Cosmética

Mi bebé odia el cambio de pañal. ¿Te ha pasado?

bebé odia el cambio de pañal

En días como hoy, pienso que la bimaternidad me ha traído muchas nuevas experiencias ¡pero todas malas! Hala, ya me ha salido la vena dramática. Mi churumbelito es súper amoroso, apegado, me quiere más a mí que a su padre (cosa que con la niña dudé desde el día en que nació), es un zángano risueño y no me deja ni a sol ni a sombra. Todo es soportable, pero una de las cosas que me causan mayor incomprensión es por qué mi nuevo bebé odia el cambio de pañal. ¿Por qué señor, por qué? Un acto tan rutinario, tan necesario, que hemos llegado a hacer hasta una decena de veces al día, se ha convertido en un momento tortuoso la mayoría de las veces. Y es un suplicio, claro, porque no tiene edad para dejar el pañal, ni para comprender que esos minutos no van a durar eternamente, ni para explicarme qué hay encima del bendito cambiador que tanto lo trastorna. Vamos, haber ya sé que no hay nada: el colchoncito, su funda y una toalla de emergencia por si al abrir el paquete se aventura una gran odisea. Ya tenemos muchos años de experiencia cambiando pañales, lo hacemos de forma efectiva y rápida, estamos seguros de colocarlos bien y casi a contrarreloj para evitar esos episodios de lucha y llanto. Pero aún así, este bebé odia el cambio de pañal y no logramos dar con la tecla para solucionarlo.

1. Antes no era así. No, no, no nació con esta mala predisposición para la higiene. Él se ha dejado hacer y deshacer divinamente, más o menos hasta su primer cumpleaños. A partir de ahí empezó a aumentar su movilidad y por lo visto debe pensar que se le pasan las cosas importantes de la vida mientras lo atendemos en el cambiador, porque desde el momento en que lo sentamos o tumbamos en las alturas ¡empieza el espectáculo! Primero protesta, da patadas y manotea. Después trata de girarse y ponerse boca abajo. Grita, llora, se produce un descontrol total en los movimientos, mete el pie en el pañal de caca, se tira de sus genitales como si se los quisiera arrancar… La única forma de controlar la situación es ejerciendo más fuerza que él, lo cual es bastante trabajoso, porque nadie quiere que se haga daño y además nos impide usar ambas manos correctamente. Ya os podéis imaginar la situación de adultos con medio cuerpo sobre el del bebé, para que se quede quieto hasta que todo el pañal esté bien atado. Pues es la única forma de hacerlo que hemos encontrado.

2. Juegos, canciones, cosquillas, distracciones. Esto se la trae muy al pairo a este niño. Sí, hay días que con algunas monerías la cosa cuela y parece que no se resiste a la maniobra, pero como se encuentre de malas, ya puedes cantar lo que quieras, hacer muecas, jugar a las cosquillas, ponerle juguetes e intentar todo lo que se te ocurra, que te la va a liar igual. Y además, vas a perder más tiempo para terminar actuando como en el primer punto. Como el cambio de pañal no es algo doloroso, que justificara ese rechazo tan repentino, lógicamente vamos a seguir haciéndolo el tiempo que haga falta. Pero o se produce un cambio radical en su actitud, o nos esperan casi 2 años de penurias con este tema.

bebé odia el cambio de pañal

3. Usando los nuevos inventos. Ahora que mi mochuelo se sostiene de pie y que empieza a dar sus primeros pasos, hemos probado un formato nuevo de pañales. Nos regalaron un pack de Dodot Pants como os conté ayer en Facebook, que son estos de tipo braguita, sin cierres de velcro, que se suben como si fueran ropa interior. Bien, parece que el nuevo mecanismo le convence más, porque puede estar simplemente sentado o de pie mientras hacemos la maniobra completa. Son cómodos, se ajustan tan bien como los pañales normales y si hay cacas se rasgan por los laterales para quitarlos sin pringar nada. Ahora, estar de pie sobre el cambiador es una juerga, o cambiar el pañal de pie en el suelo. Nos resulta un poco complicado porque su estabilidad no es completa, pero al menos está risueño, grita de alegría y hace como que habla, vamos, que lo que no quería era estar indefenso panza arriba.

4. El peor momento. Dentro de esta fase en la que mi bebé odia el cambio de pañal, el peor momento es el de tumbarlo sobre el cambiador. Algunas veces, el enfado dura hasta el final del proceso: si no se ve en posición vertical sigue lloriqueando y molesto. Pero otras veces lo peor es el comienzo, mientras que luego parece olvidarse, se ríe al contacto con las toallitas fresquitas, con las cosquillas, con las monerías que le hacemos. Hemos descartado cualquier tipo de reacción en la piel: no tiene rojeces, ni alergias, ni el pañal le deja marcas, ni le aprieta. Así es que creo que simplemente es una fase de reafirmación en la que se le ha metido en la cabeza que a él no lo tumba nadie y hace todo lo posible por evitarlo.

¿Han pasado vuestros churumbeles por una fase similar? ¿Se solucionó con el paso del tiempo u os acompañó hasta el final de los días con pañales?

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7 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    21 marzo, 2018 at 08:07

    La de patadas en la cara que me he llevado yo! La posturita es perfecta vamos, encima con la fuerza que tienen en las piernas…
    Te acabas acostumbrando, aunque lo ideal sería que otro adulto ayudara.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    21 marzo, 2018 at 08:15

    Mi hijo odia que le cambie el pañal desde el primer día, es siempre un drama. Pero ya no se si es rebelión con sus padres porque con mi suegra se ve que no pone ningún problema.
    Yo desde que se mantiene de pie muchas veces lo cambio en esa posición para evitar los dramas porque es como el tuyo, tumbarle y empezar el drama.
    En fin, que a veces me siento una primeriza experimentando qué es lo que le pasa.

  • Responder
    ¡Y yo con estas barbas!
    21 marzo, 2018 at 09:17

    Me ha pasado…. Me ha pasado… Vamos… ¡¡¡Que me pasa todos los días, el jodía crío este…!!! Jajaja. No sé qué narices le ha dado ahora que no hay manera de hacer que se esté mínimamente quieto, y se menea como una culebra, y cambiarle el pañal es una lucha constante. ¡¡Enhorabuena por el premio, guapísima, por cierto!! Que como le pasaría a mucha gente el sábado, no me dio tiempo a saludarte… 😉

  • Responder
    Marta
    21 marzo, 2018 at 10:37

    Que identificada me siento con tu post!!!tengo una peque de casi 14 meses y desde hace dos o tres meses es imposible cambiarla sin que proteste lo mas mínimo. Tengo una colección de botes de cremas,esponjas y otros cachibaches cerca del cambiador para intentar entretenerla. En mi caso ya tengo comprobado q se porta mejor cuando la cambia una sola persona que cuando estamos juntos el papi y yo. Será cuestión de tiempo el q se le pase…o no!jajaja

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    Yovana
    21 marzo, 2018 at 17:27

    Idem de idem. Marcó tiene casi el mismo tiempo que tú churumbel y desde que nació tiene una crisis cada vez que le tumbamos sin que esté cerca su preciada tetilla. Ha habido mejores y peores épocas, pero ahora que se mueve tanto, también le aburre el cambio y no hace más que girarse y patalear.

    Nosotros ya le cambiamos en la cama porque no cabe en el cambiador de Ikea que compramos y ahí tiene más opciones de escapatoria. Lo único que me funciona es, antes de tumbarle, buscar algo x casa que le llame la atención por su sonido, color o forma mágica que haga que le entretenga unos preciados minutos. Se lo doy y mientras le siento, lo observa y le voy tumbando muuuuy lentamente diciéndole, que chulo eh!!!! Y voy haciendo lo mío… Eso sí, ya puedo ser rápida pq en seguida echa la mano a su colita haya lo que haya en el pañal….
    Creo que nos merecemos un premio de ingenio para la distracción! 😉

  • Responder
    Avril
    21 marzo, 2018 at 21:16

    Creo que es una fase por la que pasan toooodos los niños, y pienso que el error está en que nos empeñamos en tumbarles en el cambiador (o cualquier otro sitio). Las luchas las pasé con mi primer hijo, con el segundo (la experiencia y las recomendaciones ayudan) le he cambiado de pie desde que empezó a protestar y problema solucionado. No es tan difícil, se coge el truquillo en seguida de ponerle un pañal normal (que las de braguita valen el doble) mientras ellos están de pie apoyados en alguna mesa, silla…etc. Con práctica hasta te facilitan la faena, al mío de digo ” manos en el suelo” y pone las manos en el suelo y culo arriba para poderle limpiar bien tras hacer caca. Probadlo!

  • Responder
    Ceci
    22 marzo, 2018 at 20:29

    A mi me funcionó (por un tiempo) darle el pañal limpio, aunque después ya no quería devolvermelo para que se lo ponga, y acabé teniendo un pañal para que juegue y el de cambio.

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