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El aburrimiento estimula la imaginación. ¡Que se aburran!

El aburrimiento estimula la imaginación. ¡Que se aburran!

No he leído a ningún experto en este tema, porque ya me cansé de los libros de embarazo y crianza y ahora no tengo tiempo para ojear nada. Así es que la afirmación de que el aburrimiento estimula la imaginación de los niños la he constatado yo misma con mis propios mochuelos. Tanto la niña, con 4 años de observaciones, como mi churumbelito con su año escaso hacen cosas que rozan lo increíble cuando no tienen a mano una distracción fácil: la tablet, la tele, sus juguetes. No es que quiera hundirlos en un pozo de amargura e infelicidad, pero es que incluso teniendo sus entretenimientos favoritos a mano, hay veces en las que los niños no saben qué hacer. Como ya os he contado, yo no soy una madre molona, y este hombre se pasa la semana prácticamente fuera de casa, así es que mientras no exista una mejor conciliación, los niños siempre nos tienen de cuerpo presente al menos a uno de los dos para no criarse sin padres, pero a veces es muy difícil encontrar tiempo para dedicar horas y horas a juegos infantiles. Para que luego nos vendan el cuento del tiempo de calidad. Así, por pura casualidad, me di cuenta un día de que el aburrimiento estimula la imaginación infantil y que en casa han ocurrido cosas como estas cuando menos nos lo esperábamos.

1. Historias fantásticas que ocurren en el recibidor de mi casa. Esto pasó el verano pasado, cuando mi bichilla aún tenía 3 años. Vacaciones largas del cole, sin poder ir a la piscina por ser su hermano demasiado pequeño y tener yo sólo 2 manos. Cuando tras un rato de “Mami, me aburro” en bucle, cogió un lazo gris larguísimo, lo ató a un radiador, atrapando el otro extremo en el quicio de una puerta cerrada, y empezó a decir que la zona estaba acordonada, que ella era policía y había un dragón sobrevolando por ahí. Teníamos que esperar a que vinieran los bomberos a hacerse cargo del fuego, porque todo era muy peligroso. Ella no podía darme paso ni para ir al cuarto de baño, porque debía pedirle permiso a su compañero policía, que era un señor mayor y sabía más. Con la tontería, estuvo cerca de 2 horas revoloteando en el recibidor sólo con esa cuerda e inventándose lo demás. Hasta ese día, yo pensaba que me había tocado la única niña escasa de ideas fantasiosas, pero me equivocaba.

2. Es un bebé. Este rol lo ha adquirió tras el nacimiento del niño claro. A pesar de que ella quiere ser mayor, o por lo menos mediana, ir a todas partes sola y tener una independencia imposible para un mini ser de 4 años, cuando no tiene nada mejor que hacer se echa al suelo, se pone a 4 patas y empieza con su retahíla de gu-gu-ta, a hablar con sílabas, a no saber caminar, a requerir más abrazos y contacto. Es uno de los papeles de su juego simbólico en el que se mete con más frecuencia. Al principio, pensaba que sería por celos y que la cosa no acabaría bien. Pero después de un año con el jueguecito sigue estancada en ese punto y lo retoma cuando simplemente quiere perseguirnos por la casa, como hace el niño, y estar acompañada, pero el resto del juego se lo idea ella sola: se echa a dormir, aprende a hablar, a caminar, a ser cariñosa ¡es como verla evolucionar desde que nació, así, de repente!

3. La esclava. Bueno, o la camarera, ayudante o lo que sea, por suavizarlo un poco. Cuanto más aburrida está la niña es como si desease hacer cualquier tarea, por poco que le suela gustar de forma habitual, con tal de matar el tiempo. Se acerca para saber si puede ayudarme en algo y está deseosa de que le mande cosas: que si puedes llevar este plato a la cocina, o ayudarme a buscar el zapato que se le ha perdido al hermano, o a colocar cosas en muebles, o a preparar comidas, recoger juguetes, ordenar en general. Tuvo una racha en la que fingía ser camarera, con una libreta y un lápiz con el que supuestamente anotaba todos mis deseos. Pero ahora prescinde incluso de este atrezzo y acata órdenes sin más. Es curioso, porque cuando le pido que haga algo por favor y porque realmente lo necesito, suele ser bastante remolona y cuesta muchísimos que esté de acuerdo al primer intento.

4. Con un lápiz y un papel. Mi criatura mayor nunca ha sido de dibujar mucho. Claro que esto lo digo comparándola con mi sobrina, que es la niña tranquila por excelencia y que con 6 años puede pasarse horas sin levantar la vista del papel en el que da rienda suelta a su imaginación. A raíz de sus muchos ratos de aburrimiento, mi bichilla ha empezado a colorear mejor: ya no lo emborrona todo de negro, ni de otros colores, va respetando los márgenes, combina varios colores entre sí… Pero lo mejor es cuando no se limita a colorear, sino que intenta plasmar sus ideas en el papel, dibujando historias inventadas sobre días de lluvia, viajes, la familia. Si tiene la tele encendida u otros juegos más atractivos, lo de colorear y dibujar no le atrae lo más mínimo. Pero cuando la pasividad la invade, esta actividad creativa la entretiene al menos unos minutos.

No creo que ningún niño sea capaz de permanecer horas y horas mirando a la pared sin nada que hacer. Estoy convencida de que ante una situación similar, cualquiera tiene la creatividad necesaria para no morir de hastío e idear juegos que jamás hubiéramos imaginado, ya que los tenemos siempre ensimismados con 1.001 cosas materiales y digitales, que son tan llamativas que ensombrecen otras actividades que pueden realizar por sí mismos. ¿Los vuestros también han descubierto un tipo de ocio diferente al aburrirse?

Foto slide vía Shutterstock.

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3 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    2 abril, 2018 at 07:18

    Yo lo tengo clarísimo, de los momentos de aburrimiento sacan las mejores ideas, también momentos de acabar chinchando a sus hermanos pero suele ser lo primero.

    Aquí inventa historias Gonzalo y Leo se dedica más a dibujar, pero vamos que hay que dejar que se aburran

  • Responder
    amordesmadre
    2 abril, 2018 at 10:21

    Que razón!!!! es muy importante que los niños tambien se aburran, muy importante para que se pongan a maquinar como digo yo!

  • Responder
    dulcematernidad
    4 abril, 2018 at 07:36

    Hola!! justamente es un tema del que quiero hablar en el blog, en mi casa ya les he dicho fuera tablest y a aburrirse creando, imaginado, experimentando de alli salio el tema puedo hacer slime? , y mi terri pues el se imagina que esta cada dia haciendo el partido de fútbol de su vida, el imagina con una pelota, es su pasión y ahora que estamos en champions ufff!! la de cosas que imagina, se cree messi, ronaldo, piqué ayyy!!

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