigo que se han usado tradicionalmente en las cunas de los bebés, es que no van a poderse tapar la cabeza ni las vías respiratorias a traición. Hay algunos modelos de sacos de cuna con mangas, por si los bracitos quedarán fuera de la zona de abrigo pero ¿no los sacamos fuera de nuestras cobijas los adultos también? Por ahí no van a coger un frío excesivo. Existen millones de modelos de sacos de cuna, y hay que tener ojo porque van en función de la edad y tamaño del niño. Os lo cuento porque con mi bichilla yo los descubrí tarde, ella tenía más de 1 año cuando nos regalaron un modelo casi de recién nacido, y entre eso y que ella siempre ha sido de percentil alto, no pudimos usarlo nunca. Pensé en recuperarlo para mi mochuelo, pero este es de destape total y colecho intensivo. Si tiene frío se me incrusta más contra las carnes y lo arregla todo a su manera.

pijamas saco nórdico niños

3. Sacos de dormir sin pies. Nosotros tenemos el saco Pingüino y no habíamos conocido algo semejante hasta entonces. Suelen ser para niños algo mayores, que ya caminan, pero como hay quien sigue durmiendo en cuna hasta pasados los 2 años, por eso los incluyo en este grupo. Son sacos nórdicos para llevar puestos, a modo de pijama divertido, con los que se puede andar y tener una movilidad total. No son ropa de cama como los anteriores, sino una mezcla de pijama, edredón y hasta disfraz, con el que los niños están súper abrigados y además se divierten mucho. Seguro que no se van a negar a ponérselo y no sólo lo usarán para dormir sino también como ropa calentita de andar por casa. El saco pingüino tiene un relleno muy abrigado, y en España, en casas con buena calefacción, se puede usar sin nórdico en la cuna o cama del niño, sin sábana y sin nada más, porque abriga demasiado. También los hay más ligeros y menos acolchados, de entretiempo. Todo es cuestión de valorar el frío que hace en nuestra zona, en nuestra casa, y los diseños que puedan gustar más a los niños. Porque eso sí, estos sacos sin pies ya son para mayores, que tiene conocimiento de causa y criterio propio, así es que ¡más os vale acertar con un diseño útil a la par que molón a la primera!

¿Vuestro churumbeles son de abrigo fácil o difícil para dormir? ¿Han tenido éxito estos inventos en vuestra casa?

Foto slide vía Shutterstock.

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6 Comentarios

  • Responder
    Adriana
    1 febrero, 2018 at 09:25

    Hay muchiiiiiisimos niños que no se tapan, ¡de hecho por eso se venden tantas soluciones para esto! Así es que eso de que los niños normales se tapan cuando tienen frío y se destapan cuando tienen calor…como que no. jajaja.

    En casa son un must los sobrepijamas, o los pijamas de dos piezas pero de tejido de borreguito por ejemplo. Así no pasan frío por mucho que se muevan en la cama y se destapen. Los venden en todas partes, incluso en los hipermercados.

    ¡Así es que es un tema de fácil solución!

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    miren | deLunaresyLunas
    1 febrero, 2018 at 11:00

    la mía es de pijama y bata para estar por casa, y, a sus tres alos ya, se sigue poniendo su saco de cuna para dormir, porque se mueve como una lombriz y dice que si no pasa frío.. 🙂

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    olga
    1 febrero, 2018 at 15:03

    Nosotros hemos tenido muchos modelos, de los del punto 2, y ahora tenemos de pies fuera. Es que con tres años y medio sigue usando saco, y le encanta!!! Será porque de bebé yo la enrollaba en la muselina, para escándalo de la familia que decían que eso no era normal. Pues oye, se quedaba la mar de tranquila.

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    De Mi a Mama
    2 febrero, 2018 at 10:47

    En casa son un imprescindible, pero todos los que tenemos son Grobag, son con los únicos que he conseguido que los herederos no se levantasen empapados porque son 100% algodón y transpiran fenomenal 😉

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    Alejandra
    2 febrero, 2018 at 14:38

    Yo recomiendo los sacos. Mi bebé duerme mejor desde que puede moverse con libertad y sin sábanas. Le pongo dos pijamas y un saco… y es un éxito. De hecho tengo 3, para estar lista en caso de vomitonas….
    Hay quienes duermen todo el rato en su sitio, pero hay quienes quieren moverse con comodidad. Y creo que cuando yo lo tapaba, se agobiaba y se despertaba. Así que siempre va con saquito. Incluso tenemos uno de media estación.

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    La mama fa el que pot
    5 febrero, 2018 at 14:39

    En casa tenemos de los de con y sin mangas y han sido la única manera que mis hijos durmieran tapados cuando eran muy peques ya que no soportaban estar tapado con la funda nórdica nuestra.
    Luego ya hemos pasado a la opción de pijama manta que son como los sacos de dormir sin pies pero en este caso es con pies.
    Lo único bueno es que mi hija que por ejemplo de bebé no soportaba la manta y le pegaba unas patadas dormida que no veas ahora le encanta taparse bien con la funda nórdica.

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