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¿Por qué ya no leo libros de maternidad?

no leo libros de maternidad

Si me pongo a pensar que este blog surgió para no atosigar a este hombre con mis lecturas acerca del embarazo, me doy cuenta de lo mucho que ha pasado el tiempo. 5 años después de empezar a compartir las que eran mis primeras inquietudes respecto a la búsqueda de mi bichilla, hace años que ya no leo libros de maternidad. Y no, no es precisamente porque me considere una experta en nada, ni porque piense que habiendo criado a una niña y con un segundo mochuelo que progresa adecuadamente, sea una sabelotodo, ni domino temas médicos, ni educativos, ni de ninguna parcela relacionada con la crianza. Los motivos por los que ya no leo libros de maternidad son muy variados. Desde aquel apasionamiento inicial por los textos de Carlos González, la tranquilidad que trajo a mis noches Rosa Jové, y mi enfrentamiento abierto con Estivill, he decidido realizar consultas sólo cuando un tema se vaya de madre, pero por lo demás, vamos a ver si con un poco de coherencia los niños van creciendo con normalidad y sin taras graves. Influye el hecho de que desde que soy madre, se ha reducido drásticamente mi tiempo para leer ¡con lo que yo era! Pero sobre todo, otras causas más peregrinas, aunque todas juntas me han hecho rechazar este tipo de lecturas.

1. No leo libros de maternidad porque no cuadran con mi realidad. Esto me pasó ya desde el embarazo, cuando se enumeraban un ciento de posibles males, molestias y enfermedades graves de las que por suerte me libré. Tanto, que pensaba que mi embarazo sería el único atípico de la historia, y me lancé a recopilarlo semana a semana cuando vi que el tiempo iba pasando y los síntomas seguían sin aparecer. Con la segunda preñez me pasó lo mismo (igual soy un caso digno de estudio) pero en lo que de verdad he notado que la literatura no cuadra con mi realidad es en que mis hijos comen bien desde siempre (y se supone que hay que exclamar eso de que mi niño no me come de vez en cuando), la lactancia me ha dolido una barbaridad, cuando se supone que debería haber sido fácil y amorosa, porque yo había leído mucho sobre ella, y estaba muy bien preparada, y muy concienciada… Porque mi hija nació durmiendo toda la noche del tirón y se despertó a los 7 meses de golpe ¿en qué libro te explican esto? Si lo normal en la especie es que el sueño vaya al revés. Y eso que los libros que leía eran de crianza respetuosa, enfocados a que los padres aprendiésemos a respetar los ritmos de nuestros hijos, a no señalar con el dedo la lactancia prolongada o el colecho. Pues aún así, el asalvajamiento de mi mochuela no estaba escrito en ninguna parte.

2. Ya no leo libros de maternidad porque me estresan. Durante el embarazo, dejé de leer los típicos libros porque al final me daba la sensación de que la preñez sí era una enfermedad: había miles de males acechando y como yo no tenía síntomas ¡eso tampoco era bueno! Ser una embarazada asintomática no ser beneficioso y el riesgo de aborto pululaba por todas partes. Claro, yo así no podía vivir. Física y anímicamente estaba perfecta (mejor en el primer embarazo que con los estreses de la crianza de mi bichilla durante el segundo) y no podía andar preocupándome a lo tonto por cosas que no tenían por qué suceder. Con deciros que antes de quedarme embarazada por primera vez, ya había dado de lado a los títulos sobre el embarazo… Así es que empecé a elegirlos sobre crianza, que seguro que serían más llevaderos y menos catastrofistas. Y al principio eran así, porque sólo hablaban de amor, coger en brazos, apego y demás, pero después también estos libros me acusaron rechazo porque…

3. Me hacen sentir peor madre. Sí porque o mis hijos lo hacen todo al revés, o los que escriben libros solo conocen niños del derecho. Mi hija pasa de las rutinas, trasnocha y madruga (lo tiene todo la criatura), es imposible hacerla dormir si no está verdaderamente cansada. Se la trae al pairo que tú le des la cena y hagas el baño a la misma hora durante días y días, que ella seguirá actuando como le dé la ventolera. Por suerte, come bien, de todo, las verduras un poco peor pero tampoco es un drama, es gritona, mandona, súper activa, enfadosa, muy dramática y claro, en los textos, todas estas cosas parecen ser culpa de los padres. Y yo no tengo ni tiempo ni ganas de sentirme culpable por nada, porque a la larga, hasta las peores etapas que hemos pasado con ella, se han resuelto por sí mismas, o siendo prácticos y razonables. En definitiva, que los libros no me han dado pautas de cómo actuar de una forma efectiva y al final, hemos hallado otros mecanismos por nuestros propios medios, o simplemente la edad de la niña ha venido a poner un poco de orden en nuestras vidas.

De mi churumbelito ya ni hablo, porque como con la primera quedé curada de espanto, ya no tengo ningún tipo de aspiraciones con él. Simplemente nos vamos a dedicar a acompañarlo mientras crezca y no a fustigarnos por no tener niños que nacen durmiendo toda la noche, y que no son capaces de quedarse sentados durante horas sin dar un ruido. La edad todo lo cura, o al menos es de las pocas enseñanzas que me han quedado claras durante la crianza. ¿Vosotros leéis mucho sobre estos temas o criáis según os sale del interior?

Foto slide vía Shutterstock.

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6 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    26 febrero, 2018 at 07:17

    Pues mira yo durante el embarazo tenía un libro, americano, que me daba la sensación esa de que el embarazo era una enfermedad y pase de él porque yo lo viví de manera totalmente distinta.
    Cuándo nació Leo leí a Carlos González por lo bien que hablaba todo el mundo de él y para mí fue lo peor! No me gustó nada de nada. Así que no volví a leer nada hasta años después que si me topé con algún libro que me gustó y más o menos encaja con mi manera de educar y criar.

    Y el capítulo que no me cuadra no me afecta voy “escogiendo”

  • Responder
    María
    26 febrero, 2018 at 08:34

    Completamente de acuerdo! Yo también dejé de leer libros de maternidad porque me hacían pensar que mi hijo es del revés (prematuro tardío y es igualito al tuyo). Y hemos llegado a la misma solución: tiempo

  • Responder
    La mama fa el que pot
    26 febrero, 2018 at 09:08

    ay.. pues yo debo ser muy rara porque nunca he leído ningún libro de maternidad. Cuando he tenido dudas he buscado experiencias de otras madres o blogs de profesionales y eso es lo que me ha ayudado.
    Y cuando ya tuve el segundo tuve claro que no me hubieran servido de mucho porque lo que me ha ido genial con mi hija no me ha servido de nada con el segundo, cada uno es un mundo y en muchas cosas me siento como si fuera madre primeriza otra vez.

  • Responder
    Adriana
    26 febrero, 2018 at 09:29

    Yo creo que la clave es escoger qué lees. Yo no soy de extremos criando, entonces, por ejemplo en tema de sueño, a mi no me van ni los de déjalos desgañitarse llorando, ni los de te jodes porque los niños son así y no se puede hacer nada. ¡Hay también autores y especialistas de término medio! Que a veces parece que fuera de Carlos González y Estivil no hay nada, y encima estos lo que han hecho es traer a España teorías de las que ya otros habían escrito largo y tendido en otros países.

    Y luego hay libros a mi entender muy interesantes como los de Álvaro Bilbao, o libros sobre creatividad, educación…que no son de los monotemas de crianza de sueño y lactancia y que a mi parecer son interesantísimos.

    A ver, esto es como todo, se puede perfectamente criar y educar sin leer nada de esto, pero bueno, si te gustan estos temas, siempre hay mucho donde elegir.

  • Responder
    MiBabyClub
    26 febrero, 2018 at 15:36

    En mi caso, durante el embarazo no leí mucho. El único libro que ojeaba de vez en cuando, y solo para confirmar que tenía síntomas de lo más habituales fue el archiconocido ‘Qué esperar cuando se está esperando’.
    Y ya después, lo que leo son blogs de maternidad cuando tengo alguna duda existencial y quiero verificar que lo que le sucede a mi peque es de lo más normal.
    Me parece que en los libros se abordan los temas desde la más pura teoría, mientras que en los blogs explicáis las cosas desde una prespectiva personal y práctica, mucho más cercana a la realidad de la maternidad y la crianza.

  • Responder
    sradiaz
    26 febrero, 2018 at 18:38

    Haces muy bien no leyéndolos… Jejeje muchas veces nos desaniman más que ayudan.

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