Opiniones

El segundo hijo se cría solo. ¡Vamos a verlo!

El segundo hijo se cría solo

Esta afirmación que repite media humanidad ¿será cierta? Durante el segundo embarazo me encontré, como de costumbre, con consejos no solicitados y otras opiniones al respecto de este tema que sí había pedido. Mi madre, supongo que para motivarnos a no dejar a mi bichilla como hija única en el universo, me repite siempre que el segundo hijo se cría solo. Que sí, que no le voy a dedicar tanto tiempo como a la primera, ni nos vamos a preocupar por tantas tontadas y el tiempo va a tener que estar repartido entre ambos. Pero que por otra parte, no es el doble de trabajo y al final las satisfacciones de tener 2 y no solo uno serán muchas. Por otro lado me encuentro con el bando contrario, el de quienes piensan que tener dos niños no solo duplica la faena ¡sino que la cuadruplica! ¡Ay señor! ¿De verdad? Supongo que el carácter de cada niño, su actividad, sus aficiones y demás también tendrán mucho que ver en ambas versiones. Como mi bichilla ha sido tan trasto, en esta casa aspiramos a que ese nivel de movilidad no pueda ser superado fácilmente por el nuevo churumbelito, y como incluso cuando estaba flotando en mis interiores parecía más tranquilo de lo que lo era su hermana por las mismas fechas, esta pequeña apreciación ya nos sirvió para esperanzarnos y pensar que el nuevo iba a tener horchata en las venas y no iba a dar ni un ruido. ¡Lo del exceso de demandas no lo tuvimos en cuenta en nuestras elucubraciones! Cuando aún estaba sin parir, prefería creerme el cuento de que el segundo hijo se cría solo, así es que os cuento los argumentos que me habían conquistado el corazoncito, sobre todo para que quienes ya estéis metidos en este berenjenal de la bipaternidad me digáis si en vuestros casos se ha cumplido la teoría, o no.

1. Los hermanos se entretienen solos. Como no soy la madre más mega guay del mundo, ni me apasionan los parques, ni tirarme por los suelos, ni las manualidades, reconozco que este punto es de los que más me atraen en esto de la bimaternidad. Podré soportar noches en vela, teta a demanda, colecho, porteo, y lo que tenga que venir, pero esto de que mi churumbelito y mi bichilla se hagan compañía de verdad creo que tiene que ser lo más. Claro que no iban a jugar a las mismas cosas un recién nacido y una niña de algo más de 3 años, pero conforme crezcan se acercarán los gustos (digo yo) y otros padres aseguran que, incluso cuando no comparten intereses similares, el mero hecho de compartir el espacio de juegos y hacerse compañía, aunque cada uno vaya por libre, ya sirve para que no reclamen tanta atención paterna. Oye ¡que igual hasta logro 3 minutos libres para ducharme sin observadores! Ahora mismo, estamos aún en fase de pasotismo. Ambos van a lo suyo y pocas veces coinciden ni en aficiones ni en el espacio tiempo, pero al menos tampoco vivimos grandes dramas entre ellos.

2. Mi bichilla me lo iba a cuidar desde el primer día. Acerca de esto tenía serias dudas. Y eso que mi mochuela decía que cuando el bebé tuviera cacas apestosas ella lo limpiaría. Y se ponía delante de la barriga y trataba de sugestionarlo para que saliera ya, diciéndole que le iba a dar un chupete, por lo que se veía claramente que algo del tema del embarazo había entendido y hasta puede que se hiciera a la idea de que otro mini ser iba a llegar a casa para quedarse. Fue genial que quisiera ayudar a vestirlo, y bañarlo, y llevarlo de paseo… Pero la conozco, y del mismo modo en que le entró un interés repentino y casi obsesivo por muchos de los nuevos descubrimientos que hizo con el niño, la ilusión se le esfumó igual de rápido. Así es que si el segundo hijo se cría solo, no creo que sea precisamente porque lo vaya a criar su hermana mayor. Pero vamos, que con 4 años es un papel que tampoco le toca asumir.

3. El segundo hijo nace a prueba de bombas. Esto nos ha venido de perlas, porque sólo de pensar en la de gérmenes infecciosos que trae mi bichilla a casa desde que empezó el cole ¡nos echamos a temblar! Y eso que para ella no ha habido males mayores, más allá de mocos y toses, pero claro, esto en un recién nacido, prematuro tardío además, podría haberse complicado mucho y nosotros no estamos acostumbrados a lidiar con enfermedades de bebés. Hoy creo que es cierto, porque este niño no se ha contagiado de casi nada de lo que ha tenido la niña. ¡Un hurra por las defensas de los segundos hijos!

4. Se acabó la sobreprotección. Si el segundo hijo se cría solo puede que sea porque ya se nos haya pasado la fiebre de primerizos y dejemos de preocuparnos por cosas como si estará muy abrigado/desabrigado, si tendrá hambre, sueño, si necesita un cambio de pañal justo en este milisegundo, si se le acerca un niño con malas intenciones o un adulto pesado sobón y besucón… También estaremos más relajados cuando empiece a gatear y a tocar todo lo que quede a su alcance, y cuando camine y creamos que se va a descalabrar en cada paso… Y no por dejadez, ni por inconsciencia, ni porque lo queramos menos, sino porque tendremos a otra niña a la que atender. Mayor, sí, pero que no va a dejar de requerir atenciones de la noche a la mañana, por lo que ya he comprobado que nuestros errores se multiplicarán y no podremos ser sobreprotectores ni aunque nos esforcemos en ello.

5. No necesitan tantas cosas. Ni el primero tampoco las necesitaba, pero esto uno no lo sabe hasta que ya se ha aprovisionado de todos los artilugios del mercado en busca de la crianza más cómoda que cada bolsillo pueda costear. Como primeriza, yo tuve algunos descubrimientos de puericultura que me solucionaron mucho la vida, y otros que ni fu ni fa. Lo bueno del segundo hijo es que podrá heredarlo todo del primero (si es que las hormona del embarazo no os revolucionan por completo y os da por estrenarlo todo). Pero es que incluso así, seguro que acaba usando menos cosas que el primogénito: porque ya nos desengañamos de ciertos artículos durante la primera paternidad, porque se rompieron y tampoco los echamos en falta, porque nos da pereza hasta buscarlos…

Ahora sólo nos queda seguir comprobando si para nosotros la bipaternidad es así: si realmente gestionar a dos criaturas a la vez complica ciertas partes de la logística familiar, pero repercute positivamente en otras tantas, o si por el contrario ¡el caos se cierne para siempre sobre nuestras vidas! ¿Cómo vivisteis vosotros el nacimiento del segundo hijo? ¿O cómo os lo imagináis?

Foto slide vía Shutterstock.

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4 Comentarios

  • Responder
    La Hobita
    14 marzo, 2018 at 08:27

    De momento mi aterrizaje en la bimaternidad puede calificarse como rara. Lo esperaba de otra forma pero desde luego lo peor es el caos familiar. O la percepción de caos más bien porque luego lo analizo desde fuera y ni tan mal! Pero no. No es como había imaginado ni de lejos.

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    Mamá en Bulgaria
    14 marzo, 2018 at 10:32

    No se crian solos… Hay que regarlos de vez en cuando. 😂

  • Responder
    Tita Somoza González
    14 marzo, 2018 at 10:39

    Pues yo comparto mucho de lo que dices. En mi caso pesaban más las opiniones de que dos niños daban trabajo como cuatro y para mi no es cierto. Y eso a pesar de que mi segunda hija fue prematura tardía también y tuvo problemas medicos que requirieron hospitalizaciones largas y a pesar de que ahora lidiamos con una anorexia del lactante que nos obliga a pelear por cada 100 gramos que gana. Pero al margen de eso no pilló nada de su hermana, van juntas a la misma guardería, y ahora se empiezan a ver y descubrir en un proceso que me encanta. Lo del trabajo no lo noté, sinceramente, más allá de hacerle las papillas a la peque, lavar vomitonas y incorporar lotes de baberos a la rutina de las lavadoras. Pero no más. Sigo encantada con la decisión que tomamos, aunque haya momentos, como esta mañana cuando la peque me vomitó el biberón encima de mi plumífero, que tengo debilidades humanas.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    14 marzo, 2018 at 11:32

    ay, pues a mi eso de que se crian solos no te sabria que decir.
    Es verdad que te das cuenta que hay cosas que no son tan importantes y puedes relajarte en algunas cosas. Pero en mi caso tuve una hija que fue un amor para dormir desde los 9 meses, que se distrae mucho sola. Y luego llegó el terremoto de mi enano que con 24 meses aún se despierta varias veces por la noche y que no puedo dejarlo sólo ni un minuto a no ser que lo “idiotice” un poco con la tablet ( ya se que no se debe dar pantallas a menores de 24 meses pero tengo que preparar la cena en algún momento).
    Así que en algunas cosas voy más relajada y en otras el segundo me está dando mucho más trabajo… así que no se que decirte..

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