Opiniones

¿Echas de menos la vida de pareja tras la paternidad?

En esta casa llevamos 4 años y medio completos sin hacer nada, absolutamente nada que no implique a los niños, excepto por una ocasión en las que este hombre y yo salimos media hora de urgencia a comprarnos ropa en las rebajas. 30 minutos exactos. ¡Menos da una piedra! Nos fuimos sin carrito, sin niña renegando por el camino, de la mano y como cuando éramos novios y nos queríamos. Muy de pareja no era el plan, porque íbamos deprisa y corriendo, pero bueno ¡estábamos solos en el universo! Supongo que más de una vez hemos afrontado la pregunta de si echas de menos la vida de pareja tras la paternidad, la maternidad, la bipaternidad, bimaternidad… y todos los números de hijos que se vayan sumando a partir del primero. Para muchísima gente, cualquier tiempo pasado fue mejor, y en ocasiones da la impresión de que los hijos han llegado sólo para arruinarnos la vida. No puedo creer que con la media de edad de entrada en la paternidad tan tardía que tenemos en España, la gente no haya valorado las posibles alteraciones que sufrirán sus vidas con la llegada de los churumbeles. Sí, podemos haber errado mucho en los cálculos pero ¿tanto? Siempre digo que nosotros incluimos a los niños en todo lo que hacemos, pese a que en ocasiones los planes no salgan bien (una boda con mi bichilla es una película de terror, ir al cine con niños de poca edad una temeridad, hasta una comida en un restaurante puede ser lo más estresante de toda la semana si los niños no están por la labor y el lugar no es apropiado para ellos). En cuanto al noviazgo y los primeros años de matrimonio sin hijos, sí eran claramente diferentes a nuestra vida actual, pero ¿la vida no se basa es vivir etapas, avanzar y lograr nuevas metas?

1. ¿Echas de menos tu infancia? Nunca fui una niña que quisiera vivir deprisa. Recuerdo que mis compañeras del colegio estaban deseosas por aparentar ser de mayor edad para que las dejaran entrar en las primeras discotecas de su vida. Nunca me llamó la atención. Recuerdo mi infancia como un tiempo feliz y tranquilo, las imágenes que me quedan son muy buenas, pero si me dieran a elegir ¡no volvería a ella! No querría vivir siendo niña toda la vida, ni perdiéndome lo que hay más allá de nuestras fronteras (que mi padre nos llevaba religiosamente de vacaciones siempre que tocaba, pero para él no existía vida más allá de España hasta que la hubiésemos visto entera ¡y lógicamente no nos dio tiempo de verla toda antes de crecer!).

2. ¿Echas de menos tu adolescencia y primera juventud? He tenido una vida simple y sin dramas, un paso por el instituto normal, una carrera universitaria normal, pero sin muchas fiestas (para la vida nocturna soy sosita, oye). La vida del estudiante es sacrificada, pero más allá de ser responsable con mis estudios y no hacer que mis padres desperdiciaran dinero a lo loco, el resto era libertad y vivir sin responsabilidades. Fueron tiempos de muchos descubrimientos, de mucho aprendizaje y de mirar al futuro sin planes claros acerca de cómo quería que fuera el resto de mi vida. En el fondo, sabía que esa etapa tendría una fecha de caducidad cercana, y no me apenaba ponerle fin.

3. ¿Echas de menos la vida de pareja sin hijos? Esos primeros trabajos, la emancipación del hogar paterno, la pareja estable, el noviazgo de película, el tiempo sólo para los dos, el no preocuparse demasiado por el mañana, el vivir la vida aquí y ahora, mirando al futuro sólo de reojo y planeando cada movimiento sólo para disfrutar. Con un trabajo más o menos estable, sin estrecheces económicas, sin obligaciones exageradas, más allá de ganar lo justo para comer, pagar el alquiler, las facturas y el resto para vivir. Tener a una persona que te quiere, que te cuida, con la que compartir proyectos… Sí, quizás haya sido la mejor época de nuestras vidas ¡y duró pocos años!

4. Y de repente ¡la paternidad! Bueno, tampoco tan de repente, que bien que lo hablamos, planeamos y calculamos todo antes de buscar a la que sería mi bichilla. Un embarazo estupendo y un post parto ¡de 17 meses! Casi año y medio en el que la niña era lo primero y nosotros meros compañeros de piso, con una especie de huevo de esos de los proyectos adolescentes de las películas americanas al que cuidar. Y sí, echas de menos la vida en pareja sin hijos, la que ya no tienes y la que esperas recuperar allá por tu jubilación, cuando estos sean mayores, independientes, si es que no te han matado a disgustos antes. A veces, parece que sólo existieran tus hijos, que tu pareja haya desaparecido detrás de su nueva faceta de padre, que no tengas tiempo ni para respirar, ni para dedicar una palabra amable, ni una mirada, ni un gesto ¡como para salir juntos de picos pardos sin los mochuelos! Y el problema no son los niños: es el trabajo, el cansancio acumulado, las tareas infinitas de la casa. Que sí, que cuando éramos sólo 2 el orden y la higiene nos cundían más pero ¿y la gracia de pisar un bloque de construcción a traición y recordar a tus mochuelos haciendo torres hasta el cielo? (sin recogerlas después, claro). ¿Y esos bodies cagados que ni con lejía vuelven a quedar impolutos, pero que tienen su encanto, porque nos enorgullece tener el bebé que más mierda esparce por centímetro cuadrado? Pues tampoco tiene precio.

No creo que cualquier tiempo pasado fuera mejor ¡aunque sí menos cansado! Y si miro al futuro claro que me entusiasmo imaginando a mis churumbeles mayores, dándonos cierta libertad y pudiendo despegarnos de ellos sin dramas, noches desveladas y preocupaciones acumuladas. Pero luego recuerdo ese tópico de sabiduría popular que nos dice que estos primeros años pasan demasiado deprisa, y que dentro de nada no tendremos bebé al que achuchar ni niña revoltosa a la que acompañar en sus primeros descubrimientos. Serán mini personas que ya creerán saberlo todo, que nos necesitarán de una forma mucho menos estrecha y demandante, y que en un abrir y cerrar de ojos ¡volarán! Por eso, si las malas rachas no se interponen demasiado, esto no acabará en divorcio, sino en un nuevo noviazgo reencontrado. Tendremos la sensación de haber dejado la relación de pareja en stand by durante años, pero aspiro a retomarla en el punto bueno en el que se quedó, cuando decidimos tener hijos.

¿Vosotros habéis notado todos estos cambios? ¿Notáis que mantener la pareja a veces requiere más esfuerzo que el ejercer de padres?

Foto slide, pareja de Rido vía Shutterstock.

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5 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    6 junio, 2018 at 07:29

    Yo hay momentos en los que si echo de menos la vida en pareja si niños, pero no por aquello de que cualquier tiempo pasado sea mejor, en absoluto, pero por un poquito de tranquilidad, una conversación larga, sin interrupciones… nada que no se arregle con un fin de semanas solos, cuando se pueda jaja

    Vamos, que yo no volvería tampoco a ninguna otra época de mi vida, pero si agradecería algún plan de novios de vez en cuando

  • Responder
    Yolanda Díaz Del Valle
    6 junio, 2018 at 16:08

    Ayyy me a encantado!!! Mira yo quería decirte que empiezo a estar en esa fase del final. Mi hijo mayor se casó hace un año, tengo al mediano en casa pero ya independiente y me queda la peque de 13 años que aún me dará que hacer. Pero ya tenemos tiempo hace unos dos años de escaparnos de vez en cuando los dos solos… Y Si, es cierto que pasa demasiado deprisa, ahora te entra la nostalgia y piensas .. donde están mis bebés? Así que aprovecharlo ahora porque no se repite. Tampoco volvería atrás eh? Recuperarnos como pareja está siendo muy bonito. Eso sí… no esperes encontrarte después así sin Más, aunque sea un ratito los detalles y los momentos solos tienen que existir, son vitales. En fin que me pongo rn plan consejera y se me va la pinza😂😂😂

  • Responder
    Joan R.
    6 junio, 2018 at 16:24

    Yo personalmente creo, a diferencia de ti, que no puedes esperar tanto para retomar la vida en pareja. Puede ser que no llegues por caprichos del destino o que sea demasiado tarde para recuperar el tiempo perdido.

    La paternidad/maternidad es maravillosa y te aporta momentos indescriptibles e intensos pero no puedes destinar todas las energias en ello. Desatender la vida en pareja es perderse algo maravilloso tambien. Se que es dificil compatibilizarlo todo pero no imposible.

    Soy tripadre y amo a mis hijos pero mi pareja tambien es una parte muy importante de mi vida. Besos.

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    Bimadre en el norte
    6 junio, 2018 at 22:25

    Me a encantado, totalmente identificada. Nuestro noviazgo fue expres porq solo tardamos 6 meses en tener a nuestra primera hija( fue buscada desde el 2 mes de estar juntos. Algunos pensaran que estamos locos que no nos conociamos que que pasaria con ese bebe. Pero nosotros lo teniamos muy claro porque era una relacion especial. El era mi jefe y conviviamos las 24 horas del dia juntos asique le conocia como si llevaramos toda la vida juntos). Yo personalmente no echo nada de menos mi vida sin hijos de echo fue lo mejor que hicimos. Ahora tenemos 2 hijos y lo que sii es cierto es que la relacion desde que tenemos hijos a cambiado, ya sea por mi depresion postparto o bien porque veo que de despreocupa demasiado de los niños lo cual todo recae sobre mi, muchas veces me digo a mi misma… no se cuanto aguantare asi, no se si llegaremos a viejos o en que acabara esto… Nos queremos con locura y estos pensamientos solo los tengo cuando me siento abrumada. Espero que cuando se me cure la depresion postparto y un poco de su ayuda vayamos sobre ruedas.¿Verdad?

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    Ela
    7 junio, 2018 at 14:04

    Yo coincido en que hay que intentar mantener un espacio/tiempo propio de pareja a pesar de todo. Es difícil, por supuesto, y todo rema en contra -los horarios, el cansancio, las preocupaciones, las ganas de estar con los niños- pero la experiencia me está enseñando que es fundamental. Las temporadas en que mi marido y yo estamos totalmente absorbidos por la paternidad me siento peor, me enfurruño más y soy más infeliz. Por el contrario, cuando conseguimos ratos para nosotros estoy más relejada y llevo mejor mi vida, así en general.
    Me encantan los planes de familia inclusivos, mi momento favorito del día es a última hora de la tarde cuando estamos los cuatro -baños, cenas, cuentos- y ya no concibo mi vida sin mis hijos, pero creo, creo, que la concibo menos sin mi marido. Y no quiero esperar a que sean adolescentes para disfrutar de él y de nosotros como pareja. Ojo, que muchos de estos ‘ratos para nosotros’ son en casa, cuando los niños están dormidos, y nos acurrucamos en el sofá, o abrimos una botella de vino y charlamos o hacemos otras cosas…
    La logística no siempre acompaña, pero creo que cuidar y mantener el romance es imprescindible. Ánimo!

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