Puericultura

La puericultura es prescindible. ¿Puedes criar a tu bebé sin nada?

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Soy fan, súper fan, de toda la puericultura de bebé existente, y hasta de la que aún esté por inventar. De cacharros antiguos y modernos, caros y baratos, de los que tengo en casa y me han facilitado mucho la vida, y de los que no he tenido pero hubiera deseado tener. He llegado a un punto en el que los artilugios de bebé me entusiasman más que algunas cosas que podrían ser para mí. Y sin embargo, 5 años después de quedarme embarazada por primera vez, y con 2 mochuelos a mis espaldas, si me paro a pensar, toda, absolutamente toda la puericultura es prescindible. ¿Estaré loca? Igual una mijita sí, y desde luego no seré yo quien renuncie a ella, a poco que tenga el presupuesto y el espacio necesario en casa para meterla a vivir conmigo (por que sí, casi más que al bebé, lo que necesitas es dinero y metros). El caso es que la humanidad logró sobrevivir hasta la invención de los primeros artículos de bebé, así es que imposible no puede ser volver al pasado si no nos queda otro remedio. Es más, incluso cuando no se trata de una cuestión económica, hay situaciones en las que la puericultura es prescindible, así tengas dinero a espuertas para gastar. Incluso lo más básico, como la cuna o el carrito, puede no ayudarte en nada con algunos bebés, pero claro ¡eso no lo sabemos hasta que ya hemos comprado! Los gustos de los bebés no tengo ni idea de qué dependen, pero basándome en mis 2 criaturas, que son completamente diferentes en muchos aspectos de la crianza, sé que se puede vivir sin todo esto.

1. Cuna. ¡Uy, lo que he dicho! Yo que no pensaba colechar, nunca, jamás en la vida. Pues a día de hoy, y pese a que nuestra cuna me sigue encantando, si cuento las horas que los niños han dormido en ella, sé que hubiera sido mucho mejor invertir en una cama de matrimonio más grande y aquí paz y después gloria. Cuando son recién nacidos, no se mueven de su lugar, por lo que con inventos tan sencillos como meter una toalla enrollada bajo las sábanas para estrechar el espacio y que haga tope, lo hubiéramos tenido todo controlado. Según fueron creciendo, igual hubiera optado por echar el colchón directamente al suelo o incluso poner barreras de cama infantiles en la cama de matrimonio. Como tengo la cuna, lo que hago es frenarla y apalancarla contra un lateral de mi cama, para que actúe de barrera. ¡De barrera cara! Y a poco que el niño gatee y sepa subir y bajar, duerma toda la noche del tirón, o no sea tan demandante, con poner una cama a su altura, haríamos la transición de la cama paterna a la propia sin haber invertido en cunas, mini cunas, ni inventos similares. Cientos de euros de gasto (tirando por lo bajo si contamos complementos, edredones, sábanas y demás) frente al gastos de un par de toallas o unos padres gratuitos haciendo tope a cada lado. No hay punto de comparación.

2. Carro. O la mochila de porteo, da igual. Hay niños que no soportan ir en carrito y otros a los que el porteo los pone muy nerviosos. Dentro de este grupo de puericultura que es prescindible, creo que al menos un apaño de estos dos deberíamos tener, porque la opción de ir con los niños en brazos a todas partes durante años, no sé yo si habrá mucha gente dispuesta a semejante entrega en la crianza. Por lo general, tenemos más obligaciones, además de la de criar: prisas para todo, tareas domésticas, recados callejeros… Y llevar al niño con uno de estos dos artilugios facilita la vida tremendamente. Yo tengo los dos, pero porteamos más en casa que en la calle. El problema surge cuando tienes que decidir en qué invertir tu presupuesto y no tienes ni idea de los gustos que tendrá el bebé, ya que generalmente, toda esta puericultura la compramos antes de que nazca. Conozco familias cuyos hijos no han pisado jamás el carro, porque era un potro de tortura en el que nunca cesaban los llantos, y otras que no han conseguido llevar a sus hijos en mochilas de porteo por más cariño y empeño que hayan puesto. En mi caso, a la niña le venía bien todo ¡y al niño muchas veces nada! Ha tenido días de renegar de ambos aparatos y de querer ir sólo en brazos directamente.

3. La bañera de bebé. Este verano, en un hotel, descubrí que al niño podía haberlo lavado en el lavabo, siendo bebé, y en la bañera normal en cuanto supiera sentarse. Las bañeras elevadas cuidan de nuestra espalda que da gusto, pero ocupan una barbaridad, tanto montadas como desmontadas. Y el lavabo de casa está ahí, solito, que ya viene de serie con la obra, y a una altura muy buena. Además, de que a los bebés no se les baña cada día, por lo que la escasa frecuencia en la que debemos hacer la operación también nos ayudará a no sufrir por no tener bañerita de bebé. En cuanto se sientan, para mayor seguridad, si os da cosa sostenerlos con firmeza vosotros mismos, podéis usar un asiento de bañera de este estilo, y el ahorro de espacio (porque lo cierto es que hay bañeritas baratísimas) será notable.

4. Cambiador. Yo no lo quería, y pensaba cambiar a la niña sobre una cama o sobre el escritorio del despacho, que mide 2 metros y podría adaptarlo para dejar una parte como lugar de trabajo y otra como cambiapañales de bebé. Pero al final, este hombre y mi madre insistieron tanto que compramos uno de Ikea. Nos ha servido muchísimo, porque luego lo seguimos usando como estantería para sus juguetes hasta que nació mi churumbelito y lo recuperamos para su uso original. Sin embargo, seamos realistas: para cambiar a un bebé no necesitamos más que una superficie estable, cuanto más alta mejor, eso es verdad. Se puede sobrevivir muy dignamente sin cambiador en casa y si no ¿cómo lo logramos cuando salimos de vacaciones o estamos de visita en casas ajenas? Pues eso, otro trasto más que es muy agradecido, pero que ocupa un espacio que en ocasiones no se tiene.

5. Las hamacas. Con mi hija, jamás hubiera pensado que se pudiera vivir sin hamaca. Era el único lugar del mundo donde podía soltarla y esperar a que se quedara tranquila, cómoda, segura ¡y hasta que se durmiera! Pero efectivamente ¡se puede criar sin hamacas para bebé! Si no hubiera tenido la experiencia anterior, pensaría que está dentro del grupo de artilugios que justifican que la puericultura es prescindible, porque este niño ha puesto el culo en la hamaca de su hermana creo que 3 veces en más de un año. El resto del tiempo ha estado en brazos, directamente en el suelo cuando no me quedaba otra opción, sobre los puzzles de foam o las mantitas de actividades. Como dice mi madre, del suelo no va a pasar, así es que ahí se ha criado en las pocas ocasiones en las que no ha estado cogido en brazos.

6. Vigilabebés. Para mí, nunca había sido uno de los elementos de puericultura básica, pero para este hombre sí. Él no ha podido salir de la habitación de los niños sin tener el babycall conectado por el que vigilarlos y saber que todo va bien. Con la niña, yo prefería entrar y salir de la habitación con frecuencia, para cerciorarme por mí misma. Con el niño, son tan pocos los ratos en los que ha estado durmiendo a solas, que tampoco creo que hubiese sido necesario tenerlo. Es cierto que te da confianza al saber que si llora se va a encender la pantalla y es imposible que no lo oigas, así tengas la televisión muy fuerte u otro hijo montando escándalos por toda la casa. Pero como nuestras viviendas suelen ser de dimensiones modestas, y en muchos casos de calidades bastante mejorables ¿de verdad podría llorar vuestro hijo más de un minuto seguido sin que lo escuchaseis? Creo que no.

Si esta puericultura es prescindible, y eso que es de la más básica que conocemos a día de hoy ¡imaginad la de trastitos que compramos a lo loco! Desde luego, si finalmente les damos uso, claro que son comodísimos y de utilidad, pero para tenerlos cogiendo polvo y ocupando espacio ¡hay que pensar mejor antes de comprar! ¿Os arrepentís de alguna de estas compras? ¿Dudasteis en algún momento acerca de que las pudierais necesitar?

Foto slide vía Shutterstock.

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5 Comentarios

  • Responder
    mamapuede
    15 mayo, 2018 at 07:09

    Por poder se puede eso está claro, de hecho unos criamos sin unas cosas y para otros son imprescindibles.
    Pero si pueden hacernos la vida más fácil, por qué no?

  • Responder
    De Mi a Mama
    15 mayo, 2018 at 07:25

    Cada niño es un mundo, pero en casa en común tienen, la minicuna, la hemos rentabilizado bien, 7 meses con el mayor y 11 con el pequeño. Mi espalda no vive sin cambiador/bañera lleva más den 4 años de uso ininterrumpido, la bañera se le dan menos meses de uso, pero ahí está. La hamaca y no cualquiera, la de babybjorn un básico allá donde vayamos viene con nosotros el herederoII solo se duerme en ella. Y sin el carro (mejor dicho, sin mi colección de carros) yo no vivo y mis herederos van la mar de felices.

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    15 mayo, 2018 at 08:03

    Yo soy muy de pocos cachivaches ya desde el primer embarazo. Me parecía muy aparatoso todo, aunque muy bonito y goloso jejeje. Mi sentido práctico unido al poco espacio hizo que pensara que mejor comprar sobre la marcha. Con el segundo ya sí que me di cuenta de que se puede prescindir de más todavía. Pequé comprando la minicuna de colecho y se quedó de mesilla de colecho. La bañera que sí usamos con El Santo lleva arrumbiada dos años y no sé por qué no la regalo porque El nuevo se baña con nosotros. Sí que tengo algunos básicos sin los que podría vivir pero que ya que existen jajaja. Hay un post en el blog con ellos.

  • Responder
    Mamagnomo
    15 mayo, 2018 at 10:16

    Pues yo lo pensaba el otro día. Necesitamos ya cambiar la habitación de las niñas y poner litera triple y tal y nos miramos mi marido y yo y dijimos “Quitamos la cuna ya, no?” Y aunque tengamos un bebé esa cuna sólo la utilizo la mayor y alguna vez mi Segunda. Los demás son polizones de camas. Vamos, mi Segunda también aunque algún día recayera en la cuna. Yo sólo me quedo con el carro, la maxicosi para el coche y modo carro o hamaca y el fular de porteo. Y los biberones, claro. A ver si ahora que teteo va a ser que nunca di el bibi jajajaja y los chupes! Nada más. Yo cambio a todos sobre mi regazo, soy súper floja. Y baño en lavabos y bañeras. En fin. Me gusta la puericultura pero son chismitos

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    Taisa 🌼 Las Aventuras de Taisa
    17 mayo, 2018 at 09:24

    Claro, es muy relativo. Yo creo que compramos por vicio muchas veces. 😂 Yo la verdad es que si con el mayor me modere ligeramente, con la peque he ido muy a lo básico. Y luego muchas cosas dependen de tu caso. Con la peque, tuvimos el Moisés unos meses y ya. No compré cuna. Para el mahma si la habia comprado yla usabamos de colecho, pero no la trajimos a Alemania. Cambiador no he comprado ninguna de las dos veces, la primera use una cómoda y la segunda una mesa.

    Bañera si me hacía falta sí o sí, porque solo tenemos ducha y el mayor aún se baña.

    Y por ejemplo, para mí el comunicador es imprescindible. De hecho, me arrepenti mucho de con el primero comprar uno solo de audio por ahorrar. Mis hijos son ninjas, se despiertan y no hacen ni un ruido. 😅

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