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La miopía es hereditaria. ¿Usarán mis hijos lentillas y gafas?

La miopía es hereditaria. ¿Usarán mis hijos lentillas y gafas?

He sido miope desde que tengo uso de razón. Bueno, más bien desde los 12 años, cuando empecé a quejarme de no ver bien la pizarra en el colegio, a entrecerrar los ojos cuando veía la tele en casa… He sido usuaria de lentillas Acuvue, de lentillas tóricas, lentillas mensuales, de colores, desechables diarias… Aunque desde que soy madre y trabajo dentro de casa las gafas han ganado la partida a las lentillas. Aún así, suelo comprar lentillas baratas online, ya que mi graduación lleva sin cambiar desde mi primer post parto y conozco las medidas de las que necesito, para usarlas puntualmente cuando voy a algún evento como bodas, algún sarao más formal… Son lentillas desechables de uso diario, por lo que me las pongo sólo el día en que las necesito, las horas que me hagan falta y después las hago desaparecer, sin tener que estar pendiente de su limpieza, de los líquidos que necesitan y de los cuidados. ¡Cómo me ha cambiado el tiempo! A raíz de la revisión pediátrica de los 4 años con la niña, he hecho memoria acerca de mi experiencia, porque la miopía es hereditaria y así he convivido con ella a lo largo de mi vida.

1. En la adolescencia. Con 12 años en la óptica a la que iba mi padre a realizar sus revisiones del trabajo, me dijeron que tenía 0,75 dioptrías de miopía en cada ojo. Ahora me parece mentira que con tan poca cantidad mi vida se viera alterada tantísimo. Escogí un modelo de gafas (nada bonito ni favorecedor visto con mis ojos actuales) y fui súper feliz durante un año, porque las gafas me parecían muy molonas y me encantaba usarlas. Pero esa pasión me duró poquísimo tiempo.

2. A los 15 años. Al entrar en el instituto empecé a renegar de ellas. Vamos, no era la única alumna con gafas, pero dejé de ponérmelas durante casi 2 años. Tampoco era una niña presumida, ni a la última moda, pero no recuerdo qué debió pasar para empezar a detestar tanto las gafas. Simulaba ver bien y no necesitarlas, forzando la vista hasta el infinito. Cuando cumplí 15 años y volví a una revisión con mi padre, la miopía se había disparado: de 0,75 dioptrías había llegado a 3,5 en sólo 2 años. Me sentía cegata perdida y aquella situación ya no era sostenible, porque lo veía todo borroso por más que quisiera negarlo. En la óptica me comentaron la posibilidad de usar lentillas, que por aquel entonces eran más caras que las gafas, y aunque necesitaban mantenimiento y había que renovarlas mensualmente, en casa nunca me pusieron pegas y la felicidad volvió a mi vida con las lentillas. Podía usarlas muchísimas horas, nunca se me cansaba la vista y nunca más volví a salir a la calle sin ver la realidad. Eso sí, las gafas fueron perdiendo terreno a pasos agigantados y desaparecieron de mi día a día porque yo sólo confiaba en las lentillas. Sólo me veía bien con ellas y mi vida era más cómoda con este invento.

3. Cuando empecé a madurar un poco y cumplí los 22. En las revisiones anuales apareció el astigmatismo. ¡Menuda fiesta tenía acumulada en los ojos! Siempre me habían dicho que mi graduación iría aumentando durante la vida de estudiante, aunque siempre usara gafas o lentillas y no desatendiera mis ojos como había hecho durante mis primeros años como miope. Y así fue. Al acabar la carrera llegué a mi máximo de 4,75 dioptrías. ¡Con esa cantidad os aseguro que no es viable hacer vida normal sin ayuda! El mundo es completamente borroso, incluso cuando te mueves en entornos conocidos sientes la dependencia y la necesidad de usar tus artilugios para recuperar la visión. Fue entones cuando retomé las gafas, de forma que en casa las usaba y en la calle lucía las lentillas. Me sentía cómoda en casa y también fuera de ella. De hecho, para cosas como conducir, o ir a la playa siempre he preferido las lentillas, porque me resultaban más prácticas que las gafas. Sí, incluso dentro del mar debía llevarlas, porque de lo contrario ¡era capaz de encontrar mi sombrilla y mi toalla al salir a la arena!

4. Tras el primer parto. Al quedarme embarazada y parir a mi bichilla ¡recuperé la vista! No toda ¡ojalá! Pero sí se redujo mi graduación en más de una dioptría y así continuo casi 5 años después de aquel parto. A día de hoy, trabajando en casa, con otro estilo de vida y con menos juventud, las gafas se han ido apoderando de mi día a día y las lentillas me las reservo para situaciones especiales. Es increíble la de vueltas que da la vida en relación a un aspecto tan concreto como el de la visión.

5. ¿Tendrán mis hijos problemas de visión? La miopía es hereditaria pero por ejemplo en mi familia la padecía mi abuela paterna y no sus hermanos; mi padre y no mi tía; yo y no mi hermano… Vamos, que parece que en cada generación le toca a uno de los miembros y el otro queda a salvo. Actualmente, mis hijos no parecen tener problemas de visión, aunque sólo han pasado las pruebas que les hace el pediatra. A la niña ya le han hecho la típica comprobación de tapar un ojo y preguntarle si ve las figuras de un letrero situado a una distancia concreta. Y todo salió correctamente. Si alguno sigue mis pasos, puede que falten muchos años hasta que deban hacer uso de gafas y lentillas, por lo que es un alivio comprobar que conforme pasa el tiempo los precios se abaratan a medida que la calidad aumenta.

¿Tienen vuestros niños problemas de visión? ¿A qué edad se lo detectaron? ¿Prefieren llevar gafas o desean tener edad para poder manejarse con las lentillas?

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3 Comentarios

  • Responder
    Chitin
    17 mayo, 2018 at 09:31

    Que suerte que recuperaras visión tras el parto, a mí me pasó justo lo contrario, me aumentó 🙁
    Por cierto, yo también uso lentillas de uso diario para ocasiones especiales, yo las cojo aquí visiondirect y creo q tienen mejor precio que en la web q tú indicas.
    No tengo comisión 😉 pero he hecho varios pedidos y funciona muy bien, son muy rápidos.

  • Responder
    Mari
    17 mayo, 2018 at 11:15

    Yo tengo miopía, uso gafas desde los 12 años, ya unos 25 años. Mis hermanos todos tienen gafas, de 100 sobrinos por ahora 6 usan gafas. Mi marido y su familia ninguno, así k yo esperaba k mis hijos se librarán .
    Pues mi hijo mayor de 10 años, lleva 1 semana con gafas, ya tiene miopía.
    Pobre la k le espera.

  • Responder
    Arantxa
    11 junio, 2018 at 01:23

    Pues 50/50, mi madre cegata perdida y mi padre vista de lince y de mis hermanos las dos chicas llevamos gafas y los dos chicos no. Mi marido no lleva gafas y tenemos mellizos de 4 años, el niño no lleva gafas y la niña tiene gafas y parche por un ojo vago y para su edad es bastante miope (3 y 5,25 dioptrías) como mi madre, que tiene miopía muy alta. Tengo 7 sobrinos y llevan gafas 3.

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