Crianza

¿Y si mi bebé duerme mejor solo?

bebé duerme mejor solo

Siempre pensamos que mi bichilla era difícil para dormir, hasta que nos topamos con los patrones de sueño del prematuro tardío. A raíz de un tema que me genera mucha ilusión, pero muy superficial, como el de cuándo me voy a liar la manta a la cabeza y voy a reconvertir nuestro despacho en el dormitorio definitivo de mi churumbelito, me he descubierto dándole vueltas a la idea de que igual podríamos hacer un experimento para comprobar si este modelo de bebé duerme mejor solo que acompañado. ¿Y si estamos sufriendo todos con sus mil despertares a lo tonto? Se dice que hay familias que tienen niños que han dormido a solas prácticamente desde recién nacidos, y han sido felices y comido perdices, sin dramas, ni traumas, ni tenerlos que dejar llorar, y llorar y llorar. A mí me da pánico hasta intentarlo, porque no visualizo el futuro más allá de una posible noche de pruebas frustradas en la que acabaría durmiendo menos rato del que ya duermo. Tras nuestro primer año de colecho intensivo, las noches buenas logro dormir unas 5 horas (en total, nada del tirón) y las muy malas unas 3. ¡Y sobrevivo! A veces de mala leche, otras muy cansada durante el día y queriendo acostarme a las 6 de la tarde, y otras lo sobrellevo muy dignamente y casi ni se me nota. ¡A todo se acostumbra uno!

La niña pasó a su propio dormitorio con 2 años, volvía una vez de madrugada a nuestra cama y se quedaba ya para el resto de la noche. A los 2 años y medio empezó a dormir del tirón y ya no se despertaba, por lo que se acabó definitivamente el colecho. Y no lo eché de menos ni un poquito, porque ya estaba embarazada del mochuelo y sospechaba que en nada pasaríamos por la misma situación. Pero después de un año observándolo ¡es que no es lo mismo! Una cosa es colechar y lactar, con micro despertares para reclamar teta, o por alguna molestia, y otra muy distinta el espectáculo de luces y sonido de mi nueva criatura. Este niño molesta ¡mucho! Y empiezo a pensar que igual nosotros también le molestamos a él.

1. Lo peor del colecho como padres. No me refiero al colecho en general, sino a este que nos ha surgido con nuestro segundo modelo de niño. Es que necesita una cercanía extrema, estar adosado a otro cuerpo, tocar constantemente. También se mueve mucho, se levanta y se sienta como si estuviera sonámbulo, para después de algunos vaivenes dejarse caer de cabeza en otra posición. Él sigue completamente dormido, pero a mí me deja desvelada mucho rato, pensando en que puede volverse a mover y acabar cayéndose de la cama. Lo único que me falta ya es colechar con el colchón a ras de suelo para evitar accidentes. Además, hace muchos ruidos, emite quejas, tiene una verborrea nocturna incontrolable, no se deja tapar ¡ni que nos tapemos nosotros! Como note el peso de la sábana empieza a patalear hasta que nos quedamos todos destapados de cintura para arriba. Sabe perfectamente si he salido de la cama para ir al baño o para levantarme por la mañana. Y lo que es más ¡a veces revolotea cuando simplemente estoy pensando en la posibilidad de levantarme pero aún no me he movido!

2. Las molestias del colecho para el bebé. Nosotros nos movemos lo justito, pero en los pocos minutos de sueño profundo que conseguimos, un manotazo, un cambio de postura, una pierna que se estira… algo hacemos. Lo normal de cualquier ser humano, vamos, pero esto ya altera al mochuelo, que parece estar programado para percatarse de cada suave movimiento. Además, yo ronco (y este hombre también. Menos que yo y no todos los días, pero lo suyo tiene) y entiendo que si el niño no está profundamente dormido, ese sonido tenebroso lo pueda acabar de desvelar ¡lo que me faltaba por saber! Que soy yo la responsable de que el niño me haga dormir tan mal. No es que me ilusione pensando que si el bebé duerme mejor solo ya se lanzará a descansar toda la noche del tirón y no querrá ni teta, ni mimos, ni nada. Pero si al menos pudiéramos encadenar algún que otro periodo de sueño de un par de horitas seguidas… ¡ya nos daríamos por satisfechos! Porque a día de hoy, entre las molestias de unos y de otros, tengo la sensación de que el niño duerme infinitamente más que yo. Él tira la piedra y esconde la mano. O sea, monta el espectáculo y sigue durmiendo al instante, pero nosotros ya no volvemos a conciliar el sueño fácilmente y encadenamos varios de sus despertares sin haber podido cerrar un ojo de nuevo.

3. ¿Y si el bebé duerme mejor solo? ¿Por qué no probarlo? Pues la verdad es que tengo pánico a no escucharlo, a exiliarlo y que se ponga a llorar durante horas y yo esté en un letargo de descanso profundo y ni me entere. A que de verdad le pase algo y no nos demos cuenta hasta la mañana. A que al estar su futura habitación pegada a la de mi bichilla, me la despierte y encima tengamos espectáculo a dúo de madrugada. A que se siga despertando el mismo número de veces y encima tener que recorrer la casa arriba y abajo para tranquilizarlo y volverme a dormir. Porque ya veo que al final dormiría él 2 minutos solo y el resto de la noche de nuevo con nosotros.

Por probar no perderíamos nada. Bueno sí, perderíamos el tiempo de desmontar la cuna, sacarla de la habitación, desmontar el despacho para hacerle hueco allí, bajarlo todo al trastero con la ilusión de que el sistema funcionase de forma definitiva y luego ¡ay, luego! Si la cosa no sale bien ¡frustración al canto y vuelta a deshacerlo todo para volver al punto de partida! Y esto sí que acabaría con nuestra paciencia en este tema. Somos conscientes de que el sueño es un proceso evolutivo, y que el niño no se nos va a despegar antes por más que nosotros lo deseemos. Pero de ahí a que tenga que ser tan molesto para compartir cama… Un detallito con nosotros podría tener. ¿Vosotros hicisteis pruebas así, a la desesperada? Con la niña, la desesperación nos llevó al colecho para sobrevivir, pero con este ¿será el colecho lo que nos impide el descanso a todos?

Foto slide vía Shutterstock.

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9 Comentarios

  • Responder
    Madre Agua
    21 febrero, 2018 at 08:14

    Ufff, menudo tema con lo susceptible que estoy yo últimamente.
    El mío duerme fatal, tanto solo como acompañado. Esta noche se ha podido despertar 15 veces perfectamente. Estoy para llorar, en serio.
    Yo sí durmiera mejor solo lo llevaba a otra habitación, pero el problema es q no lo hace, aunque conmigo al lado tb se despierte continuamente.
    La que nos ha tocado…

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    Mamá de un prematuro
    21 febrero, 2018 at 09:02

    Nosotros nunca hemos colechado, con ninguno de los dos. Mientras estaban en la minicuna, sí que dormían en nuestra habitación. En el momento en que les pasamos a la cuna, salieron de nuestra habitación. El mayor es un campeón para dormir, de siempre ha sido dejarle en la cuna/cama y no volver a tener niño hasta 12 horas después. El pequeño aunque también duerme del tirón, duerme menos horas que su hermano. Las únicas malas noches que nos ha dado ha sido cuando llegó de neonatos y cuando está malito… pero por regla general, somos unos afortunados con esto del sueño de los mochuelos.

  • Responder
    Montse
    21 febrero, 2018 at 09:15

    Bueno. Mi hijo mayor durmió con nosotros en la minicuna hasta los 3 meses y luego lo pase a su habitación. Alguna vez que me quedaba dormida con el en la cama era terrible el pobre no lograba descansar se movía, balbuceaba, se nos encajaba en la espalda y protestaba… hasta que lo llevábamos a su cuna.
    Ojo: nunca durmió del Tirón, hasta los dos años, todas las noches había 1 o 2 movidas pero entre ellas dormía profundo el y nosotros, cuando mi marido marchaba de viaje y yo decidía que el peque durmiera conmigo pensando que con más espacio si podría descansar terminaba llevándolo a su cuna porque igualmente no descansaba. Mi intención de colecho con el fue frustrada por el mismo.

    La nena durmió en mi habitación hasta los 6 meses y luego colecho esporádico cuando a ella le apetecía (hasta el día de hoy 10años) y dormimos perfectamente ella y nosotros
    En fin, que tu pequeño sea “de colechar” es perfectamente posible, el mío no lo fue y la nena si.
    Cada quien son sus manías oye!

  • Responder
    Adriana
    21 febrero, 2018 at 09:45

    Una de nuestras hijas es de las que duermen mejor desde que la pasamos a su cama.
    Empezamos como casi todos, dormía en su cuna a mi lado y fenomenal. La pasamos a su cuarto y bien. Pero poco a poco empezó a dormir fatal fatal, y con tal de descansar algo la metíamos en nuestra cama. Eso funcionó poco tiempo y vimos que dormía mal también con nosotros: mil despertares, movimientos, desvelos, tragos de teta…un infierno.

    Después de mucho informarnos pensamos que igual, añadido a que ella era así, las rutinas de sueño que hacíamos no le ayudaban. Así es que decidimos cambiar: nada de dormirse en brazos, sofá ni en nuestra cama, sino en su propia cama, acostarse temprano y a la misma hora a diario, incluidos fines de semana, fuera siestas tardías, y por último fuera teta nocturna. Nunca la dejamos llorar, así es que esto fue a lo largo de dos meses o algo más muy infernales de levantarse mil millones de veces. ¡Pero se obró el milagro! Poco a poco, y sin llantos, empezó a dormirse sin problemas en su cama, y a despertarse menos y menos por la noche, hasta que dejó de hacerlo.

    Te digo que si lo hubiese sabido antes, lo hubiese hecho mucho antes, porque nos cambió la vida a todos, a ella la primera, que al estar descansada no veas cómo le cambió el carácter.

    Y no es el único caso que conozco cercano de niños que cambiando rutinas, o con el destete, pasan de dormir de pena a dormir del tirón.

    Así es en mi experiencia, sí, hay niños que duermen mejor solos que con nosotros. Lo que también te digo es que cambiar costumbres en un bebé o un niño no es un proceso de dos días, hay que armarse de paciencia y tener claro qué quieres hacer, porque el proceso es duro y estar mentalizado es clave.

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    Carolina mamá ríe
    21 febrero, 2018 at 10:07

    Uyyyy la de veces que me pregunté yo esto en sus dos primeros años de vida, pero no, al llegar a ese punto todo fue felicidad, empezó a dormir del tirón, a penas se mueve…vamos que duermo encantada con él.
    Por cierto, nosotros colechamos a ras de suelo hasta el año pasado jejejejej.

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    Ananas
    21 febrero, 2018 at 13:24

    Yo mucha experiencia no tengo, porque sólo tengo un bebé de 4 meses. Los primeros días ya me dio tiempo a pasearme varios kilómetros pasillo arriba pasillo abajo hasta que se dormía… y el día que lo tuve que dejar en la cuna un segundo para hacer pis y al volver ya estaba dormido se hizo la luz! La criatura sólo quería que lo dejaran tranquilamente en su cuna y él solito se duerme en un momento! Y la de paseos que yo me di de madrugada…, y él que debía de pensar: “Pero qué le ha dado a esta mujer de pasear a estas horas de la noche, con lo bien que podríamos estar durmiendo”

  • Responder
    olga
    21 febrero, 2018 at 15:41

    Pues sí, se dice que esas familias existen, y existen de verdad. Nosotros pasamos a la niña a su habitación a los 6 meses, le costó tres días adaptarse, vamos que era más el temor que lo que fue. Y le costó tres días, porque oye, yo a lo grande, si se queda en la habitación que aprenda a dormirse sola a la vez! (es que estaba hasta el moño de paseítos por el pasillo).

    El primer día yo pegadita a su cama, protestó obviamente, pero no lloró más de tres minutos. Cuando se durmió, me fui, y allí no me echó de menos nadie. A los dos días, más separada de la cuna, mismo proceso. A los 4 días más separada aún. Total que como la habitación es pequeña, en menos de una semana había llegado a la puerta. Total una semana de acompañarla mientras se dormía. Después me iba, y hasta el día siguiente (la ventaja de llevar pañal, ahora me toca llevarla al baño a media noche). A partir de la primera semana, la dejaba, un besito, y adiós.

    Sin traumas, yo la veo feliz, no parece que me lo tenga en cuenta.

    Por no oírle, no te agobies! le oirás!!!, los primeros días duermes tú más inquieta que ellos. Y si hay dudas prueba un intercomunicador, le escuchas fijo.

  • Responder
    nurianuevemeses
    21 febrero, 2018 at 15:51

    Buf, me identifico un montón con lo que comentas. Yo estoy igual. Tengo que estar pegada como una lapa. Si no, se despierta. Estoy deseando que se acabe el colecho, la verdad, pero lo veo imposible ahora mismo. Con el mayor sí que me gusta acostarme pero es que este me tiene asustadita y agotada. Si no, encantada.

  • Responder
    María del Mar
    24 febrero, 2018 at 22:55

    ¿Has pensado en probar a que duerma en la habitación con su hermana? Sería solo mover la cuna de sitio.

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