Puericultura

5 compras imprescindibles con mi primer bebé que han sido un fracaso con el segundo

compras imprescindibles con mi primer bebé fracaso con el segundo

Cuando era madre primeriza tenía unas ideas muy firmes de las compras de puericultura que valían para algo y las que no. Me daba igual que otros padres me dijeran que eso con sus hijos no servía, o al revés, que tal o cual cosa había obrado milagros con sus mochuelos. Yo tenía a mi ejemplar de mini ser, conocía a mi bichilla y no iba a venir nadie de afuera a decirme si tal o cual invento era lo mejor del mundo o la mayor catástrofe de la humanidad. Y entonces volví a parir, y vino a este planeta mi churumbelito, con una forma de ser y unas preferencias diametralmente opuestas a las de su hermana. ¿Y ahora qué? Pues nada, a asumir que te has equivocado, que has metido la pata hasta el corvejón y que efectivamente, no hay dos mochuelos iguales, así se hayan gestado y salido al mundo por el mismo sitio, con el mismo padre, la misma madre, la misma forma de criar… De ahí que con la niña yo hiciera mis listas de puericultura imprescindible para criar bebés con dignidad, además de mi lista de fallos épicos para que nadie los repitiera. Y hoy… En fin, hoy vengo a contaros cuáles de aquellas 5 compras imprescindibles con mi primer bebé han sido un fracaso del copón con el mochuelito. Esas cosas que tanto amaba hace 4 años ¡y que ahora son trastos que no hacen más que coger polvo en casa!

1. ¿Cómo se puede criar sin hamaca? ¿Cómo? Pues mal, ya os lo digo yo. La primera hamaca de bebé la conocí en casa de mi primo mayor, cuando yo no tenía ni pensamientos de ser madre. Al ver a su niña allí tranquila, a la que sólo había que darle un toquecito de vez en cuando para que la hamaca vibrara y ella recuperara la felicidad ¡caí rendida ante la evidencia! Así es que tenía clarísimo que mi bichilla tendría hamaca. ¡Y acerté! Nuestro modelo de Casualplay era muy molón, pero sin movimiento, y la usamos hasta que ya empezó a gatear, se incorporaba con mucha fuerza y alcanzó la edad y peso recomendado para utilizarla. Pero hasta ese momento, la hamaca era nuestra estrategia principal para estar a su lado sin tener los brazos ocupados: cocinar, trabajar, duchas, tareas domésticas… Todo en esta vida tenía solución con una hamaca o con el fular de porteo. ¿Cómo iba a pensar que a mi churumbelito le daría igual nuestra historia romántica con la hamaca? Su hermana la usó desde el día de su nacimiento y él más tarde, más o menos con un mes, cuando se le fue pasando la prematuridad. Desde el primer roce renegó de ella. No habíamos acabado de ajustarle el arnés de seguridad, que ya estaba protestando e intentando retorcerse. Probamos a ponerlo más vertical, más tumbado, con una funda más cálida, pasarlo a la posición de bebé del puff de su hermana. Y absolutamente nada sirvió. En más de un año, sólo un día se quedó dormido mirando a la pared en un intento de 5 minutos escasos en el que lo solté para hacer otras cosas. Así es que a los pocos meses la devolví al trastero para dejar al menos espacio libre en el salón.

2. La trona. ¡Horror! A ver, comer con el niño en brazos es un tostón, pero es que encima mi criatura tiene comportamientos muy diferentes dependiendo de la franja horaria en la que estemos. O sea, olvídate de darle el desayuno, la merienda o la cena sentado en la trona, porque él sólo come gateando por el suelo o en brazos de alguno de nosotros. Punto y final. Sin embargo, a mediodía no opone resistencia. ¿Cómo es posible? O le gusta o no le gusta, pero no puede ser que le guste para unas comidas y para otras no. La trona cumplió con las mismas funciones que la hamaca cuando la niña pasó de los 9 meses, porque además de comer felizmente en ella le gustaba quedarse ahí sentada y ojear libros, trastocar juguetes, mirar la tele, o verme mientras cocinaba, en la bañera… A este tampoco hay forma de sentarlo ahí. Aguanta los minutos justos de la hora de la comida y ni uno más. Y eso que sigue siendo el mismo modelo.

3. La mochila de porteo. ¡Tremendo! Siempre pensé que no portearía, o que lo haría poco, pero con la niña se convirtió en una cuestión de supervivencia, sobre todo dentro de casa. Con mi churumbelito ya suponía estar enseñada, y sí, nuestra relación con el porteo fue muy similar mientras usábamos el fular, no gateaba e iba cómodo de esta forma. Pero desde que comenzó a sentarse, a desplazarse, y ahora con los primeros pasos, por peso tuvimos que cambiar a la mochila de porteo, la misma Boba 4G que tuvo su hermana ¡pero su reacción es totalmente diferente! Él quiere estar en brazos todo el día, pero en brazos literalmente. A la niña le parecía bien ir en la mochila, en la parte delantera, con el suministro de teta a demanda y hasta pasados los 2 años y medio se pegaba ahí sus siestas y se le iban las horas sin inmutarse. Con este no. Igual aguanta 15-20 minutos y después empieza a sacar los brazos, a dar patadas, cabezazos y a curvar la espalda como si se quisiera escapar de la mochila haciendo un triple salto mortal hacia atrás. Me he planteado pasarlo a nuestro siguiente modelo, la Tula Toddler, en la que por peso también cuadraría, pero al ser bajito y paticorto la forma aún no es la adecuada para él. Total, que el porteo que todo me lo solucionaba en la primera crianza, se ha quedado en casi nada en la segunda.

4. La cuna de viaje. No para viajar, porque siempre os digo que tenemos 2 instaladas en las casas de las abuelas y que nunca hemos llevado de viaje. Para viajar con niños vamos ligeros, pero para las siestas del fin de semana al visitar hogares ajenos durante todo el año, la niña vivía a cuerpo de reina durmiendo horas en esas cunas de viaje. Bien, pues con este tardamos meses en montarlas, casi un año en el caso de la de mi madre: o dormía en brazos adherido a mí, o sólo nos atrevíamos a soltarlo en el carrito, primero porque el mega capazo del suyo de Bébécar era incluso más confortable que la cuna, y después porque hay días en los que ya llega dormido en la sillita de paseo y nos da pánico hacer el trasvase a la cuna. Con la niña lo intentábamos sin problemas, pero con este, así se haya dormido en pleno suelo no lo movemos ni un milímetro ¡con lo que cuesta volverlo a dormir! Así es que andan bastante muertas de risa en esta segunda maternidad.

5. Libros para bebés. El niño no me ha salido lector. No, no espero que con un año descifre los cuentos él solo, pero teniendo tantos de su hermana a mano, mas los primeros que hemos ido recopilando adaptados a su edad, no les presta mucha atención. La niña, con uno solo de los primeros que tuvo, se pasaba horas volteándolo de un lado a otro, mirando los dibujos, hablando con los personajes ¡y sola! Este ni solo ni acompañado. No les hace el más mínimo caso más allá de su afición por tirarlos desde la estantería al suelo, esparcirlos bien y largarse del lugar del desastre.

¿A vosotros también os ha pasado esto de creer tenerlo todo dominado tras criar al primogénito y que llegaran otros hijos a echar por tierra todo lo aprendido?

Foto slide bebé enfadado vía Mita Stock Images en Shutterstock.

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4 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    12 abril, 2018 at 07:54

    Si es que son dos personas diferentes!!
    A mi también me paso, lo que me funciono con Leo lo quise repetir y no, algunas cosas si pero la mayoría había que hacerlas de forma distinta.

    Toca aprender con cada hijo

  • Responder
    ISABEL
    12 abril, 2018 at 09:36

    Yo me siento identificada con el portero. Iago es de brazos y más brazos, pensamos que el fular y la mochila serían perfectos pero no! No los quiere ver ni en pintura, se pone tenso, nervioso, suda, llora…
    La hamaca la ha querido hace nada (tiene 3 meses) y me salva la vida!

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    12 abril, 2018 at 09:44

    Yo solo tengo uno, pero si tuviera otro, que creo que va a ser que no, ya tengo una lista con las cosas que no usaría. Claro que en este caso, no es cuestión de diferencia entre niños, es cuestión de mis preferencias.

  • Responder
    De Mi a Mama
    12 abril, 2018 at 12:18

    jejejej, a mi me ha pasado lo mismo, son tan diferentes!!! Tenia pensado escribir un post de este tipo, pero ya sabes a mi ritmo quizás lo publiquen cuando entren en la universidad…

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