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El padrazo y la mala madre. ¿También viven en tu casa?

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Conciliación, corresponsabilidad, igualdad, paternidad responsable, mucha teoría, muy ideal todo pero en la práctica ¿en cada casa hay un padrazo y una mala madre? Soy bastante desahogada en este aspecto, y las opiniones ajenas me resbalan una barbaridad. Lo cual no quita que tenga mis propias ideas al respecto y que se me pongan los pelos un poquito (mucho) como escarpias cuando salgo al mundo exterior y en el supermercado, en el parque, en la puerta del colegio o la consulta del pediatra me topo con escenas, comentarios y conversaciones ajenas que me demuestran que, de puertas para adentro, en mi casa tendremos muchas cosas que mejorar, pero es que de puertas hacia afuera ¡madre mía qué atrasado sigue el mundo! Directamente, a la cara, la gente no suele espetarte cosas así, pero ¡ay con indirectas y de forma sibilina y disimulada! A poco que una sepa leer entre líneas, este hombre debe estar al borde de ser canonizado en los altares de la paternidad y a mí me mandarían de cabeza al infierno de las madres deficientes. Os dejo algunas estampas de la vida cotidiana donde el padrazo y la mala madre conviven sin igualdad ni armonía.

1. La vida laboral y doméstica. Para el padrazo que tiene su jornada laboral estándar, que no ha variado un ápice desde antes de tener hijos hasta ahora, que trabaja dentro de su horario habitual, sin haberlo visto alterado por el nacimiento de sus hijos, el hecho de conseguir un sueldo, volver a casa y participar de la crianza de los hijos, de sus cuidados y de las actividades domésticas ¡es para que le pongan una medalla! Pero tú, mala madre, que perdiste tu trabajo al quedarte embarazada, o viste que alguien debía medio conciliar en casa para poder criar a los niños, diste un giro radical a tu vida profesional y ahora haces malabarismos trabajando desde casa, o con reducciones de jornada fuera de ella, con tus hijos pegados las 24 horas del día, sin saber dónde empieza tu faceta de madre y la de trabajadora… Tú eres una madre no apta y una fuerza laboral muy mediocre, que no haces nada bien, ni completo, porque vas por la vida a salto de mata, que es a la máxima organización que has llegado sin ayuda ajena tras la maternidad. Que tú también traes dinero a casa, que además evitas otros gastos al ser la que e ocupas personalmente del cuidado de tus hijos y de prácticamente la totalidad de la gestión doméstica, pero eso no tiene mérito. Eres mujer y te debe salir de forma natural del ADN. No compares con el sacrificio que hace ese hombre al entrar por la puerta cansado, bañar a los niños, ayudar a uno con la cena, acostar a la otra, recoger 4 juguetes del suelo. Y se acabó. Que no es que haga poco, porque no tiene el don de la ubicuidad y si está en el trabajo no puede estar al lado de la lavadora para tenderla a las 11 de la mañana. Pero tú sí estás y aún así, tus 300 tareas derivadas nunca, jamás, serán tan cansadas como las 3 que le han correspondido a él en el reparto.

2. El colegio o lo que ve la gente. Tú llevas a tus mochuelos al colegio los 5 días de las semana y los recoges 4 de ellos. Vas a reuniones, festivales, al pie del autobús hasta que arranque para irse de excursión, y a todo lo que se celebre para que tus criaturas te vean allí, al pie del cañón y no se sientan desatendidas. Y esto es normal, porque para eso eres su madre. El padre los recoge el viernes por la tarde, porque tiene jornada continuada sólo ese día y puede llegar a tiempo ¡y de nuevo oda al padrazo! Ya no es solo que tus 9 idas y venidas semanales puntúen menos en el baremo de la maternidad que su único acto de presencia en el de la paternidad. No. Es que encima tú eres una mala madre que obligas a que el padrazo llegue deprisa y corriendo a por los mochuelos, al borde del fin de semana, con lo agotadito que estará esa criatura de haberse pasado la semana entera bregando con sus clientes y sus miles de asuntos, no como tú, que has hecho exactamente lo mismo y te ha parecido lo normal. Ojo, lo curioso es que al padrazo todo esto le parece lo razonable: si tiene tiempo libre lo invierte en sus hijos, que para eso los ha tenido, pero para el entorno está sacrificando su libertad por su familia. ¿Qué familias tiene la gente? Así no se puede ser corresponsable, si cada vez que queremos delegar una tarea, por mínima que sea, se nos rebaja de categoría.

3. Ya no quedan mujeres como las de antes. Ay, este comentario lo escuché el otro día en la sala de espera del pediatra. Hoy, si manifiestas que no llegas a todo, que no puedes estirar más las 24 horas del día, que estás cansada de ir corriendo de un recado a otro, de trabajar a deshoras, de ocuparte de los niños prácticamente a solas durante la jornada completa, siempre estará esa persona mayor (hombre o mujer, los he visto de todo tipo) que ha vivido épocas pasadas en las que las mujeres eran más fuertes, hacían lo mismo o más que tú ¡y sin quejarse! Da igual que intentes razonar y expliques que tu marido también está de acuerdo en implicarse en estos aspectos del día a día. A ellos les da igual, porque las fuiguras del padrazo y la mala madre las tienen requete bien interiorizadas, y no se las vas a borrar tú con 4 argumentos de feminazi ultramoderna que lo que no quiere es dar un palo al agua. Es normal que el padre quiera tiempo libre para ir a ver el fútbol, que el hombre tiene que desconectar, que la vida es muy dura. Si la que quiere ir a ver el fútbol es la madre ¡ay señor! Pobre hombre con semejante pécora en casa, que desatiende a sus hijos para irse a vivir la vida loca. Es normal que el padrazo llegue cansado del trabajo a casa, pero si la que llega destrozada es la madre, que se aguante, que saque fuerzas de flaqueza y se enfrente a todo el trabajo doméstico que se haya acumulado. Que no respire, que no se siente, que no tenga un minuto de paz. Pero al padrazo sí, a ese vamos a dejarlo que desconecte, por su salud mental. La nuestra ya si eso, cuando reventemos un día, que nos lo miren todo junto en urgencias.

Le podemos llamar como queramos: desigualdad, discriminación, machismo, heteropatriarcado, es que siempre ha sido así, mujer tenías que ser, mala madre, perra vaga, floja, para qué has tenido hijos entonces… En fin, lindezas hay muchas. A lo que me refiero es a que no, a que por mucho que queramos abanderar la causa de la corresponsabilidad y haya quien piense que la igualdad hoy en día es total, que esto pasaba antes pero no ahora, que hombres que no compartan al 50% las responsabilidades de su familia quedan solo una mínima parte… No es cierto. O todos los micro y macromachistas del mundo me los he topado yo de frente, o es que esta sociedad sigue estando pésimamente repartida. En mi casa hemos vivido más de un disgusto hasta que ambas partes hemos comprendido que había que aprender a redistribuir, a delegar, a confiar más en el otro y que si uno no dispone de un minuto de tiempo libre, será porque hay mucho que hacer y el otro tampoco podrá disponer de él. Que a ojos del espectador el padrazo y la mala madre convivamos bajo el mismo techo, personalmente me importa bastante poco, aunque me reafirma en mi pensamiento de que la sociedad está sólo avanzando con la puntita del pie en este tema.

¿Qué personajes de esta historia viven en vuestras casas?

Foto slide familia vía antoniodiaz en Shutterstock.

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7 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    23 abril, 2018 at 07:46

    El otro día precisamente en el parque tuve una conversación sobre el tema con varias mamás y un papá y solo el papá estaba de acuerdo conmigo!

    En mi casa no hay padrazos ni mala madre ni nada, somos padres y punto, pero fuera de ella parece que muchos se empeñan en ver esas dos figuras, y cuando hablando yo expuse lo que había en casa casi le ponen un monumento a mi pareja! Pero bueno!!

    Eso si, el único papá que estaba era el único que lo entendía totalmente porque ellos viven una situacion igual

  • Responder
    Anónimo
    23 abril, 2018 at 09:37

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, y encima te invade un sentimiento de culpa porque tienes ayuda, porque no llegas a todo, porque que buen padre que es si cambia pañales, si lleva los niños al parque un rato para que tu puedas quedarte en casa a hacer faena, porque no te quedas en casa a mirar la tele no.
    Pero creo que lo mas fuerte es que somos las propias mujeres, madres, abuelas….las que hacen ese tipo de comentarios, y no se que pensar……

    te sigo desde hace muy poco y me siento tan identificada con tigo,
    tengo una niña de seis años y un niño que acaba de cumplir uno.

  • Responder
    silvia
    23 abril, 2018 at 09:45

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, y encima te invade un sentimiento de culpa porque no llegas a todo, porque que buen padre es porque cambia pañales, lleva a los niños al parque para que tu te quedes en casa a hacer faena y no a mirar la tele, porque baña a los niños mientras tu haces la cena…….
    Pero creo que lo peor de todo es que esos comentarios los hacen las propias mujeres, que seguramente estan en la misma situacion o han pasado por lo mismo……

  • Responder
    Roseta
    23 abril, 2018 at 09:58

    Te doy toda la razón! En ocasiones parece que los hijos son solamente responsabilidad de la madre… La semana pasada estábamos de vacaciones y hubo varias escenas que me llamaron la atención:
    1a. Familia de 4 llega a la piscina, el padre se tumba en su hamaca y la madre mientras tanto le pone crema durante 15 minutos a las dos nenas (de unos 4 y 6 años)… al rato, les pone las gorritas… al rato, les lleva las toallas para que no pasen frío… etc, etc… Por un momento pensé que la mujer podría ser perfectamente una asistenta contratada y el hombre el padre real de las niñas.
    2a. En la playa, familia de 4 de nuevo. Las niñas jugando en la arena y la mamá de nuevo encargándose absolutamente de todo. En esta ocasión pensé: claramente, las niñas son solo hijas de la mujer y el hombre es su nuevo novio.
    Increíble, no? Es que no hay otra explicación…. jajajja Un saludo!

  • Responder
    Una mama mas
    23 abril, 2018 at 15:00

    Aquí otra mala madre. Pero mala malísima! Como será la cosa que hasta mis propios padres me dicen siempre lo buen padre que es mi marido. Y cuando pregunto si yo son tan excelente como madre me dicen que normal! Según le día los mando mas o menos lejos. Y en mi caso ahora trabajo en la misma empresa que mi marido, y no te imaginas la de veces que escuchó lo buen padre que es cuando va a recogerlo 1 vez al mes (porque yo tengo una reunión que debe ser si o si a esa hora!). Pues eso, que buen padre el y que madre mala yo por no ir ese único día al mes!… Y ya no te cuento lo que dicen cuando me toca viajar!
    Eso si, los que mas se quejan de mi actitud de mala madre son los que mas se quejan de la conciliación. En este país no se concilia mas, porque la mentalidad (mayormente) no acompaña, no tanto de los políticos como de los ciudadanos.

  • Responder
    La maternidad de Krika en Suiza
    24 abril, 2018 at 10:40

    Plas plas plas plas, como siempre, no lo podías haber explicado mejor. A tus pies, amiga!

  • Responder
    Sandra
    28 abril, 2018 at 12:04

    Bravooo has explicado lo que vivo en mis carnes cada día. Yo soy la mala madre la perra qué está con sus 2 mochuelos en casa ( no van a la guarde por elección nuestra y esto parece un gran crimen) tocandome el toto mientras mi súpermarido sigue con su vida laboral a full. Y no se te ocurra quejarte que muchas lenguas malvadas ,en mi caso más mujeres que hombres , ya te hubieran mandado al paredón. Que desahogo ver que hay más malas madres ya me empezaba a sentir mal.

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