Crianza

Sabiduría popular (X). Los celos entre hermanos

Sabiduría popular celos entre hermanos

15 meses de bimaternidad ya y aún estoy esperando a que se desencadene el pánico en esta casa a causa de los terribles celos entre hermanos. ¿Quién lo iba a decir? Este era el único asunto que me daba respeto a la hora de tener un segundo hijo, puesto que la fase de rabietas de mi bichilla fue tan corta como intensa, y ya la visualizaba reconvertida en hija de algún monstruo del averno que nos arruinaría al existencia a todos. Pero me equivoqué. No, tampoco vivimos en una balsa de aceite, pero en estos meses los posibles celos entre hermanos, sus mini desavenencias infantiles y malos entendidos, son el ultimo de nuestros problemas. ¡Todo parece fácil! Claro, a estas alturas hemos escuchado ya tantos vaticinios sobre el mal que antes o después se cernirá sobre nosotros, que no podemos mas que pensar que todo el mundo se ha equivocado, o al menos, que cuanto más tarden en aparecer eso que habremos ganado en tranquilidad. Porque no, no es lo mismo bregar con una niña de 3 años enrabietada, y un bebé demandante que no atiende de razonamientos, que con una camino de los 5 y otro del año y medio y que nos va dejando mayor libertad. Pese a todo, la gente de nuestro alrededor ha visto signos más que evidentes de celos de mi bichilla en actitudes que nos han parecido normales, como estas.

1. En el embarazo. A mi mochuela le anunciamos el nacimiento del bebé en el momento de ver el test, muchas semanas antes que al resto de familiares. Pero ella no parecía ser consciente de lo que queríamos decir, al menos hasta meses después, cuando gracias a este libro, Lulú tiene un hermanito, pareció abrir los ojos a la realidad que se avecinaba. No solía hacer referencias al embarazo, no se acordaba del tema si es que no se lo mencionaba alguien, y sus rabietas seguían como hasta el día en que le dimos la noticia. Sin embargo, ya había gente que decía que su forma de actuar estaba relacionada con el hecho de que sí que lo sabía, que algo notaba, que debía oler la revolución hormonal en mí… También surgieron muchas expertas en lactancia, que no había ndado el pecho nunca, para decir que seguro que en la leche había notado cambios. Que sí, que estos llegarían, no lo dudo, pero aún así no se destetó hasta 6 meses después de haber empezado con la lactancia en tándem, con lo cual, esa teoría de que existían celos entre hermanos ya desde el embarazo es que no se sostiene por ninguna parte.

2. Desde el nacimiento. Ay, como ella era tan bicho, nadie confiaba en sus posibilidades como hermana mayor. Temían que en un arrebato de celos le hiciera daño al bebé: que le pegara, que lo tratara con poco cuidado, que le hiciera perrerías cuando no estuviésemos mirando… Pero nada de eso pasó. Durante los primeros meses, apenas se fijaba en él. Pasaba olímpicamente de su presencia, no se interesó especialmente en ayudar con sus cuidados, en querer jugar, ni se quedaba embelesada mirándolo. Cuando ella cumplió 4 años y el otro empezaba a sentarse y gatear, sí se mostró impaciente por poder cogerlo en brazos, porque caminase y corriese para jugar con él. Y ahora que hace estas cosas ¡tampoco le presta nada de atención! Sigue yendo por libre. De vez en cuando le dedica un gesto cariñoso, lo abraza, le lanza una pelota o le alcanza algo a lo que él no llega. Pero vamos, que ni lo maltrató de recién nacido ni lo atemoriza ahora.

3. Verás cuando empiece a gatear. A andar, a tocarle sus cosas, a hacer monerías… Todos estos avances en el desarrollo del niño eran una fuente de problemas para la sabiduría popular en relación a los celos entre hermanos. Vale, como mientras había sido un recién nacido que vivía inmóvil y panza arriba la niña no se había mostrado mal predispuesta hacia él ¡preparaos para cuando el muñeco adquiera movilidad! Decidimos confiar en que en este punto sí tendrían razón, porque a nadie nos gusta que venga otro a desordenarnos nuestras pertenencias, a poner su cabezón delante de la tele, a maltratar nuestros juguetes. Pero resulta que tampoco, que mi churumbelito ya dejó atrás la fase de gateo y anda como cualquier niño, se mete en la habitación de su hermana, le tira sus libros al suelo, le abre el armario y le saca la ropa a puñados y ella finge poner el grito en el cielo y a continuación nos ponemos a recoger como si no hubiera pasado nada. Esto es que no me lo creo ni yo. Claro que alguna vez le ha dado un empujón a traición para alejarlo de algún juguete, o porque se ha cansado de tenerlo cerca, tirándole del pelo, intentando quitarle su merienda… Pero uno y no más. Ni con segundas intenciones ni con una maldad premeditada. Y lo que es peor ¡ha llorado mucho más ella, por el arrepentimiento de haberlo hecho, que el niño por el posible daño causado por el vuelque en el suelo! Ver para creer.

4. Eso lo hace para llamar tu atención. ¿Qué exactamente? Antes del embarazo, la niña tenía 2 años y medio y ya hacía muchas cosas para llamar la atención: llorar, llevarnos la contraria, ser pesada, llevarnos al límite de nuestra paciencia, desafiarnos, tratar de enfrentarnos como padres para salirse con la suya. ¡Sí! Todas estas argucias con solo 2 años y medio. Pues ahora sigue exactamente igual. Claro que quiere llamar la atención, si tiene 4 años y nos necesita, quiere que juguemos con ella, que le digamos monerías como al niño, incluso perpetuar juegos simbólicos en los que finge ser un bebé. Pero no lo vemos como muestra de los insoportables celos entre hermanos, sino como parte de su aprendizaje normal. De hecho, no es más cansina con estas llamadas de atención que antes del nacimiento, sino menos, por lo que no nos está desquiciando el tema.

5. Se negará a ir al colegio. A mí me preocupaba especialmente que el niño hubiera nacido antes de un periodo de vacaciones largo como el de verano, o incluso la navidad. Los expertos en sabiduría popular sobre los celos entre hermanos sostienen que los niños no son capaces de comprender que el bebé se quede en casa, con los padres, o con la madre, o con quien sea que se ocupe de su cuidado, mientras ellos son desterrados a su entorno escolar. Nunca, jamás hemos tenido este problema con la niña. Hay días en los que se ha puesto remolona con el tema de las clases, pero siempre por motivos ajenos a su hermano. E incluso en estos casos, ha acabado accediendo a ir al colegio y entrando en clase con algún que otro mohín, pero disfrutando de la jornada como cualquier otro día. Tiene bien asimilado que mi churumbelito y yo la llevamos hasta el colegio y la recogeremos, hasta que él crezca, sea grande, vaya a P3 y ella a 11 de Primaria ¡me parece increíble que ese día vaya a llegar y seré yo la que se vuelva sola a casa!

¿Los celos entre vuestros hijos han sido inexistentes o al menos soportables? ¿Tenéis la sensación de que se achacan a los celos otros sentimientos que son diferentes?

Foto slide celos entre hermanos de Oleg Mikhaylov vía Shutterstock.

Esto te puede interesar

2 Comentarios

  • Responder
    Ana Fernández
    26 abril, 2018 at 09:38

    Mis dos mayores nunca se han tenido celos, en algún momento era el mediano el que tenía celos del mayor y no al revés. Pero reconozco que con el tercero la cosa ha cambiado y por un lado el mediano tiene celos de los dos, del grande y del pequeño, y a la vez el pequeño es tan posesivo que tiene celos de todo y de todos. A pesar de este panorama, rara vez se pelean. Quizá sea como me suelen decir mucho, que nos han salido muy buenos, o quizá que algo estemos haciendo bien con ellos.

  • Responder
    Marta
    26 abril, 2018 at 23:24

    En mi caso igual, nada de celos. El mayor cumple 4 el mes que viene y el pequeño acaba de hacer el año y medio. Y se adoran. El mayor cuida del pequeño desde que estaba en la tripa (me ponía coches para que jugará y comida en el ombligo para que comiera). Me encanta verles juntos. Aunque no quita que haya pequeñas discusiones por juguetes. Son más amorosos que otra cosa

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.