Crianza

Revisión pediátrica de los 15 meses para un prematuro tardío. ¿Qué monerías sabe hacer?

Revisión pediátrica de los 15 meses para un prematuro tardío. ¿Qué monerías sabe hacer?

Hemos mejorado mucho nuestra relación con el pediatra y su enfermera. Ese mal ambiente se creó cuando al día siguiente de cumplir un año (ni siquiera 11 meses de su edad corregida) ese hombre se puso nervioso porque mi churumbelito no caminaba, nada, cero patatero, ni un paso, ni tenerse de pie sin agarre. Pero nuestra relación ha vuelto a los cauces idílicos de antes. ¡Menos mal! Porque la gente me incitaba al cambio de pediatra así, a lo loco. Y por un solo encontronazo me parecía excesivo, así es que he seguido confiando en nuestro doctor reggaeton. La revisión pediátrica de los 15 meses para un prematuro tardío es igual que para el resto de criaturas, pero además de las vacunas y las pruebas habituales, yo iba un pelín obsesionada por esos trucos que ha aprendido a hacer mi mochuelo. ¿Serían suficientes? ¿Aprobaríamos raspadillo? ¿Nos preocuparían otra vez con otros temas nuevos del desarrollo?

1. Empecemos por lo mejor ¡el percentil! Ay, mi ceporrito dejó se ser evaluado con los parámetros de los prematuros a los 4 meses, porque ahí empezó con su carrerilla de crecimiento y claro, se les salía de las tablas. Así es que en los percentiles de niño nacido a término siempre ha rondado el 20 de altura y el 80 de peso. Estos números descompensados me tenían loca, y me hacían pensar que había salido gordo como yo y bajito ¿cómo quién? Si en esta casa no hay nadie bajo. Con 15 meses mide 77 centímetros y pesa 11,3 kilos, lo que se corresponde con percentiles del 21 en altura y 88,5 en peso, respectivamente. Casi doy gracias porque se esté estancando en el peso (ya veis, todo el mundo queriendo que los mochuelos les engorden y yo suplicando para que lo haga dentro de una cierta normalidad) pero aún así, el percentil no deja de crecer. A ojo, yo lo veo más estilizado desde que camina: menos panza, menos piernotas rechonchas, pero a saber si es amor de madre.

2. ¡Ya anda! Anda, anda del todo. En 3 días hemos pasado de la fase de un paso y me tiro al suelo, a unos cuantos pasos y luego rodillazo y sigo gateando, a yo me levanto para todo, aunque me caiga, porque de pie llego más deprisa ¡y soy más alto! Vamos, que ha cogido carrerilla y por fin su primer impulso al tener que desplazarse no es arrastrase por el suelo a toda velocidad, sino levantarse y caminar. ¡Sabía yo que no había que dramatizar porque no lo hubiera conseguido al año justo! A los 14 meses empezó a soltarse muy lentamente y con 15 meses recién cumplidos, correr no corre, pero con las piernas abiertas va a donde quiere sin ayuda, y vuelve, y sube y baja ¡y es autónomo! En la consulta les ha parecido bien, aunque tenga ese pataje tan separado y tan poco fino.

3. El habla y la comunicación. Este es el niño más amoroso del mundo: le encanta el contacto, restregarse con otros seres humanos, reírse con todo, pero se comunica con una combinación muy escasa de la sílaba TA, pronunciada en diferentes tonos de voz. Para él todo es TA, y puede pasarse con monólogos de algunos minutos de TA-TA TATATATATA TA-TA TA TATATAT-TATATA-TATA-TATA. Dice mamá y papá de higos a brevas, sobre todo cuando le entra la llantina o quiere algo que no tiene a mano. Pero en época de felicidad no hay quien lo saque del TAAAAA. El pediatra dice que esto es poca cosa, pero si yo no me preocupo él tampoco. Estoy a un paso de que me convaliden la carrera de pediatría ¡o al menos la de enfermera pediátrica!

4. Las vacunas. Hemos puesto las del calendario oficial de Cataluña para la revisión pediátrica de los 15 meses, que este ano son las de la Hepatitis A y la varicela. Pero resulta que también le toca ya la Bexsero. Yo no lo entiendo: la tercera dosis de Bexsero se la pusimos en agosto del año pasado, y según el calendario de vacunación de 2017, debíamos dejar pasar un año para poner la última dosis. Ahora resulta que ya vamos con atraaso, porque se la deberíamos haber puesto en abril, pero como no puede coincidir con estas anteriores debemos volver en un mes. Menos mal que ante el desabastecimiento de esta vacuna, mi farmacéutico me hizo apuntarme en enero, para disponer de ella con seguridad en agosto, pero al final nos llegó en marzo, así es que como cliente VIP que soy de la farmacia, donde me van a poner un monumento por la cantidad de dinero invertido en vacunas no financiadas, me la guardan en su neverita, porque sólo me faltaría traérmela a casa, que los niños se dejen abierta la nevera y se me muera la Bexsero.

5. ¿Qué come este niño? Pues menos leche en polvo y cereales industriales, casi de todo. No le hace ascos a nada, pese a que tenemos que quitar de su alcance cosas como las palomitas y frutos secos, las chucherías que su hermana come de vez en cuando, los bizcochos, pastelería y demás repostería que cuanto más tarde conozca mejor… Porque en algún descuido ha echado mano de tartas de cumpleaños abandonadas en platos ajenos ¡y ay, qué cara de locura y felicidad!Al médico no le preocupa el peso porque juro y perjuro que debe ser cuestión de la teta, ya que comida sigue ingiriendo poca cantidad y además todo hervido, verduras, carnes magras… ¡menos no le puedo dar!

Hasta julio ¡estamos libres de revisiones! Con un poco de suerte y con la salud tan buena que se gasta mi mochuelo a ver si conseguimos llegar con dignidad. ¿Qué tal es vuestra relación con el pediatra? ¿De encontronazos frecuentes o de pensamiento en la misma dirección?

Foto slide pediatra por Oksana Kuzmina vía Shutterstock.

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4 Comentarios

  • Responder
    Crisent
    2 mayo, 2018 at 10:26

    Muy bien! si es que cada niño necesita su tiempo. Mi enana con 15 meses parece que se quiere soltar a andar, da 4 pasos y se sienta, busca agarre desesperadamente, pero vamos, ya se soltará, simplemente es miedosilla.
    El tema del Bexsero yo creo que no se aclaran ni ellos. Nosotros le pusimos tres dosis, el rollo es que la tercera se le retraso un montón porque enganchamos diversas -itis y no se la podían poner, total que la tercera al final cayó con el año ya cumplido y me dijo que como iba a cambiar la pauta vacunal que ya no necesitaba la 4ª dosis, que así ya está protegida del meningococo. Lo consulté con otra pediatra y me dijo que era correcto.
    Saludos!

  • Responder
    Mamagnomo
    2 mayo, 2018 at 15:02

    Mis niñas anduvieron a los 9 meses, a los 12 y a los 14! Y todas pasadas se cocción. Lo que pasa que a ti te vigilan más que a mi… que dan por hecho que no les pasa nada. Qué agobio, aunque me consta que eres mujer relajada! Jajajaja

  • Responder
    los_mundos_de_leo
    2 mayo, 2018 at 15:52

    Jaja me encantas! Jaja Mi pediatra es todo lo contrario! Super relajada… No anda!? Pues ya andará! No habla? Pues ya hablará! Jaja aquí ando yo luchando con mi bichito, percentiles ya normales (nacido de 37 semanas), para que se suelte a andar solito… Y a parlusquear en nuestro idioma (no en el suyo… Dará dará dará… Que vaya UD a saber q es!) 13 meses y yo no veo muchos avances y ya me comen los nervios de si este niño será normal! Jeje

  • Responder
    Arantxa
    2 mayo, 2018 at 20:00

    Jajaja cómo me he reído con el Ta! Mi pequeña cumple esta semana 16 meses y es una apasionada del “TA”, papá es Tata y mamá es Taaaataaaa. De ahí no sale más que para pedir agua y decir más! El resto todo es Ta! Lagrimones el día que me diga mamá! Jejeje

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