Enseñanza/Colegio

Comunidad de aprendizaje: Tertulias literarias y grupos interactivos para 4 años

Comunidad de aprendizaje: Tertulias literarias y grupos interactivos para 4 años

Desde que mi bichilla empezó a ir al colegio con 3 años os he ido contando algunos de los proyectos de la comunidad de aprendizaje que diferencian a este centro de otros más tradicionales. Lo básico es que se necesita la implicación de la familia y el entorno para que este tipo de educación prospere. A los padres se nos pide ayuda para todo, pero de momento nosotros, al ser aún muy pequeños, sólo hemos podido hacer aportaciones en dos tipos de actividades que son las tertulias literarias y los grupos interactivos para 4 años. La idea es que los niños sientan que el colegio, la familia y el pueblo entero se implican en su educación. Que lo que dice el maestro no se contradice en casa y que los padres estamos al tanto de lo que se cuece en clase. Que podemos entrar y salir como si fuera otro espacio público más, que no hay secretismos de puertas para adentro y que todas las iniciativas novedosas son bien recibidas. El año pasado este hombre, mi cuñado y yo, pasamos por las tertulias de la niña, y en P4 vamos tarde, pero es que hay una de voluntarios que el turno nos ha tardado en llegar. La semana pasada os conté en Instagram cómo fui con mi churumbelito a participar de esta iniciativa, y he pensado que quizás os gustaría conocerla, por valorar si en vuestros centros se hacen cosas positivas, o proponerla si están abiertos a innovar.

los buenos amigos libro

1. Las tertulias literarias del colegio. Todos los niños de la clase son llevados por su maestro a la mediateca, un aula diminuta con una pequeña estantería, mini sillas para los padres y una alfombra en el suelo para los niños. Allí hay un muñeco que va sacando de un baúl algunos artículos relacionados con el cuento que van a escuchar. En nuestro caso el libro era Los buenos amigos, que a mí personalmente se me hizo pesadito y a algunos niños también. Gira en torno a 4 animales que en el frío invierno van renunciando a algo de comida (una zanahoria) para pasársela a otro de sus amigos, que piensan que tendrá más hambre que ellos. El tema y la moraleja están bien, pero es tan repetitivo y cansino… Bueno, a lo que vamos, antes de empezar, la marioneta acompañada por el maestro sacó un peluche de un conejo, un caballo, una foto de un ciervo y una figurita de un cordero, que eran los protagonistas, más la representación real de todas las hortalizas que surgirían: una col, la zanahoria, un nabo y una rama de árbol. ¡Teníamos aquello que ni un puesto del mercado! Tras leer el libro todos juntos, se divide la clase en 4 o 5 grupos de 4-5 niños para trabajar sobre el cuento: les hacemos preguntas para saber qué han comprendido, si les ha gustado o no, si tienen vivencias parecidas relacionadas con el cuento. En este caso hablamos de la amistad, de compartir, les pedimos que dibujaran a uno de sus amigos del cole en unos papeles de colores, que los firmaran con su nombre y hasta probamos el nabo y la zanahoria crudos. ¡Muerta me quedé de que a 2 de ellos les gustara el nabo y a todos la zanahoria cruda! Si no le veo lo lo creo. Pues cada semana se hace la misma dinámica en torno a un cuento nuevo, con adultos diferentes y posteriormente rellenamos una hoja para informar al maestro y que sepa cómo ha sido nuestra experiencia, qué niños han comprendido el cuento, cuáles han estado atentos, cuáles han participado más en la actividad, etc. A mí me resulta algo estresante, porque se me desmandan todos y pienso que soy una negada y que no lo hago nada bien. Pero al acabar, pregunto al resto de voluntarios ¡y todos se sienten igual! Así es que lo mismo es que no estamos seguros de nuestras posibilidades. De momento, el maestro no me ha prohibido la entrada, así es que pensaré que no lo hago tan rematadamente mal.

2. Grupos interactivos. Igual que en las tertulias literarias, en la comunidad de aprendizaje se buscan otros 4 adultos voluntarios y se vuelve a dividir la clase. En esta ocasión, cada padre debe preparar una tarea, de forma que al acabar la actividad todos los niños habrán pasado por su puesto y aprendido cosas de lo más diverso. Por ejemplo: enseñarles a jugar al dominó; al memory; explicarles qué es una cinta métrica, qué usos tiene y medirlos a todos para dejarlo anotado en un mural y ver si se identifican unos a otros sólo por la altura, lo mismo pero con una báscula… Casi cualquier tema puede tener cabida en los grupos interactivos. Por ahora, es el maestro el que propone la temática, nos da una guía para que pensemos y preparemos la actividad en casa y vayamos bien mentalizados al colegio. Pero también se les puede proponer cualquier otra novedad que se adapte a los conocimientos y la comprensión de los niños de la clase. Es más, incluso podemos participar en los grupos interactivos de niños de otros cursos del colegio, si por ejemplo somos expertos en matemáticas, física, en algún aspecto de la historia que estén aprendiendo, en idiomas… Es cierto que gusta más apuntarse de voluntario al curso de tu hijo, pero igual los niños pequeños no sean nuestro fuerte y podamos ser de ayuda y disfrutar personalmente más, con otros algo mayores.

¿Qué otras actividades de este estilo se hacen en vuestros colegios? ¿Están integradas como parte del aprendizaje semanal o sólo se realizan de forma esporádica?

Foto slide vía Shutterstock

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1 Comentario

  • Responder
    mamá puede
    2 febrero, 2018 at 07:09

    Pues que divertido!
    Me encantaría que se hiciesen cosas así en nuestro cole, pero la verdad es que no. Un poco de envidia si que me das

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