Cosmética

¿Cuántas formas conoces de limpiar el culo de un bebé?

¿Cuántas formas conoces de limpiar el culo de un bebé?

Cuando yo era una embarazada primeriza no albergaba dudas sobre este tema ¿es que acaso existían más formas de limpiar el culo de un bebé además de darle unas pasadas con una toallita húmeda de bebés? Pues obviamente sí, pero ni las había visto por las cerccanías, ni en la tele, ni las había sospechado siquiera. Si la misma pregunta se la hubiera hecho a mi madre, me hubiese respondido que en sus época, las toallitas de bebé, como los pañales desechables que tenemos hoy, eran un lujo para cuando salías un rato a la calle y para emergencias, no para hacer uso de estas modernidades de la época a cada instante. Y no porque no fuesen prácticas, que lo eran, y mucho, sino porque los precios eran prohibitivos para las familias normales. Luego se popularizó el invento y cuando yo crecí no vi jamás a nadie con un recién nacido que no usase toallitas y pañales a la hora de limpiar el culo de un bebé. Entonces, este hombre y yo empezamos a ir a los cursos de preparación al parto para recibir a mi bichilla lo más informados posible y ¡oh, sorpresa! Aquella matrona nos animó a volver a los 80, o más atrás, con el barreño de gua y la esponja. Total, que 4 años y 2 bebés después de nuestro shock inicial, estos son los métodos que hemos ido usando por rachas en esta casa al tener que afrontar la tarea de los cagarros de los niños.

1. El barreño con agua respetuosa. Estábamos muy asustados con las posibles dermatitis del pañal y con que la niña nos saliera de culo delicado, se irritase con facilidad, le dieran malas reacciones las toallitas de toda la vida, de cualquier marca… Además, habíamos tenido un caso cercano de niña a la que se le caía la piel a tiras con cada caca que hacía, y solo de pensarlo nos poníamos malísimos. Así es que seguimos la recomendación de higienizar a mi mochuela en casa con nuestro barreño de agua, la esponja natural y nada más. Secar muy bien y andando. Sin jabón ni nada. Esta fue la rutina durante toda su vida hasta que empezamos la operación pañal y este desapareció de su día a día. Las toallitas, de cualquier marca, sólo las usábamos para ir a la calle. En casa, mi bichilla no conoció otra cosa que no fuera el barreño y la esponja. El invento era engorroso, pero la verdad es que irritaciones graves no tuvo nunca, y leves, no más de 10 en casi 3 años de pañales. Vamos, que la medida parecía buena cosa.

2. Las toallitas de bebé. Con ella su uso fue muy puntual, sólo cuando no estábamos en casa junto al barreño. Pero son tan útiles y lo facilitan tanto todo, que mi churumbelito sí se ha criado con toallitas a todas horas, casi desde que nació. Al principio, con la prematuridad, recuperamos el barreño de su hermana (y una esponja nueva, claro, casi siempre de Suavinex) los primeros días. Pero no sé si sería porque al segundo hijo no le puedes dedicar tanto tiempo, o por probar si las toallitas realmente iban a causarle tantísimo daño a la hora de limpiar el culo de un bebé, que decidimos experimentar y ¡oh, sorpresa! A día de hoy, con más de un año, sólo ha tenido una irritación (y no por culpa de las toallitas, sino porque con tantas carnes con pliegues hubo una zona que se debió pasar días sin descubrir y conocer la limpieza). Con la niña, también íbamos de un lado a otro con una toallita pequeña, de lavabo, para secarle bien el culete tras el uso de las toallitas en la calle. Con este, nada de nada. Que lo queremos mucho, pero debe ser que la tecnología en estas cuestiones ha avanzado, cada vez se usan ingredientes más naturales, o que mis criaturas son de piel nada delicada. Así es que el barreño con esponja pasó a la historia en poquísimas semanas. De marcas hemos usado Dodot, que son las que tenemos actualmente, Mustela, Pingo, y marcas blancas de supermercados como Mercadona, Día, Eroski… Las preferencias las tenemos los adultos de esta casa en cuanto a aromas y tamaños, pero ninguna de ellas les ha hecho daño a los niños. Para comprar toallitas a toneladas y que salgan bien de precio, os recuerdo este post sobre la compra de pañales on line y lo bien que me ha venido a mí Nappy.

3. El linimento. Os conté la experiencia completa con el linimento de Mustela hace unos meses, y lo hemos seguido usando hasta ahora. Si bien el resultado es espectacular, digamos que en cuestiones prácticas está a medio camino entre el barreño de agua (por lo respetuoso que es con la piel del bebé y lo hidratado que queda sin tener que poner crema protectora después) y las facilidades de las toallitas. Vamos, que para limpiar pipís y mini cacas, bien. Pero cuando tu mochuelo suelta un cagarro descomunal que rebosa todos los inventos que lleva puestos para intentar contenerlo, lo de liarte con los discos limpiadores y el linimento no pasa por tu cabeza. Aún así, es un producto que me encanta, porque no solemos usar cremas para el cambio de pañal y el linimento es como un 2 en 1 en este sentido. Nunca, desde que lo tenemos, hemos visto el culo del niño irritado.

Supongo que la buena predisposición de mis criaturas a tener una piel resistente ha ayudado mucho en este asunto, por lo que a día de hoy ya no desconfío ni de toallitas, ni de ninguna novedad que llegue a nuestras vidas porque ¡todo les sienta bien! ¿Cómo ha sido vuestra escatológica experiencia en este sentido? ¿Estabais obligados a usar uno u otro método porque vuestros chrurumbeles no toleraban alguna de estas técnicas?

Foto slide vía Shutterstock.

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1 Comentario

  • Responder
    La mama fa el que pot
    7 febrero, 2018 at 09:28

    yo soy de las tuyas, con mi hija casi no usé las toallitas y en casa siempre era el barreño y con mi enano el barreño creo que ha aparecido en momentos puntuales y básicamente utilizó las toallitas.
    Pero hace poco he descubierto unas toallitas al agua que son por lo menos 99% agua y luego las hay con aloe vera, o un poco de extracto de alguna fruta. Pero todo natural. seria lo más parecido a usar el barreño, no se si las conocías.

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