Enseñanza/Colegio

Comunidad de aprendizaje. El colegio hippie, el huerto, el parque y el mercado

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Yo suelo referirme a la comunidad de aprendizaje del colegio de mi bichilla como el colegio hippie: todo es muy abierto, con proyectos innovadores, con familias que entran y salen para participar en todo, vinculado al barrio, a las actividades del resto del municipio, que incluso dejan el patio abierto un rato por la tarde para que las familias nos relacionemos y los niños continúen jugando y haciendo amistad con sus compañeros cuando ya se han acabado las clases, que salen de colonias en familia una vez año… A lo largo del curso, como ella aún es pequeña, con solo 4 años suelen hacer una excursión por trimestre, que no es mucho pero que la vuelve loca. En otoño fueron a una granja escuela, hace poco a visitar la Fundación Antoni Tàpies en Barcelona (que por cierto no le gustó lo más mínimo y volvió súper defraudada) y después de semana santa será la primera vez que vaya de colonias y duerma una noche sin padres fuera de casa. ¡En su vida! Que ni con los abuelos ha dormido esta niña. Además, hacen escapadas cortitas y a pie a diversos sitios del pueblo, lo que para ella cuenta como excursión, pero sólo a medias, porque si no hay desplazamiento en autobús, las excursiones le parecen menos excursiones. Dice mi padre que esto de la pedagogía alternativa no la ve clara, porque dentro del horario escolar hacen cosas como estas.

1. Trabajar en el huerto. ¡Jajaja! Dicho así, parece hippie del todo. Resulta que hay un señor mayor del barrio que se ofreció tiempo ha, a montar un huerto en el colegio. Vamos, que el huerto tiene hasta comisión propia en el AMPA con su presupuesto anual asignado para mejoras y gastos. Desde los 3 años, y no sé hasta qué edad, aunque deduzco que los mayores no participarán en estas actividades, los llevan a visitar el recinto, ven crecer los tomates, las lechugas, pueden regar, excavar la tierra, abonar y probar los frutos de lo que allí se cultiva (vuelven a casa como si fueran los jardineros municipales, con unas uñitas de tierra que estos seguro que habrán superado la toxoplasmosis para el futuro). A veces hay gusanos, caracoles y a mi mochuela le indigna que dividan las clase en grupos más pequeños y que no siempre le toque a ella hacer la visita. Vamos, que el huerto en la vida de los niños es lo más, pese a que muchos padres prefiriesen que estuvieran dándole a las matemáticas o a la lectura.

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No sé yo si con tanto niño pisando lo sembrado, de ahí saldrá algo 😛

2. El parque. Cuando llegan fiestas como la de la castañada, o la celebración del carnaval (antes de que nos castigaran sin carnavales), la primavera y alguna que otra ocasión, los niños salen del colegio a la hora del recreo para campar por un parque cercano. Es un sitio chulo, un arenero de punta a punta con tirolina, columpios de estos modernos de troncos de madera en diferentes niveles, una mijita de colinas con hierba. Simplemente se sientan en círculo para desayunar, los maestros preparan algunos juegos especiales y los dejan campar a sus anchas al aire libre. En resumen, la actividad es como la que podríamos hacer nosotros mismos con nuestros hijos, pero oye, habrá familias con poco tiempo para el parque, además de que yendo con todos los amigos de clase la experiencia se ve con ojos muy diferentes. Aquello es un fiestón. Yo confío en que algo aprenderán, y si no, por lo menos se llevan esa diversión en el cuerpo para los restos.

3. El mercado municipal. Hace nada, la clase de mi bichilla, junto al otro P4 y algunos niños de 1º de primaria, fueron a visitar el mercado municipal. El mercado tradicional de toda la vida, en especial los puestos de pescado. No sé, como esta suele venir a hacer la compra conmigo al supermercado muchas veces, pensé que la experiencia no sería para tanto, pero con la excusa de la visita han aprendido cosas sobre animales marinos, los que se comen, los que no, han dibujado sus ideas en el parque con tinta de calamar (de ahí aquella confirmación de que esta niña lo dibuja todo negro y emborronado). Se pasaron la jornada escolar completa haciendo la ruta por el pueblo, visitando la plaza principal y de un lado a otro. De conocimientos aún no he comprobado cómo ha vuelto, pero reventadita de tanto trote llegó desde luego. A edades tan tempranas, yo creo que son alternativas enriquecedoras, porque no todas las familias dan la misma importancia al conocimiento del entorno. Y luego pasan los años y nos encontramos con eso niños que creen que la leche crece dentro de un tetra brick y los tomates en el bote del ketchup.

¿Vosotros confiáis en el aprendizaje de este tipo de cosas cercanas, del día a día? ¿O sois más partidarios de la enseñanza tradicional sin salir del aula?

Foto slide vía Shutterstock.

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2 Comentarios

  • Responder
    Alexandra
    2 marzo, 2018 at 10:16

    Me ha encantado el post, y me encanta tu página y también tu día a día en instagram.
    Yo no lo encuentro extraño que hagan estas cosas en el cole, alomejor porque mi colegio era muy moderno para su época y yo ya hice todas estas cosas (excepto el huerto en el cole, pero íbamos a ver los huertos de los abuelos o padres de los niños de mi clase).
    Te estoy hablando de un colegio a partir del año 1983-1984 y en una ciudad como Reus, que no es pequeña. Nosotros en lo que ahora es P3 ya salíamos a dormir una noche fuera de casa sin padres, también recuerdo muchas excursiones chulas (no sé los años, pero durante P3, P4 y P5): fuimos en tren hasta Tarragona, fuimos a Cambrils a un barco de pesca y a ver la subhasta del pescado, el mercado de Reus, Carnaval en el colegio,…
    Todo, y digo todo, es un muy buen recuerdo de mis años en el colegio, también hacíamos el resto de cosas (mates, leguna, etc.) pero de los mejores recuerdos que tengo son de todas esas actividades que hacíamos y que ahora que hablo con más gente de mi generación que no lo hicieron me doy cuenta de que fui muy afortunada con el colegio que eligieron mis padres porque era genial.

  • Responder
    Ananas
    2 marzo, 2018 at 18:58

    Qué chulo! A mí me parece genial. Además de lo académico, hay otras cosas que pueden ser útiles en el futuro… y no me hagas decir que incluso más!

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