Crianza

¿Se pueden respetar los ritmos de aprendizaje del segundo hijo?

respetar los ritmos de aprendizaje del segundo hijo

Y ya no quiero ni pensar en los de los terceros y demás, porque ni tengo experiencia en ese campo ni creo que pudiera ubicarme sin volverme loca. Claramente, al primer hijo no se le cría de forma idéntica que al segundo. Más allá de las propias peculiaridades y demandas de cada criatura, los padres no disponemos del mismo tiempo, espacio, paciencia, ni fuerzas que con el primero. Sí, habrá cosas que sean coser y cantar, porque ya tenemos experiencia y no nos ahogamos en un vaso de agua, pero también tendremos otros churumbeles, de mayor o menor edad, que van a intervenir en todos los procesos del desarrollo de los pequeños. Hoy os traigo una lista de las cuestiones en las que mi bichilla se inmiscuye haciendo imposible respetar los ritmos de aprendizaje del segundo hijo. No, no creo que mi churumbelito vaya a quedar traumatizado de por vida por estas vivencias, pero a nosotros nos gustaría que disfrutase de un poco de paz y de un ambiente más calmado en aspectos como estos.

1. Sueño no respetado. Sostengo desde hace meses que el bajo percentil de mi churumbelito en altura se debe a lo mal que duerme por sí mismo ¡y por su entorno! Bueno, los adultos no lo trastocamos, no hacemos un ruido, ni respiramos y somos expertos en respetar los ritmos de su descanso y todo lo que sea menester. Pero su hermana ¡es el mal! Tiene el don de la inoportunidad, de dar un grito cuando llevamos una hora esperando a que se duerma, de entrar en su habitación como un huracán al grito de “Mamáaaaaaaaaa” y sobresaltarlo. Y él, que ya de por sí es delicadito para la cuestión del descanso, que necesita una teta a mano, un cuerpo adulto con el que colechar, lo único que le faltaba era que le interrumpieran el descanso a traición. Sinceramente, creo que este niño duerme poco para la edad que tiene, ha dormido poco desde que nació y no le veo visos de que su situación vaya a mejorar. Con ella ¡todo eran atenciones! Teníamos hasta el teléfono de casa al mínimo, los móviles siempre en silencio, había ninjas más jaleosos que nosotros moviéndonos por la casa. Con él lo tenemos casi imposible.

2. Comida introducida a traición. Cosa de la niña también. Con la alimentación complementaria del segundo yo trato de tener el mismo cuidado que con la primera: introducción espaciada de alimentos, mezcla de BLW con purés, nada de forzar, nada de ofrecer alimentos poco convenientes… Y aquí es donde entra en juego la figura de la hermana mayor: esa criatura que mientras tú te preocupas de que el mochuelo no se ahogue con una pieza pequeña de algún juguete, ella le desparrama una bolsa entera de palomitas para que el riesgo de ahogo sea el mayor posible. Así no se puede vivir. Otras veces hace cosas más “inocentes” como darle a morder su pan ya rechupeteado y con babas infectadas con sus mocos y toses, o le pasa por delante alguna cosa nada conveniente, que él no puede comer con su año escaso. O sea, las chucherías. Porque en casa no las tenemos de forma habitual, pero todos sabemos que la calle está llena de tentaciones y que los cumpleaños infantiles y las casas ajenas son el mal para los propósitos de comida saludable. Por ahora esto a él no le molesta mucho, pero ya empiezo a temer que esta segunda criatura va a catar lo dulce bastante antes de lo que lo hizo ella.

3. A andar, quieras o no. Con la niña, optamos por dejarla crecer asalvajada y a su aire. Gateó cuando quiso, se puso de pie cuando estuvo preparada, echó a andar cuando le vino bien y a correr a los 13 meses. Con el pequeño, por ser prematuro tardío y demás, pensaba que esta fase sería más lenta, pero no nos preocupaba ya que íbamos a actuar de la misma forma que con mi bichilla. O eso creíamos inicialmente. Porque en esto de respetar los ritmos de aprendizaje del segundo hijo, primero se interpuso nuestro pediatra, cuando durante la revisión del año le entraron unas prisas tremendas porque el niño aún no daba ni 5 pasos (ni con ayuda, ni mucho menos solo). Incluso entonces, mantuvimos la calma, pero el día en que su hermana mayor vio que este niño era capaz de ponerse de pie ¡ya no pudo contenerse! Ella quería que anduviera cuanto antes para poder jugar. No sé a qué exactamente, ni las expectativas que se habría hecho en su mente de 4 años. Más que nada teniendo en cuenta que desde que empezó a gatear ella ha salido huyendo para encerrarse en el cuarto de baño o en su habitación, buscando su intimidad y que el bebé no le toque sus cosas. Y claro, a nada que nos despistábamos lo cogía por la espalda, o por las manos y lo forzaba a andar. Ya podía él resistirse, que los pasos los iba a echar quisiera o no. Bueno, y no toda la culpa es de la niña ¡también de la abuela! Porque vaya fijación con que el niño colocase bien los pies, con que le pusiésemos zapatos para que le resultara más fácil mantener la estabilidad. ¡Todo son prisas con los segundos! Al final anduvo. En algún momento entre los 14 y los 15 meses dominó la técnica por completo, así es que ya puede descansar de estas persecuciones.

4. Mensajes confusos. No tenemos muchas normas ni límites para los niños en casa, más allá de unas cuantas pautas de seguridad como por ejemplo que no es conveniente remojarse las manos en el agua del váter, comerse los restos de comida de la basura o dar golpes porque sí, sólo para molestar sin tregua al vecindario. Los adultos lo tenemos claro, y por mucho que nos pese esos NO a gritos se nos escapan cada vez que nos encontramos al mochuelo en una de estas situaciones. Pero claro, no sé yo si el distingue claramente nuestra autoridad de la de su hermana. ¿Para él la niña también es una adulta? Porque a ella le encanta decirle que sí a todo lo que nosotros le decimos que no. Lo anima a hacer estos descubrimientos molestos, y claro, él le sigue el juego. Al grito de “Álvaro, mete el dedo en la electricidad”, o sea, en el enchufe, y cosas similares ¡como para confiar en las enseñanzas de la primogénita! Por lo que los noes creo que se multiplican en la crianza del segundo: tiene los suyos propios más los que se gana por seguir las indicaciones de la hermana.

Entiendo que es dificilísimo no compararlos con los hermanos mayores pero, aunque no podamos evitar caer en esta tentación, deberíamos no obsesionarnos con su desarrollo. ¡Si los hermanos nos dejan! ¿Vuestros primogénitos imponían un ritmo de avance concreto a los hermanos pequeños?

Esto te puede interesar

4 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    14 mayo, 2018 at 07:20

    Yo creo que se crían de distinta manera por las circunstancias, eso es así, pero de ahí a que no se respeten los ritmos…

    Van un poco más rápido en casi todo, porque lo ven y lo imitan pero al final es su propio ritmo el que pide la imitación.

    Es decir, yo no le puse a Gonzalo en un tobogán antes que a Leo porque yo quise sino porque el propio Gonzalo me lo pedía de ver a Leo… ósea que técnicamente es que el ritmo lo tienen cambiado ellos jaja

  • Responder
    La maternidad de Krika en Suiza
    14 mayo, 2018 at 09:00

    Yo con el segundo no lo noté mucho porque se llevaban sólo 13 meses y además estábamos los dos en casa, por lo que cada uno podía ocuparse de uno. Pero con la tercera, ay con la tercera!!! Lo que más rabia me da es lo del sueño, la pobre hay veces que se acaba de dormir y ya hay que salir a recoger a alguno de algún sitio o algo así. Me da una pena! Por lo demás, tal cual lo describes, los mayores la animan a hacer fechorías y la pobre está todo el día escuchando el no, pero vamos, que hace el mismo caso que sus hermanos: ninguno. 😂😂😂

  • Responder
    Lidia
    14 mayo, 2018 at 12:43

    Jajaja me parto con tus descripciones y con las fotos 😀
    Madre mia, la q me espera cuando nazca el o la peque porq si va todo bien se llevaria lo mismo con su hermana q tus hijos…

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    14 mayo, 2018 at 13:19

    Crecer con hermanos tiene muchas ventajas que compensan las posibles desventajas. Como mayor de 6 creo que me tuve que adaptar más a los pequeños que ellos a mi, o quizá todos nos adaptabamos un poco a los demás. No le veo nada malo, al contrario.

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.